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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

miércoles, 20 de agosto de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Poderes (y consecuencias) terrenales

Terminé Earthly Powers, nomás. Seiscientas cincuenta páginas en mi edición de Penguin, e imagino que bastantes más en la traducción que según vi acaba de salir en España. Una novela monumental, no tanto por lo obvio -además de su extensión, la ambición de repasar los momentos y las cuestiones cruciales del siglo XX: las dos guerras mundiales, el racismo, la persecución de la homosexualidad, el lado oscuro de la religión institucionalizada-, sino por su voluntad de interrogarse sobre la cuestión última, esto es, la posibilidad del bien en un mundo descorazonador.

Earthly Powers, de Anthony Burgess, es la historia de Kenneth Marchal Toomey, un escritor británico y ocasional letrista que imagino moldeado a imagen de Noel Coward, por su homosexualidad y por su dandismo. Hermano de un comediante popular y de una prestigiosa escultora, cuñado de un compositor de Hollywood y pariente político de un Papa imaginario -Gregorio XVII, un eco de la imagen benévola y progresista de Juan XXIII-, Toomey es un personaje fantástico para narrar el siglo XX por su indiscutible ubicuidad. Puede contar desde la vida cotidiana en Londres durante la Primera Guerra -el racionamiento, el auge del espectáculo escapista- hasta la Alemania del Tercer Reich, que conoce al principio en su carácter de autor adaptado por el cine alemán, y después al intentar rescatar a un Nobel de literatura de manos de los nazis. Es que Toomey ha estado en todas partes, y los ha conocido a todos: desde James Joyce hasta Joseph Goebbels, desde Ernest Hemingway hasta las más fulgurantes estrellas de Hollywood.

Pero en otro sentido -el esencial- Toomey parece el vehículo menos indicado para ocuparse del tema central de la novela. Escritor popular y conscientemente liviano, homosexual encubierto durante la mayor parte de su existencia, Quijote destinado al fracaso en cada una de sus luchas -desde el amor, pasando por el rescate del Nobel, hasta su intervención en un juicio por obscenidad y su participación en el proceso por la canonización de Gregorio-, Toomey no está en la mejor de las condiciones para hablar de la posibilidad del Bien -y por ende, de la Fe. ¿Qué clase de testimonio dará un hombre partido al medio por un Dios que lo creó por amor y otro Dios -el mismo, acaso- que lo ha condenado a una vida de infelicidad al hacerlo tal cual es?

/upload/fotos/blogs_entradas/lanaranjamecanica_med.jpgBurgess hace un gran uso de sus fortes: el lenguaje en todos sus regstros, música antes que nada; su saber enciclopédico; la forma punzante en que mira la Historia, buscando el bosque detrás de cada árbol. No cabe duda que Earthly Powers es su obra más ambiciosa. Y quizás sea la más lograda, porque despliega como ninguna otra su tema favorito, planteado ya en su obra más popular, la novela Una naranja mecánica. ¿Qué clase de criatura es el hombre? ¿Una bestia destinada al mal, desde su origen maculado por pecado original y naturaleza concupiscente? ¿O también una criatura capaz de elevarse por encima de su circunstancia, para producir hechos -la belleza de una obra artística, un acto de bondad o de desprendimiento- que nunca podrán ser medidos por sus resultados, sino apenas por su valor intrínseco?

La novela está atravesada por discusiones filosóficas y religiosas. Parte del mérito de Burgess pasa por el oficio con que, a pesar de ello, hurta el cuerpo al pecado del aburriento. Pero el mérito mayor es otro: la mirada impiadosa, que le impide hacer la más mínima concesión al sentimentalismo o las respuestas facilistas. Este es un mundo complejo, y Earthly Powers es una novela adulta que no se rebaja a alentar falsas expectativas. Aquí una obra genial puede ser ignorada y un milagro producir consecuencias horrendas. Earthly Powers coincide con el Dios de los Testamentos al reafirmar el libre albedrío de los hombres, pero se aparta de la tradición al sostener que no existe juez más inflexible ni más justo de nuestros actos, que aquel que habita en el silencio de nuestro corazón.

Publicada por primera vez en 1980, Earthly Powers es de esas novelas que ya no se escriben.

[Publicado el 16/7/2008 a las 11:19]

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Comentarios (7)

  • Gracias Serpiente!
    Es un caso notable de sincronicidad!
    Mismo título, misma cantidad de páginas, tema similar
    Trampolín al infinito...

    O tal vez, menos místico:
    Marcelo escribió sobre el libro de Burgess, pidió una ilustración de Earthly Powers en secretaría, y le mandaron la primera que encontraron...

    Comentado por: amalia el 18/7/2008 a las 12:40

  • Amalia,
    Espero despejar tus dudas, así como yo he despejado las mias con este enlace.

    http://dejaboo.net/view-entry.php?id=3148

    El título podríamos decir es “polisémico” ya que corresponde a dos libros diferentes, algo así como cuando me enseñaban en la escuela que la palabra “banco” podía designar tanto a una entidad donde guardábamos los dineritos como un elemento de mobiliario donde los humanos básicamente acomodan sus posaderas (los humanos enamorados lo utilizan para otros menesteres). Uno es hijo del historiador Michael Burleig, y el otro del novelista Anthony Burgués. Quizás ha sido un error al elegir la foto, o quizás está hecho con toda la intención para hacernos llegar al infinito y más allá…

    ¡Bendito Googel!

    Comentado por: Serpiente Suya el 17/7/2008 a las 16:12

  • Estimado/a Conciencias,

    el corazón no niega ni permite nada, más allá de su función fisiológica específica. Lo que sugerí es que en el fondo de su alma, hasta el mayor de los villanos sabe que lo que hace está mal. Lo cual, por supuesto, no significa necesariamente que vaya por ello a alterar sus actos. A pesar de su persistencia en el error, y más allá de todas sus justificaciones histórico-políticas, tanto Videla como Hitler eran conscientes de estar haciendo uso de la violencia, y por ende produciendo a un mal, a decenas de miles de personas. En este sentido, no creo que el corazón sea un mal juez; creo, más bien, que su problema es que no le concedemos el poder para hacer efectivas sus sentencias.

    En lo que hace a la conciencia individual, creo que realmente tienes un problema de concepto. Si algo demuestra el nazismo, es hasta qué punto el prejuicio, el racismo y la conveniencia político-económica son capaces de avasallar la conciencia individual. Si más gente hubiese sido fiel a su conciencia, el nazismo no habría sido el fenómeno que fue.

    Un abrazo.

    Comentado por: figueras el 17/7/2008 a las 13:23

  • ¡Nuestro corazón es un pésimo juez, pues nos permite las mil barbaridades. La conciencia aislada, individual, lleva, por ejemplo, al nazismo!!

    Comentado por: conciencias el 17/7/2008 a las 12:33

  • Michael Burlegh es un heterónimo?
    Un pseudónimo?
    Se trata de un falsario literario????????

    Comentado por: amalia el 17/7/2008 a las 07:30

  • Dear M,

    creo haber leido una crítica de una nueva edición en Babelia, hace un par de semanas...

    Abrazo.

    Comentado por: figueras el 16/7/2008 a las 13:46

  • Cambia la carátula del libro, pues aunque tiene el mismo título no es el mismo. Por cierto, el de Burgess hace muchos años que Vergara-creo recordar, lo editó en España.

    Comentado por: Miguel el 16/7/2008 a las 12:22

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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