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Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Jean-François Fogel

STYRON

Hace ya casi un cuarto de siglo pasé varios días con William Styron en la isla de Martha’s Vineyard. Era el fin del verano. Días de calor y tardes fresquitas. Hacía una larga entrevista al novelista para una revista semanal francesa. Se trataba de comprender el éxito mundial de su novela Sophie’s Choice. Una especie de mirada atrás para entender el encuentro entre una obra dedicada al malestar de una sobreviviente de los campos de exterminación nazi y una audiencia que abarcaba muchos países y culturas. No sé si Styron murió en su casa de Martha’s Vineyard o en el pequeño hospital de la isla, pero me acuerdo muy bien de su manera de comportarse en su casa. Era un hombre fuerte en su mundo, un mundo cómodo hasta el anochecer. El primer síntoma, imperceptible, de la disminución de la luz le provocaba una ansiedad obvia. Quería salir, moverse. Muy rápidamente entendí que quería beber y que para nada era una “happy hour” la hora de la bebida. Styron era alto, daba una impresión de potencia hasta el atardecer, cuando había que interrumpir (creo que fueron tres tardes) sabrosas conversaciones. Me quedan dos recuerdos.

El primero tiene que ver con los sacapuntas. Styron escribía a mano, con lápiz sobre papel. El lápiz era cualquier lápiz, el papel era amarillo, con ligeras rayas, lo que en EE. UU. se llama “legal pad” pues es el papel que se utiliza para tomar notas en un juicio. Pero el problema de Styron no tenía que ver con el papel o el lápiz. El problema era la punta. Solo podía escribir con un lápiz puntiagudo. Cuatro líneas, quizás cinco y ya tenia que hacer algo. La solución cabía en dos enormes vasos. Un centenar de lápices listos para escribir a un lado de la mesa de trabajo; un vaso vació al otro lado. Poco a poco, al escribir, Styron pasaba los lápices de un lado al otro. Al final del día, tenía que sacar puntas a cien lápices, quizás ciento cincuenta. Aquí estaba el problema. ¿Era mejor el sacapuntas antiguo con manivela o se justificaba el uso de un sacapuntas eléctrico importado de Japón? Styron tenía tremendas dudas pues el tiempo dedicado a sacar puntas a los lápices era también el momento de revisión crítica de su labor del día. Me acuerdo muy bien de sus argumentos y sus dudas frente a una alternativa que no era frívola.

El otro recuerdo es más bien propio de su obra. El momento de la verdad en la entrevista, creo, fue una discusión sobre “the absolute evil” (el mal absoluto). Styron afirmaba creer en el mal absoluto, lo que su obra dice a gritos. Contesté su postulado con una maniobra judeo-cristiana diciendo que se podía aceptar la existencia del mal absoluto bajo una condición: la existencia simultánea del bien absoluto. Y Styron respondió: “con relación al bien, no sé, pero creo en la existencia del mal…”.

Último recuerdo: Styron había empezado a escribir su novela en la tercera persona del singular, optando después por la primera, por la voz de Sophie que es la narradora. “Es imposible ahora escribir una novela en la tercera persona pues falta la audiencia que cree en la existencia de Dios, la audiencia dispuesta a creer lo que cuenta la voz del novelista/Dios”. Claro que era muy fácil oponer una larga lista de novelas para desmentir su teoría, pero era interesante escuchar un heredero de Faulkner citar la existencia de Dios como herramienta del novelista.

Los dos artículos del New York Times sobre la muerte de Styron ni siquiera tocan el tema de Dios (el de Michiko Kakutani es el mejor). Por casualidad, releí hace poco Las palmeras salvajes de Faulkner. No es difícil encontrar lo que decía uno de sus personajes en el tercer capítulo, poco más de treinta años antes de mi entrevista a Styron: “we have radio in place of God’s voice” (tenemos la radio en lugar de la voz de Dios).

[Publicado el 03/11/2006 a las 11:02]

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Comentarios (7)

  • Gracias por el comentario acerca de ese gran autor que fue Styron.Fue un autor nostálgico,metafísico y de un carácter especialmente vulnerable en donde la presencia del padre en su obra como la de su madre en su propia vida son notorias.Mi correo es literaverba@hotmail.com,agradecería profundizar sobre todo acerca de sus inicios con "Tendidos en la oscuridad".Gracias.

