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Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Jean-François Fogel

Caminando (muy lento) hacia Caracas

Desde el avión, el estado de Vargas es un paisaje ordenado: una sierra verde, continua, de donde sale, en cada quebrada, un charco de lodo coronado por edificios. Meramente, en la última vuelta para alinearse con la pista de aterrizaje, se ve, fugaz, Caracas con sus barrios suspendidos como los balcones de un teatro. La autopista vacía lo dice todo: desde que se rompió uno de los viaductos que sostienen la vía de tránsito entre Caracas y su aeropuerto, la capital de Venezuela es una meta remota. En un país que tuvo, en 2005, veinte mil millones de dólares de superávit por el alza del precio del petróleo, los habitantes de una ciudad de seis millones de habitantes tienen que hundirse en una sierra para tomar un vuelo. Hay tres maneras de ir desde el aeropuerto de Maiquetía hacia Caracas. La pista de Galipán es la más rápida (una hora y media) pero para utilizarla se necesita un vehículo 4x4 y aguantar un recorrido poco cómodo. La carretera de Callaca es la más larga: cerca de cuatro horas para más de ciento veinte kilómetros; se va lento por la abundancia de los vendedores de todo tipo en una vía de salida hacia el ocio con sus tiendas y sus restaurantes. “Vamos a tomar la carretera de la dictadura” me dice el chofer. La carretera de La Guaira fue construida en la época de la dictadura, en la primera parte del siglo XX. Tendría que ofrecernos un paseo por la sierra: 29 kilómetros, que se traducen en realidad en tres horas de un tráfico surrealista entre los cactus. Los zamuros sobrevuelan una larga cola de vehículos. Naturaleza intacta. Serpiente de carros. Vendedores que salen de un bosque semiseco tropical para proponer cervezas al lado de soldados y policías que patrullan. Es un no-mundo: no es el monte a pesar de la vegetación y tampoco la ciudad a pesar del tráfico. Por fin, culminando la subida a la sierra se ve abajo, muy abajo en el valle, una publicidad inmensa que grita: “paga tus impuestos”. ¿Para qué? Para el mantenimiento de un camino de cazadores que poco merece el nombre de carretera. En el aeropuerto, un hombre me había propuesto un salvoconducto del ejército para abrirme camino a través de “El Limón”, un barrio que conecta la autopista, antes del maldito viaducto, con la carretera de Guaira donde todos nos aburrimos con más ruido que música. Le dije que no: como todos los que viajan a Caracas de vez en cuando quería conocer la linda montaña que domina la ciudad. Ahora, no sé si tenía que rechazar la oferta, no sé si es tan linda una montaña que se llena poco a poco de botellas vacías y embalajes de plástico. De noche, la carretera solo sirve para los camiones que circulan durante unas horas en un sentido y después en otro pues la anchura no permite que se crucen. Es una invasión permanente, de día y de noche. Guerra del motor a explosión, bajo el sol y las estrellas, en contra de lo que fue un universo deslumbrante. Sigue la conquista de América y como todas las conquistas tiene una cara fea.

[Publicado el 14/2/2006 a las 13:02]

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Comentarios (3)

  • Y pensar que mi país recibe tanto... tantísimo dinero de la renta petrolera y se va en unas pocas manos corruptas que se hacen llamar socialistas del siglo 21.
    Es fácil hablar de socialismo desde un hotel 5 estrellas y tomando champange, vestido de trajes caros y viajando en el mejor avión con la comida más exquisita.
    Lo digo por el director de Le Monde y muchos más que apoyan el socialismo, eso sí, desde París.

    Comentado por: Daniel Cáceres el 20/2/2006 a las 09:02

  • Me gustó muchísimo.
    "es un - no mundo- Paga tus impuestos" aluciné sin coca y me pregunté ¿impustos?, deben ser impuestos pues no veo el camino hacia ellos.
    Un abrazo
    Enea

    Comentado por: Enea el 16/2/2006 a las 15:02

  • Leo regularmente sus bitácoras y las encuentro redondas, incluso he pensado algunas veces que son incontestables, pero hoy...

    Yo diría que el grave problema no es la conquista sino la explotación, la falta de respeto por el medio. Tanto los de fuera como los lugareños deberían implicarse en el mantenimiento del entorno que les acoge y sustenta, pero en fin... no hay más cera que la que arde, de manera que estamos hartos de andar por paisajes urbanos y rurales que dan más que pena.

    Podría poner un ejemplo ocurrido hoy mismo, pero les ahorraré el disgusto.

    Afectuosamente

    Comentado por: francesca el 15/2/2006 a las 20:02

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Biografía

Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).

Enlaces

Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)

 

Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".

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