El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 5 de diciembre de 2008
Escribir para el cine (4)

Ilustración de Fernando Vicente
Entiendo cada película como un pequeño laboratorio revolucionario. Un grupo de gente, compuesto por personas a menudo antitéticas, se propone encontrar un territorio común para impulsar un proyecto que los identifique a todos en su justa medida. Por fortuna el cine superó ya noción constrictiva del director como autor único (basta de liderazgos mesiánicos), y por fortuna también sigue poniendo barreras a la dilución de la identidad de los creadores, sugerida por la anonimidad de internet.
Hace algún tiempo en el New Yorker, Terrence Rafferty atribuyó a Guillermo Arriaga las siguientes declaraciones: "Cuando oigo hablar de cine de autor, yo digo siempre cine de autores. El cine es un proceso colaborativo... Sería saludable que existiese un debate al respecto". No puedo estar más de acuerdo. A esta altura de la historia, la vieja teoría de que un film es hijo tan sólo de su director resulta tan absurda como pretender que una criatura es producto de un único progenitor, cuando se necesitan dos para procrearla y bastantes más para criarla como se debe.
Escribir para el cine me anima a exponer mi visión sin temer las visiones de otros; a escuchar más allá de los prejuicios; y a permitirme el coraje de cambiar. Desde que escribo guiones mis propios procesos como novelista se modificaron: ahora hago circular mis originales entre muchas manos, para prestarme a la prueba de fuego del disenso o de la incomprensión. Y mi trabajo sale fortalecido de esta instancia.
Desde que escribo para el cine me siento menos aislado como creador.
Su fragor me impulsó también a enfrentar realidades a las que, en la burbuja acustizada del escritor, había ignorado a pesar de que me perjudicaban. Los escritores no somos proclives a la conexidad, a la consciencia social y política, a la operativa gremial. Los cineastas de América Latina, en cambio, estamos obligados a defender nuestro quehacer a diario. Hablamos seguido, conspiramos contra la realidad, salimos a la calle a trasformarla. Luchamos contra molinos de viento, a menudo ayudados por subvenciones estatales que sin embargo no solucionan los problemas de distribución ni de exhibición.
Lo inexplicable es que nuestra combatividad se agote en las fronteras nacionales. Vivimos como si estuviésemos solos, como si nuestra problemática fuese única en el continente. Ahogados por nuestros problemas individuales, no terminamos de percibir que al uruguayo le ocurre lo mismo, y al brasileño, y al mexicano. Las películas que se hacen en un país raramente llegan a otro, a pesar de que cuentan historias que podrían ser compartidas, dado que nacen de situaciones similares. Nos sentimos felices cuando alguna major (las grandes distribuidoras de los Estados Unidos) compra nuestra obra, porque eso mejora sus chances en el estreno local; pero ignoramos, o preferimos no ver, que la misma major no hará esfuerzo alguno por estrenarla en otros territorios porque su prioridad será Harry Potter o cualquier otra de sus producciones.
La historia caliente nos envía señales que sería conveniente registrar. Los Estados Unidos construyeron un imperio a partir del lema haz lo que yo digo, mas no lo que yo hago. Por eso han defendido su producción cultural así como defienden la primacía de sus cultivos: de la manera más agresiva. Ellos son conscientes de que su producción artística es vital no sólo para otorgar trabajo a sus gremios específicos, sino para exportar además un modo de vida y los consumos que de él se derivan. El cine, la música y la TV de USA nos impusieron la omnipresencia del inglés, un modo de concebir la política, modas y modismos, productos alimenticios, el culto al automóvil e infinidad de otros usos que hoy nos resultan cotidianos; en este sentido, la cultura de USA funcionó como el Caballo de Troya de USA. Hoy que esta nación está jaqueada por los demonios que convocó en su auxilio, y que -de manera nada casual- su producción cinematográfica cayó en la peor de las mediocridades, se nos presenta una oportunidad única.
Deberíamos empezar, claro, por proteger nuestras democracias para que sus procesos no vuelvan a interrumpirse, como tantas veces durante el siglo XX: es imperativo que no empecemos de cero a cada tropiezo sino que avancemos, aunque sea con pasos pequeños. Y una vez establecida la velocidad crucero, implementar políticas culturales que ayuden a venderle al mundo nuestros películas y nuestros libros, del modo en que exportamos tequila, café o brotes de soja. Hechos como el apoyo al proceso democrático boliviano sugieren que nuestros gobernantes aprendieron el valor de la sinergia. A los artistas nos cabe la obligación de entendernos ya, para persuadir a nuestros Estados de que proteger y difundir el patrimonio cultural debe ser una política clave, un sablazo sobre el nudo gordiano de nuestras dependencias.
(Continuará.)
[Publicado el 09/10/2008 a las 10:01]
Coincido con Valeria, todo esto está muy interesante, Marcelo. Leí las cuatro "entregas" y me parecen muy claras para entender la relación entre cine y literatura. Tuve, leyéndolas, la fortuna de que tus conceptos sobre el tema sean análogos a los míos. Y digo fortuna porque soy un simple aprendiz de escritor-guionista. Nada más valioso, para un jóven cualquiera como yo, que la piedra angular que nos otorga tu experiencia en los dos mundos.
Justamente estoy leyendo un libro de Doc Comparato sobre la escritura de guión en estos días. Tus reflexiones son ricas porque no sólo son claras y reveladoras, sino también responsables.
Yo creo que, entre los lectores tímidos y timoratos de decir alguna pavada -cosa que hago siempre-, hay muchos que quieren seguir leyendo sobre este tema apasionante, porque está escrito con pasión.
Comentado por: ezequiel el 10/10/2008 a las 06:15
Esta muy bueno todo esto. Me alegro de que continue. A ver si alguien tiene algo mas inspirado que decir...
Comentado por: valeria el 09/10/2008 a las 13:41
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/12/2008 04:14
ok super biennnn xhidopsss ?????
Publicado por: jhose luis
04/12/2008 17:47
Marecelino, majjo, mata ya de...
Publicado por: pepe garica oneto
04/12/2008 17:46
Enfermos del peronismo, colgados...
Publicado por: pepeoneto
04/12/2008 05:32
Publicado por: ezequiel
04/12/2008 05:10
Publicado por: wingerr
04/12/2008 01:01
Publicado por: euge
04/12/2008 01:00
Publicado por: maria eugenia
03/12/2008 23:50
Publicado por: mfvdsoi
03/12/2008 23:22
Publicado por: kymberlyna
02/12/2008 22:28
esta muy bueno pero deverian...
Publicado por: shart bert holanda
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