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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 21 de noviembre de 2008

Blog de Jean-François Fogel

ESPERANDO A «BORGES»

El acontecimiento del año, no solo en Argentina, será la publicación (por la editorial Destino) del libro de Adolfo Bioy Casares sobre su amistad y convivencia profesional con Jorge Borges. Ñ, el suplemento cultural del diario argentino Clarín, dedica cuatro entregas que adelantan el contenido de este enorme libro titulado Borges. Lo pinta como un evento mayor para el conocimiento de la vida literaria. Juzgando por lo que leí hasta ahora, así es, no hay duda. Lo que se presenta como un diario de Bioy abarca cuatro décadas desde 1947.

Clarín se preguntó si era un libro para pocos, solamente para los que sepan de la literatura y de las dos figuras bonaerenses. No lo creo. La verdad es que me reí a carcajadas con las entregas. Los dos amigos son unas bestias de maldad para machacar a otros autores. Dicho y hecho. Lo voy a demostrar con un extracto, un caso de celos compartido con juegos de palabras de adolescentes (es un pequeño robo, sí, pero como dará provecho a los lectores potenciales lo llamamos promoción para la editorial Destino).

Fecha: 25 de octubre de 1956
Cita: "Borges me dice: «le dieron el premio Nobel a Juan Ramón Jiménez». BIOY: «Qué verguenza». BORGES: «… para Estocolmo. Primero a Gabriela, ahora a Juan Ramón. Son mejores para inventar la dinamita que para dar premios». BIOY: «De cualquier modo, Juan Ramón es mucho mejor que Gabriela Mistral. Los malos poemas de Juan Ramón son malos; pero los mejores son bastante buenos. Gabriela Mistral no ha escrito ningún poema bastante bueno. ¿Te acuerdas del artículo que íbamos a escribir sobre Juan Ramón? Tendría unas erratas: en una línea el nombre aparecería como Juan Jabón, en otra como Juan Jamón, en otra como Juan Ratón. Al final, se desenmascaraba la conspiración y, en la última línea, de desagravio, se lo llamaba Juan Jarrón»".

[Publicado el 19/10/2006 a las 11:02]

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Comentarios (8)

  • Sr. Fogel, un detallecito: los que hemos nacido en la ciudad de Bs As, para bien o para mal nos denominamos porteños. Bonaerenses son los de la provincia de Bs. As., a la que la ciudad no pertenece.

    Comentado por: Alicia el 02/3/2008 a las 04:48

  • Por si gustan:

    www.franciscoramirezpradilla.com

    Comentado por: frp el 20/10/2006 a las 20:04

  • ¿Para usted tiene algún significado escribir con insomnio a las 4 de la mañana, esperando un milagro y ante el silencio de esa hora, gritar ese milagro...sintiendo que puede enfrentar a los cínicos y a los hipócritas?

    Y regresar y darse en la cara con que no es así...uno se calla, otra vez, sin ímpetu alguno, repitiendo es la inmediatez, es la inmediatez y la ligereza, pura rabia, pensando: pasará esto también, estos infelices se atoraran y a mi por último no me importan, ya se dará cuenta...luego leer a los idiotas sintiéndose halagados con la interpretación más amoldable y constatar del otro lado más que ligereza... no sea injusto, no lo soportaría.

    Yo no cambio señor, aun después de estar hasta el poto sintiéndome cobarde porque no quería competir más, explicándome tratando de hacerlo, que puede resultar el único regalo con valor en este lugar...busque la paz y suerte.

