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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 18 de agosto de 2017

 Blog de Julio Ortega

Obituario del obituario


 
Lamento comunicar la muerte de un ilustre género literario, de intensa vida periodística, por mucho tiempo conocido como el “obituario.” Aunque podría haber sobrevivido como “necrológica,” el deceso incluye a sus sinónimos. La desaparición del largamente estimado “obi” (como es llamado, con afecto) era harto anunciada debido, tal vez, a los notables accidentes que ha sufrido en su ilustre carrera sin fondo.
 
Es cierto que el género, de prosapia inglesa, se había democratizado con entusiasmo gracias a la educación laica,  y el Times de Londres lo consagró como la última medalla merecida por cualquier difunto en olor de tinta. Ser un ciudadano del Reino y no haber aparecido jamás en el Times se hizo una forma de inexistencia intolerable, a tal punto que un buen señor envió una carta que decía:
 
Sr. director, Le escribo aunque no tengo nada que decirle salvo la necesidad de enviarle esta carta con el ruego de que la publique.
 
Firmaba rotundamente, y, en efecto, el Times la publicó con lacónico humor.
 
En cambio, el Times de New York (NYT), posee un famoso archivo de obituarios adelantados, periódicamente puestos al día, esperando la ocasión propicia de ser impresos.
 
La primera vez que me llamó alguien de ese periódico para anunciarme que estaban haciendo el obituario de Carlos Fuentes, enmudecí. Acababa de ver a Fuentes, más saludable que nunca, y me apresté a rechazar la malísima noticia. El periodista era experto en silencios, y leyó de inmediato el mío: No hay que alarmarse, me dijo, escribimos los obituarios con mucha anticipación, y los ponemos al día periódicamente.
 
Ricardo Lagos cuenta que del NYT lo llamaron directamente para preguntarle por un dato: Escribo su obituario, le dijo el personaje de Poe, y requiero comprobar la fecha de su ingreso a la política. Recuperado de la noticia de su propio obituario, Ricardo se animó a contribuir con su enterrador: Recuerde, le dijo, que yo soy un político circunstancial; en verdad, soy un profesor de economía, un académico. El periodista le respondió: Sr. Lagos, si Ud. fuera un académico no estaría escribiendo su obituario.
 
No hace mucho, otra llamada de un periodista me conmocionó: me anunció la muerte de Alvaro Mutis, que acababa de ocurrir. Me pidió enviarle de inmediato una frase explicando la gravitación literaria de García Márquez en su obra. Intenté una frase pero me salió un párrafo que, naturalmente, no publicaron.  Recuerdo ahora que cuando César Antonio Molina dirigía un suplemento literario me llamó y me dijo: Julio, ha muerto Sarduy. Mándame una nota de 20 lineas... No fui capaz de hacerla. Tampoco pude escribir nada a la muerte de Cortázar, García Márquez, Fuentes. Mi tesis es que la amistad nos exime del testimonio fúnebre. En cambio, sí escribí, sin que me lo pidieran, un obituario en El País sobre uno de mis maestros más queridos de la Facultad, Luis Jaime Cisneros. Hasta creí que él me leía sobre el hombro y sonreía la pausa dramática de un punto y coma.
 
Todo profesor sabe que en su salón de clase está sentado el escriba que hará su necrológica.  Roland Barthes tuvo varios entusiastas, el mejor de ellos fue Alberto Ruy Sánchez, cuya prosa tersa, luminosa y sensorial es ideal para el género.
 
Supongo que en la Facultad todos nos hemos prodigado epitafios con entusiasmo. En los epitafios (sátira literaria en cuatro versos) del “Martín Fierro”, el joven Borges incluyó éste: “Aqui yace Manuel Gálvez/ novelista conocido./ Si aún no lo has leído/ que en el futuro te salves.” El epitafio de Borges anuncia que ha muerto “de un accidente gramatical.”
 
De modo que con la muerte actual del obituario desaparece del español una larga tradición.  El entierro ha ocurrido en la prensa española. No tengo la historia clara, pero todo debe haber empezado cuando al morir una figura ilustre apareció no un obituario sino dos. Es un misterio insondable que se hizo irresoluble cuando al fallecimiento de otro buen hombre, se publicaron tres obituarios, firmados rotundamente.
 
Francisco Márquez Villanueva, mi vecino y colega, jubilado de Harvard, quien vino a Brown a dictar su seminario sobre el Quijote, me explicó el misterio velado de los dobles y triples obituarios de la prensa española: No hay misterios en España –me dijo, con humor-, sino estrategias.  Los obituarios son la verdadera tumba del muerto propicio. Se escriben varios para asegurarnos del entierro.
 
Lo que ni él ni yo habíamos previsto es que los periódicos incluirían ya no dos o tres sino cuatro o cinco obituaries sobre un muerto ilustre. Ultimamente, una página entera, y en ocasiones mayores, dos. Por ello, ya no me extrañó que alguien escribiera el obituario de un periodista en el que, sin inmutarse, hablaba de sí mismo más que del difunto.
 
Debemos un responso al obituario. Como género literario hace mucho que dejó de existir. Y como crónica periodística acaba de perecer.
 
Quizá no sea casual. La crónica, después de todo, es el género de lo transitorio, de la precariedad. Esto es, de lo más vivo por más fugaz. Las mejores crónicas son aquellas que se leen y desaparecen. Lastradas hoy por el sentimentalismo y el exhibicionismo, nos dejan su vacío en el discurso. Alli duerme un sueño injusto el menor de los géneros, tu obituario.
 

