El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 7 de julio de 2008
SÁNDOR MÁRAI
Lo que más me emociona con Sándor Márai es el retrato suyo tan malo que hay en todos sus libros. Siempre se utiliza una fotografía en blanco y negro. He hojeado sus libros en las librerías de muchos países, en idiomas que desconozco por completo, y siempre sale el mismo retrato, patético, de un hombre acorralado. Márai lleva una boina y un abrigo poco cómodo. Está sentado en un barco de paseos baratos en un lago o en el río de una ciudad. Supongo que es un barco por el agua que se ve detrás del escritor húngaro. Y lo del barco de paseo, que no es probado, lo creo por la mala calidad del asiento y la falta de espacio, dos datos que apuntan hacia una vuelta rápida para turistas.
Su corbata, sus gafas son de un hombre que mantiene su dignidad. ¿Sabía que era uno de los grandes autores europeos del siglo XX? ¿O se veía como un exiliado perdido entre Italia y EE. UU.? Nació en 1900. Se suicidó en San Diego, en 1989. Es decir en el rincón del mundo occidental más lejano de su querida Hungría, y poco tiempo antes de la caída del muro de Berlín. Tragedia total de un artista destrozado por la historia y que se va en el momento en que cambia la historia.
Hablo de Márai en un blog para hispanohablantes pues lo descubrí a través de su fenomenal éxito en España. Mentira: lo descubrí a través de un cubano, un cubano que vive todavía en Cuba. En un mail que circuló por milagro entre la isla y Europa pregunté a este amigo lo que hacía en ese momento (el año era 2000 ó 2001) y me contestó que lo único que tiene sentido en Cuba es leer El último encuentro de Sándor Márai.
¿Cómo se consigue en Cuba la novela de un autor que prohibió de manera absoluta la publicación de sus libros en su país desde el momento de la entrada de las tropas soviéticas (1956)? Al escuchar esto, me acordé de la novela, de su portada, presencia permanente en las mesas de las librerías españolas. Bastaron unas páginas para entender que Márai es un novelista digno de Schnitzler, (Joseph) Roth y quizás Musil. Un hombre de la Mittle Europa, el corazón del continente. Desde entonces, he leído todo, siendo fiel a lo que es para mí el idioma del autor: el húngaro traducido al español.
Tierra, tierra (Salamandra, en España) es un libro de memorias. Cuenta lo que ocurrió a Europa con la creación de lo que Churchill llamó “el telón de hierro”, aquella división entre oeste y este, entre el mundo occidental capitalista y un mundo que por ser socialista no era distinto. El método utilizado es el de un doble retrato: primero el de la decadencia de la clase media húngara en un país regido por el comunismo; y segundo, el de la irresponsabilidad de las clases intelectuales y políticas en los países todavía libres. El vínculo del uno al otro es Márai, escritor europeo que va y viene por Europa y ve los movimientos de unos insectos llamados seres humanos con un ojo de entomólogo. Su descripción del naufragio de una civilización es insuperable. La descripción de la cena de un policía en el café Emke de Budapest a fines de 1945 (segunda parte, capitulo 14) es la de un genio. Hace su trabajo sabiendo que lo que describe (prepotencia, estupidez, renuncia a los valores de una vieja cultura) significa para este policía la muerte automática de su oficio sometido, como todo lo que hay en Hungría.
La visita a París del mismo Márai es también una delicia. Me sentí francés, estúpidamente orgulloso al leer la frase “la literatura francesa significa para mí lo mismo que el opio para el adicto: es la ebriedad sobria de la razón”. Pero al capítulo siguiente (3 de la tercera parte) la despedida de Montparnasse me cayó encima como un aguacero frío. La mera evocación de Tzara, Pascin, Pound, TS Eliot antes de la guerra habla de la decadencia de una vida intelectual, la ceguera, la sumisión a las ideologías. Como lo escribe Márai “hay días en los que todo encaja a la perfección: la historia personal y la historia universal”.
La salida definitiva del autor de Hungría, su destierro, es la historia de la catástrofe de un continente. Márai sale en un tren que cruza la frontera de noche. Sus memorias se acaban en ese momento preciso. “En este momento, escribe, -por primera vez en mi vida- sentí miedo de verdad. Comprendí que era libre. Empecé a sentir miedo”.
Un último dato: parece que Márai todavía no ha entrado en el ciberespacio. No hay (inglés, francés, español) un sitio bueno sobre su vida y su obra. ¿Me equivoco?