    Comentado por: m el 20/10/2006 a las 06:35

  • Es el riesgo, qué decir, y sin duda cada día se lee, se conoce y sabe menos de poesía. Aderezo de un romanticismo pasado de moda o veleta de un viaje sin piso, la poesía existe de milagro.Borges, que era un gran lector, mejor ficcionador que poeta, ya veremos por qué, no leyó la Mistral como debiera, además porque se está redescubriendo hace unos pocos años la extraordianria poeta que fue Lucila Godoy Alcayaga. Tuve la oportunidad de dar sebdas conferencias magistrales sobre Neruda, Borges y la Mistral, por separado en la Academia Panameña de la lengua, yo, chileno. Si bien los leía hace años a esos tres autores, tuve que investigar para hacer esos trabajos. Hay demasiada tela que cortar.Recomiendo leer Dirán que está en la Gloria, de Grinor Rojo, sobre Gabriela Mistral, una investigación de 5 años, 500 páginas, revolucionaria de su obra, pagada por una universidad norteamericana católica. Sorprendente...libro sobre Gabriela...
    1. Enrique Lihn,nos recuerda que Borges dijo una vez que por no haber estado en Vietnam no podía referirse al tema. Lihn considera a Borges un poeta conservador, no revolucionario,estéticamente hablando. Darío, Neruda y Parra revolucionaron la poesía en idioma castellano.
    2. Borges perdió el Nobel cuando decidió ir a Chile, recibir una condecorazión del Gobierno de Pinochet y dijo, que prefería la clara espada a la furtiva dinamita.
    3.Independientemente de esas palabars y de ese acto, merecía el Premio Nobel, pero una de las cláusulas de lña Academia es el Humanismo de la obra y del autor. No hay más comenatrios al respecto, que podrían hacerse.
    4. Octavio Paz, que criticaba el comunismo de Neruda y de su poesía política, le reveló a Jorge Edwuards en una conversación telefónica, en las postrimerías de su vida, registrada en ADIOS poeta, lo siguiente: Neruda es lejos el mejor poeta de su siglo, que los españoles de su generación, Borges, Vallejo, Huidobro...He leido toda su obra nuevamente, le dijo a Edwuards, quien le contestó, que había dejado neruda ocho libros inéditos...En un extenso ensayo, EN DEFENSA DE LA POESIA, comento estos y otros temas, que vienen a este debate..o intercambio de opiniones..y hay numerosos artículos más divulgados en Internet...
    Por ahora voy a adjuntar un par de textos..de la Mistral podríamos hablar mucho....para reparar errores, desaciertos, tonteras, infantilismos, desconocimientos, ignoracia,....
    Folletín mistraliano

    (Todas ìbamos a ser reinas…)



    Crucificada por una crìtica de medio pelo, a los 33 años de edad, Gabriela Mistral, abandonò Chile con destino a Mèxico. Llevaba entre ceja y ceja, esa "raza espesa, brutal, raza de pacos y mineros", que con tanto acierto describiera, en su epistolario encendido y apasionado, que mantuvo con el poeta chileno Manuel Magallanes Moure.

    Habìa probado el verso ruin, duro y amargo de sus compatriotas, y asumirìa con su singular fuerza verbal, su itinerario de autodesterrada hasta el fin de sus dìas, de mujer comprometida con su època, que nunca saliò y dejò de vivir en el Valle de Elqui de su infancia.

    Abandonarìa inèdita Chile, y su nacimiento literario, como su muerte fìsica, quedarìan sellados en Nueva York, donde vio la luz pùblica, Desolaciòn, en 1922, su primera obra. Luego vendrìan, Ternura, en 1924, Tala, en 1938, Buenos Aires, y por fin, su cuarta y ùltimo poemario en vida, en Santiago de Chile, Lagar, 1954, que vio la luz pùblica mutilado.

    Como esas pàginas, fue y sigue siendo en menor grado esta ùltima dècada, el estigmatizado capìtulo mistraliano de la historia literaria chilena, espeso, difuso, arbitrario, mito callado, hijo màs de los silencios de lo que no dijo su autora, de lo que tienen de "real" los textos, y que por fortuna encontraron las lecturas e interpretaciones necesarias, de Jaime Concha, Grínor Rojo, Volodia Teiteilboim, Jorge Guzmàn, Mariano Rodrìguez, Adriana Valdès, Jaime Quezada, Naìn Nòmez, Bernardo Subercaseaux, Mauricio Ostrìa, y los juicios rotundos de Pablo Neruda, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn y Nicanor Parra.

