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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 15 de octubre de 2019

 Blog de Julio Ortega

Por Cuba

 
Me permito sugerirte un poco de paciencia con la dificilísima apertura propuesta por el gobierno de Obama en Cuba.

Te lo digo con la libertad que me da no deberle un café a la Revolución cubana. Pero también con la deuda contraída por la amistad de Antonio Benítez Rojo, Jesús Díaz y Severo Sarduy, cuyas furias y penas compartí en algún tramo de “la gran habladera del exilio”, que dijo García Márquez. Ninguno de ellos ofició de víctima ni de inquisidor, ni tuvieron que demostrar fácil puntería con el cadáver de una revolución.
 
Distintas agencias de negociación trabajan en este proceso, desde las asociaciones de jóvenes empresarios cubano-americanos hasta un reciente bufete de asesores para inversionistas en la Isla. Sobran razones para el escepticismo, incluso alimentadas por las pautas del excepcionalismo cubano, cuya trama internacional ha revelado con detalle Joaquín Roy.  La muerte de Orlando Zapata pone al centro la cuestión fundamental de los derechos humanos y civiles, haciendo más urgente su demanda de futuro.
 
Las transiciones requieren mediadores capaces de desencadenar no sólo los cambios sino los intercambios.  Si uno no se permite el sobresalto democrático por excelencia, la incertidumbre, seguramente dará toda esperanza por perdida. Pero si las posibilidades de un cambio (reforma, proceso) negociado se abren, creo que hay tres lecciones ejemplares para  quienes gestionan las aperturas y relevos.
 
La primera lección es el feroz ejemplo de la transición rusa. Los sovietólogos estadounidenses no creyeron que la Guerra Fría terminaba y se negaron a darle capacidad de acción a Gorbachov. Aún no han dado explicaciones, mucho menos excusas, por su intransigencia. Vale la pena recordar  la desconfianza encarnizada en la Perestroika y la argumentación de esos especialistas negándose a apoyar un cambio gradual porque, según ellos, el Partido o los militares tomarían el poder para destruir un proyecto que sancionaron inviable. Creyeron que la destrucción del estado soviético les daba la razón. Pero estos becarios de la Guerra Fría se quedaron sin juego y no pudieron reclamar el jaquemate. Sus libros terminaron en una nueva sección de saldos de las librerías: Former USSR. No tardarían mucho, eso sí, en reciclarse y pasar de los búnkers del “interés nacional” a los think tanks de la “defensa nacional.”
 
La segunda lección es el ejemplo de la transición española. Por mucho tiempo fue el paradigma académico de las transiciones negociadas, aunque hoy corremos el peligro de perder la memoria de esa transición. El borrón y cuenta nueva, la pala de tierra (ese golpe completamente serio, que dijo Machado) se han convertido en formas políticas del olvido, presuntamente reparador. Nos hemos adaptado a convivir con el anacronismo y la trivialidad, aunque la violencia contra las mujeres y los inmigrantes demuestra que la sociedad de bienpasar no siempre se exige el bien. La crisis económica, además, alimenta la revancha autoritaria de las ideologías arcaicas.  La pérdida de veracidad en los discursos públicos está mejor documentada por el buen periodismo, el autocrítico,  y por la literatura de alarma que le debemos  a la nuevos escritores, los que ahora mismo inventan al lector futuro.  
 
Pero lo tercero, y más importante, son los cubanos mismos. El otro día en la tele una mamá cubana le decía a su pequeña cubanoamericana: “Recemos por tu abuelita, que está en el cielo”. “¿En cuál cielo —preguntó la niña —, el de Cuba o el de Miami?” Y la madre respondió: “El de Miami, m’hija”. Al menos no dijo: en Cuba no hay cielo. Pero si hay dos, podría haber puente aéreo, digo yo.
 
Acabamos de dedicarle en mi Universidad el Quinto Congreso de Estudios Trasatlánticos a la magnífica poeta Reina María Rodriguez, cuyos espacios de comunicación cultural forjados en La Habana son ya un territorio del porvenir. La extraordinaria austeridad y dignidad de su trabajo son una lección esperanzada. Uno cree reconocer en ella la genealogía de la conversación que alentó la obra de José Lezama Lima y Cintio Vitier, esa fe en la palabra como la trama duradera de la humanidad cubana.
 
Se discute en los foros de expertos si el modelo cubano será el capitalismo chino o el vietnamita. ¿No podría Cuba forjarse uno propio? No para exportarlo esta vez, sino para democratizarse. Lo mejor que ha exportado, al final, es su extraordinaria riqueza cultural. Valiosos científicos, intelectuales y escritores han elegido quedarse en Cuba, es cierto. Pero no pocos prefirieron el exilio, no sin buenas razones, aunque los mejores han sido capaces de demostrar su vocación democrática, solidaridad y buena fe. Acordar desacordar será difícil, pero tendrá futuro.
 
En una encuesta me preguntan cuál debería ser el papel de los intelectuales en un eventual proceso de cambios en Cuba. La respuesta es obvia: el que decidan, libre y responsablemente. Libres, primero, del autoritarismo que ha creado —dentro y fuera— pequeños napoleones y feroces josefinas.  Cada quien es responsable de su lugar y turno:  la transición empieza en casa, y pasa del monólogo a las varias voces.
 
Esperemos, eso si, que los expertos respondan por sus opiniones. Y que esta vez  se paguen el café.
 