[Publicado el 19/6/2006 a las 16:01]
Comentado por: cesar augusto el 24/9/2007 a las 19:25
Acabo de terminar de leer La mujer justa. Creo que la novela empieza con galope de caballo inglés y termina como burro. El relato que Marika le hace a su amiga está bien logrado. La desilusión, la inconformidad vital,la relación con la suegra, las descripciones de fragmentos de su vida son creíbles cien por ciento así como el relato de Péter, que parece una secuencia de fotografías congeladas en la vida de un pobre niño rico con la inteligencia inversamente proporcional a su madurez que vive de idealizaciones. Hasta ahí íbamos regio pero en el relato de Judith a su último amante, de 148 páginas estarían sobrando unas 140, mucha frase de panfleto. Esa parte debió el escritor resolverla como escritos de la campesina.Hubiera potenciado su envidia y resentimiento. Aquí la novela se desinfló y perdió fuerza.
Comentado por: M.L.M.E. el 24/9/2007 a las 00:30
Lo maravilloso de Marai es que trata de la vida cotidiana no inventa situaciones o hechos extraordinarios para cautivar, muy interesante cuando leyo a Kafka supo que lo habia tatuado aunque no podia expresarlo con palabras y acepta que todo autor es influenciado por sus lecturas pero lo relevante es cuando el autor puede expresase por si mismo
Comentado por: Rafael Mota el 01/9/2007 a las 02:53
Soy otro adicto a Márai y acabo de terminar "La Mujer Justa". La obra me ha fascinado pero al acabarla me ha quedado una sensación extraña. No le parece a nadie que el discurso de Judith tiene poco que ver con el resto del libro? Tengo la sensación de que Marai se "aprovecha" de una obra ya escrita y conclusa, de unos personajes ya construidos, para hablarnos de algo que no tiene nada que ver con el resto. Nadie intuye una justificación de su posterior suicidio a través de lo que Judith nos cuenta del "calvo"???
Comentado por: sergioW el 17/8/2007 a las 20:55
He leido tres libros de Márai (Divorcio en Buda, La herencia de Eszter y La amante de Bolzano), todos me fascinaron, te atrapan desde el primer momento. Estoy dejando Tierra, tierra para el final, mientras sigo buscando más títulos (en Caracas no son fáciles de conseguir, El Ultimo encuentro está extinto).
He estado buscando información de su vida, también asistí a una charla que dieron acá sobre él pero no dijeron gran cosa. En un par de semanas iré a Hungría, viaje que aprovecharé para investigar, quiero escribir algo más completo sobre Márai.
Si conoces algún sitio web que tenga buena información, te agradecería que me avisaras, hasta ahora no he conseguido nada muy relevante.
Saludos desde Venezuela.
Comentado por: MZ el 28/7/2007 a las 05:31
He leído todos los libros, con excepción de Tierra, Tierra. Experimento una extraña sensación al recorrer sus páginas, es como si reconociera, en ellas mis mas antiguas y encriptados secretos, encuentro similitudes sorprendentes entre la descripción de algunos personajes con personas que conozco.
Me cuesta encontrar otros autores que me transporten en el tiempo, que me evadan temporalmente de la realidad como sucede con él.Es exquisita la descripcion que hace de la enfermedad en La Hermana.
Comentado por: adriana placenti el 16/7/2007 a las 00:52
He leído todos los libros, con excepción de Tierra, Tierra. Experimento una extraña sensación al recorrer sus páginas, es como si reconociera, en ellas mis mas antiguas y encriptados secretos, encuentro similitudes sorprendentes entre la descripción de algunos personajes con personas que conozco.
Me cuesta encontrar otros autores que me transporten en el tiempo, que me evadan temporalmente de la realidad como sucede con él.Es exquisita la descripcion que hace de la enfermedad en La Hermana.
Comentado por: adriana placenti el 16/7/2007 a las 00:52
Hola, me leí ¨El Ultimo Éncuentro´ y ´¨La Hermana¨, la verdad no sé cual me gustó más, realmente apasionante, además de entretenidas las historias me alucinaron algunas descripciones y comentarios de sobre manera.
En ´El Último Encuentro¨ me llegó mucho la descripción que hace de las personas cuando llegan a la vejez..... comenta acerca de como tratan de aprovechar las energías de los alimentos, y en ´La Hermana¨, el comentario que el doctor responde al comentario de la hermana joven y bella..... NO CREO QUE NINGUN SUFRIMIENTO SEA EN VANO, bueno las citas químicas y el ayudante del doc... el ¨shaman¨
NECECITO LEER OTRO LIBRO, cual me recomiendan???, de Sandor Marai, por supuesto.