    Comentado por: Roberto Angulo García el 07/5/2007 a las 03:53

  • Morgan, bien. Si desea decirme algo más tiene el correo debajo del nombre de Enea: ordalla@hotmail.com
    funciona perfectamente.
    Gracias, morgan
    Enea

    Comentado por: Enea el 05/11/2006 a las 15:55

  • Contesté su postulado con una maniobra judeo-cristiana diciendo que se podía aceptar la existencia del mal absoluto bajo una condición: la existencia simultánea del bien absoluto.
    .......

    en ese ámbito del pensamiento. Esa frase es justa.
    en el contexto de la realidad, el mal y el bien, es simplemente entender al otro y ser y estar con él. Me gustó mucho
    Enea

    Comentado por: Enea el 05/11/2006 a las 14:45

  • Encontré el libro se titula "En que creen los que no creen", publicada el 97. Humberto Eco Y Carlo María Martini...Y reparé nuevamente en su escrito, por la serenidad que encuentra Styron en Dante.

    Sus recuerdos son suyos, no obstante dudo que piense (porque duda) en verdad que alguien crea en lo absoluto del bien o del mal, lo que hallo alrededor es la capacidad para ser consecuente con la maldad únicamente, como esas explicaciones en 43 líneas y la poca fe en el hombre...no se usted pero pienso que a veces es bueno quemarse por lo que uno cree, hasta para aprender.

    Buenas noches... que yo no espero el happy hour.

    *Mire Enea, ya se lo dije más de una vez y lo repito tranquila y más que independiente de cualquier emoción: ahórrese la pena conmigo, que su existencia desde hace mucho no me importa, porque además de ligera y necia ha demostrado ser alevosa, al menos no se mimetiza para insultar lo cual es ya un avance, y que a diferencia suya yo reconozco, como que me desagrade las sentencias con perversión pese que el condenado se lo merezca por cretino.

    Comentado por: morgan el 04/11/2006 a las 00:46

  • Nunca había oído lo de un sacapuntas eléctrico.. y lo de los lápices... y ese trasvase? qué angustia de existencia en miniatura de actos que dan a las manos un movim8iento entre un vaso y otro, y estaría la mirada supongo en el trasvase...
    uf! no podría respirar ahí.
    Un pensamiento sujeto a dios es un pensamiento muerto, una creencia no, creo.

    El mal y el bien, esa necesidad de entender al ser humano y si lo viésemos como una espiral que va y viene. Estuve llamando pero igual no es el número, no creo que exista el mal en una persona buena, existe esa ruptura con la fragancia que es una palabra inadecuada cuando el otro no entiende y existe esa necesidad de sobrevivir como en el mundo animal, eso no es mal si la intención no es dañar. es lo que pienso ahora.
    Cow boy de medianoche, esa película y esa música ...cuando le engaña pero luego... le acompaña muerto con una dignidad que he visto en pocas películas, en muy pocas.
    Enea

    Comentado por: Enea el 03/11/2006 a las 22:41

  • ...y no me negará que la radio no es mejor.

    Comentado por: morgan el 03/11/2006 a las 18:19

  • Coincido con usted , Dios por ser dios ha pasado de ser centro del debate, sin dejar de ser importante en la ética de los creyentes, no es trascendental en "estos" momentos... todo es tan cíclico y uno nunca sabe que pasará mañana.

    Hace algún tiempo leí la correspondencia compilada en un libro sobre Ética, entre Eco y un Arzobispo italiano Martini si no me equivoco, estoy buscando el libro, no lo encuentro aún.

    Esta discusión en base a argumentos sobre la ética cristiana y la atea, me pareció bastante interesante, se dirigía; después de la historia de intercambios entre valores y la propia historia del dogma; a la coincidencia de principios sobre cualquier otra creencia en la actualidad...y mire usted que fui escéptica en la lectura, porque para variar los principios privilegiados eran europeizantes, sin embargo pese no existir consenso, ambos demuestran que se NECESITAN parámetros para no quedar flotando en la teoría (ya lo sé), pero nada está dicho, ellos mismos terminaron en las buenas preguntas, que ya es mucho, pero nada más, y porque sobre todo la ética es individual y ajustarse a ella es sólo un deseo de ser mejor, más allá de la consecuencia pienso.

    Comentado por: morgan el 03/11/2006 a las 18:16

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Biografía

Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).

Enlaces

Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)

 

Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".

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