El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 5 de diciembre de 2008
La cuestión de la bondad (3)

Wall-E
Y pensar que todo empezó cuando, despellejado por la necedad de alguna gente que conozco, me dirigía con mi hija menor a ver Wall-E... La maravillosa película de Andrew Stanton no hizo otra cosa, en todo caso, que seguir pulsando el mismo nervio: que un film cuyo público más natural son los niños tenga de fondo la destrucción absoluta de la Tierra a manos de los humanos es, sin duda alguna, un signo de alerta. Siglos atrás los cuentos infantiles eran crueles hasta la locura, en respuesta a una clara necesidad pedagógica: necesitaban preparar a las nuevas generaciones para vivir en un mundo violento e injusto. Había que acostumbrarlos a la idea de que siempre puede ocurrir lo peor, e inculcarles la necesidad de aguzar el ingenio para salir airosos de cualquier situación. Con el mundo moderno adviene la corrección política y los cuentos infantiles dejan de asustar y sacudir: es la expresión de que creemos haber arribado a un cierto nivel indiscutible de civilización, a horcajadas sobre las normas democráticas y la difusión masiva de la tecnología. Pero esa corrección política sólo maquilló durante pocas décadas la profunda, raigal incorrección del sistema que nos toca vivir. Más allá del alerta, que los relatos concebidos para un público infantil vuelvan a transcurrir en un paisaje de pesadilla es también un signo de salud: el reflejo profético de los mejores artistas, que entienden la necesidad de preparar a las nuevas generaciones para un mundo que, además de violento e injusto, ya no es asolado por un monstruo con rasgos individuales, sino por las tendencias monstruosas de la misma especie a la que pertenece.
¿Qué es la bondad, pues? ¿Un virus del espacio exterior? Podría serlo, en la misma medida en que quizás lo sea la vida misma. La evidencia científica revela que distintas bacterias llegaron a nuestro planeta desde tiempos inmemoriales: esto es, soportando el viaje por el espacio sin oxígeno, la incandescencia y el impacto contra la Tierra. La vida es un fenómeno tan inexplicable como resistente. Ojalá lo sea también nuestra capacidad de practicar la bondad.
Armstrongfl decía en su comentario que la bondad no se consigue con adiestramiento, lo cual supone que tampoco puede ser enseñada. Yo no estoy del todo de acuerdo. Creo que hay un germen natural de bondad en cada ser humano, pero también creo que el ejemplo y asimismo la enseñanza son fundamentales. Deberíamos encontrar la forma de enseñar a amar y a compartir en las escuelas, más allá de impartir conocimientos ‘duros'. Cualquier niño que haya visto a sus mayores practicar la bondad y que haya comprobado asimismo sus efectos, estará más dispuesto a ser generoso que otro que sólo haya sido víctima y testigo de malos tratos y mezquindades. A veces pienso que el espíritu humano es una vela rota. Ningún navío llegará lejos mientras el viento se cuele por sus jirones. El desarrollo de la persona funciona, así, dando puntadas entre sus flecos. Cuanto más armonioso sea su desarrollo, más cerrado quedará el tejido -y más lejos llegará la persona con su alma. La sensación que deriva de practicar la generosidad es reparadora; no hay otra forma de comprobarlo que haciendo la prueba. Cada vez que somos egoístas y salvajes, en cambio...
¿Hay espacio para cultivar la bondad en este mundo nuestro? Vaya pregunta. La seguimos mañana.
[Publicado el 23/7/2008 a las 10:19]
Habiamus quedado post merdiem del diem dedicado al culto del dios Marte, no por nuestro particular espíritu guerrero, sino por una mera conciliation de agendas. Y allí estaba yo, en una mesa de escaparate mostrando “La Batalla” como rosa roja en la solapa, con un vaso de agua mineral con gas y una rodaja de limón esperando para ejercer las oportunas libaciones de bienvenida a la viajera de las Galias. Hora y mediam después, sin ninguna aparición terrenal ni divina, decidí marcharme de allí con la cola arrastrando, incapaz de soportar una vez más la mirada amable pero pícara del negro camarero brasileño que sin decir una palabra no paraba de repetir: ¡te han plantado como a un ciprés! A cambio me fui al súper a comprar cuatro cosillas para sacarme el noséqué y la vida –que no es tonta- tuvo a bien recompensándome con el reencuentro en la cola de la caja de un novio que tuve a los catorce años. ¡Por dios, qué bien me conservo!
