El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
PREMIO, PREMIO
Ocurrió hoy, lunes 6 de noviembre, en París, algo inverosímil: Jonathan Littell consiguió un segundo premio literario por su novela Les Bienveillantes. Primera vuelta: siete voces a favor, tres para otros libros. Ya el 26 de octubre, Littell había conseguido el Grand Prix du Roman de l’Académie Française, otro de los seis grandes premios literarios.
Como escribí varios posts sobre la novela solo voy a hablar del premio, o mejor dicho de los premios. Tenemos con este Goncourt un síntoma fuerte de la total decadencia del sistema de los premios en Francia. La calidad de la novela no tiene nada que ver en esto. Se trata de premios literarios. El sistema de los premios, en Francia, era hasta ahora el reparto de un botín, manejado por jurados, entre casas editoriales. En el sistema de reparto, un autor solo tenía un premio.
Ya no hay reparto, sino acumulación, en este caso para Gallimard, el editor de Littell. Vivimos un evento fuera de las normas. El libro de Littell es enorme (más de 900 páginas) y los compradores lo leen. Esto quiere decir que su éxito destroza en este momento el negocio para todos los otros escritores. Es un tiempo de sequía comercial total para las casas editoriales, un tiempo que se prolongará: el primer semestre del 2007 está dedicado a las elecciones presidenciales y generales. Es el peor momento para las librerías pues los franceses se dedican a mirar los debates políticos.
El colmo del episodio es su fecha: menos de una semana después de la publicación de los diarios de Jacques Brenner, uno de los editores de la casa editorial Grasset y jurado del premio Renaudot. Brenner, quien murió hace cinco años, cuenta en detalle los arreglos y negociaciones entre editores para repartir casi todos los premios entre los tiburones grandes: Gallimard, Grasset, Le Seuil y Albin Michel. Su libro (Journal Tome V, editorial Fayard) cuenta con detalles lo que occurrió desde 1980 hasta 1993. Narra la historia de lo que, con el doble gallardón de Littell, está ya en plena agonía.
[Publicado el 06/11/2006 a las 14:09]
y los compradores lo leen..
....... intuición?
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Brenner, quien murió hace cinco años, cuenta en detalle los arreglos y negociaciones entre editores para repartir casi todos los premios entre los tiburones grandes: Gallimard, Grasset, Le Seuil y Albin Michel. Su libro (Journal Tome V, editorial Fayard) cuenta con detalles lo que occurrió desde 1980 hasta 1993.
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qué genial!
lo leeré, no a Littell
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leí los enlaces de Voltaire, me encantaron, y las cartas, recuerdo que lo puse, pero al leerlas recordé lo que le dijo Voltaire a Rousseau: leyéndote me dan ganas ( me dan ganas ) de ponerme a cuatro patas...
Algo así deben ser los premios.
qué hermoso lo que dijo, ahora elecciones... muy bueno!
Enea
Comentado por: Enea el 06/11/2006 a las 21:35
La calidad de la novela no tiene nada que ver en esto. Se trata de premios literarios
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eso... es ésto, olvidos...
Enea
Comentado por: Enea el 06/11/2006 a las 21:04
La calidad de la novela no tiene nada que ver en esto. Se trata de premios literarios
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eso... es ésto, olvidos...
Enea
Comentado por: Enea el 06/11/2006 a las 21:04
novela solo voy a hablar del premio
...qué bien, así con tanto premio no lleva acento.
eso me ha fascinado.
Enea
Comentado por: Enea el 06/11/2006 a las 21:03
LOS PREMIOS.....
El Premio Nacional de Literatura de Chile, tiene un atractivo: es tan arbitrario que lo transforma en un objeto codiciado y deseado, por los mismos que lo critican por su carácter también de propina post jubilación. No hay quien no se refiera con desdén al mayor lauro literario de Chile, por la manera en que se realiza su escogencia y el monto que representa para quien ha dedicado toda su vida a las letras. Se supone que es por amor al Arte, pero el mundo neoliberal reclama las cuentas del mercado. Y aún así, esos mismos ácidos detractores “se la juegan con el Premio Nacional” y hacen fila cada dos años en el turno, que son cuatro porque se alternan los dos géneros premiados: poesía y prosa. La próxima ruleta rusa es para los poetas, cuyo enjambre hace aún más compleja la decisión.
