El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 21 de noviembre de 2008
Atticus vela por todos nosotros
La gente de The A.V. Club, el site de la revista The Onion, tiene una sección que se llama Mejor tarde que nunca. Allí algún colaborador cuenta la experiencia de haberse puesto al día con alguna obra considerada mayúscula que, hasta entonces y por motivos variopintos, nunca había experimentado. La semana pasada, Nathan Rabin contaba lo que le ocurrió al leer finalmente Watchmen, esa maravilla escrita por Alan Moore y dibujada por Dave Gibbons. (¿Su opinión? Extática.)
Esta semana, Zack Handlen narra lo que le sugirió la lectura de To Kill A Mockingbird, la maravillosa novela de Harper Lee, y la visión del film del mismo nombre protagonizado por Gregory Peck como Atticus Finch -o, para ponerlo de otro modo: el padre que todos querríamos tener... o ser.
Lo primero que sentí fue cierta envidia. Handlen cuenta que Mockingbird se le escapó de las manos a pesar de que en las escuelas suelen darlo para leer, al igual que clásicos como Jane Eyre y Las aventuras de Huck Finn. Qué suerte tienen estos gringos... ¡Todo lo que a mí me daban a leer en la escuela eran bodrios como La bolsa de Julián Martel! A veces creo que me convertí en escritor a pesar de todo lo que hicieron mis profesores de literatura para ahuyentarme del barrio...
Pero mientras envidiaba la experiencia de leer y ver Mockingberg por primera vez, recordé una de sus escenas centrales. Allí, el abogado Atticus Finch vela delante de la puerta de la cárcel, sentado en una silla, como forma de proteger al negro Tom Robinson, acusado -falsamente- de haber violado a una joven blanca. Atticus sabe que la mayor parte de los blancos del lugar no se contentará con un juicio justo: si por ellos fuere, preferirían linchar a Tom y ahorrarse el trámite. Por eso Atticus pasa allí la noche, en plena calle, confiando en que podrá detener a la eventual turba con su presencia y sus argumentos. Por supuesto, la turba llega y Atticus se ve sobrepasado por una fuerza que no entiende de razones. Quien lo salva entonces -y salva así a Tom, aunque no para siempre- es su pequeña hija Scout, que se ha escapado de la casa en plena noche para ver qué hace su padre. La irrupción de la niña disuade a la turba de emplear la fuerza; allí donde la razón y la ley escrita han fallado, la inocencia ayuda a preservar la paz. Después de lo cual Scout regresa a su hogar y Atticus sigue velando, sentado en su silla a la luz de una lámpara y leyendo el libro que llevó para matar las horas. "Hay algo en esa escena,' dice Handlen, ‘en la imagen de Atticus sentado ahí, con su libro abierto en el pequeño círculo de luz... que me hizo sentir mejor. Respecto de todo'.
Esa es una de las razones por las que amo To Kill a Mockingbird. Porque desde que supe que, a pesar de la abundancia de turbas irracionales en este mundo, Atticus vela por nosotros mientras lee un libro, yo también -como Scout, como Handlen- puedo dormir mejor.
[Publicado el 05/9/2008 a las 07:00]
Qué curioso. Soy uno de esos a los que se les escapó leer este libro en su momento, y ahora, aprovechando este recordatorio, he cumplido con mi deber (y tanto que lo era). Lo curioso: pese a que sólo habrán pasado un par de semanas desde que leí su comentario, había olvidado que resaltaba esta escena, que a mí también me ha parecido maravillosa, lo mejor del libro, y he sentido lo mismo que usted. ¿Influjo subconsciente o universalidad?
Comentado por: fabrizio el 12/9/2008 a las 19:23
Marcelo , porque no estas en "facebook"?,no es que sea lo maximo este website en realidad es el puro chisme pero de que da difusion no hay duda,para los nuevos ciberartists como creo que lo eres tu ese sitio llega a las grandes masas .
mua
Comentado por: Lilith el 05/9/2008 a las 17:20
Uy, Marcelo, tanto por leer, tan poco tiempo! Pero me consuela ese concepto de "Mejor tarde que nunca", es esperanzador.
Comentado por: Mayte el 05/9/2008 a las 15:33
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
21/11/2008 01:19
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