    Tierna y feroz, calificò su poesìa Paul Valery, un poeta francès muy distante de lo americano raizal, porque la poesìa mistraliana es de barroca, primitiva, bìblica y cosmogònica matriz, materia fraguada en sueños y viajes por su propia vida, donde ni lo español, lo clàsico y europeo, suelen encajar y tener algùn asidero, en el cortejo melàncolico que le impuso la vida y su gente.

    Su profunda visiòn americana, desde Mèxico a la Patagonia, la distinguen, para empezar de Rubèn Darìo, hecho al que la propia Mistral se refiriò en una oportunidad, agradecièndole al nicaragüense que no haya bebido su poesìa de las tierras de Amèrica.

    Raùl Silva Castro, perla de la crìtica de su tiempo, la tildò de poco chilena, justiciera, solitaria, de escribir con rudeza masculina, calificativos que calaron hondo en el fràgil esqueleto de la educaciòn chilena, porque desde niños escuchamos el rumor que se fue haciendo alegre costumbre sobre la masculinidad y poca feminidad e inclusive lesbianismo, de la Mistral.

    Leìmos "a fondo" a Gabriela cuando estudiàbamos en el Liceo Josè Victorino Lastrarria, donde ejercìa como profesor el poeta Oscar Hahn, pero de la mano de una profesora, nos centramos en el lenguaje castizo de la Mistral, en Cordillera de los Andes y en el poema del entorno tràgico, los famosos Sonetos de la Muerte, eje del folletìn sentimental que se tejerìa sobre la poeta.

    Sobre el suicidio del joven Romelio Ureta, se forjarìa el mito folletinesco, que la Mistral reforzarìa con sus Sonetos de la Muerte, aunque aclarara años màs tarde, a su amiga, aun viva, Matilde Ladròn de Guevara: "ese amor no es precisamente el amor que inspirò Los Sonetos de la Muerte. Fue un segundo amor, hermana!", exclamò, con mezcla de alivio y confesiòn.

    Las cartas de amor a Magallanes Moure,-destapadas en 1978, como ardientes brazas- debieran relevarla, exonerarla, de los cargos que abrieron un expediente en su juventud y que hizo carrera a lo largo de su vida y que hoy conforma este folletìn mistraliano, posible materia del celuloide, "La pasajera".

    Francisco Casas, uno de los patrocinadores del filme, califica de "horrenda" la cara, cuerpo y voz de la Mistral, lo que a su juicio, la convierten en "absolutamente masculina". Es màs, asegura Casas, en una entrevista a Mariella Dentone, editada en elmostrador.cl, "la poeta tenìa una construcciòn genètica gay."

    Ya màs de una generaciòn de chilenos se habìa hecho su propia pelìcula y vivido con ella, acerca de la masculinidad de la autora, sin leer su obra, ni investigar, sino màs bien de a oìdas, y en ese oficio sutil, pero pràctico y, a veces, convincente, de la chismografìa y morbo popular, el estereotipo mistraliano avanzò en rìos sin cauce por el pobre perfil literario que alcanzaron a construir sus detractores de oficio.

    No somos sicòlogos, ni terapeutas freudianos de nuevo cuño, ni transitamos por caminos de doble encaje, ni usamos pianolas como divanes, y tampoco practicamos la sodomìa verbal en ninguna estaciòn de la vida, por lo que no tenemos conocimiento de los supuestos devaneos en contravìa de la autora del Poema de Chile (1967).

    Lo que màs bien noto en la Mistral, es a una poeta siempre desgarrada, dolida de dolor, màs cerca de la sangre que de la tinta, honda viajera de su propio ser, y su poesìa refleja la ternura, desolaciòn, los cristos comprometidos, un dios triste y consolador, la raizal y bìblica mirada de los pueblos de Amèrica, pero donde Gabriela yace fecunda, es en el amor.

    La crìtica caduca, sibilina, la puso en el nicho helado antes de tiempo, y algunos mentecatos, preciosos rìdiculos, parodiando a Alone, siguen instalàndola en el màrmol frìo de carrara, como si no les bastara que ya es polvo enamorado.

