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Editado por La Oficina del Autor

viernes, 5 de diciembre de 2008

Blog de Marcelo Figueras

El escorpión, la rana y el hombre

No recuerdo cuándo leí por primera vez la fábula del escorpión y la rana. ¿En un texto referido al Mr. Arkadin de Orson Welles, tal vez? /upload/fotos/blogs_entradas/mr._arkadin_med.jpgLo cierto es que, desde aquel lejano entonces, nunca ha dejado de interpelarme. ¿Recuerdan su trama? El escorpión necesita cruzar el río y le pide a la rana que lo transporte en su lomo. La rana duda, temerosa de que el escorpión la pique durante la travesía. El escorpión replica con perfecta lógica que si la picase, moriría ahogado también él. La rana entiende que el argumento es sólido y procede a cruzarlo. Pero a mitad de camino siente el aguijonazo. Mientras se hunde para siempre, le pregunta al escorpión por qué lo hizo, condenándolos a ambos a una muerte segura. El escorpión responde: ‘No pude evitarlo. ¡Es mi naturaleza!'

Pocas cosas me desconciertan más que la persistencia del ser humano en el error. Que alguien que vivió haciendo daño no pueda apartarse de esa senda ni siquiera por despiste momentáneo, me desarma por completo. Como imaginarán, estas líneas están inspiradas por las acciones de una persona a quien conozco personalmente, y a quien por lo tanto concederé el anonimato. Pero para desgracia de todos, no me faltan personajes públicos con que ejemplificar mi argumento.

Carlos Saúl Menem, por ejemplo: el ex Presidente argentino que, aun enfermo y todo, dejó el hospital donde estaba internado para votar como senador a favor de la oligarquía agropecuaria. /upload/fotos/blogs_entradas/carlos_menem_med.jpg¿Es que este hombre no podrá hacer nunca ni por casualidad algo que no perjudique a los argentinos más pobres y vulnerables? Otro caso: el ex general y ex gobernador Antonio Bussi. Juzgado finalmente por apenas uno de los múltiples crímenes que perpetró durante la dictadura, empezó fingiéndose enfermo, con la intención de que el juicio fuese postergado de manera indefinida. Una vez forzado por los médicos a regresar a la sala, eligió victimizarse -justamente él, que ordenó tantas muertes sin vacilar-, utilizó el remanido argumento de que los desaparecidos no existen y, a modo de frutilla de la torta, coincidió con buena parte de la derecha argentina, abroquelada detrás de la causa del ‘campo', al decir que el actual gobierno está compuesto por ‘los ideólogos' de la izquierda de los años 70. ¿Es que nunca veremos a un represor diciendo: ‘Me arrepiento de lo que hice, no debí matar a esa gente, sus fantasmas me acosan por las noches?' ¿Seguirán repitiendo ad infinitum sus tristes justificaciones, como si no temiesen ser remitidos al infierno en que juran creer?

Lo que me resulta fundamental en la fábula del escorpión es que sugiere algo que no siempre consideramos: que aquel que lastima, se lastima también. La naturaleza de nuestro universo es dialéctica: toda acción genera reacción y toda violencia -tanto física como espiritual- se vuelve sobre sus autores, o sobre su familia, o sobre su gente. El regreso de esta violencia no es necesariamente inmediato, ni puede ser simbolizado por los vectores claros y nítidos que tanto le gustan a la física, pero aun así ocurre siempre, por obra de lo que el escritor y crítico Angel Faretta denominaría espíritu de simetría.

Pero la fábula deja de servirme para hablar del ser humano cuando soslaya un hecho clave: que el hombre no es víctima inexorable de su naturaleza animal, y que puede por lo tanto elegir otro camino. Eso es lo que solemos llamar libre albedrío. La explicación del escorpión cuadraría a su especie, pero no así a la nuestra. La naturaleza humana pasa precisamente por su capacidad de entender que puede existir algo más importante que el instinto, y de modificar su conducta en consecuencia.

Nadie debería decir ‘es mi naturaleza' cuando obedece a la peor parte de sí. Por el contrario, debería decirlo tan sólo cuando reconoce un error propio y cambia de actitud, o cuando tiene un gesto generoso, o cuando ama sin esperar nada a cambio. Esa es nuestra naturaleza -o no lo será ninguna otra.

[Publicado el 19/8/2008 a las 10:10]

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Comentarios (3)

  • Coincido con Alba. A veces esas personas que hacen daño toda la vida resulta que no tienen conciencia del mal que han hecho o se justifican con argumentos del bien mayor o del olvido o de que todo el mundo hacia aquello en esos tiempos. A veces es que simplemente estan enfermos de la mente, el alma y el corazón. Todos tenemos una persona asi, que rebasa toda comprension y, lamentablemente, tambien, toda redención.

    Comentado por: Mayte el 19/8/2008 a las 23:02

  • Esa racionalidad proléptica es uno de los principales puntos que distingue nuestra conducta de la animal. Si no se aplica, es cierto, el perjudicado puede ser uno.

    Comentado por: Dagar el 19/8/2008 a las 22:57

  • hace pocas semanas ley un texto sobre los cátaros de R. Montero, que me hizo llorar; describía unos hechos que ocurrieron en el s. XII o XIII por los que un grupo de personas, precursoras del espíritu renacentista, fueron acosadas y exterminadas, con toda la indefensión de las víctimas de un genocidio. El caballero que las acorraló e incendió al presentarse ante su rey para informarle dijo que con la ayuda de Dios habían acabado con todos esos herejes. Este debe ser el pensamiento que hace actuar a los escorpiones-humanos según su condición: la creencia en una "ética" colectiva inventada por el grupo , seres que creyéndose superiores por ser los protejidos de su dios, pueden hacer el mal sin que su consciencia les grave. Creencias y valores que los mantiene distraídos de la continua aproximación al borde del precipicio y, estructura sus maneras de vivir sin tener que afrontar el miedo al vacio: han ideado un esquema de pensamiento que los "salva" y fuera de él sólo está el Mal;deben de tener la absoluta convicción de que los seres que no están de acuerdo no son más que bestias como las pintó el Bosco, supongo. Este puede ser uno de los motivos junto a otras alteraciones mentales, claro. El ser humano sin miedo a las tinieblas, que entiende que es uno más en esta cosa extraña que es vivir tiene un sentido ético que lo hace comprender la responsabilidad para con la naturaleza humana. Es importante creer en la colaboración con el grupo desde la reflexión, la capacidad crítica y el respeto, si no como tu dices figueras, nuestra naturaleza no será.

    Comentado por: Alba el 19/8/2008 a las 13:16

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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