Saludos,
Comentado por: Pamela Gonzalez el 26/6/2007 a las 04:30
Leí ayer 'El Último Encuentro' de un tirón, en mi viaje de vuelta de Venecia a Barcelona.
Cuando sólo había descubierto la mitad del libro, en una parada, me sorprendió enterarme por la biografía de la contraportada, de que una mente tan genial acabó suicida.
Hoy, impresionada por una obra tan bella que me ha arañado el alma, navego por la red buscando alguien que me pueda decir qué pasó.
Intento imaginar el peso tan grande de un equipaje de pena que ha de llevar consigo todo aquel que es obligado a dejar su país porque sus gobernantes no conciben sus ideas.
Comentado por: Stone el 25/6/2007 a las 21:50
Marai, aglutina, la certeza de lo que ha de venir la angustia cotidiana que no ha desaparecido en el actualidad, el muestra que ese utero materno,se extraña continuamente, durante la vida, ese Relato de un burgues, muestra el paso a la decadencia de Europa, esa necesidad de que ocurra algo, de saltar al vacio. Me llego este libro en un regalo de cumpleaños, un accidente literario que ojala se repita. Lo recomiendo y vale la pena descubrir mas a un autor, de este talante.
hleal@usb.edu.co
Comentado por: HLEAL el 14/6/2007 a las 19:06
la mujer justa, es una forma de demostrar como las parejas a veces conviven por un interes en los hijos, y no por el amor sincero entre ellos.
destaca en este libro, sandor marai,el descalabro familiar que constituye el divorcio. es impresionante como describe la situacion de soledad en que queda la pareja despues de la muerte de su unico hijo. la amistad entre dos mijeres que se cuentan una historia de su vida, tambien es algo de tomar en cuenta. es una obra para leerla con calma y asimilar sus multiples enseñanzas sobre la vida en pareja.
Comentado por: jose jesus regardiz el 14/6/2007 a las 18:18
Estoy leyendo La hermana, una joya que no esperaba poder disfrutar porque pensaba que su obra se limitaba a los títulos anunciados en la solapa de sus anteriores libros. ¿Habrá existido Márai, habrá escrito lo que hoy se le atribuye o habrá un escritor anónimo por detrás que cada tanto nos deleita con la aparición de una nueva obra? Coincido con Jean Francois Fogel, no he encontrado un sitio bueno sobre su vida y obra.... y eso me suscita más dudas....
Comentado por: paula rodríguez el 23/5/2007 a las 16:51
Curioso que llame tanto la atención la foto de S. Màrai. A mí no, a mí no me ha resultado tan interesante. El retrato que sí me ha resultado inquietante y fascinante es el que hace Màrai de sí mismo. He de confesar que sólo he leído "El último encuentro" y "La mujer justa", son los primeros porque he quedado atrapada en su literatura y continuaré con el resto de su obra. Las profundas reflexiones sobre la vida (vida, muerte, amistad, sexo, fidelidad, etc...) que pone en boca de sus personajes las encuentro de una lucidez poco común. Tienen la clarividencia que sólo el que ha entrado en contacto directo con el sufrimiento desagarrador, es capaz de poseer. ¡Que ironía del destino! suicidarse unos meses antes de que, tal vez, Màrai pudiera empezar a reconciliarse con la humanidad.
Comentado por: Teresa el 02/5/2007 a las 16:35
Gracias Fogel, has hecho que no me sintiera tan sola. Justo en estos momentos estoy leyendo a Sándor, y es curioso que a mí también me llamó la atención esa única foto, en la que su aspecto es realmente extraño, como si ese abrigo no fuera el suyo, ni tan siquiera la boina, -extraño- algo tan personal...Como bien decís poco más se de su vida, pero por la expresión de la foto y sus textos, diría que fue totalmente interior. No sé, es una percepción.
Comentado por: serpiente suya el 22/6/2006 a las 15:31
Márai sale en un tren que cruza la frontera de noche. Sus memorias se acaban en ese momento preciso. “En este momento, escribe, -por primera vez en mi vida- sentí miedo de verdad. Comprendí que era libre. Empecé a sentir miedo”.
ese miedo, ese miedo hace ser responsable (qué bonito)
Io sono mi ricordo, decia Marcelo Mastroianni.
"Mi ricordo, sè io mi ricordo". Leeré esas memorias.