    ¿Què llevò a los preciosos ridìculos del siglo XXI,-Francisco Casas y Yura Labarca- a ver en la Mistral, una hija de lesbos, en su clàsica ronda infantil: Todas ìbamos a ser reinas?

    En poesìa el autor es el primero en despojarse de la materia y el lector interpreta, recrea, y si el arte es vida, el creador forma parte de la obra aunque sea tangencialmente y algùn grano de esa arena movediza le pertenece en cuerpo y alma. Pero no vemos lo que vieron las ex Yeguas del Apocalipsis, en esta ronda donde la Mistral recrea su imaginerìa tropical en el valle cordillerano, ese encuentro con la naturaleza y el mundo animal exòtico, del que ella misma da cuenta y testimonio.

    Dueñas, las potrancas de sus propios acertijos, se desviaron de la obra, y del complejo personaje que tienen frente a sus narices, solo atisban a ver su ombligo, en el oscuro laberinto de las pesadas ropas mistralianas.

    ¿La pregunta es por què abandonaron el apocalipsis en tiempos de apocalipsis, o algùn jinete se desbocò en las flàcidas ancas de las imaginativas y otrora apocalìpticas yeguas de la cinematografìa gay?

    Por dècadas, la Mistral y su obra, convivieron con los extremos de una crìtica eunuca y otra aduladora, las que nunca lograron reencantar a la autora con sus lectores. Fue un continuo trillar sobre los despojos y la fortuna, de un poètica y presencia literaria enigmàtica, alejada de los cànones de su època, que escapò de las manos y de los ojos de la crìtica de su tiempo, aunque hubo excepciones, entre otros, como el español, Federico de Onìs.

    Don Pìo Baroja, insigne caballero de las letras hispanas, tambièn tuvo sus denuestos para con Gabriela, en el lejano 1946, cuando la Mistral ya era Premio Nobel de Literatura. "Es un loro de su paìs,-dijo- vestida con mucha profusiòn de telas coloradas, verdes, rosadas. Es una poetisa cacatùa." Vaya, don Pìo, que vena la suya, tropicalísima.

    Fue pasiòn, desamor, frustraciòn, y no precisamente juegos florales, la vida de la Mistral, que llegò agotada, exhausta, esa tarde a Estocolmo, casi sin fe, a culminar con el mayor de los reconocimientos su poesìa, escandalosamente desconocida en el Chile del fin de mundo y del capìtulo aparentemente cerrado para nuestra querida patiloca.

    Habìa muerto recientemente su sobrino, en circunstancias aun inexplicables, en Brasil, al que el escritor chileno, Enrique Lafourcade considera su propio hijo, agregando un nuevo elemento al folletìn mistraliano, pasto ardiente para una buena novela de Corín Tellado.

    La vida la marcò a hierro con temprana y perversa hostilidad, -"fue un mascar de tinieblas"- y la violaciòn de la que fue vìctima a los siete años, no pareciò ser un parèntesis en su atribulada existencia, porque con singular cizaña, la crìtica de su tiempo y la sociedad pacata chilena, ninguneò a la adelantada de Montegrande, allà en el Valle de Elqui, donde los cerros fijan todos los lìmites.

    Con la excepciòn y a pesar del apoyo incondicional que le brindara su amigo Pedro Aguirre Cerda, presidente de Chile y otras personas allegadas, el barco de la Mistral no dejò de naufragar por las costas de la fragmentada y larga geografìa chilena. El remo con que ella comparaba la geografía chilena, de nada le sirvió, en las borrascosas aguas del nada Pacífico mar que tranquilo nos baña. Reina Absoluta del ninguneo nacional, Mistral, no es la única víctima de la fría corriente de Humboldt lanzada a los poetas chilenos, algunos de ellos gatillados por su propia mano.

    Fue olvidada ademàs en el temprano 1916, por los jòvenes antologuistas, Volodia Teitelboim y Eduardo Anguita, de la cèlebre antologìa de la poesìa chilena Selva Lìrica, y que recoge textos de Huidobro, De Rokha y Neruda.

    Ella recibirìa entre los gestos del mundo/el que dan las puertas/porque mi duro destino/èl tambièn pasò mi puerta.

