El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 7 de julio de 2008
POR FIN
Por fin, Francia tiene lo que más le gusta: una elección con figuras de políticos al borde de una crisis de nervios. Tengo como disciplina no escribir sobre política francesa en mi blog, pero al hablar hoy de la elección presidencial me involucro en lo que es más bien un deporte. Desde ayer, el partido tiene otra cara y a Francia le encanta este cambio.
Durante meses, la prensa resumía la elección presidencial en un mano a mano, un enfrentamiento entre Ségolène Royal, candidata del Partido Socialista, y Nicolas Sarkozy, ministro del interior y candidato de la Union pour la majorité présidentielle. Pero desde ayer un tercer candidato, François Bayrou, candidato de la Union pour la démocratie française se mueve al mismo nivel (respectivamente 25 %, 26 % y 24 % de las intenciones de votos en el último sondeo). Bayrou es, como Sarkozy, un hombre de derecha. Pero habla de romper el duopolio de los dos grandes partidos y, por el momento, su discurso funciona. Francia pasa de un partido entre dos candidatos a una pelea indescifrable entre tres personas con el temible Jean-Marie Le Pen, de ultra-derecha, en la sombra. Francia sabe que los tres mosqueteros eran cuatro.
Cualquier persona que entienda francés (y hay muchas entre los castellanohablantes) puede comprobar que lo que dicen los candidatos viene de muy lejos. Viene de la Revolución Francesa, la de 1789, que tanto impacto ha tenido en América Latina. Las palabras República, Nación, Igualdad (más que Libertad) pintan un país que no sabe cómo reconciliar la visión de sí-mismo con su presencia cada día más floja en un mundo globalizado. El enfrentamiento entre izquierda (Royal) y derecha (Sarkozy) ofrecía un paisaje clásico. Ahora, con tres, o más bien tres y medio, Francia no se reconoce en el espejo. Y las palabras de los candidatos amplían la confusión.
François Leotard, un ex ministro de derecha, y un ministro muy mediocre, es un francés que se jubiló de la política para escribir novelas. Intenté leer su primer libro, y el escritor me pareció peor que el ministro, pero al leer una reseña sobre su tercer libro, en Le Monde apunto una frase suya que dice mucho sobre la política en Francia: "Avec le roman, dice Leotard, j'essaye de retrouver une liberté verbale que j'avais perdue. Il faut redonner un sens aux mots que l'on emploie." (Con la novela, intento recuperar una libertad de expresión que había perdido. Hay que devolver su sentido a las palabras que uno utiliza).
Es una magnífica evocación de la campaña electoral en Francia: un ejercicio de retórica hecho por políticos que torturan el idioma en vivo, frente a sus electores. Dicen “contribución” para no dañarnos con la palabra “impuesto”, hablan de “controlar” cuando deberíamos oír “prohibir” y proponen “estudiar la posibilidad” para eludir un “no tenemos los recursos”. En los años sesenta, un primer ministro, para contestar a una pregunta sobre los barrios o favelas de los suburbios de París sin reconocer su existencia, utilizaba el término “zonas de viviendas espontáneas en la periferia urbana”. La huída de los políticos entre las palabras sigue igual, pero el partido es fabuloso.
[Publicado el 09/3/2007 a las 11:39]
Grez Larson se ve que no la ha leído, porque mire cómo escribe el título de ella.
o pondré h.... qué genio, de temperamento uf!
cuidado vienen curvas, pongase el cinturón... pasaron... puede respirar mejor?
u sin h
Comentado por: A. el 09/3/2007 a las 15:19
Tengo como disciplina no escribir sobre política francesa en mi blog,
.........
eso está clarísimo... se nota...
y chirac por si acaso dice que él no... leí lo de B.
me encantó,
Francia no se reconoce en el espejo. Y las palabras de los candidatos amplían la confusión.
y la visita de Royal a los disturbios?...m? no es pero...
seguiré leyendo a B. ( creo que es.... desmembrar nada pero...)
Comentado por: A. el 09/3/2007 a las 15:08
Comentado por: hjorgev el 09/3/2007 a las 12:22
Respecto a su artículo de hoy, sólo permítame el atrevimiento de acotar que ‘libertad verbal’ no es -necesariamente- lo mismo que ‘libertad de expresión’.
