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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 19 de agosto de 2019

 Blog de Julio Ortega

Una defensa de María Kodama


 

Le debo a Borges la amistad de María Kodama. Los conocí a ambos en 1982, cuando visitaron la Universidad de Texas, en Austin, donde él había sido profesor visitante en 1961, y en 1968 había dictado una memorable conferencia sobre el Quijote, que finalmente recuperé y acaba de ser publicada por Claudio Pérez Míguez en Ediciones del Centro con el título propicio de Mi amigo Don Quijote. Lamentablemente, la presentación del libro, que contó con María, ha sido interrumpida por una serie de falsas imputaciones y malentendidos que me veo obligado a responder.  María, hay que decirlo, es víctima de la poca fe periodística, pero  no puede pasarse la vida respondiendo a las falsificaciones sentimentales de la obra de Borges, los errores de información sobre su papel de albacea de la herencia de su marido, y las agresiones que, de pronto, alguien le dirige sin concederle el derecho a réplica.  La obra de Borges estuvo pésimamente editada (hay erratas hasta en la edición de Alianza Editorial), y a cuidar su larga  restauración ha dedicado pasión atenta. Ha dado también batalla contra un penoso poema que se le atribuyó a Borges y circuló en el Internet hasta que, por fin, parece que ha dejado de ser observado.  Gracias a la Agencia Andrew Wylie la obra borgeana está mejor editada en inglés y en francés.  Borges recibía 200 dólares por una conferencia, sus derechos de autor fueron modestos, y por demás austera su vida. Sólo al final conoció cierto alivio, lo que le permitió elegir el lugar donde morir.  María tuvo que dar otras largas batallas legales para que su matrimonio, que algunos pretendieron no reconocer, fuese ratificado.  El juicio tomó seis años, cortes distintas y varios países. Quienes disputaban la herencia querían declarar senil a Borges, pero en cada lugar donde buscaron pruebas los desmentía su legendario ingenio vivo. Dedicó ella no pocos años, yo creo que demasiados, a refutar los errores y disparates en las biografías, memorias, usos y abusos del hombre y su nombre. Y los derechos que por fin Wylie puso en orden, los fue ella utilizando en esas batallas de amor perdidas, porque aun si las ganaba todas, los difamadores no valían la pena.

Ha ido, por otra parte, comprando manuscritos de Borges, de los que hay muy pocos, aunque han ido siendo vendidos por los amigos y parientes que se quedaron con ellos, y hay quien ha ofertado hasta la corbata de Borges. Es cierto que Borges regaló algunos de sus manuscritos, que fueron ofertados, y gracias a ello la Biblioteca Nacional de Madrid atesora el original de “El Aleph,” al que he dedicado muchos años; y en Austin, en el Ramson Humanities Center, encontré “Los Rivero,” tres páginas de lo que bien pudo haber sido la única novela de Borges. Horrorizado de esa posibilidad, Borges abandonó el proyecto, según mi lectura. Seguramente de la Biblioteca saqueada de Victoria Ocampo provienen las primeras ediciones de los primeros libros de Borges, que hoy venden los anticuarios de Boston a 45 mil dólares el ejemplar.

Hasta Bioy Casares editó o se dejó editar un Diario estrafalario de sus conversaciones con Borges, que yo leí como un prolijo acto de parricidio. Cada página dice que Borges “comió en casa,” sin reparar que ya Borges había dicho que era preciso acompañarlo a la mesa, aunque en esa casa se comía mal. Bioy  fue un hombre moralmente de mal gusto; Borges estuvo hecho en la pasión ética.