    Desde niña, acusada de retrasada, ladrona, perseguida a peñascazos en las aulas de estudio primario, cuestionado y bloqueado su trabajo como profesora sin tìtulo, la mìtica maestra rural, pasò las de caìn antes de abandonar Chile, para ser recibidida con honores en el Zòcalo de Mèxico, paìs que le erigiò estatuas en vida.

    Si la ceguera fìsica de su madrina, la directora de la escuela de Vicuña, Adelaida Olivares, le impidiò ver con buenos ojos a la joven Lucyla Godoy Alcayaga, la crìtica chilena, no sòlo de la època, no tiene excusa para haber vivido con los ojos vendados durante cincuenta años, con raras excepciones.

    Desolaciòn como Residencia en la tierra de Pablo Neruda, marcaron una època-no sòlo en la poètica hispanoamericana- sino un nuevo camino en la vida de estos clàsicos de la poesìa chilena. Poesìa desgarrada, impregnada de muerte y pasiòn, que les llevò al abandono de esa temàtica dolorosa, aunque tangencialmente para Gabriela Mistral, que no podrìa desprenderse de su propio ser, y confesarìa que escribiò para no morirse. Neruda, empujado por la tragedia de la guerra civil española y el compromiso polìtico, escribirìa para seguir vivièndose.

    El poeta Enrique Lihn, autor del verso que define en buena medida la crìtica hipòcrita sobre la Mistral, Diràn que està en la gloria, sostiene que en Tala y Lagar estàn los poemas màs dramàticos de la poesìa chilena, los Nocturnos de la derrota, de la desolaciòn, con su lenguaje barroco, nunca gratuito, textos enjundiosos y bien estructurados. En esto se da la mano con Neruda, quien en 1954, fue rotundo cuando dijo, que la fuerza torrencial de los Sonetos de la muerte, era tal, que resaban su propia historia y de la desgarrada intimidad, en que fueron concebidos, se abrìa una historia poètica inèdita, sin paralelos en Amèrica.

    Aun siento el zumbido en los oìdos del comentario de un miembro de la comitiva del ex Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, en visita oficial a Panamà, frente a la Universidad Nacional, al pasar ante una exposiciòn fotogràfica en homenaje a la Mistral y Neruda: "Esta galla no vende, no es marketera".

    Esa infortunada expresiòn al voleo del ninguneo mistraliano en pleno tròpico, me motivò presentar una conferencia en la Academia Panameña de la Lengua, sobre la poeta que visitò Panamà en septiembre de 1931, Gabriela Mistral, de carne y hueso, quien se trasladò por el mundo" con la Cordillera de los Andes y los verdaderos bàrtulos de su oficio ìntimo, la geografìa chilena," la tierra de Amèrica, la gente mìa, la gente muerta".

    Hoy, su retrato està en la Academia Panameña de la Lengua, junto con el de Neruda y Darìo.

    Por ello comparto plenamente la propuesta expresada por Grínor Rojo en su libro de lectura obligada para comprender la poètica y mundo mistraliano, Diràn que està en la Gloria, cuando sostiene que "ha sonado la hora de restituirle a la poeta chilena el lugar que le corresponde en la litertura de su paìs y del mundo y del que la cursilerìa elogiosa y el denuesto criollo, consiguieron mantenerla alejada durante màs de medio siglo."

    Grìnor Rojo hace una observaciòn, entre otras, de lo suyo reveladora, de la alucinada Lucila, que escribiò, estuvo escribiendo, un sòlo libro a lo largo de su vida, y que como tal, expresiòn de su propia existencia, quedò inconcluso. El erotismo, el tiempo, la muerte, la condiciòn de la mujer, Dios, las sustancias y las pràcticas sustanciales, Chile y Amèrica, el desarraigo y la poesìa misma, son los motivos, precisa Rojo, que se encuentran de manera obsesiva a lo largo de su poètica y vida literaria.

