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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 15 de octubre de 2019

 Blog de Julio Ortega

Turno de los más jóvenes


 
 
O me equivoco, y temo más, pero los indignados están a punto de ser controlados por el sistema que refutan. Confío en la fuerza que los moviliza como la crítica puntual del lenguaje público (dominado este verano descontentadizo por una tradición ultramontana de intolerancia contra todo  reformismo y heterogeneidad); pero el haberse enfrentado a la policía es, cuando menos, una renuncia a la conversación que habían mejorado, abriendo un nuevo espacio de debate. Una fuerza de cambio debería, más bien, salvar a la policía del guión represivo y, además, debería avanzar unas sillas a la mesa de las negociaciones. 
 
Los indignados habían logrado lo que no veíamos desde las sagas de la transición: convocar en la lengua española un horizonte más grande que su domesticidad. Pusieron en crisis el discurso municipal y espeso gracias a la irrupción del tiempo futuro, esa promesa de un diálogo adulto, creativo y festivo. Y por ello, más crítico de la fatiga de la política, los espejismos de la economía, la comedia bárbara de la corrupción, la endogamia de las regionalidades, el aguachirle en que sobrenada la mayoría de los medios... Que hasta la Sociedad de autores esté corrupta es digno ya de un musical de Brecht. La verguenza me ha hecho recordar que cuando el dictador cubano Fulgencio Batista escapó a Madrid,  publicó unas memorias, y declaró que vivía de sus “derechos de autor.” 
 
Aunque sea para sostener la calidad de la conversación, los indignados no deberían resignarse al asambleísmo. Quienes de estudiantes hemos conocido alguna asamblea periódica, tenemos la total falta de autoridad que se requiere para no recomendarla. Las asambleas están hechas para fatigar el discurso en la maratón de las verdades a medias. No me extrañaría que el Papa, que ya se sabe para quien trabaja, les dedique un sermón por andar, como los viejos anarquistas, “organizando la indisciplina.”
 
En lugar del asambleísmo, que prolonga la opinionitis en la misma medida en que resta las ideas, me parece que el modelo del taller, ya ensayado por los jóvenes indignados en Puerta del Sol, es mucho más pertinente y, por eso, productivo. El taller es un proceso de comunicación crítica, que reconoce  su calidad de evento, de transcurso sin principio ni fin, ocupando un espacio y desocupando otro.  El taller es conductivo y resolutivo, produce imágenes, objetos, humor e intimidad.  Su sentido de la duración es una forma de la inteligencia mutua. Ya las  lecciones del turno, el relevo y el intercambio, son instancias de negociación, la que despliega los acuerdos y anuda las redes. La atención del diálogo nos enciende, reconocidos. El 15-M es también una medida del posicionamiento de los responsables de la esfera pública,  y cada quien se define por su lugar al pie de la muchedumbre. Bien visto, la historia cultural del discurso público tiene, en español, parte de su origen en la muchedumbre, en la calle y la plaza, en la protesta, entre la gente que reclama un nuevo relato.
 
Cabría, dado el caso, pedirle turno al Alcalde para acordar compartir la Plaza. Ofrecerle una mesa para que haga un taller municipal. Desesperanza habría sino hubiese un foro de comunidad. ¡Que haya comercio!
 
Vale la pena contrastar el movimiento M-15 con el de los jóvenes chilenos y su protesta. La extraordinaria polarización que ha vuelto a dividir a Chile, aunque siempre estuvo latente, se ha hecho alarmante a propósito de las huelgas, manifestaciones masivas y demandas de los estudiantes, decididos a que la Universidad pública sea inclusiva y la educación no les aumente la deuda. En una sociedad que ha demostrado gran capacidad de mediación, es alarmante que un político de alto nivel haya dicho: “No nos van a doblar la mano una manga de inútiles subversivos." Y no menos feroz ha sido la funcionaria  que en su cuenta de twitter escribió: Matando a la perra se acaba la leva,”  una frase que Pinochet hizo famosa por la proclama  criminal que implicaba. "Militares a la calle” es otro mensaje contra los estudiantes, que evoca directamente a la derecha proto-fascista que a nombre de la familia cristiana y los valores de Occidente justificó la matanza de miles de ciudadanos.
 
