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Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Jean-François Fogel

COSTAGUANA

En una carta al crítico Edmund Gosse, Joseph Conrad dio una descripción precisa del entorno creado para ubicar su novela Nostromo: “La base geográfica es, como Vd. lo ha podido ver principalmente Venezuela; pero hay pedazos de México, y el aspecto de la montañas se parece más a las de la costa chilena que de cualquier otro lugar. La cortina de nubes esta siempre colgada por encima de Iquique. El resto de la meteorología pertenece al golfo de Panamá y, de manera general, a la costa oeste de México hasta Mazatlán.”

Este plato combinado de paisajes es un país, Costaguana, el país ficticio que acomoda la loca y violenta historia de Nostromo. Hasta ahora, Costaguana sólo tenía una geografía. Era la documentada visión de una tierra caliente imaginada por un novelista que poco caminó por América Latina. La lectura de Venezuela de Edward B. Eastwick y de Seven Eventful Years in Paraguay de G.F. Masterman hizo, según los biógrafos de Conrad, otro aporte a la configuración del país. Pero faltaba algo esencial, imprescindible: una Historia. No hay países sin Historia. Un país puede prescindir durante un tiempo de un territorio, pero sin Historia, no hay nada. Y no se sabía de dónde Conrad sacó la historia trastornada de Costaguana, más allá de la ayuda –cuya naturaleza se desconoce- que le proporcionó Santiago Pérez Triana, un diplomático colombiano afincado en Londres.

Sobre todo, no teníamos pistas para entender cómo Conrad imaginó la vida de Charles Gould, el propietario de la mina, el cinismo del periodista Martin Decoud y el carácter de la población tan ingrata de la ciudad de Sulaco frente a la formidable figura de Nostromo. Pero desde ahora, todo cambia: tenemos una Historia secreta de Costaguana (Alfaguara), una novela de Juan Gabriel Vásquez, que pretende explicar cómo Conrad actuó como un genio y un sinvergüenza en la invención de Costaguana. Lo que debía ser “la simple historia de italianos en el Caribe” cambió por completo en un proceso tan fenomenal, tan vinculado al argumento de la novela de Conrad, que daría vergüenza contarlo aquí. Si non e vero e ben trovato, podrían decir los italianos frente a la deslumbrante imaginación del autor para, como él dice, “escribir la historia de Colombia, o la historia de Costaguana, o la historia de Colombia-Costaguana, o Costaguana-Colombia”.

Para Juan Gabriel Vásquez, la novela de Conrad tiene lugar en Colombia, pero en una parte de Colombia que no se queda colombiana a lo largo de la novela y que se transforma tanto en Panamá como en Costaguana. Diabólica visión del poder de la literatura frente al poder de la historia. El autor sabe quién gana: “La realidad, escribe, es frágil enemigo para el poder de la pluma”. Y cuando es Joseph Conrad quien manipula la pluma, no hay manera de defenderse para los protagonistas de la realidad. El narrador capaz de desvelar los secretos del genio polaco-inglés hace todo lo posible, grita “Yo soy el que cuenta. Yo soy el que soy. Yo. Yo. Yo.” pero al final gana la literatura con una gran novela escondida dentro de otra gran novela.

Tengo mis dudas sobre la ubicación íntima de Panamá, este país que utiliza monedas gringas, alberga bancos del mundo entero y mezcla las aguas de dos océanos. Pero no tengo duda sobre Costaguana. Es un país que tiene geografía e historia.

[Publicado el 11/4/2007 a las 11:26]

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Comentarios (6)

  • pues habrá que leer Costaguana, porque me parece que en este mismo sitio web, es Sergio Ramírez quien también la ha recomendado. o será Figueras?. uy! ya veo que el alemán me tiene loca (el Alzheimer ;)
    en todo caso, estupendas las relaciones que establece Fogel al evocar a Conrad. Sudamérica ha sido fascinante para muchos europeos desde los siglos 17-18. y hasta ahora, claro!

    Comentado por: lolichka el 12/4/2007 a las 21:57

  • Leo un comentario dirigido a mi persona y me refiero a él. La historia de Panamá, que es
    lo que intenta rescatar mi texto, es mucho anterior a la conquista española. Desde luego el país tiene millones de años y su riqueza es ser un puente biológico y su posición magnífica geográfica, muy codiciana, antes, ahora y mañana, mientras el cambio climático no cambie al istmo de posición. la historia es más vieja que el genovés...La delgada cintura de señorita, dijo Torrijos, es lo que hace que todos se la quieran coger...

