El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 5 de diciembre de 2008
Sobre el arte de morir

Dos hombres y un destino. Butch Cassidy (Paul Newman) y Sundance Kid (Robert Redford).
Me dio mucha pena la noticia de que Paul Newman abandonó el hospital, decidido a pasar los últimos días de su vida en su propia casa. Enfermo de un cáncer de pulmón (galopante, como suelen serlo una vez que se han revelado; mi madre murió a causa de uno de ellos en cuestión de meses), Newman cambió los cuidados intensivos y la tecnología de punta por el lugar amado. Por lo cual se hace preciso que corrija la frase del comienzo: me dio pena la noticia de que Newman agoniza, pero el hecho de que decidiese morir en su casa me otorgó algo parecido a una alegría serena. El maravilloso actor de Hud y Butch Cassidy parece además ser sabio en un arte que nuestra sociedad nos retacea: el de morir con gracia.
La cuestión me ronda la mente desde hace algunas semanas, cuando un amigo me confesó que su madre estaba muy próxima al fin, y que con su familia habían decidido apartarla de hospitales para permitirle apagarse en su propia casa. Se trataba de una mujer muy mayor, enferma de Alzheimer; un mal que, ya de por sí, lo dificultaba la posibilidad de reconocer dónde estaba y a quiénes veía. ¿Por qué aumentar su angustia y su desorientación internándola en un lugar del todo ajeno, y lleno de gente desconocida? La opción menos violenta era conservarla en su hogar, controlada médicamente de manera estricta pero de todos próxima a sus cosas, a sus aromas, a su cocina, a su cama. Consecuentemente, se extinguió en el sueño. Todas las muertes nos dejan un regusto de injusticia (¿quién puede convencernos de que ese era el momento adecuado, de que el final no podía haber esperado un tiempo más?), sin embargo la suya se pareció mucho a una muerte dulce.
Este mundo nuestro vive en una negación tan grande respecto de la muerte, que prefiere voltear la cara y permitir que las mayorías experimenten muertes violentas -lejos de casa, entubados, rodeados de rostros extraños- antes que asumirla con sabiduría. Lo cual empeora cuando se comprende que sólo la gente que está en condiciones de pagar servicios privados puede ofrecer a los suyos una muerte digna.
Deberíamos educar y ser educados sobre la muerte desde muy temprana edad. Nunca es demasiado temprano para aprender. Nunca es demasiado tarde para cambiar -a no ser que la muerte misma nos sorprenda desarmados.
[Publicado el 12/8/2008 a las 11:00]
Otro tema que hace tiempo me viene ocupando la cabeza...la muerte. La muerte y la enferma relación que nuestra ciudad tiene con ella. He estado leyendo "El libro tibetano de la vida y de la muerte" y me da tristeza que me haya tocado vivir en la sociedad que más niega aquello que es la única certeza de nuestras vidas: que vamos a morir. En nuestra sociedad, ya nadie muere de viejo. Morir es un error espantoso y casi parece que debería prohibirse: aún a los 108 años, la gente muere de insuficiencia cardíaca, de hemorragia cerebral, de cualquier cosa menos de viejo. He hecho el ejercicio de pensar, por días, que en 5 minutos más podría morir. No para obsesionarme con la muerte sino para concluir que hacernos amigos de ella nos lleva a apreciar cada momento de la vida y a dejar de creer en los pequeños dramas cotidianos que nos inventamos. Si al fin lo único en lo que estamos claros es que un día nos llegará el momento, pero no nos es dado saber cómo, ni cuándo. Yo también preferiría en mi casa, en paz, no rodeada de médicos para los cuales mi muerte pasará a ser otro error más.
Comentado por: andrea m el 21/8/2008 a las 18:11
"Deberíamos educar y ser educados sobre la muerte desde muy temprana edad. Nunca es demasiado temprano para aprender".
Estoy plenamente de acuerdo con esto. Creo que, además, aprender a morir trae implícito aprender a vivir, a desperdiciar menos el tiempo en tonterías, a valorar las cosas realmente importantes de la vida.
Comentado por: Jacinta el 14/8/2008 a las 05:27
El dolor de la ausencia quenimpide algún sosiego. Loe he visto así con mis muertos, con los muertos de la gente que uno quiere. Cuando uno llora un muerto, llora a todos los muertos de la humanidad...
Pero con el tiempo y sometiendo el dolor a la celebración por la vida que pasó por la nuestra y nos tocó de alguna manera, descubro un camino a seguir. Hoy me sigue doliendo la muerte, pero puedo celebrar el acto de la vida en medio de eso. Es un asunto de aprendizaje, de seguro, de comunicación.