En lugar de amenazar a los estudiantes, el gobierno chileno debería invitarlos a participar en el diseño de una Universidad más económica, inclusiva y capaz de co-financiar la educación de los desfavorecidos por un modelo cuya dignidad está siendo puesta en duda. Es casi obsceno que una sociedad económicamente desarrollada sea incapaz de democratizar su propio futuro.
 
Para lección de indignados, transcribo aquí el discurso de la presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (22 años), también amenazada por  la banalidad del poder.
 

(Discurso de Camila Vallejo, Santiago de Chile, 21 de julio, 2011.)

 

Mi nombre es Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling y quisiera, antes que todo,poder expresarle a los presentes el orgullo y el desafío que significa para mí encabezar la Federación de Estudiantes más importante de Chile. Es una gran responsabilidad, que significa hacerse cargo de 104 años de historia, 104 años de aventuras y desventuras, 104 años de lucha en el seno del movimiento estudiantil. Y es un orgullo y un gran desafío porque vengo de aquellos lugares que no reciben condecoraciones, de los cuales poco y nada se dice, porque poco y nada se sabe, lugares que a veces incluso se les llega a olvidar.

 

Mis estudios secundarios los cursé en un pequeño colegio cuyo nombre significa tierra florida; extraña paradoja, ya que en sus patios se respiraba más tierra que flores, y en sus salas de madera se acumula el polvo de generaciones de alumnos no emblemáticos, que nunca llegaran a ocupar los puestos de poder más importantes de nuestro país.


Mi carrera, una de las más pequeñas de esta Universidad, casi no se encuentra en el consciente colectivo, se pierde entre los pasillos de la FAU y se confunde con otras disciplinas. La Geografía en esta Universidad casi no tiene tiempo ni espacio, otra paradoja. Sin embargo, lo más terrible es darse cuenta que de pronto esto no pasa solo en Geografía, sino que también en Administración Pública, que es carrera de ocho a seis, porque después de las seis de la tarde no hay Universidad para ellos, una carrera que debiese ser fundamental para fortalecer el sistema público. Y también ocurre en Educación y, de pronto, nos damos cuenta que no son solo unas pocas carreras, sino que es toda una rama del saber, es toda un área del conocimiento la que ha caído en la pobreza universitaria como consecuencia de las lógicas del mercado implementadas ya a lo largo de estos últimos treinta años. Y de lo pequeño y olvidado de mi lugar de origen, se suma además, mi corto tiempo de vida, con 22 años, vengo a ser la segunda mujer presidenta de la FECH en más de cien años de historia. Y usted, rector, tendrá el privilegio de ser el segundo en la historia de la Universidad que es acompañado por una mujer en la presidencia de nuestra Federación de Estudiantes.


Ahora bien, puede que en este momento me toque a mí ejercer el cargo de Presidenta, sin embargo,  debo decir que yo sola jamás habría logrado todo esto y que mis manos son tan solo un par más  dentro de tantas otras, y en donde todas juntas son las que levantan este proyecto colectivo  que se llama Estudiantes de Izquierda, el cual ya se encamina a su tercer período consecutivo  al mando de nuestra Federación.

 

Si me permiten contarles un poco acerca de Estudiantes de Izquierda, debo decirles que como colectivo político estamos presentes en amplios espacios de nuestra Universidad, que en nuestro interior se expresa la máxima diversidad estudiantil, que entendemos que la izquierda debe construirse con participación y democracia y que esta elección en donde hemos aumentado en casi 400 votos respecto de la elección anterior, nos demuestra que como movimiento estamos vinculados orgánicamente con las bases estudiantiles de nuestra Universidad.

