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viernes, 4 de julio de 2008

Blog de Jean-François Fogel

SOLZHENITSYN

Hay días así, todo lo que tiene que enchufarse se enchufa de manera perfecta. Cada noticia es el eslabón de una misma cadena. El primer eslabón lo tengo desde la semana pasada; viene de Londres. La muerte, por ingestión de un producto radioactivo, del ex espía soviético Litvinenko. Como muchos, estoy pendiente de lo que publica el sitio de la BBC. Ayer lunes anunciaba una fase judicial. Pero ya tuvimos lo mejor, la carta de ultratumba del ex espía Litvinenko al ex espía Putin, que ahora manda en Rusia; palabras de una víctima a su verdugo antes de la muerte: tarde o temprano, será tu turno...

No hay que despreciar estos episodios. Conocemos la obra de Graham Greene, hemos dedicado horas a Le Carre. Sabemos que el alma del espía, como la del terrorista, es un mundo divido en pequeñas habitaciones. Se parece a un prostíbulo. Única diferencia: se vende miedo y mentira en lugar de sexo y falso amor. De repente, el domingo, otra noticia: la larga reseña de la última novela de Pynchon en el suplemento de libros del New York Times; otra vez aparece el tema (en el folio cuatro sobre todo). Buenas referencias al “agente secreto” de Conrad.

Hay que entender: los rusos son los maestros en el trueque de una vida miserable por la promesa de un futuro feliz. Allá, joder la vida de varias generaciones con una revolución es una contribución a la felicidad del género humano. Lo que se consigue, claro, no es un futuro feliz sino el final mediocre de una revolución que acaba con la toma del poder por parte de hombres del KGB. Todo lo que leemos hoy con Litvinenko está muy por debajo de la realidad. Escribo desde Francia donde un diputado ruso, Suleyman Abusaidovich Kerimov, acaba de quemarse en el incendio del Ferrari que conducía en la ciudad de Niza. Tenía a su lado una presentadora de televisión, dice una agencia rusa. Es la otra cara del caso Litvinenko, la otra cara de la revolución soviética en su final vergonzoso.

Todo se enchufa de manera perfecta pues, al final de mi recorrido por las noticias, leo en el sitio de Clarín una entrevista con Alexander Solzhhenitsyn. «Me preocupa el futuro de Rusia» dice el premio nobel. Cita textual del escritor: «Los hechos en Rusia desde la década de 1990 han tomado un rumbo aún peor. Antes de que se produjera la recuperación nacional, tanto moral como económicamente, las fuerzas de las tinieblas rápidamente ganaron ventaja: los ladrones más inescrupulosos se enriquecieron saqueando libremente la propiedad del país, ahondando el cinismo de la sociedad y el daño moral ya perpetrado. Eso fue una catástrofe para toda Rusia”.

Como siempre, Solzhenitsyn se dedica a establecer una diferencia entre lo que fue la revolución soviética y Rusia. No sé si lo consigue con las noticias que vienen ahora del este. No podemos considerar las almas oscuras de la obra de Dostoievski como meros accidentes de la historia. Son productos de una civilización. Conspiraciones, violencias, terrorismo, sociedades secretas, etc. El veneno radioactivo, el Ferrari que se quema con un diputado riquísimo y una estrella de la televisión, son la versión moderna de aquellos hombres que soñaban con matar al zar. Rusia es una civilización fenomenal pero con la desaparición de la revolución vemos su cara mucho mejor. Y no hay duda: tiene un lado oscuro.

[Publicado el 28/11/2006 a las 10:30]

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Comentarios (1)

  • uy! pero qué bruto... es... a veces..., sus palabras, me refiero
    .....
    me ha impresionado esta frase: "Rusia es una civilización fenomenal pero con la desaparición de la revolución vemos su cara mucho mejor", la pensé a veces de forma diferente,pero diciendo eso... la vemos mejor ahora, qué cambió la revolución, conmocionó a un mundo ya en guerras bueno entreguerras y quedaba lo peor....los mencheviques? no sé... creo que las personas no están preparadas para una ideología tan fuerte como fue esa ( Marx y La Revolución frances, ) las ideas sí, pueden aparecer pero ...es a pensar, aún no sé bien...pero creo que el pensamiento puede más o es más veloz que las actitudes de muchos aunque les llegue la idea.. Proust dijo lo de Defru.. en su tercer volumen ( creo) los sirivientes de uno decían que tenía razón ese oficial, los sirvientes del otro, no Lo Guermantes... no sé.. Lo curioso es que el mundo ha cambiado, pero queda.
    una vez leí que cuando entraron en las habitaciones del Zar aún estaba la sangre y... no se impresionaron, es lógico pues, como se iban a impresionar por eso

    a mí me gusta Dosto cuando no es oscuro, recuerdo que me me heló uno a uno los dedos cuando leí al principio de Crimen y Castigo la descripción de su familia... eso no era oscuro era así, recuerdo cuando odio a los usureros o a esa mujer que tiene una cortina negra .. me cuesta entender y entiendo cuando le leo que eso era así en esa sociedad...
    Dosto y la suavidad dura de El maestro de San Peters... del otro premio Nobel intentando entender porqué...
    me iamgino el frío en esa época
    La fotografía de Putin, tan occidental parece que no se parece a Gorbachov ni en nada, mirando sin mirar, pero atendiendo a no sé como se dice, bueno esa mujer que ahora dirige alemania.... sí... le está diciendo... te estoy atendiendo... Cuando mataron a tantos niños en esa escuela dijo algo así: todos nos equivocamos... qué frío,
    Y ahora, y con razón y eso es así y con ello juega, dice: en Europa también pasa eso... refiriéndose a quien murió en Londres... Cuentan que quien mató a A. Nin y a Troski... fue un espia ruso pero aceptado en España por la REpública ( los mandó asesinar) y que después se refugió en EEUU y aunque nunca dijo la verdad total... casi también le matan... sí... la muerte es la única manera de hacerles callar...
    ay!
    pero qué duro es texto

    ( le leo después)
    Enea

    Comentado por: Enea el 28/11/2006 a las 15:43

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Biografía

Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).

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Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".

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