Allí donde no hay libertad de expresión, por ejemplo, se debe recurrir muchas veces al uso de la libertad verbal para poder sobrevivir; intelectualmente, por lo menos.
Por el contrario, puede haber mucha libertad de expresión –como en el país del cual procedo, el Perú-, pero existe sólo poca libertad verbal –en su sentido ilustre-, si apenas se dispone de una educación que la cree, mantenga y la haga proliferar como bien social.
Atentamente
HjorgeV
Comentado por: Cuaderno Contable el 09/3/2007 a las 12:19
Respecto a su artículo de hoy, sólo permítame el atrevimiento de acotar que ‘libertad verbal’ no es -necesariamente- lo mismo que ‘libertad de expresión’.
Allí donde no hay libertad de expresión, por ejemplo, se debe recurrir muchas veces al uso de la libertad verbal para poder sobrevivir; intelectualmente, por lo menos.
Por el contrario, puede haber mucha libertad de expresión –como en el país del cual procedo, el Perú-, pero existe sólo poca libertad verbal –en su sentido ilustre-, si apenas se dispone de una educación que la cree, mantenga y la haga proliferar como bien social.
Atentamente
HjorgeV
Comentado por: Cuaderno Contable el 09/3/2007 a las 12:18
Respetable y respetado señor Fogel:
Respecto al gráfico de ayer, se lo vuelvo a recomendar, con todo el respeto necesario, señor Fogel: no crea todo lo que lea.
Ya que se habla de realismo,¡sea más realista!
(Lo digo en tono de picante provocación y con mucha injusticia -porque usted lo aclara al final-, sí, pero con respeto. Y porque esto, El Boomeran(g), es un bumerán, como bien recomienda usar la muy machista Real Academia.)
Loable el trabajo de quien se dedica a hacer ese tipo de cosas. (Bueno, le deben haber pagado muy bien por hacer ese gráfico.) Pero, salvo el claro papel didáctico, poco pedagógico, monográfico, demagógico, degenerado y de señal de tránsito del cuadro de marras, ¿qué validez ‘real’ puede tener algo así?
Esto, sin pasar a burlarme de la miopía del autor para casi todo lo que no se haya escrito en inglés. ¡Qué mundial!
¿Dónde está el Popol Vuh o Popol Wuj, para poner un solo ejemplo y ni siquiera atreverme a asomar mi vista hasta el Caribe que seguirá celebrando la parranda del cumpleaños? ¿O soy yo el miope?
(Guiándome por los títulos, descubro, además, que ha leído a los demás maestros en inglés. Es decir, muy realista el señor usamericano, para ser un profesional de la literatura.)
Su idioma, señor Fogel, el francés, se salva a la perfección. He descubierto a un alemán. A un heleno. Los grandes maestros rusos, allí, como siempre, intocables. Y ¡a Cervantes! (Casi grito: ¡Gol!, pero la camiseta peruana ya no conoce ese término. Lo conocía, sólo. ¿Ya ven? Un peruchito alentando a la Madre Patria desde Alemania.)
Cuya obra –la del gran don Miguel- el pobre Grez Larson se ve que no la ha leído, porque mire cómo escribe el título de ella.
Pero, bueno, por algo la revista se llamará El Creyente, ¿no?
(Digo ‘pobre’ porque un error de ese tamaño ante tan ‘tamaño’ gráfico y en lugar tan privilegiado es signo de cierta pobreza intelectual. ¿O no lo es poner para alguien de su rango -y escritor, además- DON QUIXOTE DE LA MANCHA?)
Felizmente –oh, dicha terrenal realista- el propio autor hace un guiño de ojos colocando junto al título, un añadido nada usual e inesperado: Etc.
Si ahora resulta que las confesiones de San Agustín son realistas, usando su misma técnica del final del artículo, que me permita el señor con apellido del país de unos de los ladrones -hay muchos más- más celebrados de la historia -los vikingos-: Buona notte!
Pero, gracias infinitas por su trabajo, señor Fogel, que lo respeto, admiro y me da mucho para pensar.
Atentamente
HjorgeV
Comentado por: Cuaderno Contable el 09/3/2007 a las 12:00
Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).
Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)
Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".
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