    Sus cuatros libros editados, observa Rojo, responden a una causa.El primero, porque se lo solicitara el profesor de Onis y sus discìpulos, luego porque se creìa endeudada con los niños de Amèrica, en tercer lugar, porque quizo hacer una contribuciòn a la causa de la Repùblica durante la guerra civil española y finalmente, porque viajaba a Chile por ùltima vez.

    Era reacia a publicar, cuidadosa en suma del lenguaje que trabajaba con el trazo firme de su caligrafìa poderosa, acumulaba la sustancia de sus materias, la clara niebla de sus sueños, y revelò màs en su poesìa de lo que de atenciòn se puso en ella. "Y ha amado con pasiòn de que blanquea/que nunca cuenta y que si nos contase/serìa como el mapa de otra estrella, se confiesa en La Extranjera, un poema que la trasciende en toda la extensión de la palabra.

    En 1938, en Montevideo, Uruguay, junto a Alfonsina Storni y Juana de Ibarbouru, Gabriela Mistral, explicò como escribía, que corregìa màs de lo que la gente puede creer y reconoce que se peleaba con la lengua, exigièndole intensidad, y que se solìa oìr, mientras escribìa, un crujido de dientes bastante colèrico, el rechinar de la lija sobre el filo romo del idioma.

    Gabriela fue una piedra en el zapato de la sociedad conservadora de su tiempo, ella, de fuertes raices aldeanas, de visiòn reivindicadora, alejada de los ismos de su època, inclaudicable en sus principios, viviò desprendida de la materialidad de las cosas visibles,-inclusive se privò del Chile fìsico y, sobre todo, del tajo que fue su valle en la montaña-porque llevò la pena araucana adentro y todo lo convirtiò en palabra testimonial indomable.

    Ella fue una piedra muda que tuvo el corazòn cargado de pasiòn y que no se volteò nunca y prefiriò descansar como esos guerreros muertos, con sus llagas tapadas de puro silencio, no de venda.

    Embalsamada en vida, caricaturizada su poesìa, estigmatizada ella, la maestra rural, "esa maestra" como dijo el inefable Jorge Luis Borges, resultò ser màs compleja de lo deseado y esperado por el ojo huero de la crìtica nacional.

    Amó físicamente más de lo que muchos supusieron e inventaron, desde el hacendado Alfredo Videla en su adolescencia, el poeta Magallanes Moure, supuestamente un italiano, y en fin, lo que poco debiera importarnos, si no fuera por el extraordinario personaje que fue más allá de su formidable poética, y que algunos transformaron en un verdadero folletín francés.

    Su pasión, reflejada en su poesía, en su vida como maestra, escritora, chilena, diplomática, mujer de su tiempo, es indesmentible, pero es en sus Cartas de Amor, especialmente a Magallanes Moure, donde su firme caligrafía disipa toda duda de la mujer que siempre fue.

    En Bendita mi lengua sea, título de su diario íntimo, de reciente hallazgo, la Mistral se sigue riendo de las lenguas viperinas, genuflexas, cuando dice: "De Chile, ni decir. Si hasta me han colgado ese tonto lesbianismo, y que me hiere de un cauterio que no se qué decir".Ahora sabemos más lo que callaba, cuando leemos de su propia palabra en el Cuaderno de California: "Quiero morirme en paz en este destierro que parece enteramente voluntario, pero que no lo es".

    Amargo y ponzoñoso calificaba los chismes la Mistral, en su Cuaderno, ya en 1947, y que recién hoy conocemos. Ella vivió paradojalmente en lo que hoy es una de las cunas del lesbianismo y de los movimientos gay.
    Rolando Gabrielli

    SE BUSCA UN PATROCINADOR

    E n esta subasta, en que se ha transformado la cultura, verdadero mercado persa o de las pulgas, no tenemos más remedio que competir con el show, el Mouline Rouge (Molino Rojo) de las palabras por piernas.

    La poesía es como el Can Can: no lo muestra todo. Más bien pantorrillas y muslos en ventolera, pero lo demás, como lo oye, para la fértil imaginación de quien exige una poética sugerente, resuelta en el paisaje íntimo de las palabras.

