Unless otherwise instructed
Al otro, al poeta, le ocurren los cumpleaños, las obras completas, los homenajes, las admiradoras. Apelado por su obra, a mi me tocó escribir, de muchacho, una nota cuando Nicanor Parra visitó Lima y leyó, con cara de Buster Keaton, sus antipoemas, que creí entender como la paradoja del lenguaje, capaz de hacer lo que dice, y recibí el premio de una carta alentadora de José María Arguedas. Ahora que cumple 97 años, me doy cuenta de que su poesía es un pensar que nos piensa.
Parra, muy joven, había estudiado en Brown, donde me ha tocado, por amor a las simetrías, recibirlo como doctor honorario. Todavia recordaba la casa donde escribió el poema a Catalina Parra, su pimera hija. De Providence se marchó a Oxford, a estudiar física y matemáticas, y descubrir la crítica del lenguaje. Estaba obsesionado, me contó, con un problema irresuelto, a cuyas fórmulas improbables iba a dedicarle la vida. Pero alguien resolvió el problema con la elegancia inapelable de las matemáticas y, en esa misma lógica, Nicanor abandonó la ciencia. Se hizo pofesor. Y recobró la poesía, donde ningún problema está jamás resuelto.
Qué magnifica fe en las palabras demuestra su implacable crítica del lenguaje. En su poesía, a veces se escucha el lamento de Don Quijote a través del escarnio de un Sancho letrado. Obtuvo, hace 20 años, el primer Premio Rulfo de Literatura Latinoamericana, en Guadalajara. Fui parte del jurado irrefutable, conjurado a sumar esos dos nombres pilares del futuro que habitamos. Me tocó hacer la Antología de su obra; y cuando le pedí el título, me dijo: "Poemas para combatir la calvicie." Porque la poesía debe servir para algo, es cosa de jóvenes, y ese título no lo pondría Octavio Paz.
Si el mundo, le dije, es el orden de las cosas en el lenguaje, la antipoesía es nuestro lugar en la lectura. La poesia es sin/taxis, respondió, sentado en una silla, entre la tumba de Huidobro y la tumba de Neruda, en Las Cruces, frente al Sur de sures. Crei descubrir allí la encrucijada de su larga vida irrenunciable: la curiosidad. Lo he encontrado traduciendo el Rey Lear; leyendo varias versiones de los Evangelios, donde descubrió que en uno de ellos hay humor: el evangelista se oculta tras un árbol para que no le pidan más milagros; recordando letreros de Manhattan, que son artefectos perfectos; anotando frases hechas como espejos del habla. Esa creatividad es la fuerza desencadenante que su obra precipita en el lenguaje español, haciéndolo hacer más de lo que es capaz de decir. Le dió aliento a la poesía de Enrique Lihn, pie a tierra a la de Zurita, vivacidad aleatoria a la prosa reverberante de Bolaño, y vuelo metafísico al genio de Lemebel.
Cuando en 1971 coincidimos en Yale, Nicanor acababa de tomar el té con la señora Nixon, lo que le valió el varapalo inmediado de la izquierda latinoamericana, y su excomunión inapelable. Para explicarse inventó el género de los “artefactos,” después derivados en “chistes para combatir a la policía.” Neruda se había sentido personalmente aludido con la bajada del Olimpo proclamada por Parra, como si ese poema fuese una versión de la Bastilla. Los dos apenas cabían en Chile, donde, según los surrealistas, Huidobro caminaba con los brazos pegados al cuerpo para no salirse del mapa.
El Círculo de Lectores acaba de publicar el segundo tomo de su Poesía completa, al cuidado de Ignacio Echeverría. Incluye la serie de sus Artefactos, que es una anotación oral (hasta su nieto le provee de frases anti-célelebres que él recoje como si el habla prodigara ocurrencias casuales de ironía involuntaria, gusto paradójico y sabiduría mundana), que él copia como otro graffiti callejero. Lo entusiasman las instrucciones que los ascensores, las señales del tránsito, y las advertencias y otras prohibiciones convierten en lenguaje institucional. Le ha encontrado gracia incluso al aviso que en los ascensores dice que en caso de incendio no debe Ud. usarlo, “salvo que le indiquen lo contrario.” En inglés es, además, un verso perfecto. Todos somos el poeta que en el lenguaje postula Parra: el lector capaz de desencadenar una tormenta en una palabra.
En el campus de una Universidad que acabo de visitar vi un buzón de correos que lleva el título de BUZON. Si dijera “Buzón de correos” ya no sería un artefacto. Pero el nombre que declara la cosa cuando no puede ser ninguna otra, ilustra el principio de identidad que definió el filósofo. Mientras que el pintor que en el Quijote le añade un título a su garabato, “Esto es gallo,” debe haber sido platónico: cada imagen era una pérdida de la forma original. De Cervantes, a Wittgenstein y a Parra corre este humor de nombrar el mundo como el sobresalto de un malentendido.
