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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Jean-François Fogel

POR QUÉ ME GUSTA MIRCEA CARTARESCU

Compré el libro por la fotografía en su tapa: una mujer, con la belleza remota de las actrices en las películas de los años treinta, acostada sobre una media luna. No conocía al autor, Mircea Cartarescu, pero noté que cada “a” de su apellido tenía una pequeña luna por encima. Así que adiviné que aquel autor era rumano, lo que no podía presumir por la problemática, honda como un océano, del título: Por qué nos gustan las mujeres (Editorial Funambulista, Madrid).

En Francia pasa algo extraño: un autor rumano importante es un autor que escribe en francés y toca temas relacionados con la esencia de la vida. Nos tocó recibir, en una época en que no se hablaba tanto de la inmigración, a tres rumanos, tres amigos, que han tenido un papel muy importante en la historia literaria de Francia: Eugène Ionesco (1909-1994), Mircea Eliade (1907-1986), Emile Cioran (1911-1995). El primero se inventó el teatro del absurdo, y puso en práctica su visión hasta ingresar en el lugar más absurdo del mundo, la Académie Française. El segundo fue profesor en la École pratique des hautes études y se estableció en el corazón de los estudios sobre el concepto de lo sagrado y la historia de las religiones; llegó a ser ineludible desde el momento en que el Islam recobró una fuerza expansionista. El tercero se especializó en la producción de aforismos (“la ventaja del aforismo, dijo en una explicación famosa, es que no hay que entregar prueba de lo que uno dice. Se tira un aforismo como se da una bofetada”).

En los títulos de los libros de Cioran las palabras más comunes son: amargura, caída, descomposición, desesperanza, vencido, crepúsculo. Es decir; del absurdo del primero, a lo sagrado del segundo y a lo negro que tiene la obra del tercero, Rumania no ha traído mucha ilusión a Francia. Cartarescu es todo lo contrario: habla de la vida como de una experiencia positiva, hasta agradable, y que tiene, de vez en cuando, algo que podemos entender. Claro, de vez en cuando Cartarescu escribe frases como “… mi vida ha sido, de hecho, una larga serie de crueldades, malentendidos, maldades cometidas por el gusto de la maldad, y estupideces cometidas por pura estupidez, como son, quizás, las vidas de muchos de nosotros”. Pero supongo que un rumano tiene que escribir de vez en cuando frases optimistas como esta. Por lo demás, el libro de Cartarescu es una maravilla de frescura y de sorpresas, sin pretensiones filosóficas, sin sumisión a una forma preestablecida, casi sin forma -“no es posible hacer nada para conseguir un estilo”, escribe.

Ha incluido en su libro textos escritos para la edición rumana de Elle, pero también textos inéditos. Son cuentos y meditaciones, memorias y mentiras entregadas desde el punto de vista de un hombre. “Soy un hombre como cualquier otro, reconoce el autor. El nivel de hormonas andrógenas en mi sangre es diez veces más alto que el de una mujer”. Así es el libro: la obra de un hombre que habla de las mujeres. No puedo escribir de sus mujeres o de las mujeres de su vida, ya que el texto llamado Por qué nos gustan las mujeres da cuarenta y cinco explicaciones, que se pueden resumir en una sola frase: porque las mujeres siempre se nos escapan, incluyendo a las esposas.

Utilizando recuerdos y pequeños objetos, frases recogidas y trozos de lecturas, Cartarescu construye un castillo de naipes que su lector toca con sumo cuidado, sabiendo que se trata de un milagro que se va a romper en cualquier momento. Hay de todo en su libro, hasta un texto perdido titulado “El gran Sincu”, que retrata a unos estudiantes rumanos que se dedican a la semiótica en la mejor época del estructuralismo. La manera en que el autor muestra el viaje sin llegada de este grupo de privilegiados, la crème de la crème, perdidos en el eje sintagmático/paradigmático, es un eco tan honesto y fiel a lo que vi en Francia, que yo sé por qué me gusta Mircea Cartarescu: habla de la vida tal como es.

[Publicado el 08/6/2006 a las 09:30]

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Comentarios (15)

  • Mircea en la antigua mitología, que todo lo comprende y abarca, aún más allá del paso de los siglos y de los hombres, de las mujeres, los niños y los ancianos, Mircea, ese nombre de mujer, en el antiguo relato de mitos, esos que resisten el paso del tiempo como otras cosas solo resisten el paso de los caballos, y, aún así, no son capaces de sobrevivir ni un par de días, ese nombre que suena a 'mirlo' y creación humana (que 'sea' tu voluntad), que recuerda el nombre de la rubia Mirella, oscura musa de los tangueros, que es de uno por definición inicial (mi) y termina en la a de las grandes cosas, ese nombre, Mircea, que habiendo pasado infinitud de gargantas y lenguas, ese nombre, ese vocativo, lo siento, no sé lo que es.

    Comentado por: Tu admirador el 17/4/2008 a las 10:02

  • hola bueno perdon la pregunta pero saben que significa mircea??? asi me llamo y tengo un buen tiempo buscando el significado...

