El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 4 de julio de 2008
SIMON LEYS
Cada mes la revista francesa Le magazine littéraire lleva dos columnas. Una, excelente, es firmada por Enrique Vila-Matas que demuestra que supera el conocimiento de la literatura francesa que tienen los propios franceses. La otra columna viene del otro lado del mundo. La firma Simon Leys, un profesor belga de literatura que vive en Australia. Su verdadero nombre es Pierre Ryckmans. Ha robado su pseudónimo a un héroe del novelista Victor Segalen. Es un autor extraño, un hombre mítico en muchos aspectos. Profesor de estudios y de idioma chinos escribe tanto en francés como en inglés y tiene una ironía, y también una transparencia en la escritura que lo establecen como una figura aparte entre los lectores que siguen sus pasiones.
Leys fue traducido al español en los años setenta cuando se dedicaba a escribir el contrario de lo que decían los maoístas en Francia. Por temor a ellos y a perder su visa para ir a China tuvo que esconderse detrás de su seudónimo para publicar ensayos que se llamaban Los trajes nuevos del presidente Mao y Sombras chinas. En estos libros se leía la verdad sobre China en aquella época: la “banda de los cuatro” era un hampa en el poder y la revolución cultural, una catástrofe con un sin número de muertos y de poblaciones desplazadas.
Desde entonces, he seguido a Ryckmans/Leys muy de cerca. Ha escrito sobre China, pero también sobre literatura y sobre el mar. Es difícil explicar por dónde va este autor. En 2003, por ejemplo, publicó un librito Les naufragés du Batavia (Los náufragos del Batavia) en la editorial Arlea. Es la historia de un milagro: trescientas personas que tenían que hundirse con el barco Batavia, en 1629, cerca de una isla de la costa australiana, llegan a salvo a tierra. Enseguida los sobrevivientes se dedican a hacer lo que la serie de televisión Lost muestra en el mundo entero: compartir la vida que les regaló la suerte. A pesar de hacerlo en un pequeño paraíso, se matan entre ellos a una velocidad tremenda. Es una historia real, basada en hechos, y, bajo la pluma de Leys, un relato encantador y realista.
Lo que más sorprende en Leys son los temas que le movilizan. Ha escrito una novela para imaginar qué habría pasado si Napoleón no hubiera muerto en Santa Helena; ha producido muchos ensayos literarios (Balzac, Simenon, Evelyn Waugh…); ha traducido al inglés Confucius y al francés Two years before the mast de Richard Henry Dana, que es el mejor libro nunca publicado sobre el mar (existe en español bajo el título Dos años al pie del mástil). Entonces no me sorprende que la última columna de Leys trate de Joseph Conrad, que combina gran literatura y mar. Pero, al leerla, descubro lo que quizá había olvidado: Vladimir Nabokov odiaba a Conrad.
“Conrad es un escritor para escautismo” dijo Nabokov citado por Leys. La razón del odio: Dimitri, el abuelo de Nabokov, había reprimido en 1862 un levantamiento polaco que tenía entre sus responsables al propio padre de Conrad. Casi toda la familia cercana a Conrad fue asesinada por las tropas de Dimitri Nabokov. Su nieto no soportaba la denuncia hecha por el escritor polaco de la barbarie rusa personalizada por un antepasado de su familia. Al leer esto he vuelto en seguida a los famosos cursos de literatura de Vladimir Nabokov. Capítulo sobre Dostoievski. Cito: “Dostoievski no es un gran escritor, más bien un autor mediocre…”. Y esta vez, tenemos que recordar que no fue el abuelo sino el tío bisabuelo de Vladimir Nabokov, quien fue encargado de la investigación sobre Dostoievski cuando este tramaba un complot contra el zar. Después, fue el jefe de la fortaleza Pedro y Pabo donde Dostoievski quedó detenido. Otra vez, Vladimir Nabokov no sabía cómo asumir un antepasado carcelario.
A pesar de huir a Rusia, el padre de Lolita tuvo que asumir, y no sabía cómo, la carga de una familia que participó en el absolutismo del poder del zar. Lo hizo, cuando se trataba de literatura, con unos odios que llegan al ridículo. Basta recordar las cuatro categorías que utilizó para clasificar a los personajes de Dostoievski: epilepsia, demencia senil, histeria, psicópatas. No voy a seguir así, contando lo que me provocó la lectura de la columna de Simon Leys: es un autor maravilloso, de los que abren las puertas escondidas en nuestras bibliotecas.
[Publicado el 05/5/2006 a las 10:47]
Comentado por: morgan el 08/5/2006 a las 06:00
Comentado por: Enea el 07/5/2006 a las 23:26
con eso quiero decir que me encantó su escrito, Nabokov, Dosto, y América y Conrad, y Polonia y Bretaña ... andamos más allá de sus pensamientos y usted lo dijo, hablemos de ellos son simiente pero hacia el futuro.
Buenas noches
Enea
Comentado por: Enea el 07/5/2006 a las 22:57
Y Sarte, y Revel y Voltaire y se puede... claro que se puede, el mundo lo hacen los vivos..., pensando más allá de esos pensamientos... y claro está los otros... pero se cambia y despacio para bien y auqneu el mundo se enfríe mientras sigamos vivos.
Enea
Enea
Comentado por: Enea el 07/5/2006 a las 22:55
Comentado por: morgan el 07/5/2006 a las 09:13
Nadie se salva de la miseria... y los más propensos, son aquellos que prefieren ser recordados como alcohólicos, retorcidos, transgresores antes que permanecer a la sombra de lo aceptado como moral y políticamente incorrecto.
Muy buen tema el que escogió, acabo de conocer a Leys, gracias por presentarlo.
Comentado por: morgan el 07/5/2006 a las 09:05
Al leer otra vez su texto me doy cuenta de lo que sentí al inicio: qué difícil es separarse de uno mismo, va por Nabokov ( en este caso), el tiempo trascurre y quedan sus escritos y la vida personal con sus guerras personales se diluye para un lector que gusta de algunas lecturas de un autor, no de otras.
Creoq eu fue el padre de Nabokov que murió en Berlín protegiendo a otro de un terrorista antimonárquico o algo así..., Dosto... inmerso en el enjambre humano, extraordinario al leer por primera vez cómo pudo salir de él y ver....
me gustó su escrito
Enea
Comentado por: Enea el 05/5/2006 a las 21:41
qué escrito más curioso, fuera de su patria.
En "Poemas desde el Exilio" cuenta V. Nabokov que cambió su nombre por un seudónimo por las feroces críticas a sus escritos, no le reconocieron y entonces le aplaudieron. Curiosa la mente humana. Ni mejor ni más alegre contestó a Stalin...cuando dijo "Ahora vivimos mejor.."
Recuerdo unos versos de su poema Islas:
Ponte aquí, y de nuevo me quedo inmóvil
en el viento, con la mano tendida...
Pues se lo dedico a T. J. Conrad.
Comentado por: Enea el 05/5/2006 a las 14:25
Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).
Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)
Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".
03/7/2008 14:04
Publicado por: jean-Robert D
03/7/2008 10:20
Esto es como cuando al hombre...
Publicado por: maite
03/7/2008 02:06
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Es bien querer defender derechos...
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los veo siempre pero contra...
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