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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 22 de septiembre de 2019

 Blog de Julio Ortega

Réquiem

 

Antonio Calvo, natural 
de España, ha fallecido en Nueva York, de su propia mano. No he leído ninguna necrológica que dé noticia de su entierro.

Espero que el cónsul español haya preguntado por él. 


La suya, como muchas otras, es una historia que comienza
 en una orilla del Atlántico y sigue sobre las tierras 
sumergidas ante Platón, creyendo que en América otra Atlántida se levanta entre los muros de la Universidad.

Su suicidio, francamente, me parece un crimen. Entre los comités, los emails y los memorandums, recibió sentencia de muerte por mano propia: la abolición de su persona viva, recusada del ágora, de la civilidad que vino a buscar. Raro tribunal el suyo que le reclamó la muerte para que pruebe su razón. Lógica perturbadora la suya, que ejerció sobre su cuerpo la violencia con que habían tomado su alma.

No lo conocí pero pude haberlo conocido, cuando estuvo en mi Universidad, conduciendo un taller de enseñanza del español al que asistieron algunos de mis estudiantes. Lo conocí, en cambio, gracias a quienes lo escucharon aquí y, me dicen, era persona seria, y ducho en el oficio de amar el español. Pero al ver su foto el 2 de mayo en el New York Times ("Princeton Suspends An Instructor Four Days Before He Killed Himself"), compruebo que tiene, como dicen en Lima, cara conocida. "Usted tiene cara conocida," podría haberle dicho yo, jugando con las palabras que dicen otra cosa que su mero sentido literal, gracias al leve permiso que ellas se toman para dar un salto sobre la realidad incólume que nos ha tocado, en español, humanizar. Me recuerda a tantos estudiantes, jóvenes instructores, lectores y profesores aspirantes, que tienen el claro asombro de la cara crédula, españoles y latinoamericanos, tocando a las puertas de la Universidad, creyendo que están hechas para abrirse para ellos. "Pase, Antonio -le hubiera dicho yo, como dicen en México, -ésta es su casa."

Confío que se haya sentido, en Brown, bienvenido. Espero haber demostrado a mis estudiantes, si algo, la gracia de lo gratuito.

Requiem aeternam,
 Antonio Calvo.

Ahora descienden a tus cumbres
garras de águila. Dies irae.

Vino un día 
porque su tierra es pobre. Y más aún porque su universidad protege a los hijos de familia, los publican y los premian. El catedrático plagia la tesis de una alumna, y es ella quien cae en desgracia. El mundo no es endogamia. El mundo
 Liberame Domine es patria.


Y ha muerto. No fundó ciudades. 
No dió su nombre a un mar. No hizo 
más que morir por un puesto de mierda (él lo convirtió en el mayor trabajo de un español digno). Requiem aeternam.


El crimen ocurrió en la Universidad de Princeton, cerca de Haskell, New Jersey, donde otro español, Manuel del Río, sobrevivió su propia muerte en un poema de José Hierro. No sabía Pepe que lo escribía también para otro españolito, expulsado de Princeton, al que ya él había llorado,

Antonio Calvo, el suave ofendido.

Ya estaba escrita la misa cantada 
por su alma.

Fue víctima de algunos estudiantes (¡estudiantes de qué!) a quienes supervisaba y reclamó cumplir con sus tareas de instructores de español. Los hechos son triviales e indignos pero también burocráticos y brutales. Colegas amigos me escriben lamentando profundamente la tragedia.

Eran colegas suyos, y alguno amigo suyo. Él sabía que las acusaciones de esos malos estudiantes lo perjudicarían, a pesar de que la renovación de su contrato había sido recomendada por su Departamento, que dirige la profesora argentina Gabriela Nouzailles, valiosa estudiosa y colega latinoamericanista, a quien hace algunos años intentamos traer a Brown.

Sorprende que la administración de la Universidad decididera ir en contra de la recomendación del Departamento y dejara al profesor Calvo sin contrato y, en tanto extranjero, automáticamente sin visa. La acusación de los estudiantes malevos parece haber sido de acoso verbal con implicancias sexuales, según se deduce de las crónicas periodísticas. Con esa fe que tenía en las palabras, al parecer el profesor Calvo le había escrito en un email a alguno de ellos: "deja de rascarte los cojones" y cumple tus tareas. La hipérbole fue su sentencia literal: el embozado, sin escrúpulos, le dió la primera puñalada. Todo ocurre como en una tragedia de Tirso, de modo casual y fatal. Puedo imaginar la reunión del comité disciplinario, sobrealimentado de buena conciencia y corrección política, preguntando a los hispanoparlanchines del campus si "rascarse los cojones" es un insulto, y de qué grado la ofensa. La segunda puñalada vino de quien juró por su madre lengua que la ofensa era grave. De malevos es el juego.

Me cuenta una amiga que Antonio Calvo sabía que lo sancionarían, que su contrato no sería renovado. Recibió un memo confirmándole el agravio. Le pedían entregar la llave, abandonar su despacho, dejar su clase. Alguien (siempre hay alguien más en estas comedias negras) debe haber llamado a la policía de la Universidad cuando lo vieron intentar su última clase y despedirse. Los agentes lo escoltaron a las puertas del campus, para siempre.

En honor de Princeton hay que decir que sus estudiantes más jóvenes protestaron y pidieron explicaciones.

Antonio Calvo merece también excusas, y le deben, además, las gracias.

Es el primer mártir del español en Estados Unidos.

 

[Publicado el 11/5/2011 a las 18:07]

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Comentarios (5)

  • Una excelente nota para un triste caso,querido Julio. Las estúpidas ideas sobre lo políticamente correcto son otras formas de lo absurdo. Fuerte abrazo, Fernando.