 

Como estudiantes de izquierda sentimos la responsabilidad ética de hacer política, porque la administración del poder por los poderosos de siempre nos obliga a entrometernos en sus asuntos, porque estos asuntos son también nuestros asuntos y porque no podemos dejar que unos pocos privilegiados sean quienes eternamente definan las medidas y contornos que debe tener nuestra patria, ajustándola siempre a sus pequeños intereses.

 

Creemos que la clave del éxito para el movimiento estudiantil está en volver a situar a la Federación en una posición de vanguardia a nivel nacional, en volver a entretejer redes sociales con los pobladores, los trabajadores, las organizaciones sociales y gremiales, los jóvenes que se quedaron fuera de la Universidad pateando piedras, en otras palabras, hablamos de volver nuestra mirada al conjunto de los problemas sociales que hoy rodean a la Universidad y con los cuales estamos íntimamente vinculados y comprometidos.

Debemos romper con aquella burbuja universitaria que instala el individualismo, la competencia, el exitismo personal como patrón de conducta para los estudiantes por sobre ideas y conceptos fundamentales como son la solidaridad, la comunidad y la colaboración entre nosotros. Somos contrarios a la visión de que la Universidad es solo venir, sacarse buenas notas, y abandonar cuanto antes sus aulas para salir pronto a ganar dinero en el mercado laboral. Tenemos los ojos  lo suficientemente abiertos como para darnos cuenta que afuera hay un mundo entero por conquistar, que este mundo requiere de nuestra entrega, de nuestro esfuerzo y de nuestro sacrificio  y que para quienes ya hemos abierto los ojos a las inequidades sociales que asoman por todos los  rincones de nuestra ciudad, se nos vuelve imposible volver a cerrar la puerta y hacer como que nada hemos visto o como que nada ha pasado. Nuestro compromiso por la transformación social es irrenunciable. Porque necesitamos hoy, más que nunca, una profunda discusión respecto del país que queremos construir y a partir de aquello cuál es el tipo de Universidad que se pondrá al centro de dicha construcción. Porque no creemos en la Universidad como un espacio neutro dentro de la sociedad, la universidad es un agente vivo en su construcción y en el desarrollo del proyecto país  que como ciudadanos levantamos día a día. Nuestra responsabilidad está en generar organización al  interior de aquella, lo cual nos permita transformar la universidad, para así poder transformar la  sociedad.

 

Nuestro concepto de Universidad nos habla de un espacio abierto, participativo y democrático, con una comunidad universitaria activa, dialogante, una comunidad que se involucra en el diseño y  conducción de su casa de estudios. Nuestra visión es la de una Universidad que se ubique ya no en los  primeros rankings de la competencia o el marketing universitario, de los cuales hoy en día mucho se  habla, sino que se ubique en el primer lugar de aporte al desarrollo social del país, el primer lugar en  el fomento de la equidad en cuanto a la composición social de sus estudiantes, que ocupe el primer lugar en el desarrollo de la ciencia y tecnología al servicio de los intereses de Chile y su pueblo. Creemos en una Universidad permanentemente vinculada con los problemas que nuestro pueblo le presenta, activa en la búsqueda de soluciones y en la entrega de aportes por medio del conocimiento.

Sin embargo, nuestra realidad actual dista mucho de estos conceptos brevemente aquí esbozados, hoy la Universidad es cada vez más un proyecto sin otro norte que no sea el que le señala el mercado, a la educación superior se le ha puesto precio y nuestras Universidades son medidas por criterios industriales de producción como si fueran una empresa más dentro del esquema productivo de la nación, una empresa especial con muchas comodidades en su proceso productivo, pero empresa al fin y al cabo.