[Publicado el 06/5/2017 a las 21:47]

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Comentarios (1)

  • Amigo Julio Ortega. En este Boomeran (g) he recogido unas cuantas Necrologías de mi cosecha. La última: http://www.elboomeran.com/blog-post/2454/18229/francisco-ferrer-lerin/necrologias-y-7/

    Comentado por: Francisco Ferrer Lerín el 07/5/2017 a las 10:50

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Biografía

Perú, 1942. Después de estudiar Literatura en la Universidad Católica, en Lima,  y publicar su primer libro de crítica,  La contemplación y la fiesta (1968), dedicado al "boom" de la novela latinoamericana, emigró a Estados Unidos invitado como profesor visitante por las Universidades de Pittsburgh y Yale. Vivió en Barcelona (1971-73) como traductor y editor. Volvió de profesor a la Universidad de Texas, Austin, donde en 1978 fue nombrado catedrático de literatura latinoamericana. Lo fue también en la Universidad de Brandeis y desde 1989 lo es en la Universidad de Brown, donde ha sido director del Departamento de Estudios Hispánico y actualmente es director del Proyecto Transatlántico. Ha sido profesor visitante en Harvard, NYU,  Granada y Las Palmas, y ocupó la cátedra Simón Bolívar de la Universidad de Cambridge. Es miembro de las academias de la lengua de Perú, Venezuela, Puerto Rico y Nicaragua. Ha recibido la condecoración Andrés Bello del gobierno de Venezuela en 1998 y es doctor honorario por las universidades del Santa y Los Angeles, Perú, y la Universidad Americana de Nicaragua. Consejero de las cátedras Julio Cortázar (Guadajara, México), Alfonso Reyes (TEC, Monterrey), Roberto Bolaño (Universidad Diego Portales, Chile) y Jesús de Polanco (Universidad Autónoma de Madrid/Fundación Santillana). Dirije las series Aula Atlántica en el Fondo de Cultura Económica, EntreMares en la Editorial Veracruzana, y Nuevos Hispanismos en Iberoamericana-Vervuert.  Ha obtenido los premios Rulfo de cuento (París), Bizoc de novela breve (Mallorca), Casa de América de ensayo (Madrid) y el COPE de cuento (Lima). De su crítica ha dicho Octavio Paz:"Ortega practica el mejor rigor crítico: el rigor generoso."

Bibliografía

Crítica

 

Transatlantic Translations. Londres: Reaktion Books 2006

 

Rubén Darío y la lectura mutua. Barcelona: Omega 2004

 

Caja de herramientas. Prácticas culturales para el nuevo siglo chileno. Santiago: LOM 2000

 

El principio radical de lo nuevo. Lima: FCE 1997

 

Retrato de Carlos Fuentes. Madrid: Circulo de Lectores 1995

 

Arte de innovar. Mexico: UNAM 1994

 

El discurso de la abundancia. Caracas: Monte Ávila 1992

 

Una poética del cambio. Prólogo de José Lezama Lima. Caracas: Biblioteca Ayacucho 1992

 

Reapropiaciones: Cultura y literatura en Puerto Rico. San Juan: EUPR 1991

 

Gabriel García Márquez and the Powers of Fiction. Austin: Texas Press 1988

 

Crítica de la Identidad. México: Fondo de Cultura Económica 1988

 

Cultura y modernidad en la Lima del 900. Lima: CEDEP 1987

 

Poetics of Change, The New Spanish-American Narrative. Austin: Texas Press 1986

 

Figuración de la persona. Barcelona: Edhasa 1971

 

La contemplación y la fiesta. Caracas: Monte Ávila 1969

 

 

Ficción

 

Teoria del viaje y otras prosas. Madrid: Ediciones del Centro 2009

 

Adiós Ayacucho. Lima: U de San Marcos 2007

 

Puerta Sechin. Tres novelas breves. México: Jorale Ed. 2005

 

Habanera. Palma de Mallorca: Bitzoc, 1999; Lima: Fondo PUC 2001

 

Emotions. Poems. New York: 2000

 

La mesa del padre. Cuentos. Caracas: Monte Ávila 1995

 

Ayacucho, Good Bye. Pittsburgh: Latin American Review Press 1994

 

 

Ediciones

 

México Transatlántico. Con Celia del Palacio. México: FCE 2008

 

Rubén Darío: Poesía. Barcelona: Círculo de Lectores 2007

 

Carlos Fuentes: Obra reunida. México: FCE 2006

 

Gaborio. Arte de Releer a Gabriel García Márquez. México: Jorale 2004

 

"El Aleph" de Jorge Luis Borges, ed. Critica. Con E. del Río Parra. México: El Colegio de México 2008

 

The Picador Book of Latin American Stories. Con Carlos Fuentes. London: Picador 1998; New York: Viking 2000

 

Alfredo Bryce Echenique: La vida exagerada de Martín Romaña. Con M.F. Lander. Madrid: Cátedra 2002

 

Antología del cuento latinoamericano del siglo XXI. México: Siglo XXI 1997

 

La Cervantiada. Madrid: Libertarias 1994

 

César Vallejo: Trilce. Madrid: Cátedra 1996

 

Julio Cortázar: Rayuela. Con Saúl Yurkievich. París: Archivos 1993

 

America Latina in its Literature. Con César Fernández Moreno. New York 1984

Enlaces

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