    Comentado por: Fernando Ampuero el 21/5/2011 a las 01:49

  • Hola Julio. Gracias por escribir el requiem. Antonio Calvo era de un pueblo de León, Benavides de Órbigo, y es allí donde enterraron sus cenizas el pasado 19 de abril, martes santo. Un abrazo.

    Comentado por: Cristina el 17/5/2011 a las 16:55

  • Dr.Ortega: Muy bonito y triste su Réquiem. Pero su Jefa, la Profesora argentina no le ayudó a quedarse, dicen que más bién fué al contrario.

    Comentado por: Josefina el 15/5/2011 a las 22:10

  • Profesor Ortega, gracias por haber escrito este requiem.

    Comentado por: L. el 15/5/2011 a las 07:57

  • Qué triste, pero qué real, doloroso. Ah, ingrato mundo académico norteamericano.

    Comentado por: Alejandra el 11/5/2011 a las 20:51

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Foto autor

Biografía

Perú, 1942. Después de estudiar Literatura en la Universidad Católica, en Lima,  y publicar su primer libro de crítica,  La contemplación y la fiesta (1968), dedicado al "boom" de la novela latinoamericana, emigró a Estados Unidos invitado como profesor visitante por las Universidades de Pittsburgh y Yale. Vivió en Barcelona (1971-73) como traductor y editor. Volvió de profesor a la Universidad de Texas, Austin, donde en 1978 fue nombrado catedrático de literatura latinoamericana. Lo fue también en la Universidad de Brandeis y desde 1989 lo es en la Universidad de Brown, donde ha sido director del Departamento de Estudios Hispánico y actualmente es director del Proyecto Transatlántico. Ha sido profesor visitante en Harvard, NYU,  Granada y Las Palmas, y ocupó la cátedra Simón Bolívar de la Universidad de Cambridge. Es miembro de las academias de la lengua de Perú, Venezuela, Puerto Rico y Nicaragua. Ha recibido la condecoración Andrés Bello del gobierno de Venezuela en 1998 y es doctor honorario por las universidades del Santa y Los Angeles, Perú, y la Universidad Americana de Nicaragua. Consejero de las cátedras Julio Cortázar (Guadajara, México), Alfonso Reyes (TEC, Monterrey), Roberto Bolaño (Universidad Diego Portales, Chile) y Jesús de Polanco (Universidad Autónoma de Madrid/Fundación Santillana). Dirije las series Aula Atlántica en el Fondo de Cultura Económica, EntreMares en la Editorial Veracruzana, y Nuevos Hispanismos en Iberoamericana-Vervuert.  Ha obtenido los premios Rulfo de cuento (París), Bizoc de novela breve (Mallorca), Casa de América de ensayo (Madrid) y el COPE de cuento (Lima). De su crítica ha dicho Octavio Paz:"Ortega practica el mejor rigor crítico: el rigor generoso."

Bibliografía

Crítica

 

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Rubén Darío y la lectura mutua. Barcelona: Omega 2004

 

Caja de herramientas. Prácticas culturales para el nuevo siglo chileno. Santiago: LOM 2000

 

El principio radical de lo nuevo. Lima: FCE 1997

 

Retrato de Carlos Fuentes. Madrid: Circulo de Lectores 1995

 

Arte de innovar. Mexico: UNAM 1994

 

El discurso de la abundancia. Caracas: Monte Ávila 1992

 

Una poética del cambio. Prólogo de José Lezama Lima. Caracas: Biblioteca Ayacucho 1992

 

Reapropiaciones: Cultura y literatura en Puerto Rico. San Juan: EUPR 1991

 

Gabriel García Márquez and the Powers of Fiction. Austin: Texas Press 1988

 

Crítica de la Identidad. México: Fondo de Cultura Económica 1988

 

Cultura y modernidad en la Lima del 900. Lima: CEDEP 1987

 

Poetics of Change, The New Spanish-American Narrative. Austin: Texas Press 1986

 

Figuración de la persona. Barcelona: Edhasa 1971

 

La contemplación y la fiesta. Caracas: Monte Ávila 1969

 

 

Ficción

 

Teoria del viaje y otras prosas. Madrid: Ediciones del Centro 2009

 

Adiós Ayacucho. Lima: U de San Marcos 2007

 

Puerta Sechin. Tres novelas breves. México: Jorale Ed. 2005

 

Habanera. Palma de Mallorca: Bitzoc, 1999; Lima: Fondo PUC 2001

 

Emotions. Poems. New York: 2000

 

La mesa del padre. Cuentos. Caracas: Monte Ávila 1995

 

Ayacucho, Good Bye. Pittsburgh: Latin American Review Press 1994

 

 

Ediciones

 

México Transatlántico. Con Celia del Palacio. México: FCE 2008

 

Rubén Darío: Poesía. Barcelona: Círculo de Lectores 2007

 

Carlos Fuentes: Obra reunida. México: FCE 2006

 

Gaborio. Arte de Releer a Gabriel García Márquez. México: Jorale 2004

 

"El Aleph" de Jorge Luis Borges, ed. Critica. Con E. del Río Parra. México: El Colegio de México 2008

 

The Picador Book of Latin American Stories. Con Carlos Fuentes. London: Picador 1998; New York: Viking 2000

 

Alfredo Bryce Echenique: La vida exagerada de Martín Romaña. Con M.F. Lander. Madrid: Cátedra 2002

 

Antología del cuento latinoamericano del siglo XXI. México: Siglo XXI 1997

 

La Cervantiada. Madrid: Libertarias 1994

 

César Vallejo: Trilce. Madrid: Cátedra 1996

 

Julio Cortázar: Rayuela. Con Saúl Yurkievich. París: Archivos 1993

 

America Latina in its Literature. Con César Fernández Moreno. New York 1984

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