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Editado por La Oficina del Autor

viernes, 21 de noviembre de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Escribir para el cine (2)

David Wark Griffith

El cine no nació como procedimiento narrativo sino como curiosidad científica. Según el crítico y ensayista Angel Faretta, el salto que va del cinematógrafo (esto es, el soporte tecnológico) al cine en su categoría de arte lo dio David Wark Griffith, admirador de Charles Dickens y de los poetas victorianos. Pero además de inspirar con sus recursos la narrativa cinematográfica, los escritores no tardaron en sumarse en cuerpo y alma a su cadena de realización: el guión se convirtió, así, en el primer eslabón del proceso. Desde entonces las posibilidades comunicativas del cine crecieron de modo exponencial, con la capacidad expansiva del Big Bang.

Por su parte, aun cuando pretendiese fingir indiferencia, la literatura también acusó recibo de la llegada de este nuevo hermano. Con la irrupción del cine como fenómeno de masas, la novelística bifurcó sus senderos de manera clara: una corriente disputó al cine la narrativa popular (entrando en batalla desigual, a la vez, con los brillos accesibles de la televisión) y otra se concentró en los recovecos de la experiencia humana que consideraba vedados a la intrusión de las cámaras. Después de fracasar en el intento de convertirse en empresario cinematográfico en Dublin, ¿a quien le extraña que James Joyce le haya dado la espalda al cine, refugiándose en la mente de sus personajes vía monólogos interiores?

La escritura de una ficción no difiere, se trate de una novela o de un guión. Todo es idéntico en ambos procesos, empezando por el acto físico de la redacción. Durante el trance, escritor y guionista son las personas más solitarias del mundo. Su soledad es profundísima, en tanto no pueden conversar con nadie sobre ese mundo a medio cocer que existe tan sólo en sus cabezas. El resultado de sus requiebros también es común en ambos casos: un texto destinado a circular. Y aunque se suela minimizar el valor del guión en comparación a una novela (se habla de un texto condenado a ser apenas utilitario, un plan de batalla), su intención original no difiere. La novela pretende inspirar a un lector inasible, intuido antes que conocido. Pero el guión también busca inspirar, sólo que en este caso a un grupo de lectores específico: el productor, el director, los actores, el director de fotografía, el director de arte. Por eso mismo, si cumple con este cometido original, un buen guión redundará en una buena película incluso en manos de un director y de unos actores apenas competentes: porque los habrá inspirado, apelando a la mejor parte de su oficio.

/upload/fotos/blogs_entradas/no_direction_home_med.jpgEn No Direction Home, el documental sobre Bob Dylan, Allen Ginsberg sostiene que artista de verdad es aquel que nos inspira, expresando verdades que hasta segundos antes todos intuíamos sin saber cómo decir. En este sentido el guionista es un artista de la invisibilidad, porque inspira al director la noción de que la película ya existe en su cabeza, cuando nada existe aún más allá de un manojo de páginas. El guión es y será siempre el alma de un film: igualmente indivisible, inseparable de su expresión corpórea.

¿Tenemos los novelistas algo que aportar al cine, más allá de libros adaptables? Yo creo que sí. El espesor de las ideas. La tridimensionalidad de lo real. Una complejidad del relato que se aproxime más a la naturaleza caleidoscópica de nuestra percepción. Vuelvo a Kundera: una novela que no descubre un matiz hasta entonces desconocido de la experiencia humana es, dice el autor de La broma, simplemente inmoral. "La única moralidad de la novela es el conocimiento", afirma. La literatura nunca tuvo problemas en prestarle este norte al cine: ¿o acaso no es evidente que Citizen Kane, Rocco y sus hermanos, Ultimo tango en París y Apocalypse Now -por mencionar tan sólo algunas joyas de la corona- buscan en cada fotograma la moralidad del conocimiento con la misma integridad de Moby Dick o de El corazón de las tinieblas?

Los novelistas tenemos mucho que aportar al cine, empezando por la naturaleza proteica de nuestro arte. No olvidemos que el cine es un quehacer moldeado por industrias. Habiéndonos refugiado en una isla menos dependiente de la tecnología y de los imperativos del capital, los novelistas seguimos siendo para los cineastas una fuente de perpetua inspiración. Toda innovación narrativa que la literatura pone a prueba encuentra un modo de experimentarse en el cine. ¿Cuántas películas se han hecho ya que transcurren en la mente de su protagonista, de modo que habría impactado al mismo Joyce?  

                                                                                  (Continuará.)

[Publicado el 07/10/2008 a las 10:50]

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Comentarios (1)

  • Vuelvo a insistir que es muy agradable Marcelo cuando escribis sobre cine. Me atrevo a agregar que fue Edgar Morin el primero en hablar del paso del cinematografo al cine como concepto que explica el paso del mero experimento tecnico al fenomeno entendido en sus capacidades narrativas, de montaje, planos, construcción de relatos, etc. Y se lo atribuye a Meliés
    Y es cuando el cine empieza a convertirse en un fenomeno de masas que los escritores adoptan dos posturas: o comienzan a aportar ideas o lo desprecian. A la par, empiezan a aparecer las discusiones sobre la importancia del director y el guionista, debatiendo cual figura se destaca por sobre la otra.
    Vuelvo a recordar un articulo sobre "Network", cuyo guión resulta exquisito y que gracias a Marcelo vi. Con esta "crisis financiera mundial", el guión de esa pelicula se vuelve más actual que nunca.
    Saludos

    Comentado por: Lucas el 07/10/2008 a las 14:36

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

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