Enea
Comentado por: Enea el 20/6/2006 a las 23:08
Lars Gustafsson, es su novela Muerte de un Apicultor dice en un momento... Durante el tiempo que pasé en Uppsala viví desordenamente. ( eran otros tiempos) y finaliza la novela
"La ambulancia llega a las cuatro. Espero que los caminos no estén demasiado resbaladizos.
Siempre cabe esperan que no habrá desgracias. Siempre cabe esperar."
Hermoso final... siempre cabe esperar.
Hermoso su texto, releyendo
Enea
Comentado por: Enea el 20/6/2006 a las 14:07
Y entonces lo entendí. El tiempo no tiene números, no. Si fue una decisión personal, entonces fue profundo. Por que después de unos años uno muere, es así... y lo entendí.
Enea
Comentado por: Enea el 20/6/2006 a las 13:49
. ¿Sabía que era uno de los grandes autores europeos del siglo XX?
Él... en su éxilio lo debió saber, sé que lo supo... la pregunta siempre fue cuando queda tan poco de vida esa elección de elegir el momento de morir, después de tanto! tanto es impresionante, decidir.
Recuerdo un cuento de Aldecoa, cita al principio a Chesterton: "Será la juventud lo que quiera. Poquísimas veces es original", El cuento se titula: Aldecoa se burla
Al inicio del cuento pregunta qué hora es?, si alguien tiene relojo... y le contestan (algo así) Alda, es hora de cambiar de equipo... es una respuesta fantástica pues el tiempo no tiene número
Y recuerdo que me impresionó que se suicidara a esa edad ( después lo entendí).
Enea
Comentado por: Enea el 20/6/2006 a las 13:37
Ahora si, lo veo ya con esa boina medio ridícula...y más que incomodo por el abrigo, parece estrujado por el asiento.
A la mitad de su viñeta , el señor aquel, empezaba a serme indiferente, pensaba : "éste debe ser el típico conflictuado suicida"... no sé bien si por la hora o la pereza o quizás por esa cara inexpresiva, esos ojos caídos y unos labios que no terminan de levantarse, preferí juzgarlo por esa porción de información y construir todo un perfil de debilidad...en fin... hasta que llegué a "sumisión de las ideologías" allí estaba la frase exacta de mi visión de Occidente convertida en piñata, antes de parecer intolerante; y aun cuando creía que esa tendencia era más bien producto de la “post modernidad”(siempre anhelando no ser parte de la mediocridad y que nuestro tiempo tenga al menos lo suficiente de inolvidable ocaso) al comprobar que no, me empujó todavía más la idea de demoler (mis) especulaciones.
No, no se equivoca, por lo menos de lo que estoy viendo, no encuentro más que sinopsis de su obra, pero nada de más de 20 líneas sobre su vida...debe ser que recién se pone de moda.
Dicen aquí que fue un suceso en Italia, antes de la promoción en España...quizás con el italiano tenga mejor suerte...aunque la conversión del idioma no trae necesariamente implícito el interés por las circunstancias, apelemos al morbo del hispano.
De lo que leo, fue burgués, individualista acérrimo, y viajero desde joven... eso explica mucho de sus intereses existenciales (y sus problemas) y la novela como elección (la ficción, ese tránsito de la constante alerta con el entorno para manejar las condiciones del propio ingreso y la -¿aceptación?-) pudo elegir el ensayo, pero primó en él la ficción, eso me recuerda su GÉNERO y la coyuntura en la que vivió...apunto: además de geografía, la temporalidad.
Comentado por: morgan el 20/6/2006 a las 07:05
Comentado por: Enea el 19/6/2006 a las 22:49
Comentado por: Enea el 19/6/2006 a las 22:31
Ese libro, tuve que quitarlo de la mesita de noche.... me recordaba a la Penumbra de Juan Benet... por qué esperar tanto una carta
Enea
Comentado por: Enea el 19/6/2006 a las 22:30
pues no sé si se equivoca, pues... no suelo ver eso... pero como tengo el libro del ültimo Encuentro y... le dice a su ... que lo prepare todo para su llegada y ella es la única que le conoce y sabe como hacerlo, es el misterio de ese amigo que llega... no?
No puedo dejar de ... dice otra cosa... Sólo ella sabe el misterio es... dice Marai o ;arei ( no sé como se escribe)en ese libro, creo que esa foto la vi la del barco y otras, pero al leer ese libro sentí lo que debe sentir una persona que vive en una gran habitación sola...
Me gustó. En poco tiempo tiene que preparar toda la casa , ventilar las habitaciones y eso es lo hermoso del libro
Enea
Comentado por: Enea el 19/6/2006 a las 22:13
Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).
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