    Las bataclanas muestran hoy más que ayer, y quizás mañana se hagan transparentes o invisibles. La poesía es una provinciana en estos menesteres de los desnudos, se sonroja con facilidad, porque su arte consiste en mostrar media pierna y no pasar de guiñar el ojo en el primer acto, que siempre será a solas entre la página y el lector. Todo lo que viene es pura complicidad. La palabra es más recatada, porque la belleza es más cuerpo que alma, cuando nos habla en vivo y en directo.

    La cultura y la poesía se han transformado en verdaderas empleadas públicas, con salario mínimo, damas sin maquillaje a la hora del show, a la espera de un acto intrascendente, sólo para que el dueño del circo y de la imagen, reciban el Premio Municipal Minuto de Oro a la protección cultural a punto de extinguirse.

    ¿Qué es más sabroso, leer el Quijote de la Mancha o comerse un Mc Donalds? ¿Ir a los Bolos o una tarde con Hamlet, Alicia en el país de las Maravillas o El Principito? ¿La Divina Comedia, 20 Poemas de Amor y Una Canción Desesperada o una tarde de cerveza, humo y ruido? Para qué tantas preguntas, cuando sobran las imágenes.

    La lectura rima con cultura y no siempre dura, pero de ninguna manera exige ni impone ataduras. El libro, si es verdadero, forma parte de los sueños y revive el pasado, lo hace presente y transforma el futuro.Suele envejecer con nosotros, a un lado de la cama, respirando sobre el tejido de sus propias aventuras.

    A veces pienso que la palabra es un espejismo en los ojos de un ciego. ¿Eso fue lo que nos dijo Borges, a propósito de la lectura infinita, insaciable?. No es una mala interrogante como para empezar a descubrir una obra, pero el motivo de esta nota es avanzar en el laberinto, -no importa cuántas puertas tocar o cuántas no se han de abrir- y encontrar un Patrocinador. Se busca un Lazarillo para Jorge Luis Borges o Jorge Luis Borges será su Lazarillo esta noche. Quizás algo más modesto: Los ciegos somos nosotros. Es un título un poco más interesante, se ve a simple vista.

    Pero estamos en las mismas de antes: se busca un Patrocinador, al menos por una hora. No es la eternidad, desde luego, tema que ocupaba a Borges, pero es tiempo humano y mundano, como un zigzagueo en las manecillas de un reloj. No nos podremos bañar dos veces en la misma Conferencia, nos diría Heráclito. Aparentemente oscuro el acertijo del hombre de Efeso, pero a la vez, exacto.

    Es una empresa sin coste económico, no hay pecunio, quizás un ligero coctel, me refiero a la Conferencia, y no al baño de Heráclito. Simbólico y sin coste alguno también, el río filosófico, no el turbio y contaminado. Para qué un Patrocinador, me inquiriría, el propio Georgi-así le decían desde niño a Borges- cuando yo dije: "No quiero ser el nombre de un andén. Sólo pido las dos fechas y el olvido". Además me fugué de Buenos Aires a Ginebra, poco antes de morir para que no empapelaran los muros de la ciudad porteña con mi rostro.

    "Yo no existo, soy una superstición de ustedes", afirmaría en una ocasión, con la informalidad de la certeza y el dejo de la ironía, mezcla de nostalgia y estupor.

    Le recomiendo, Gabrielli, mejor no meneallo, déjelo ahí, eso de tocar puertas es de ciegos, perdón de sordos, no abrirlas. A los 78 años de edad dije que me he convertido en un artista de varieté-por eso me hace gracia lo del Mouline Rouge-o en una botella de Coca Cola, porque la gente compra mis libros, pero no los lee. ¿Para qué los compra, …para regalarlos? Supe, sigue Borges, que el expresidente Mennen, dijo que era un gran novelista. El es más fantástico que mis cuentos, porque nunca escribí una novela.

    No se haga ilusiones, Che Gabrielli,-usted me está sonando a italiano-, con lo bien que me han tratado allí. A quién le va interesar un viejo poeta que envejeció en tantos espejos, que buscó en vano la mirada del mármol de las estatuas… Oh destino el de Borges.