 

[Publicado el 02/5/2010 a las 05:21]

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Comentarios (2)

  • La referencia que Vd hace a la muerte de Orlando Zapata desacredita todo lo que Vd pueda decir sobre el tema.

    Comentado por: Justo S. el 04/5/2010 a las 14:23

  • parece ser que el silencio sigue siendo apropiado a esta
    si alguien se entera donde quedo el Hombre Nuevo avisen por favor

    Comentado por: juan andres el 03/5/2010 a las 17:48

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Biografía

Perú, 1942. Después de estudiar Literatura en la Universidad Católica, en Lima,  y publicar su primer libro de crítica,  La contemplación y la fiesta (1968), dedicado al "boom" de la novela latinoamericana, emigró a Estados Unidos invitado como profesor visitante por las Universidades de Pittsburgh y Yale. Vivió en Barcelona (1971-73) como traductor y editor. Volvió de profesor a la Universidad de Texas, Austin, donde en 1978 fue nombrado catedrático de literatura latinoamericana. Lo fue también en la Universidad de Brandeis y desde 1989 lo es en la Universidad de Brown, donde ha sido director del Departamento de Estudios Hispánico y actualmente es director del Proyecto Transatlántico. Ha sido profesor visitante en Harvard, NYU,  Granada y Las Palmas, y ocupó la cátedra Simón Bolívar de la Universidad de Cambridge. Es miembro de las academias de la lengua de Perú, Venezuela, Puerto Rico y Nicaragua. Ha recibido la condecoración Andrés Bello del gobierno de Venezuela en 1998 y es doctor honorario por las universidades del Santa y Los Angeles, Perú, y la Universidad Americana de Nicaragua. Consejero de las cátedras Julio Cortázar (Guadajara, México), Alfonso Reyes (TEC, Monterrey), Roberto Bolaño (Universidad Diego Portales, Chile) y Jesús de Polanco (Universidad Autónoma de Madrid/Fundación Santillana). Dirije las series Aula Atlántica en el Fondo de Cultura Económica, EntreMares en la Editorial Veracruzana, y Nuevos Hispanismos en Iberoamericana-Vervuert.  Ha obtenido los premios Rulfo de cuento (París), Bizoc de novela breve (Mallorca), Casa de América de ensayo (Madrid) y el COPE de cuento (Lima). De su crítica ha dicho Octavio Paz:"Ortega practica el mejor rigor crítico: el rigor generoso."

Bibliografía

Crítica

 

Transatlantic Translations. Londres: Reaktion Books 2006

 

Rubén Darío y la lectura mutua. Barcelona: Omega 2004

 

Caja de herramientas. Prácticas culturales para el nuevo siglo chileno. Santiago: LOM 2000

 

El principio radical de lo nuevo. Lima: FCE 1997

 

Retrato de Carlos Fuentes. Madrid: Circulo de Lectores 1995

 

Arte de innovar. Mexico: UNAM 1994

 

El discurso de la abundancia. Caracas: Monte Ávila 1992

 

Una poética del cambio. Prólogo de José Lezama Lima. Caracas: Biblioteca Ayacucho 1992

 

Reapropiaciones: Cultura y literatura en Puerto Rico. San Juan: EUPR 1991

 

Gabriel García Márquez and the Powers of Fiction. Austin: Texas Press 1988

 

Crítica de la Identidad. México: Fondo de Cultura Económica 1988

 

Cultura y modernidad en la Lima del 900. Lima: CEDEP 1987

 

Poetics of Change, The New Spanish-American Narrative. Austin: Texas Press 1986

 

Figuración de la persona. Barcelona: Edhasa 1971

 

La contemplación y la fiesta. Caracas: Monte Ávila 1969

 

 

Ficción

 

Teoria del viaje y otras prosas. Madrid: Ediciones del Centro 2009

 

Adiós Ayacucho. Lima: U de San Marcos 2007

 

Puerta Sechin. Tres novelas breves. México: Jorale Ed. 2005

 

Habanera. Palma de Mallorca: Bitzoc, 1999; Lima: Fondo PUC 2001

 

Emotions. Poems. New York: 2000

 

La mesa del padre. Cuentos. Caracas: Monte Ávila 1995

 

Ayacucho, Good Bye. Pittsburgh: Latin American Review Press 1994

 

 

Ediciones

 

México Transatlántico. Con Celia del Palacio. México: FCE 2008

 

Rubén Darío: Poesía. Barcelona: Círculo de Lectores 2007

 

Carlos Fuentes: Obra reunida. México: FCE 2006

 

Gaborio. Arte de Releer a Gabriel García Márquez. México: Jorale 2004

 

"El Aleph" de Jorge Luis Borges, ed. Critica. Con E. del Río Parra. México: El Colegio de México 2008

 

The Picador Book of Latin American Stories. Con Carlos Fuentes. London: Picador 1998; New York: Viking 2000

 

Alfredo Bryce Echenique: La vida exagerada de Martín Romaña. Con M.F. Lander. Madrid: Cátedra 2002

 

Antología del cuento latinoamericano del siglo XXI. México: Siglo XXI 1997

 

La Cervantiada. Madrid: Libertarias 1994

 

César Vallejo: Trilce. Madrid: Cátedra 1996

 

Julio Cortázar: Rayuela. Con Saúl Yurkievich. París: Archivos 1993

 

America Latina in its Literature. Con César Fernández Moreno. New York 1984

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