No, de ninguna manera el celo de María Kodama se debe a los derechos de autor, lo que sería de justicia, sino a una causa más noble. Borges le dedicó sus años más felices, ella le dedicó la vida. Uno no puede menos que agradecérselo. Extraordinariamente, sobre todo en Buenos Aires, no ha sido fácil reconocerle esa grandeza de ánimo.  Y no siempre por mala fe, también por ignorancia, que primero ignora toda delicadeza. He coincidido con María en Caracas, en Nueva York, donde le hicimos un reconocimiento memorable a su trabajo fecundo, en Providence, en Rosario, en Paris, casi siempre al azar de coloquios y congresos. Nunca ha reclamado un pasaje, ni honorarios, ni derechos. A veces, con sus millas ha logrado pasar a clase preferente, como si hubiese ganado la lotería. Y siempre de buen humor travieso. He publicado una edición crítica de “El Aleph” en El Colegio de México y el mismísimo Wylie me  autorizó a hacerlo, por órdenes de María, aunque no hubiesen derechos de autor. Y nadie ha cobrado una peseta por las dos ediciones artesanales que ha hecho Ediciones del Centro en Madrid.  En un mundo literario donde cualquiera espera paga por reseñar libros que no ha leído, y donde no pocos duplican sueldo a costa del erario, la rara integridad de María Kodama supongo que es casi incomprensible. Espero que María me excuse el énfasis, pero estoy rompiendo una lanza.

De manera que el leve escándalo desatado por algunos blogs respecto al libro de Agustín Fernández Mallo, El hacedor (de Borges), Remake (Alfaguara, 2011)  anda descaminado si presume que es por dinero que María Kodama ha protestado la reapropiación ingeniosa de AFM.  La idea del homenaje le gustó, lo que no le gustó es el libro. Pero tampoco viene de allí su queja. El juego de reescritura que plantea AFM es intrigante porque de antemano está condenado al fracaso: es improbable hacer otro El hacedor  y, en efecto, él no lo pretende sino que ensaya lo que va del original a la copia, pasando por la glosa, la reescritura, la intervención, la reapropiación, operaciones todas que privilegian el artificio. En algunas páginas el libro logra la rara agudeza de la prosa de AFM, que convierte al texto en la huella del lenguaje de paso, en una suerte de objeto excéntrico,  como un fragmento salvado de la saturación de la lectura. Aunque este no es el mejor libro de AFM, me interesó ese procedimiento y el riesgo del asedio, que felizmente culmina demostrando que es capaz de otra cosa que el catálogo algo escolar de las copias beatas.  Pero no es la glosa ni la reescritura lo que descorazonó a María: es el hecho de que el libro tenga como prólogo casi el mismo prólogo de El hacedor de Borges y como epílogo buena parte del epílogo de Borges.  Además, claro, de que lleve los mismos títulos de los textos de ese libro. Este marco es más literal  (a lo Pierre Menard) que borgeano (formatos descentrados), y probablemente acotan la “puesta en abismo” de la textualidad borgeana; pero requerían de una advertencia gráfica (¿comillas?, ¿facsímil?, ¿otra tipografía?) y de una aclaración más explícita de las fuentes en la sección de notas, que es suficientemente prolija como para incluir la advertencia de que “todo parecido con Borges no presupone la inocencia del lector.”

Se lo he comentado a María, y hasta he apelado a las operaciones de traslado que Borges practicó sobre la Enciclopedia Británica a propósito de Historia universal de la infamia, tanto como he lamentado que la editorial no tuviera un lector más alerta, que hubiese propuesto al menos encomillar lo ajeno.  Pero quisiera, ahora, proponer una alternativa en el espíritu compartido de la inteligencia borgeana para imaginar otro libro de AFM, en verdad ya previsto por su lucidez formal. Este nuevo libro es, claro, el mismo, sólo que lleva una página suelta, escrita por el lector, quien busca dirimir cual es la parte de El hacedor que le toca rehacer en este debate de curiosos pertinentes.  Esa página propone a la consideración de los conjurados lo siguiente:

 