    Comentado por: janett el 16/4/2008 a las 23:41

  • Hola Hola
    Acabo ahora mismo de terminar "Poruqe nos gustan las mujeres". Lo compré por esa necesidad de tener un manual de instrucciones masculino. Me paso lo mismo con Desvarios Amorosos de Genazino.
    Solo le pongo una pega, y es el uso de anglicismos, que salvo en el capitulo en Irlanda, veo, muchos de ellos innecesarios. No obstante, me quedo con muchos de los mesajes entrelineas, muchas verdades que las mujeres, en bastantes ocasiones no sabemos ver -de ahi que aun existan las dietas- y por supuesto, con el ultimo capitulo.
    Saludos.
    Stella

    Comentado por: Stella Blasco el 27/10/2007 a las 19:54

  • Solo un comentario para aclarar un malentendido de alguno de los comentarios: Cartarescu escribe en rumano, no en francés. Es uno de los autores más leidos allí, desplazando de listas incluso al ubícuo Dan Brown.
    Esperemos que poco a poco vayan editándose aqui más autores de ese país.

    Comentado por: Ricardo Arias el 07/10/2007 a las 19:08

  • Merci por darme ganas de leer el libro de Mircea Cartarescu (espero poder retener el nombre en la memoria). Incluso me gustaría leerlo en francés.
    Ahora, es una lástima que los comentarios se hayan centrado en el tema de las hormonas, que seguro que no es lo principal del librillo maravilloso.
    Y al que pregunta por qué un rumano escribe en francés, digamos que podría ser porque es un idioma que lee bastante más gente. Los orginarios de países pequeños (y empobrecidos) tenemos que salir fuera para no morirnos de mediocridad.

    Comentado por: Perezi el 16/6/2006 a las 16:14

  • Era Cioran
    y el eje paradigmático.

    Comentado por: morgan el 09/6/2006 a las 19:45

  • eje paradigamático (bis)

    Comentado por: morgan el 09/6/2006 a las 19:42

  • La persistencia del sobrio escepticismo y la (su) debilidad consciente de ceguera ¿aforismo dice usted? (nos salva siempre la contradicción, y a Cifran también) y claro, el absurdo trágicamente risible y la religión más agresiva que nunca...desalientan incluso a Paris.

    Me quedé con dos ideas flotando por su artículo; la primera fue el confirmar que sin importar el género, se propende a cierto masoquismo y a la idealización, "mujeres que se nos escapan", suena cierto, triste y cruel ...la niña mala que queremos PORQUE se va...¡que manía!

    Y el otro fue el laberinto en el que a veces nos perdemos, unos con menor resistencia y hasta sin remedio que otros, una tendencia centrífuga que puede llevarte la vida.

    Comentado por: morgan el 09/6/2006 a las 19:37

  • Acostada sobre una media luna...
    muy significativo, aunque no sea media luna y eso es lo significativo

    Enea
    8 qué hermoso)

    Comentado por: Enea el 09/6/2006 a las 00:22

  • Buenas Noches
    Enea
    ( lunitas y estrellas)

    Comentado por: Enea el 08/6/2006 a las 23:15

  • Bien, leeré ese libro para comprobar que habla de biología, porque creo que la pasión no tiene hormonas, o sea distintas pero con un poder inalcanceble en números o tantos por cientos... creo, interesante, ya lo voy a comprar... sí, sí si´´´los aentos fuera ya estoy emocionada, porque me ha creado otra idea... ja! porqué hay tantos poetas? en masculino el género, será hormonal ah!!!!!! lo voy a comprobar, genial.. sensibilidad hormonal o estoy intrigada... no vea lo que pasó por mi mente

    A comprar

    Enea

    Comentado por: Enea el 08/6/2006 a las 17:18

  • El nivel de hormonas, puede ser, no lo sé. Pero lo creo... sí algo así dicen los manuales de biología...sí, sí sí
    por eso son tan guerreros ellos, claro que pueden controlarse digo la biología con la pasión.

    Quiero decir que el nivel de pasión creo que es el mismo en hombre y muejer no sé... una vez en acción creo que sí... lo preguntaré a la mente que es quien controla el cuerpo no a las hormonas pero sirven... sirven

    Me ... tan quieto que exaspera de hermoso me refiero

    Enea

    Comentado por: Enea el 08/6/2006 a las 17:08

  • Hay una canción que me gusta, dice: Franchesca, no me dejes, recuerdas cuando nos enamoramos?, no me dejes que sin tu cariño no vivo.
    Me gusta porque vivir es cariño, no sexo. es tenerle sin el alma inquieta, lo demás... encuentros.

    vivir es cariño, no sexo

    Hermoso texto, sí ... leeré ese libro
    Enea

    Comentado por: Enea el 08/6/2006 a las 14:25

  • El nivel de hormonas andrógenas en mi sangre es diez veces más alto que el de una mujer...

    pues.. igual se escapan porque no saben concentrarlas en una mujer.

    m? sí serenísimo y delicado el castillo de naipes.
    Cuando cae la noche

    Enea

    Comentado por: Enea el 08/6/2006 a las 14:01

  • Dan ganas de ler el libro...

    ¿Por qué Cartarescu escribe en francés? ¿Qué opinan los rumanos de su elección?

    Creo que comentaré este post en nuestro blog, cuando, en breve, escriba para completar una pequeña "trilogía improvisada" sobre rumanos.

    Un saludo

    Comentado por: Liter-a-tres el 08/6/2006 a las 12:55

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Biografía

Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).

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Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)

 

Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".

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