    Si usted me pregunta que premio recuerdo con mayor agrado, le diría uno que obtuve con el segundo lugar con un cuento en la revista Play Boy, que me obsequió además una conejita. No sería Borges, si no le hablara así, pero… Fíjese que Italia me hizo Commendatore, Caballero Gran Cruz, Gran Oficial, en Palermo, Sicilia, me obsequiaron una rosa de oro que pesa medio kilo, (yo que siempre he querido que una rosa se salve del olvido) y el editor, también italiano, Franco Maria Ricci, me entregó 84 libras esterlinas de oro, fechadas desde mi nacimiento en 1899, y una por cada año restante. Lo más importante es que Italia es uno de los países que mejor conoce mi obra. Sabe, Gabrielli, yo que no pude ser el Quijote, le recomiendo para salir de este laberinto borgeano, toque una última puerta para dar su Conferencia, ahí le entregarán un rosa en señal de que existí.
    Rolando Gabrielli




    Comentado por: rolando gabrielli el 19/10/2006 a las 23:47

  • ¡Muchas gracias por el dato! Estaré ansiosa esperando la publicación del libro.

    ¿María Kodama no se opu$$$o a la publicación?

    Comentado por: Fátima el 19/10/2006 a las 16:59

  • Ese libro que leí sobre Pablo Neruda contaba ( muchas cosas, que si me gustan se me quedan), contaba que en una escuela donde había sido directora Gabriela y en ese momento visita Neruda, las niñas del colegio cantaban... uno de los acompañante de Neruda le dijo a una niña, algo así, sí él es el mejor peota de Chile... y... ( lo siguiente me fascinó) contestó la niña: No señor, aquí sólo hay un poeta, Gabriela, a este señor ( mirando a Neruda) sólo le estamos homenajeando. Dicen que Pablo acarició el pelo de la niña con esa dulzura y le dijo: eso es... eso es...
    Qué hermoso es su texto
    Enea

    Comentado por: Enea el 19/10/2006 a las 13:55

  • "es un pequeño robo,sí..."
    el otro día robé una hoja pequeña del suelo ( las hojas no se roban, no pensé entonces eso).

    Ya van cayendo las hojas y como ese día llovía e iba andando a casa, al mirar al suelo (llovía mucho, es bueno! se va la contaminación) vi, en estas calles a las que cambian el pavimento, ahora lo ponen gris y rosado con losetas rectangulares que no resbalan, casi granito, pero gris y rosado; bueno pues... vi varias hojas en el suelo, me paré a observarlas porque estaban tranquilas, tendidas, eso es que el viento al desprenderlas no las debió violentar y cayeron a la distancia adecuada para que se quedaran lisas no arrugadas, o torcidas o...una de ellas era más pequeña y por eso me quedé observando. Sé porqué algunas hojas se marchitan antes o cambian de color y otras tardan más ( eso me lo explicaron, algo así como fotosíntesis y sol) pero aún no sé porqué unas crecen antes que otras ( eso lo preguntaré)y el viento del otoño que no entiende eso pues se las lleva. Bueno eran tan hermosas que las aparté para que no las pisaran.

    Después ya llegué a casa y... me acordé... ah! es el tiempo de las castañas, que me encantan.

    Así pues...
    Hasta ver
    Enea

    Comentado por: Enea el 19/10/2006 a las 13:35

  • Vaya qué bien..., ya sabemos de doónde ( con dos "o") venía lo de Jua ( sin n) Jamón, ibérico y de bellota...
    magnífico pues...
    creo que en la Revista Occidente Ortega escribió un ensayo sobre la estética, sólo a manera de prólogo...claro de prólogo..

    dicen que Gabriela se levantó de la cama porque un poeta desconocido pero tozudo insistía y le dijo: Hos estaba imdispuesta pero hoy sí que he leído a un poeta, se lo decía aún a quien no se llamaba aún, Pablo Neruda... Igual no les dieron el Nobel

    Bien hermosa la aclaración
    Enea

    Comentado por: Enea el 19/10/2006 a las 12:52

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Biografía

Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).

Enlaces

Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)

 

Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".

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