El miércoles, como todo el mundo sabe, es el día de adoración del dios de las rebajas y de los turistas, Mercurio. De mardi a mercredi tan sólo hay un día de diferencia, ¡total, palmo más palmo menos! Pero ese día…yo no sé lo que ocurrió, porque ese día yo no estuve allí.
(¿continuará…?)
Comentado por: Serpiente Suya el 24/7/2008 a las 00:24
La cuestión de bondad como la planteas, me resulta simplista. LLegar a ser una buena persona no lo define uno lo definen los demás de forma particular, situacional y finita. Para alguien puedes ser muy buena persona, para otros un desalmado; para el que antes eras lo peor, ahora eres un santo. Además está definido más por cuestiones religiosas y culturales que por cuestiones naturales. Nuestra naturaleza la siento neutra y ajena a este tipo de cuestiones. De lo que si estoy seguro es de que si todos fueramos "buenas personas", en el sentido tan trillado y cursi, este mundo sería monstruoso, amén de imposible, porque insisto, muchas veces el hacerle un bien a alguien redunda en una ofensa a otro.
Bajo mi punto de vista, lo que si escasea cada vez más en las personas es la virtud de saber cuando, como, donde y con quién ser bueno ó no. En parte porque la moral ya no dice nada, bien dices que lo que no dá ningun beneficio monetario es intrascendente, en parte por el papel tan hipócrita de las religiones al respecto y en gran parte por la descomposición del ambiente familiar. Para mí lo elemental sería que las personas procuraran el bien primero en su entorno familiar, y como esto ya no se está dando las consecuencias son las del deterioro que señalas.
Un saludo, y está muy bueno el blog.
Comentado por: dagar el 23/7/2008 a las 22:53
Comentado por: valeria el 23/7/2008 a las 17:10
Traes a Wall-e y pienso en el hecho que la humanidad asimilada en ese pequeño robot es producto del contacto con los desperdicios de toda una raza. En medio de todo eso un vestigio de algo que nos permite identificarnos. La bondad en definitiva es una costumbre que se hace a diario.
Saludos
Comentado por: Eduardo Varas el 23/7/2008 a las 17:08
En el capítulo 2 ya hay 7 palabras:
¡Ab initio!
¡Lapsus Diem!
¡Virtus Omnia vincit!
(Pueden ver que no me la comí, ya ha regresado, completita)
Comentado por: Serpiente Suya el 23/7/2008 a las 15:25
Hola Marcelo y comunidad marceliana,
El tema que planteás es tan viejo como la historia y no creo que tenga solución, aunque se puedan probar algunas recetas.
No sabía si meterme en el debate, pero anoche vi una película que me dio algunas ideas. Se trata de una de gángsters que transcurre en Brujas, “In Bruges”. Actúan Colin Farrell y Ralph Fiennes como dos matones, el primero rematadamente estúpido y el segundo extremadamente frío e inescrupuloso. Y ahí está el primer tema del mal: muchas veces el mal se hace por mera estupidez, por falta de reflexión y por mediocridad. Aunque también el mal se hace, como se ve en el personaje de Fiennes, porque hay gente a la que sólo le interesa la satisfacción del propio deseo, y para quienes los deseos de los otros no existen. Ahí es donde comienza la realización del mal.
Pero, vos venís hablando del bien, y he aquí que en esta peli se ve una escena de una persona buena. Se trata de una mujer joven embarazada dueña de un hotel, que en un momento se interpone entre los dos matones que están desesperados por eliminarse mutuamente (en una de Tarantino la hubieran matado, pero esta es una película medianamente seria). Ella aún a costo de su propia vida, se mete entre los dos y dice que de allí no se mueve hasta que prometan no matarse. Esa mujer es buena, porque no le interesa su bienestar concreto (su propio deseo) sino el bien como algo abstracto, el bienestar de los otros. No es bueno que los otros se maten, y ella lo entiende, aunque esos dos tipos no merezcan ni su compasión ni su auto-sacrificio.