Posdata de 2012

Excusa, lector, las evidencias: si hay una frase digna de la memoria literaria no es mía, es de Borges o, como dijo él, tuya en tu lectura. Este libro es un homenaje personal a Borges, un taller de leer  El hacedor, una glosa gozosa, su reescritura menardiana. Pero, sobre todo, presupone en ti la lectura del  Quijote de Cervantes y de El hacedor de Borges. En verdad, la lectura de la literatura misma, esa vida imaginaria, porque todo gran libro ya no es nuestro, ni mucho menos de quien lo rehace. Es, tal vez, de quien ha pagado por el, y ya corre a que le devuelvan el derroche. Esto es, inevitablemente se pone a escribir otro tomo de la Comedia de la lectura. Por lo mismo, no te extrañe que el título de cada texto de este Remake venga directamente de El hacedor de Borges, así como el Prólogo y también el Epílogo, en buena parte. Son conjuros al empezar y al despedir tu lectura, en memoria de quien está en el recomienzo del afán de rehacerlo todo en este español que, gracias a Borges, nos ha tocado.

El otro, el mismo,

AFM

 

Posdata predatada. En la tesis del Remake cabría firmar este Epílogo con cualquiera de los varios nombres del autor, ­­­pero lo puede firmar el lector que se anime a reescribirlo como otra voluta logo-excéntrica.  Naturalmente, el juego sería ya una liberación de la penuria de estas polémicas, allí donde solo debería haber admiración. Si algún lector se anima a enviarnos su propio Epílogo, que sea por favor epifánico.

 

[Publicado el 01/10/2011 a las 06:25]

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Comentarios (7)

  • El señor Mallo no deja de hacerse publicidad, aunque los escritores que le han apoyado son de medio pelo, el puso el titulo del libro para vender y darse a conocer, jóvenes como Neumann o Farre le hacen de palmeros y se meten con la señora Kodama sin respetar a Borges ni a Maria, Mallo se queja de censura pero el quita el enlace a quien no le dé la razón, es un censor de tomo y lomo como estos dos palmeros y algunos otros que le apoyan, no todos, Mallo venia a decir que el era Borges, que era su reencarnación más o menos, de hecho cobra por su blog y suele der respuestas de risa a los comentaristas de sus post. saludos

    Comentado por: Manuel el 04/11/2011 a las 19:36

  • Rolando Gabrielli: Una noche de verano mientras caminaba rumbo a las oficinas de una empresa de Turismo en pleno centro de Montevideo, el repiqueteo de ametralladora caló las desiertas calles.Me refugié bajo una marquesina y esperé a que algun otro pasajero apareciera en el lugar.Poco a poco llegaron.En silencio subimos al ómnibus que nos llevaría hasta Punta del Este. Alguien que portaba una radio hizo saber que acababan de acribillar al Jefe de la Policía metropolitana.Yo habia estado a 20 metros,pero no vi nada.

    Comentado por: Amanecer el 11/10/2011 a las 20:42

  • A mí me parece muy sano que la viuda de Borges retire el libro, ya que es un insulto para Borges y para la inteligencia de los lectores...

    Comentado por: Martín el 06/10/2011 a las 12:29

  • Por lo que he leído en las informaciones, nadie ha hablado de dinero. Todo lo que usted cuenta, que seguro que es cierto, acerca de la señora Kodama, también aporta su contrafigura; una persona tan dedicada en cuerpo y alma a la "memoria afectiva" de otra persona, no puede se imparcial y denota una obsesión con su objeto de deseo fuera de lo común. Esto le lleva a disparar sin discriminar y a no entender la operación que hace Mallo en, "El hacedor (de Borges), Remake", que he leído atentamente y que me parece, sin duda, su mejor libro. Un homenaje a Borges en el siglo XXI ha de hacerse con las herramientas e intertextualidad del siglo XXI. Esto es lo que la señora Kodama, a tenor de sus propias declaraciones, no han entendido. Da igual que nos guste o no su libro, aquí se dirime otra cuestión, qué sentido tiene prohibir un libro a estas alturas de hipermodernidad.
    En caso de seguir las argumentaciones de la señora Kodama, casi ningún libro de poesía actual se podría editar. Si alguien va a una editorial de poesía con el tipo de salvedades, acotaciones y reclamos a pie de página respecto a las intertextualidades que usted (y la señora Kodama) reclaman, le dicen que las quite, que no hacen falta, que el lector eso ya lo sabe. A fecha de hoy, se tiene como una práctica paternalista, resabiada y pedante.
    Valoro mucho sus opiniones, Sr Ortega, pero en este caso se confunde. Los cientos de portales y blogs, e informaciones a las que ha escandalizado este caso, lo confirman.
    Su defensa de la señora Kodama, legítima e, insisto, seguro que veraz, y, dicho sea de paso, muy hagiográfica, no invalida en absoluto que en este caso ella se haya confundido hasta el fondo.