Roberto Bolaño, uno de los escritores más premiados de Chile en el extranjero, quien criticaba hasta por los codos estas puestas en escena, fue postulado poco antes de morir. Gabriela Mistral es uno de los casos más patéticos de la miseria humana que trascienden estos premios, porque recibió seis años después el Premio nacional que el Nobel de Literatura. Lihn, ni Teillier, recibieron el premio. De Rokha lo recibió en la agonía de sus días. Ahora para qué, alcanzó a decir, poco antes de destaparse los sesos. María Luisa Bombal, una narradora de excepción, no pasó la antesala de los verdugos. La lista de injusticias es más amplia, pero nuestro tema es otro: el periodista y narrador chileno, José Miguel Varas, de 77 años de edad, autor de una vasta obra narrativa, cuento y novela, así como de crónicas, es el Premio nacional de Literatura 2006 y fue escogido por unanimidad en menos de media hora. Conozco sólo algunos relatos de su obra, de manera fragmentaria. Cuando encargué sus cuentos, estaban agotados. Nada de él se encuentra en Panamá. Aquí estuvo Chile como invitado especial de la Feria del libro, pero no trajeron nada de José Miguel Varas.
La prosa que he leído de JMV, me gusta porque es sencilla, profunda, ingeniosa, entretenida, anecdotaria también. Es un premio cantado, porque era un favorito. Varas es un escritor de oficio, con casi sesenta años, no sólo en la literatura, sino en el periodismo, donde se fogueó diariamente. Hombre de radio, cronista, biógrafo y exiliado. Fue director del diario El Siglo y jefe de Prensa de Televisora Nacional en la época de Salvador Allende. Su candidatura derrotó a 18 escritores, entre ellos a Germán Marín y a Diamela Eltit. Días antes de recibir el premio se le preguntó si se sentía líder en la nominación de las candidaturas y respondió: “No estoy seguro de que yo lidere nada. Eso es relativo. Hay un grupo de gente amiga mía que se ha propuesto hacer una serie de cosas en relación con el premio, y yo les agradezco mucho. Pero es muy antipática la exigencia de la postulación, y el modo en que se hace, que es un poco burocrático”.
El galardonado dijo: “Este premio representa una gran responsabilidad para mí, pues antes lo habían recibido grades escritores como Pablo Neruda y Gabriela Mistral, y al recordar esos nombres yo me siento como un enano por mi trabajo literario"
¿Si usted no ganara, quién es su candidato? Así respondió Varas: “Creo que Germán Marín tiene méritos notables como escritor; yo le tengo mucho respeto. He leído no toda su obra, pero sí muchas de ellas. Círculo vicioso me pareció notable. Además es un buen cuentista. Me parece que si se le da el premio a él, va a ser un premio bien dado. Diamela Eltit también tiene méritos notables, ha hecho una literatura experimental y de difícil acceso para muchos lectores. Le tengo mucho respeto como escritora, y también me gustan mucho sus artículos de opinión”. Armando Uribe Arce, poeta, el anterior Premio Nacional de Literatura, había calificado a Varas, tiempo atrás, como el mejor cuentista chileno.
Sorprende, al menos, lo que leo y reviso, que la noticia del Premio Nacional de Literatura de Chile, tenga una mínima trascendencia allende las fronteras del país del Sur. He revisado diarios argentinos, país limítrofe, y no me he encontrado con la noticia aún.
Isabel Allende, la exitosa novelista chileno-norteamericana, residente en California, a su llegada a Chile, calificó el Premio Nacional de Literatura de machista y burocrático. Dijo que no volverá por una nueva candidatura a ese lauro y denunció que existe un grupito en Chile de gente muy envidiosa que me detesta. en ningún momento habló de literatura, sino se refirió al mundo que le rodea con sus lectores ávidos para que le firmen sus libros e inclusive los mozos de los restaurantes chilenos que hacen fila para que les firme una servilleta. (¿No querrán leer algo más que una servilleta?) Isabel Allende, sobrina del expresidente Salvador Allende, se encuentra promocionando su última novela: Inés del Alma mía. Viajará a Buenos Aires en los próximos días, anunció, donde espera editar un nuevo libro de memorias.
Comentado por: rolando gabrielli el 06/11/2006 a las 20:48
Comentado por: Esteban Bertarelli el 06/11/2006 a las 15:00
Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).
Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)
Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".
05/7/2008 17:49
pero n elimana los determinantes...
Publicado por: Enea
05/7/2008 08:42
Es curioso, el programa elimina...
Publicado por: provoqueen
05/7/2008 05:23
Publicado por: Namor Adenip
04/7/2008 13:55
Publicado por: maite
04/7/2008 13:36
Publicado por: jean-Robert D
04/7/2008 09:25
Publicado por: estrella
03/7/2008 14:04
Publicado por: jean-Robert D
03/7/2008 10:20
Esto es como cuando al hombre...
Publicado por: maite
03/7/2008 02:06
Publicado por: federico
02/7/2008 18:18
Es bien querer defender derechos...
Publicado por: jean-Robert D
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