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domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Jean-François Fogel

AJMÁTOVA

Es un envío que se demoró más de lo deseable. Anna Ajmátova murió el 5 de marzo de 1966 y varios artículos renovaron mi viejo deseo de saber lo que pasó entre ella e Isaiah Berlin en la mítica noche que pasaron hablando en noviembre de 1945. Ella ya era la figura que solo se podía comparar con Ossip Mendelstam en su país en el siglo XX. Él no era todavía el más famoso filósofo del liberalismo en el mismo siglo. Nacido en Lituania, había vivido en Rusia y después en la Unión Soviética hasta sus doce años. La emigración con sus padres al Reino Unido no le había quitado su amor descomunal por el idioma y la cultura de sus primeros años.

Nombrado agregado cultural en la embajada británica en Moscú, Berlin se apresuró  hacer lo único que tenía sentido en su culto personal: visitar en Leningrado a aquella poeta que siempre fue un milagro conseguido, que desde su primer verso fue una  maestra de la poesía. “Llegó con todo el equipaje puesto y nunca se pareció a nadie más” ha escrito Joseph Brodsky en su insuperable evaluación de Ajmátova. Para ella, rodeada y vigilada de manera continua por la policía de Stalin, recibir la visita de Berlin fue abrir la ventana hacía otro aire y también correr un peligro para su propia seguridad. Ya su primer marido había sido fusilado sin juicio, su hijo había sido detenido varias veces en el Gulag donde murió su amigo Mandelstam. Aquel huésped inglés, tal como lo escribió en su famoso “poema sin héroe”, era “el invitado que viene del futuro”. ¿Quién se negaría a recibir la visita de alguien que viene del futuro?

György Dalos, un húngaro, ha escrito un libro exclusivamente dedicado a esta visita. Traducido al inglés, en EE. UU. (The Guest from the Future: Anna Akhmatova and Isaiah Berlin, de Farrar, Straus and Giroux), la obra me costó menos de once euros en una librería del estado del Maryland pero una interminable espera antes de, por fin, descubrir el relato. Todo empezó por una broma. Randolph Churchill, el hijo de Churchill, acababa de llegar a Leningrado, en la misma noche, viajando como periodista. Sabiendo más o menos dónde se encontraba Berlin, no tuvo mejor idea que recorrer la calle gritando su nombre para encontrarle… en plena guerra fría. Salida apresurada del diplomático que manda a su amigo al infierno y vuelve a donde está la poeta.

¿Entonces? El encuentro fue una obra en tres actos. En el primero los protagonistas se callan por la presencia casual de una joven estudiante que se dedicó a preguntar al visitante inglés cómo se vive en Occidente. Silencio de Ajmátova que se transforma en una furia de confidencias después de la salida de esa persona. Entrega memorias de su visita a París donde tantos hombres se interesaron por ella, incluyendo Modigliani (sí, tenía todavía retratos suyos), relato de su vista a Mandelstam en el Gulag, etc. Este segundo acto terminó con la lectura de sus propios poemas, entre ellos el “Réquiem” y el borrador de este “Poema sin héroe” donde entró el invitado del futuro pocas horas después del fin de la entrevista. El tercer acto, claro, fue una orgía de literatura, una revisión durante cinco horas de los grandes nombres de la literatura rusa, de Kafka, de Joyce y de Eliot.

Stalin se refería a Ajmátova como “la monja”. “¿Qué hace nuestra monja?”, era su manera de preguntar por ella. El libro cuenta cómo la monja recibía enemigos y no sintió haber esperado tanto para leerlos.

[Publicado el 21/8/2006 a las 10:37]

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Comentarios (5)

  • usted siempre habla de personas cuando comenta estos temas. ese infinito ser, ser, se acabó la existencia y mientras tanto fueron, lo que fueran, lo demás es lo que digan otros. Les hace sentir vivos. qué bello es eso

    Comentado por: Enea el 22/8/2006 a las 00:48

  • no le había quitado su amor descomunal por el idioma y la cultura de sus primeros años.
    .......

    Entonces para él, para ella

    Dormías a mi lado
    con tus sueños debajo de la almohada
    me quedaba con ellos
    al levantarme por la mañana
    sonreías al verme hacer la cama.
    Mis labios, te devolvían
    tu mirada
    Me iba corriendo a casa.

    Ahora tengo un libro, una ventana
    y sobre todo
    el camino
    que siempre me lleva a tu casa.
    Enea

    no le había quitado su amor descomunal por el idioma y la cultura de sus primeros años

    ( muy hermoso)
    Enea


    Comentado por: Enea el 22/8/2006 a las 00:10

  • Sé que puedo morir mañana, Siberia
    enterrar el alma
    antes de que llegue
    la arena
    Miro tus ojos
    que son redodndos
    como la Tierra
    y me digo
    no,
    no quiero mprir mañana

    Siberia

    (hermosas sus letras)
    Enea

    Comentado por: Enea el 21/8/2006 a las 23:28

  • Sus textos me enloquecen, ya no me marean. Me enloquecen. A las cinco de la Tarde. La Tarde, (1912);Lorca hizo que Ignacio pisara la arena. A las cinco de la tarde. Dónde está el sudor de tu frente.

    Y busco entre la arena
    el sudor de tu frente
    ella me devuelve
    lucecitas
    convertidas en piedras.
    Se escapan entre los dedos
    regresan a tierra
    veo como el mar se las lleva

    pero yo sólo busco
    el sudor de tu frente,
    en la arena

    Ando descalza y te siento
    es tu mano la que cubre
    mis ojos, mi cuerpo
    sigo buscando el sudor de tu frente

    Sólo siento
    tus besos limpios
    en mi cuello

    Me pregunto
    porqué busco tu sudor en la arena

    Anne, Anna de ella y su marido muerto G.
    es impresionante el ser escrito así en su texto.
    Enea

    Comentado por: Enea el 21/8/2006 a las 23:26

  • Un inmejorable descripción de ese encuentro, mon cher, puede usted encontrarla en la extensa entrevista sobre Ajmatova incluida en el libro de entrevistas que le hizo Salomon Volkov a Brodsky. Está publicado por Free Press, creo.

    Comentado por: Junto a mi fusil, mi son el 21/8/2006 a las 13:41

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Biografía

Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).

Enlaces

Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)

 

Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".

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