En este esquema, un rol fundamental lo jugó el desfinanciamiento sistemático que vivió la Universidad Pública al momento de implementarse las políticas neoliberales. El autofinanciamiento, establecido como doctrina, fue un golpe seco que dio en la esencia misma de lo que constituía el quehacer universitario hasta ese momento, condicionando y sometiendo a la Universidad a lógicas y esquemas mercantiles que le eran desconocidos. La Universidad Pública tuvo que verse obligada a competir en situaciones desfavorables en lo que se llamó âel nuevo mercado de la educación superiorâ, se le puso precio, tuvo que venderse a sí misma para poder captar mayores recursos y continuar así con su proyecto educativo, perdió su brillo y su color, perdió su esencia transformadora y quedó botada en un rincón, ya incapaz de reconocerse a sí misma.

Estamos hablando que se operó un cambio estratégico en el desarrollo de la Universidad, el cual ha sido irremontable hasta este momento. Con ello hubo sectores importantes del quehacer universitario que producto de su no rentabilidad económica fueron cayendo rápidamente en la desgracia y el abandono, las Universidades Públicas se volcaron a sí mismas, viviendo casi un chauvinismo institucional, donde cada una se preocupaba de su propia sobrevivencia, perdiéndose la visión de conjunto que poseía nuestro antiguo sistema de educación superior pública.

Este procedimiento operado en plena dictadura, siguió su curso con los gobiernos de la Concertación, la cual no operó mayores cambios, más bien, se dedicó a administrar con comodidad el modelo heredado y en algunas líneas, incluso, lo profundizó. No obstante lo anterior, pasaron los años y el control del gobierno volvió a las manos de quienes tiempo atrás habían gobernado con trajes de civiles detrás de los uniformes de soldado.

Según nuestra mirada, esto representa un peligro fatal para la Universidad Pública hoy día, creemos que el gobierno de los empresarios busca poner el broche de oro a la privatización total de la educación superior, sellando definitivamente la obra que iniciaron desde las sombras en los años ochenta. La designación de Harald Beyer y Álvaro Saieh en nuestro Consejo Universitario, dos grandes defensores del modelo de mercado y el actual presupuesto nacional en el área de la educación superior son dos grandes indicativos de aquello. Son medidas que nos muestran nítidamente que el gobierno se apresta a poner en marcha una agenda privatizadora a gran escala y que, por lo tanto, el año 2011 será estratégico en su implementación.

Esta será una batalla importante que enfrentará nuestro sector el próximo año, para dar respuesta a este desafío debemos desplegar un movimiento que escape a tan solo los estudiantes, necesitaremos de los académicos, los trabajadores, las autoridades universitarias, todos juntos en las calles exigiendo que el Estado cumpla con sus Universidades, que el Estado cumpla con la educación superior pública de nuestro país.

Pero el problema no pasa tan solo por exigirle al Estado lo que a nuestras Universidades le debe, sino que también debemos mirarnos con visión autocritica y preguntarnos qué es lo que como Universidad le estamos entregando a nuestro pueblo. Necesitamos un nuevo trato del Estado para con la educación superior pública de nuestro país y, a la vez, necesitamos un nuevo compromiso de las Universidades Públicas para con el pueblo de Chile y sus intereses, esta Universidad tiene que ser de todos los chilenos y no solo la de unos pocosA nadie le es indiferente que en nuestra casa de estudios se perpetúen desigualdades fundamentales que determinan, por ejemplo, que el 20% más rico de la población tenga más del 50% de las matrículas, en cualquier sociedad que se precie de ser justa y democrática esta desigualdad fundamental es inaceptable.

 


¿Seguiremos educando solo a las élites socioeconómicas, o nos aseguraremos de implementar un sistema de acceso que permita que todos los jóvenes con talentos y habilidades, independiente de su origen y capacidad de pago, puedan permanecer en la Universidad?

 


¿Seguiremos dejando que solo aquellas disciplinas que son rentables en el mercado alcancen niveles de desarrollo armónicos y de excelencia? O nos aseguraremos de manera efectiva que todas las áreas del conocimiento tengan un trato justo y así puedan contribuir a consolidar la  sociedad que anhelamos, ya no solo en términos económicos, sino que en términos culturales,  intelectuales, cívicos, valóricos, es decir, con seres humanos íntegros.