    Comentado por: J.C. Bofill el 05/10/2011 a las 01:27

  • Estimado profesor Ortega:
    Excelente entrada, aunque me sorprendieron los comentarios al libro de Bioy (¡"parricida"!), que me encanta. Pero me interesan otras opiniones, así es como se aprende, contrastando. El detalle casi trivial "...ya Borges había dicho que era preciso acompañarlo a la mesa, aunque en esa casa se comía mal.", no tiene desperdicio. En cuanto a MK y las polémicas, que se fastidien aquellos que no quieran entender que, senil o no, esto fue lo que Borges quiso. Qué manía tienen algunos de querer poseer a B, de atribuirle citas y anédotas, de imaginar un flujo imparable de dólares (especialmente en EUA)allí donde no hay nada más qué exprimir.

    Comentado por: Alejandra el 03/10/2011 a las 22:29

  • Sin duda alguna Ud. es un caballero.Borges dijo alguna vez"He cometido el peor pecado que uno puede cometer.No he sido feliz" .Tal vez por eso mismo fue tan genial.Era su cotidiana lucha para superar la falta de felicidad.Su matrimonio con Maria Kodama ocurrió cuando ya Borges estaba muy enfermo.Acaso haya sido una ocurrencia de su editor quien vió en María Kodama, hasta entonces secretaria de Borges,la persona ideal.Hay que agradecerle a María Kodama el hacer cumplir las últimas voluntades de Borges,como lo es descansar para siempre en Suiza.

    Comentado por: Hyla Arbórea el 03/10/2011 a las 20:04

  • Me sorprende su opinión tan negativa del los Diarios de Bioy Casares. Yo los estoy leyendo y me parecen apasionantes. Contienen toda la sabiduría de Borges y al mismo tiempo "humanizan" al escritor. Para mi es uno de los libros más importantes de los últimos tiempos. Por supuesto a años luz de las tonterías de AFM...

    Comentado por: p el 02/10/2011 a las 00:00

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Biografía

Perú, 1942. Después de estudiar Literatura en la Universidad Católica, en Lima,  y publicar su primer libro de crítica,  La contemplación y la fiesta (1968), dedicado al "boom" de la novela latinoamericana, emigró a Estados Unidos invitado como profesor visitante por las Universidades de Pittsburgh y Yale. Vivió en Barcelona (1971-73) como traductor y editor. Volvió de profesor a la Universidad de Texas, Austin, donde en 1978 fue nombrado catedrático de literatura latinoamericana. Lo fue también en la Universidad de Brandeis y desde 1989 lo es en la Universidad de Brown, donde ha sido director del Departamento de Estudios Hispánico y actualmente es director del Proyecto Transatlántico. Ha sido profesor visitante en Harvard, NYU,  Granada y Las Palmas, y ocupó la cátedra Simón Bolívar de la Universidad de Cambridge. Es miembro de las academias de la lengua de Perú, Venezuela, Puerto Rico y Nicaragua. Ha recibido la condecoración Andrés Bello del gobierno de Venezuela en 1998 y es doctor honorario por las universidades del Santa y Los Angeles, Perú, y la Universidad Americana de Nicaragua. Consejero de las cátedras Julio Cortázar (Guadajara, México), Alfonso Reyes (TEC, Monterrey), Roberto Bolaño (Universidad Diego Portales, Chile) y Jesús de Polanco (Universidad Autónoma de Madrid/Fundación Santillana). Dirije las series Aula Atlántica en el Fondo de Cultura Económica, EntreMares en la Editorial Veracruzana, y Nuevos Hispanismos en Iberoamericana-Vervuert.  Ha obtenido los premios Rulfo de cuento (París), Bizoc de novela breve (Mallorca), Casa de América de ensayo (Madrid) y el COPE de cuento (Lima). De su crítica ha dicho Octavio Paz:"Ortega practica el mejor rigor crítico: el rigor generoso."