    Comentado por: rolando gabrielli el 12/4/2007 a las 20:39

  • una gran novela escondida dentro de otra gran novela.
    .....

    pues... esta tarde ( tarde noche) me la traen y la empiezo a leer, la hermosura de la calle (cuando se pasea, quiero decir y se contempla) es como esa frase.
    Enea

    Comentado por: Enea el 12/4/2007 a las 14:39

  • Señor Gabrielli:

    Los españoles (de ese entonces) fueron nuestros primeros emigrantes europeos ilegales.

    No llegaron a pintar casas, solicitar con humildad un puesto de trabajo, cosechar frutas y hortalizas, estudiar, lustrar zapatos, patear la pelota, cuidar enfermos y ancianos, rogar la permanencia (legal) a las autoridades ni a tratar de buscarse honradamente un futuro mejor.

    Llegaron -por decreto divino autoconcedido- con una gran sed de oro (hoy dinero) a imponer a fuego y sangre su religión (que no se enteren los talibanes), a robar ese oro (aún brilla en muchas iglesias) y otras riquezas; a destruir sin ningún empacho una gran cultura y una organización estatal que al parecer daba de comer a todos; a implantar la catastrófica y expoliadora colonia, fomentar el racismo y a demostrar que el más astuto de los hombres y el que, a la vez, tiene las armas y el poder, es el que triunfa. Y escribe la historia.

    Tal vez lo mejor que nos dejaron esos antiguos 'valientes' europeos que mataron a nuestros antepasados como perros (relato de sus propios cronistas) y trataron a los incas con la misma imaginación con la que se entregan hoy -todavía- algunos a la valiente, corajuda y altamente honorable 'fiesta' taurina, tal vez lo mejor, decía, sea la belleza de la lengua castellana, o también llamada española, que hablamos.

    Creo que hablar de 'conquista' es un cómodo eufemismo, pero es muy gruesa la capa de maquillaje que presta y que fomenta esa mentalidad que permite a muchos europeos de nuestros días pasearse campechanamente por Latinoamérica y por África -y servirse de sus países y de sus gentes- como si fueran su patio trasero sucio e 'ingenuo', pero todavía en alguna medida interesante. (Ver, como cercano ejemplo, "El caribe" de esta misma bitácora.)

    Mientras tanto, siguen llegando las pateras del mar y del aire y muchos, ahora, se indignan (¡y asombran!) con estos nuevos movimientos migratorios humanos (pacíficos) y Panamá sigue siendo el gran negocio comercial de EEUU y de la clase social que tiene la sartén por el mango (blanca, es decir, europea: 10% de la población) y que no se ha movido apenas de su pedestal ni de sus inalcanzables ventajas económicas desde hace un par de cientos de años en ese país .

    Ni compartido su riqueza, claro.

    Reciba, hermano chileno (¡y poseedor de una gran voz poética!, según mi humilde parecer), saludos cordiales de un peruano desde Alemania.

    Comentado por: Cuaderno Contable el 12/4/2007 a las 11:31

  • Panamá es un país de tránsito desde hace millones de años. Un puento biológico entre las Américas. Ahora, un Canal que transfiere mercancía de un océano a otro, de un continente a otro. Carlos V fue el primero en avizorar el potencial de la franja ístmica para las comunicaciones mundiales, hace más de cinco siglos.
    Panamá tiene historia, independientemente de su moneda, de su centro financiero bancario, abanderamiento de naves y servicios transnacionales que brinda al mundo marítimo por su estratégica posición geográfica. Historia de piratas y conquistadores. Ciudad de Panamá es la primera ciudad fundada en el Pacífico de América latina y desde el Istmo se lanzó la expedicón que conquistó el Imperio Inca. En 1903 un francés y un n orteamericano firmaron un tratado a perpetuidad sobre los derechos del Canal y su zona adyacente. A los pocos días, Panamá impugnó el tratado, y en 1977 firmó uno definitivo. Fue una larga historia para alcanzar esa posición. La historia del país es más compleja.

    Comentado por: rolando gabrielli el 12/4/2007 a las 06:51

  • y mezcla las aguas de dos océanos.

    esta frase es hermosísima, y más no? me refiero a qye es artificial, pero eso me resulta agrado.

    Diabólica visión del poder de la literatura frente al poder de la historia.

    Iré a por el libro, Conrad es Conrad y me gustó el de Los Informantes.

    Comentado por: Enea el 11/4/2007 a las 13:38

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Biografía

Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).

Enlaces

Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)

 

Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".

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