"What we got here is a failure to communicate...", como diría el Luke que interpretara el genial Paul Newman en "Cool Hand Luke"...
Saludos
Comentado por: Eduardo Varas el 13/8/2008 a las 00:26
Yo estoy con Epicuro con respecto a la muerte: en vida no sabemos nada de ella; y una vez muertos, tampoco.
Otra cosa es el que la siente venir, pero de eso se puede hablar sólo en primera persona, y cuando llega el caso.
Comentado por: amalia el 12/8/2008 a las 21:16
Con certero verso de plata, Nicanor Parra, el anipoeta, dice: la muerte es una puta caliente....
y este poema de Oscar Hahn para reflexionar
Estimado marcelo, la muerte es cosa pública, personal, im(púdica), más que verbal...íntima, personal, local, internacional, global, universal...
Poema Cafiche De La Muerte de Oscar Hahn
Cómo carne de cóndores hirvientes
o de tordos quemados como cresta
del rojo al negro se cambió la fiesta
y en silencio se fueron los clientes.
Se nos vació no más todo el prostíbulo
se vaciaron las camas y los bares
y todas las que estábamos de a pares
sollozamos de a una en el vestíbulo.
Por el pasillo viene la señora
siempre tan maternal siempre a la hora
con su taza de té y un trago fuerte.
Para qué te moriste desgraciado.
Mira mi pobre cuarto desolado
tipo traidor: cafiche de la muerte.
Comentado por: rolandoamadeo gabrielli el 12/8/2008 a las 16:46
Existe esa corriente, no solo en los medicos, de sostener la vida a toda costa, aunque ya no se llame vida, aunque solo quede un cuerpo torturado, incomunicado, con una conciencia atrapada dentro. En ocasiones, el mayor acto de amor es dejar ir, soltar.
La muerte que nos sorprende desarmados es mas a menudo la de los otros, los amados. Pero coincido en que hay que educarse y educar a los que vienen detrás acerca de ella. Se supone que la fe deberia resolver ese dilema, sin embargo, a pesar de vivir en una cultura aparentemente religiosa y devota, el paso sigue siendo una tragedia.
Newman ha actuado en conciencia y en respeto a su cuerpo y su familia. Al fin y al cabo, no todo lo que es moderno y ultratecnológico tiene que ser necesariamente bueno. Una muerte a la antigua en tu propia cama, alejado del ruido y la invasión del personal médico, con el adecuado control del dolor... es bueno que siga siendo una opción, digna y serena.
Comentado por: Mayte el 12/8/2008 a las 16:23
si la muerte nos sorprende desarmados, y no puede asirnos de una agarrada, porque nos escurrimos como peces coleteando, un buen seguro para morir con dignidad, debe ser llevar con tus objetos personales una carta de objeción, para pedir que se deje al cuerpo de uno morir en paz. La tecnología con sus máquinas nos lo impedirá, si el dolor no deja ver a quienes nos quieren.
El arte de morir es como el arte de amar y como cualquier otro arte; sólo necesita conocer teoría, practicar muchísimo hasta conseguir, por simbiosis de ambas, que la idea surja por intuición, adiestrada previamente, pero libre por la propia voluntad de esfuerzo. Sólo así podemos perder el miedo que, desde que nos separamos de la naturaleza y el resto de los animales, nos atenaza ante el acecho de la soledad, y buscamos vínculos, sin querer entender para qué.
Paul Newman tiene suerte de entenderlo; su vida le dió la oportunidad y la aceptó. Con cada uno de sus papeles, con todo su trabajo, ha dejado ver el dominio de su arte: siempre le asocio con el que hizo en "La gata sobre el tejado de zinc caliente". Todo un monstruo de la escena.
Hay personas que por su trabajo se te hacen entrañables, y llegas a quererlos como si formasen parte de tu grupo de amigos, familiares que te caen simpáticos, personas y personajes que te ayudaron a comprender. El Sr. Newman es una de ellas.
Comentado por: Alba el 12/8/2008 a las 13:15
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/12/2008 04:14
ok super biennnn xhidopsss ?????
Publicado por: jhose luis
04/12/2008 17:47
Marecelino, majjo, mata ya de...
Publicado por: pepe garica oneto
04/12/2008 17:46
Enfermos del peronismo, colgados...
Publicado por: pepeoneto
04/12/2008 05:32
Publicado por: ezequiel
04/12/2008 05:10
Publicado por: wingerr
04/12/2008 01:01
Publicado por: euge
04/12/2008 01:00
Publicado por: maria eugenia
03/12/2008 23:50
Publicado por: mfvdsoi
03/12/2008 23:22
Publicado por: kymberlyna
02/12/2008 22:28
esta muy bueno pero deverian...
Publicado por: shart bert holanda
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