José Emilio Pacheco
1.Cuando lo llamaron para anunciarle el Premio Cervantes, José Emilio Pacheco se encontraba en la Feria del Libro de Guadalajara. Mientras se recuperaba, dijo que había recibido la noticia como los golpes que no duelen inmediatamente y producen una “sensación de irrealidad absoluta.” Acudió al Diccionario para entender lo que le pasaba. Dos palabras se lo dijeron: “zorimbo” (falto o escaso de entendimiento o razón) y “patidifuso” (que se queda parado de asombro).Lo ha ganado, me dije, por quienes no llegaron a recibir ningún reconocimiento: Enrique Molina (Argentina), Emilio Adolfo Westhpalen y Jorge Eduardo Eielson (Perú), Marosa di Giorgio (Uruguay), Enrique Lihn (Chile), Juan Sánchez Peláez (Venezuela), Jaime Sabines (México). Todos son maravillosamente distintos pero se reconocen en el significado que alienta en la obra de Pacheco: el don de la palabra cierta. Se diría que el Cervantes lo reciben esta vez los lectores de poesía: la mutualidad de la lectura.2.La obra literaria de José Emilio Pacheco está distinguida por el valor de los nombres. Las palabras, en ella, albergan la calidad de lo durable.Es una obra que nos hace parte de la nobleza de nombrar y de la benevolencia de creer; pero también de la ironía de que el lenguaje sea, a veces, más inteligente que el mundo que refiere.Leyéndolo, nos sentimos parte de la vulnerabilidad inquieta de lo más vivo.Compartimos en sus poemas, narraciones, ensayos, crónicas y traducciones, nuestro turno (disputado por el abuso del habla descreída) en un mundo restado de su significado original (límpido, lo opuesto a inmundo), y arruinado por las pestes de nuestro tiempo (el racismo, el machismo, la xenofobia).La poesía de Pacheco es de lo poco genuino que nos queda luego del fratricidio político prevalente y de la comercialización de esta vida validada por valores de cambio, últimamente más bien devaluados. No en vano el crimen es hoy el lado negro de este mercado irrestricto.Si un lector futuro, con nostalgia inverosímil, quisiera saber cómo fueron nuestras vidas de peregrinos del español, tendría en la obra de Pacheco la información suficiente para declararnos la especie desaparecida mejor documentada.En estos libros el futuro lector encontrará la crítica de las fundaciones modernas, que se sustituyen con renovada violencia; y reconocerá las respuestas de una mayoría de edad ética, que escapan a la justicia, a veces sin jueces ni juicio.La poesía de Pacheco es una protesta contra la catástrofe porque la violencia no es cultural sino la refundación moderna que nos acrecienta las deudas. Vallejo, que algo sabía de esto, lo resumió bien cuando escribió que hay que “matar a la muerte.” Nos queda esa gracia del poema, capaz de expulsar al lenguaje para volver a hablar.Los trabajos de esperanza de José Emilio Pacheco tienen la forma de un escepticismo asombrado. Sólo alguien que cree demasiado en nosotros puede ser pesimista ante lo mucho que puede el hombre en contra, contrariado; y optimista de lo mucho que puede a favor, favorable.Gracias al Premio Cervantes, tenemos hoy la extraordinaria suerte de poder darle las gracias, devolviéndole la palabra empeñada. Por la dignidad que comparte el lenguaje en su obra. Por su magisterio discreto, gratuito y fraterno. Pero también por ser tan pesimista y hasta catastrofista (a veces al terminar un libro de José Emilio uno tiene que mirar por la ventana para asegurarse de que el mundo sigue allí); esto es, por seguir negándose al optimismo banal de quienes confunden su bienestar con el bien.Nos ha hecho contemporáneos de los lectores por venir.3.Leamos este poema suyo:En el momento precisoel espejo revela su más profundo secretoy dice lo que antes nunca había dicho.(Espejo)El yo ausente se revela, de pronto, enunciado. El espejo del habla se abre en la duración plena de un idioma vocálico. Esa voz es la escena del evento: el yo, en el habla, nos es asignado como un nombre que, por fin, nos reconoce. La lección puede ser clásica: el nombre es suficiente para acordar el yo y el mundo. Pero es también barroca: espejo duplicado, se abre como la escena de la imagen que cristaliza. Y es, en fin, un contra-homenaje a Lacan: la imagen en el espejo no es el yo, lo es la imagen que parpadea.Este otro es más breve que su discurso latente:La moda pasa de moda.La desnudez sigue intactacomo al principio del mundo.(Moda)Este grado cero de la escritura sugiere un contra-homenaje a Barthes. La moda, nos dice, es lo que deja de ser: el paso de una “moda” a otra “moda” declara el sistema. Esa repetición es un paralelismo y una duplicación: el nombre celebra su nombradía. Anuncia que su función es pasar, tránsito sin otra validez que su sustitución. La desnudez, ahora, hace del cuerpo el comienzo del mundo. De modo que la lección es clásica: el barroco cede sus telones, decorativo. La validación de lo vivo recusa el desvalimiento del mercado. Prevalece la palabra desnuda, otra y única.Cervantes habría aprobado la noción de una palabra poética capaz de recobrar el valor y la valía