 

Por más que quieran hacernos creer lo contrario, para nosotros la Universidad no puede ser un negocio ni mucho menos la educación puede ser una mercancía. La pelea será dura, pero está el futuro de la Universidad en juego y en esta batalla nosotros no bajaremos los brazos.

 

No quiero terminar mis palabras sin antes aludir a un hecho que para mí reviste gran notoriedad, algo señalaba más arriba pero quisiera ahora poder extenderme un poco más en aquello, me refiero a mi condición de mujer.

 

Como mujer puedo ver y vivenciar en carne propia las actuales formas de opresión de la que somos víctimas en la actual configuración machista de la sociedad. En Chile nos decimos un país desarrollado y nos llenamos de orgullo por nuestro reciente ingreso a la OCDE, no obstante, detrás de la cortina del progreso económico y del optimismo del jaguar latinoamericano se esconde una historia de opresión y sexismo que aún perdura hasta nuestros días. Las mujeres seguimos sufriendo hoy día todo tipo de discriminaciones, a la hora de buscar trabajo, en los planes de cobertura para nuestra salud, en la escala de sueldos, incluso a la hora de participar en política.

 

Tan solo ayer leía unas ideas que quisiera poder trasladarles en este momento ya que me parecen esclarecedoras respecto de lo que les quiero decir, abro comillas “respecto de las mujeres, cuando buscan trabajo, además de calificación se le pide presencia y no basta con que sean amables y generosas, sino que deben además ser graciosas, simpáticas y coquetas, pero no mucho. Se les exige estar presentables y cuando juzgan que se ha pasado un milímetro, se les critica por presuntuosas. Se les elogia por ser madres y se les excluye por tener hijos.

De la mujer se sospecha cuando es joven porque desestabiliza a la manada y se le rechaza cuando los años pasan porque ha perdido competitividad. Es excomulgada por fea y también cuando es bella. En el primer caso se dice que es repulsiva, en el segundo provocadora. Cuando no es lo uno ni lo otro la tildan de mediocre”, cierre de comillas. Estas son las condiciones en las cuales las mujeres nos desarrollamos actualmente, estas son las condiciones que desde mi presidencia también buscaré transformar.

 

 

 

 

 

[Publicado el 13/8/2011 a las 03:09]

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Comentarios (3)

  • P.D. Somos estudiantes de la Universidad Veracruzana

    Comentado por: Coloquio Alfonso Reyes el 17/8/2011 a las 06:08

  • Hola Sr. Julio Ortega. Estamos organizando desde Xalapa, Veracruz, México un coloquio sobre la figura de Alfonso Reyes y su influencia en la literatura hispanoamericana. Si está interesado agradeceríamos se comunicara con nosotros. El coloquio se realizará en Octubre.

    Comentado por: Coloquio Alfonso Reyes el 17/8/2011 a las 05:36

  • Genial columna, don Julio. Como siempre.

