El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 19 de marzo de 2010

 Blog de Marcelo Figueras

Telón

No quiero dejar pasar más tiempo sin recordar a Fernando Peña, que murió la semana pasada en Buenos Aires a los 46 años.
    Yo que lo conocía apenas como el tipo que daba voz a tantos personajes por la radio (Palito, Porelorti, la Mega, Roberto Flores), terminé encontrándomelo hace años por encargo de la Rolling Stone local. Con la idea de que escribiese un perfil suyo, conversamos largas horas y lo seguí a todas partes: al estudio de radio, al teatro, a la casa donde conservaba las cenizas de su madre. Su intensidad de trapecista sin red me impresionó tanto, que comencé el artículo diciendo algo así como (no tengo aquel texto a mano, así que cito por aproximación): “Un día de estos Peña se va a morir en escena”. Poco tiempo después confirmó que estaba enfermo de sida. Pero terminó llevándoselo un cáncer, cuando habíamos empezado a creer que de tanto reírsele en la cara, había logrado burlar a la misma muerte.
    Lo que más me impactó de aquel hombre no fue tanto su capacidad de fragmentar su cerebro en múltiples porciones (podía sostener conversaciones con sí mismo interpretando varios de sus personajes a la vez, sin tocar una nota falsa), como el hecho de que cada una de esas criaturas expresase una parte verdadera y profunda de su ser.
    Palito no era la imitación cosmética de un pibe lumpen; era más bien la parte lumpen de Peña, y cada una de sus transgresiones o de sus deseos oscuros era una proyección directa de su experiencia o de su inconsciente. Y lo mismo puede decirse de los demás: la variedad de sus rasgos no expresaba tanto contradicción (que la tenía y exhibía con donaire), como la riqueza de su personalidad.  
    Peña no jugaba al límite por pura inconciencia suicida: jugaba al límite como un artista. La diferencia no es menor. El deseo del suicida es único y excluyente. El deseo del artista es crear siempre algo nuevo, aun al precio de poner en riesgo su vida. Supongo que la muerte a secas le parecería una cosa mezquina y desprovista de todo drama; que quiso convertir su propio mutis, su salida de escena, en algo que trascendiese el costumbrismo hospitalario. Y terminó muriendo en escena. No en el teatro, como yo había imaginado, pero en escena de todos modos, porque había convertido al mundo entero en sus tablas.
    Nunca volví a verlo. Era tan volátil, tan impredecible, que a pesar de haber escrito sobre él con todo mi corazón imaginaba que el retrato podía haberle disgustado. No hace mucho tiempo, cuando la Rolling cumplió no sé qué aniversario, decidieron hablar sobre la cocina de algunas de sus mejores producciones y hablaron con Peña. Recién entonces supe que mi artículo le había gustado. Y me alegró mucho, porque siempre mereció que lo tratasen como algo más que el escandaloso Peña, el puto Peña, el sidoso Peña, el personaje Peña –las formas en qué solían considerarlo.
    Yo sólo quise considerarlo como lo que era: un hombre y un artista.
    A la luz de los hechos, me complace haberle dado un poquito de felicidad.  

[Publicado el 22/6/2009 a las 03:58]

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Comentarios (2)

  • Hola;
    Soy Argentina, pero vivo en España desde hace ya casi cuatro años. Por eso es que me termino de enterar por medio de este articulo, que Fernando ha muerto.
    Cuando estaba en Argentina, no llegue a apreciar del todo lo esplendido que llegaba a ser en cada actuacion, pero si me quede con el recuerdo, de que era un valiente, un hombre con dos cojones como dicen aca capaz de vivir entre la hipocrecia sin dejar que esta le contamine. Su espiritu era de hierro y eso es lo que transmitia a cada espectador, a cada admirador, y hasta a cada insulso que lo etiquetaba de raro o algo peor.
    Todos somos un poquito Fernando Peña, solo que a muchos le queda grande.
    Muchas gracias.
    Romina, Santa Fe.

    Comentado por: Romina el 22/6/2009 a las 23:03

  • Yo conocí a Peña por tv, cuando en el cable ecuatoriano pusieron la señal internacional de varios canales argentinos (América y Telefé). Escuchaba lo que decía en las entrevistas, los fragmentos de sus intervenciones radiales, sus frases contundentes, esa actitud de enfrentamiento a la vida. Ese "estoy enfermo, pero vivo". Me encantaba eso.

    Me encantó verlo en esos premios Mtv, haciendo una presentación que a muchos dejó helados.

    Y justamente la semana pasada, el día en que decidí darme una vacación del trabajo y descansar en casa, enciendo la tele y hago el zapping correspondiente. "Intrusos" ese programa de Rial (del que no voy a referirme ahora) ponía en caracteres: Falleció Fernando Peña. Me quedé de una pieza y no pude cambiar. Escuché esa última entrevista que había dado, dos semanas antes, con el mismo ímpetu, algo cansado, pero a la vez dispuesto a ayudar a otros a que no teman a la enfermedad, una vez más.

    Más que sucumbir o perder una lucha, creo que Peña dejó en evidencia que era un ser humano, y de esos impresionantes (más allá de cualquier perspectiva que se tenga de sus elecciones de vida o de su arte), pues fue capaz de entender que la mortalidad es lo que nos da la comprensión necesaria de lo que es la vida.

    Un abrazo, Figueras (trataré de encontrar el perfil que le hiciste)

    Comentado por: Eduardo Varas el 22/6/2009 a las 17:42

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cinco novelas: El muchacho peronista, El espía del tiempo, Kamchatka, La batalla del calentamiento y Aquarium. Sus libros están siendo traducidos al inglés, alemán, francés, italiano, holandés, polaco y ruso.

 

Es también autor de un libro infantil, Gus Weller rompe el molde, y de una colección de textos de los primeros tiempos de este blog: El año que vivimos en peligro.

 

Escribió con Marcelo Piñeyro el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana, considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. Suyo es también el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; de Rosario Tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana) y de Las Viudas de los Jueves, basada en la premiada novela de Claudia Piñeiro, nuevamente en colaboración con Marcelo Piñeyro.

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara una novela por entregas para internet: El rey de los espinos.

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

Aquarium (2009). Ediciones Alfaguara

 

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

 

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

 

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

 

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

 

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

 

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

 

Las viudas de los jueves (2009)

Fecha de estreno: 10 septiembre 2009

Dirección: Marcelo Piñeyro

Guión: Marcelo Figueras y Marcelo Piñeyro, basado en la novela de Claudia Piñeiro

 

Rosario Tijeras (2005)

Fecha de Estreno: 26 mayo 2006

Dirección: Emilio Maillé

Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

 

Peligrosa obsesión (2004)

Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004

Dirección: Raúl Rodríguez Peila

Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

 

Kamchatka (2002)

Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002

Coproducción con: España

Dirección: Marcelo Piñeyro

Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

 

Plata quemada (2000)

Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000

Coproducción con: España, Uruguay y Francia

Dirección: Marcelo Piñeyro

Guión: Marcelo Figueras y Marcelo Piñeyro según la novela homónima de Ricardo Piglia.

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