[Publicado el 23/4/2010 a las 16:59]
Comentado por: *Andy* el 03/5/2010 a las 21:01
Sin duda un gran poeta, siento de verdad no haber leído nada de José Emilio Pacheco, pero sin duda lo haré. A veces las palabras y en este caso las de Julio Ortega, tienen la fuerza suficiente y las razones fundadas para motivar al lector. Gracias Julio por compartirlo
Comentado por: Abelardo Martínez el 26/4/2010 a las 13:17
Perú, 1942. Después de estudiar Literatura en la Universidad Católica, en Lima, y publicar su primer libro de crítica, La contemplación y la fiesta (1968), dedicado al "boom" de la novela latinoamericana, emigró a Estados Unidos invitado como profesor visitante por las Universidades de Pittsburgh y Yale. Vivió en Barcelona (1971-73) como traductor y editor. Volvió de profesor a la Universidad de Texas, Austin, donde en 1978 fue nombrado catedrático de literatura latinoamericana. Lo fue también en la Universidad de Brandeis y desde 1989 lo es en la Universidad de Brown, donde ha sido director del Departamento de Estudios Hispánico y actualmente es director del Proyecto Transatlántico. Ha sido profesor visitante en Harvard, NYU, Granada y Las Palmas, y ocupó la cátedra Simón Bolívar de la Universidad de Cambridge. Es miembro de las academias de la lengua de Perú, Venezuela, Puerto Rico y Nicaragua. Ha recibido la condecoración Andrés Bello del gobierno de Venezuela en 1998 y es doctor honorario por las universidades del Santa y Los Angeles, Perú, y la Universidad Americana de Nicaragua. Consejero de las cátedras Julio Cortázar (Guadajara, México), Alfonso Reyes (TEC, Monterrey), Roberto Bolaño (Universidad Diego Portales, Chile) y Jesús de Polanco (Universidad Autónoma de Madrid/Fundación Santillana). Dirije las series Aula Atlántica en el Fondo de Cultura Económica, EntreMares en la Editorial Veracruzana, y Nuevos Hispanismos en Iberoamericana-Vervuert. Ha obtenido los premios Rulfo de cuento (París), Bizoc de novela breve (Mallorca), Casa de América de ensayo (Madrid) y el COPE de cuento (Lima). De su crítica ha dicho Octavio Paz:"Ortega practica el mejor rigor crítico: el rigor generoso."
Crítica
Transatlantic Translations. Londres: Reaktion Books 2006
Rubén Darío y la lectura mutua. Barcelona: Omega 2004
Caja de herramientas. Prácticas culturales para el nuevo siglo chileno. Santiago: LOM 2000
El principio radical de lo nuevo. Lima: FCE 1997
Retrato de Carlos Fuentes. Madrid: Circulo de Lectores 1995
Arte de innovar. Mexico: UNAM 1994
El discurso de la abundancia. Caracas: Monte Ávila 1992
Una poética del cambio. Prólogo de José Lezama Lima. Caracas: Biblioteca Ayacucho 1992
Reapropiaciones: Cultura y literatura en Puerto Rico. San Juan: EUPR 1991
Gabriel García Márquez and the Powers of Fiction. Austin: Texas Press 1988
Crítica de la Identidad. México: Fondo de Cultura Económica 1988
Cultura y modernidad en la Lima del 900. Lima: CEDEP 1987
Poetics of Change, The New Spanish-American Narrative. Austin: Texas Press 1986
Figuración de la persona. Barcelona: Edhasa 1971
La contemplación y la fiesta. Caracas: Monte Ávila 1969
Ficción
Teoria del viaje y otras prosas. Madrid: Ediciones del Centro 2009
Adiós Ayacucho. Lima: U de San Marcos 2007
Puerta Sechin. Tres novelas breves. México: Jorale Ed. 2005
Habanera. Palma de Mallorca: Bitzoc, 1999; Lima: Fondo PUC 2001
Emotions. Poems. New York: 2000
La mesa del padre. Cuentos. Caracas: Monte Ávila 1995
Ayacucho, Good Bye. Pittsburgh: Latin American Review Press 1994
Ediciones
México Transatlántico. Con Celia del Palacio. México: FCE 2008
Rubén Darío: Poesía. Barcelona: Círculo de Lectores 2007
Carlos Fuentes: Obra reunida. México: FCE 2006
Gaborio. Arte de Releer a Gabriel García Márquez. México: Jorale 2004
"El Aleph" de Jorge Luis Borges, ed. Critica. Con E. del Río Parra. México: El Colegio de México 2008
The Picador Book of Latin American Stories. Con Carlos Fuentes. London: Picador 1998; New York: Viking 2000
Alfredo Bryce Echenique: La vida exagerada de Martín Romaña. Con M.F. Lander. Madrid: Cátedra 2002
Antología del cuento latinoamericano del siglo XXI. México: Siglo XXI 1997
La Cervantiada. Madrid: Libertarias 1994
César Vallejo: Trilce. Madrid: Cátedra 1996
Julio Cortázar: Rayuela. Con Saúl Yurkievich. París: Archivos 1993
America Latina in its Literature. Con César Fernández Moreno. New York 1984
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