    Comentado por: Gemma el 13/8/2011 a las 04:11

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Biografía

Perú, 1942. Después de estudiar Literatura en la Universidad Católica, en Lima,  y publicar su primer libro de crítica,  La contemplación y la fiesta (1968), dedicado al "boom" de la novela latinoamericana, emigró a Estados Unidos invitado como profesor visitante por las Universidades de Pittsburgh y Yale. Vivió en Barcelona (1971-73) como traductor y editor. Volvió de profesor a la Universidad de Texas, Austin, donde en 1978 fue nombrado catedrático de literatura latinoamericana. Lo fue también en la Universidad de Brandeis y desde 1989 lo es en la Universidad de Brown, donde ha sido director del Departamento de Estudios Hispánico y actualmente es director del Proyecto Transatlántico. Ha sido profesor visitante en Harvard, NYU,  Granada y Las Palmas, y ocupó la cátedra Simón Bolívar de la Universidad de Cambridge. Es miembro de las academias de la lengua de Perú, Venezuela, Puerto Rico y Nicaragua. Ha recibido la condecoración Andrés Bello del gobierno de Venezuela en 1998 y es doctor honorario por las universidades del Santa y Los Angeles, Perú, y la Universidad Americana de Nicaragua. Consejero de las cátedras Julio Cortázar (Guadajara, México), Alfonso Reyes (TEC, Monterrey), Roberto Bolaño (Universidad Diego Portales, Chile) y Jesús de Polanco (Universidad Autónoma de Madrid/Fundación Santillana). Dirije las series Aula Atlántica en el Fondo de Cultura Económica, EntreMares en la Editorial Veracruzana, y Nuevos Hispanismos en Iberoamericana-Vervuert.  Ha obtenido los premios Rulfo de cuento (París), Bizoc de novela breve (Mallorca), Casa de América de ensayo (Madrid) y el COPE de cuento (Lima). De su crítica ha dicho Octavio Paz:"Ortega practica el mejor rigor crítico: el rigor generoso."

Bibliografía

Crítica

 

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Rubén Darío y la lectura mutua. Barcelona: Omega 2004

 

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El principio radical de lo nuevo. Lima: FCE 1997

 

Retrato de Carlos Fuentes. Madrid: Circulo de Lectores 1995

 

Arte de innovar. Mexico: UNAM 1994

 

El discurso de la abundancia. Caracas: Monte Ávila 1992

 

Una poética del cambio. Prólogo de José Lezama Lima. Caracas: Biblioteca Ayacucho 1992

 

Reapropiaciones: Cultura y literatura en Puerto Rico. San Juan: EUPR 1991

 

Gabriel García Márquez and the Powers of Fiction. Austin: Texas Press 1988

 

Crítica de la Identidad. México: Fondo de Cultura Económica 1988

 

Cultura y modernidad en la Lima del 900. Lima: CEDEP 1987

 

Poetics of Change, The New Spanish-American Narrative. Austin: Texas Press 1986

 

Figuración de la persona. Barcelona: Edhasa 1971

 

La contemplación y la fiesta. Caracas: Monte Ávila 1969

 

 

Ficción

 

Teoria del viaje y otras prosas. Madrid: Ediciones del Centro 2009

 

Adiós Ayacucho. Lima: U de San Marcos 2007

 

Puerta Sechin. Tres novelas breves. México: Jorale Ed. 2005

 

Habanera. Palma de Mallorca: Bitzoc, 1999; Lima: Fondo PUC 2001

 

Emotions. Poems. New York: 2000

 

La mesa del padre. Cuentos. Caracas: Monte Ávila 1995

 

Ayacucho, Good Bye. Pittsburgh: Latin American Review Press 1994

 

 

Ediciones

 

México Transatlántico. Con Celia del Palacio. México: FCE 2008

 

Rubén Darío: Poesía. Barcelona: Círculo de Lectores 2007

 

Carlos Fuentes: Obra reunida. México: FCE 2006

 

Gaborio. Arte de Releer a Gabriel García Márquez. México: Jorale 2004

 

"El Aleph" de Jorge Luis Borges, ed. Critica. Con E. del Río Parra. México: El Colegio de México 2008

 

The Picador Book of Latin American Stories. Con Carlos Fuentes. London: Picador 1998; New York: Viking 2000

 

Alfredo Bryce Echenique: La vida exagerada de Martín Romaña. Con M.F. Lander. Madrid: Cátedra 2002

 

Antología del cuento latinoamericano del siglo XXI. México: Siglo XXI 1997

 

La Cervantiada. Madrid: Libertarias 1994

 

César Vallejo: Trilce. Madrid: Cátedra 1996

 

Julio Cortázar: Rayuela. Con Saúl Yurkievich. París: Archivos 1993

 

America Latina in its Literature. Con César Fernández Moreno. New York 1984

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