Yo pensaba decirte que vos escribiste una novela que reflexiona sobre el mal, que en definitiva esgrime el argumento de que el mal es más interesante que el bien. El bien, en nuestro mundo cínico y pseudo-inteligente, suele ser presentado como algo ñoño y tonto. Los buenos en general son considerados “buenudos”, es decir gente poco interesante. Me refiero a tu novela “El muchacho peronista” en donde presentás la historia de una educación para el mal, un Bildungsroman al revés. Pero después me acordé (en el insomnio que me provocó “In Bruges”) que también escribiste una novela sobre el bien, que es “Kamchatka”. Allí sus protagonistas, dos jóvenes de la así llamada “generación setentista”, son buenos, porque trabajan para hacer una sociedad mejor, y en pos de ese ideal dejan incluso aquello que es lo más preciado de la propia vida (el bienestar, la familia), y al final la propia vida misma. Su deseo se inserta en una red, la comunitaria, lo que vulgarmente solía llamarse el bien común. Ese deseo se construye como red y como sistema de relaciones, por eso depende de los otros. Y es un bien abstracto: obtener una sociedad más justa.
Para que no se alargue más, yo creo que hacer el bien es una opción, que trae consecuencias buenas como vos apuntás (el famoso “un beneficio de la san puta”), y que se puede educar. Que es un imperativo educar. El mal seguirá dando vueltas y entreteniendo a los mediocres, pero el bien también estará para embellecer el mundo y la vida en general.
Saludos!
Majo
Comentado por: majo el 23/7/2008 a las 14:57
En 6 palabras el cap. 1 del encuentro con Serpiente suya :
Cita. Bar. Esperar. Las dos decepcionadas.
Sigues tu Serpiente con el cap. 2?
Comentado por: valeria el 23/7/2008 a las 14:13
Hola a todos,
Ya de vuelta de Barcelona, me sumo con un recuerdo a esto del tema de la bondad. Cuando estaba en la facultad, un conocido/amigo hablando de una tercera persona dijo de ésta que era muy buena gente. Y la cosa me impacto lo suficiente como para que hoy me acuerde de ese dialogo. Creo que no estaba especialmente a la moda lo de ser buena gente. Se subrayaban mas otras cosas, ser inteligente, divertido, moderno o no sé qué y por eso me llamo la atencion la "simplicidad" de lo de ser buena gente. No sé exactamente si se puede "ensenar" la bondad. Pero si creo que, ademas de lo de dar el ejemplo, asi como le decimos a nuestros hijos que estamos orgullosos de ellos cuando se animan a sacarles la rueditas a la bici o cuando ganan un premio literario, es importante no "olvidarse" de insistir en la importancia de (tratar de) ser buena gente. Sobre todo con tanto desencanto y cinismo alrededor...
Comentado por: valeria el 23/7/2008 a las 14:09
Comentado por: armstrongfl el 23/7/2008 a las 13:57
varias sustancias químicas se unieron,combinándose con el oxígeno y surgió la posibilidad de la vida, sólo hacía falta tiempo para que las primeras células, gracias a la energía que pululaba por aquí, hicieran su debut. Después la simbiogénesis hizó lo demás; fueron surgiendo especies que se alimentaban dentro de un ciclo en equilibrio gracias a la selección natural. Hasta que llegó la pareja humana, con sus ínfulas y le dió por cambiarlo todo, los listos es lo que tienen, que sin preguntar a la prudencia, descolocan todo a su antojo, y en fin, así hemos llegado hasta aquí; por dónde pasaron no creció más la hierba. Pero eso sí, el espacio continúa estando. Tal vez, si el resto de la humanidad no siguiera tapándose los ojos, los oídos y la boca, se podría cultivar la bondad a manos llenas (es que escasea) y se servirían cuencos rebosantes a los niños, cada día. Y crecerían aprendiendo que menos es màs, que unos pocos no deben tenerlo todo, sino que repartir para restablecer el equilibrio perdido nos enseñaría el camino de regreso a la rearmonización con el resto de las especies. Seguro que entonces, volvería a crecer la hierba.
Comentado por: Alba el 23/7/2008 a las 13:06
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/12/2008 04:14
ok super biennnn xhidopsss ?????
Publicado por: jhose luis
04/12/2008 17:47
Marecelino, majjo, mata ya de...
Publicado por: pepe garica oneto
04/12/2008 17:46
Enfermos del peronismo, colgados...
Publicado por: pepeoneto
04/12/2008 05:32
Publicado por: ezequiel
04/12/2008 05:10
Publicado por: wingerr
04/12/2008 01:01
Publicado por: euge
04/12/2008 01:00
Publicado por: maria eugenia
03/12/2008 23:50
Publicado por: mfvdsoi
03/12/2008 23:22
Publicado por: kymberlyna
02/12/2008 22:28
esta muy bueno pero deverian...
Publicado por: shart bert holanda
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