Siguiendo estas lecciones de lector operativo, tengo para Nicanor este regalo de cumpleaños, recuperado de otro campus:
ZONA ACADÉMICA
PROHIBIDO EL INGRESO
[Publicado el 30/8/2011 a las 04:26]
Perú, 1942. Después de estudiar Literatura en la Universidad Católica, en Lima, y publicar su primer libro de crítica, La contemplación y la fiesta (1968), dedicado al "boom" de la novela latinoamericana, emigró a Estados Unidos invitado como profesor visitante por las Universidades de Pittsburgh y Yale. Vivió en Barcelona (1971-73) como traductor y editor. Volvió de profesor a la Universidad de Texas, Austin, donde en 1978 fue nombrado catedrático de literatura latinoamericana. Lo fue también en la Universidad de Brandeis y desde 1989 lo es en la Universidad de Brown, donde ha sido director del Departamento de Estudios Hispánico y actualmente es director del Proyecto Transatlántico. Ha sido profesor visitante en Harvard, NYU, Granada y Las Palmas, y ocupó la cátedra Simón Bolívar de la Universidad de Cambridge. Es miembro de las academias de la lengua de Perú, Venezuela, Puerto Rico y Nicaragua. Ha recibido la condecoración Andrés Bello del gobierno de Venezuela en 1998 y es doctor honorario por las universidades del Santa y Los Angeles, Perú, y la Universidad Americana de Nicaragua. Consejero de las cátedras Julio Cortázar (Guadajara, México), Alfonso Reyes (TEC, Monterrey), Roberto Bolaño (Universidad Diego Portales, Chile) y Jesús de Polanco (Universidad Autónoma de Madrid/Fundación Santillana). Dirije las series Aula Atlántica en el Fondo de Cultura Económica, EntreMares en la Editorial Veracruzana, y Nuevos Hispanismos en Iberoamericana-Vervuert. Ha obtenido los premios Rulfo de cuento (París), Bizoc de novela breve (Mallorca), Casa de América de ensayo (Madrid) y el COPE de cuento (Lima). De su crítica ha dicho Octavio Paz:"Ortega practica el mejor rigor crítico: el rigor generoso."
Crítica
Transatlantic Translations. Londres: Reaktion Books 2006
Rubén Darío y la lectura mutua. Barcelona: Omega 2004
Caja de herramientas. Prácticas culturales para el nuevo siglo chileno. Santiago: LOM 2000
El principio radical de lo nuevo. Lima: FCE 1997
Retrato de Carlos Fuentes. Madrid: Circulo de Lectores 1995
Arte de innovar. Mexico: UNAM 1994
El discurso de la abundancia. Caracas: Monte Ávila 1992
Una poética del cambio. Prólogo de José Lezama Lima. Caracas: Biblioteca Ayacucho 1992
Reapropiaciones: Cultura y literatura en Puerto Rico. San Juan: EUPR 1991
Gabriel García Márquez and the Powers of Fiction. Austin: Texas Press 1988
Crítica de la Identidad. México: Fondo de Cultura Económica 1988
Cultura y modernidad en la Lima del 900. Lima: CEDEP 1987
Poetics of Change, The New Spanish-American Narrative. Austin: Texas Press 1986
Figuración de la persona. Barcelona: Edhasa 1971
La contemplación y la fiesta. Caracas: Monte Ávila 1969
Ficción
Teoria del viaje y otras prosas. Madrid: Ediciones del Centro 2009
Adiós Ayacucho. Lima: U de San Marcos 2007
Puerta Sechin. Tres novelas breves. México: Jorale Ed. 2005
Habanera. Palma de Mallorca: Bitzoc, 1999; Lima: Fondo PUC 2001
Emotions. Poems. New York: 2000
La mesa del padre. Cuentos. Caracas: Monte Ávila 1995
Ayacucho, Good Bye. Pittsburgh: Latin American Review Press 1994
Ediciones
México Transatlántico. Con Celia del Palacio. México: FCE 2008
Rubén Darío: Poesía. Barcelona: Círculo de Lectores 2007
Carlos Fuentes: Obra reunida. México: FCE 2006
Gaborio. Arte de Releer a Gabriel García Márquez. México: Jorale 2004
"El Aleph" de Jorge Luis Borges, ed. Critica. Con E. del Río Parra. México: El Colegio de México 2008
The Picador Book of Latin American Stories. Con Carlos Fuentes. London: Picador 1998; New York: Viking 2000
Alfredo Bryce Echenique: La vida exagerada de Martín Romaña. Con M.F. Lander. Madrid: Cátedra 2002
Antología del cuento latinoamericano del siglo XXI. México: Siglo XXI 1997
La Cervantiada. Madrid: Libertarias 1994
César Vallejo: Trilce. Madrid: Cátedra 1996
Julio Cortázar: Rayuela. Con Saúl Yurkievich. París: Archivos 1993
America Latina in its Literature. Con César Fernández Moreno. New York 1984
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05/11/2011 07:46
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