Bibliografía

Crítica

 

Transatlantic Translations. Londres: Reaktion Books 2006

 

Rubén Darío y la lectura mutua. Barcelona: Omega 2004

 

Caja de herramientas. Prácticas culturales para el nuevo siglo chileno. Santiago: LOM 2000

 

El principio radical de lo nuevo. Lima: FCE 1997

 

Retrato de Carlos Fuentes. Madrid: Circulo de Lectores 1995

 

Arte de innovar. Mexico: UNAM 1994

 

El discurso de la abundancia. Caracas: Monte Ávila 1992

 

Una poética del cambio. Prólogo de José Lezama Lima. Caracas: Biblioteca Ayacucho 1992

 

Reapropiaciones: Cultura y literatura en Puerto Rico. San Juan: EUPR 1991

 

Gabriel García Márquez and the Powers of Fiction. Austin: Texas Press 1988

 

Crítica de la Identidad. México: Fondo de Cultura Económica 1988

 

Cultura y modernidad en la Lima del 900. Lima: CEDEP 1987

 

Poetics of Change, The New Spanish-American Narrative. Austin: Texas Press 1986

 

Figuración de la persona. Barcelona: Edhasa 1971

 

La contemplación y la fiesta. Caracas: Monte Ávila 1969

 

 

Ficción

 

Teoria del viaje y otras prosas. Madrid: Ediciones del Centro 2009

 

Adiós Ayacucho. Lima: U de San Marcos 2007

 

Puerta Sechin. Tres novelas breves. México: Jorale Ed. 2005

 

Habanera. Palma de Mallorca: Bitzoc, 1999; Lima: Fondo PUC 2001

 

Emotions. Poems. New York: 2000

 

La mesa del padre. Cuentos. Caracas: Monte Ávila 1995

 

Ayacucho, Good Bye. Pittsburgh: Latin American Review Press 1994

 

 

Ediciones

 

México Transatlántico. Con Celia del Palacio. México: FCE 2008

 

Rubén Darío: Poesía. Barcelona: Círculo de Lectores 2007

 

Carlos Fuentes: Obra reunida. México: FCE 2006

 

Gaborio. Arte de Releer a Gabriel García Márquez. México: Jorale 2004

 

"El Aleph" de Jorge Luis Borges, ed. Critica. Con E. del Río Parra. México: El Colegio de México 2008

 

The Picador Book of Latin American Stories. Con Carlos Fuentes. London: Picador 1998; New York: Viking 2000

 

Alfredo Bryce Echenique: La vida exagerada de Martín Romaña. Con M.F. Lander. Madrid: Cátedra 2002

 

Antología del cuento latinoamericano del siglo XXI. México: Siglo XXI 1997

 

La Cervantiada. Madrid: Libertarias 1994

 

César Vallejo: Trilce. Madrid: Cátedra 1996

 

Julio Cortázar: Rayuela. Con Saúl Yurkievich. París: Archivos 1993

 

America Latina in its Literature. Con César Fernández Moreno. New York 1984

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