El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 5 de diciembre de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Dime cómo ves cine…

Hace algunos días Mayté sugirió tema para un post: cómo ha cambiado nuestra manera de ver cine, desde que a la original -en la sala de exhibición, con muy posterior revisionado en TV en versión doblada- se le agregaron múltiples variantes habilitadas por la tecnología.

Cuando yo era chico, el cine se veía en el cine. Las únicas posibilidades de volver a ver una película dependían del albur de una reposición -como ocurría con Ben Hur todos los años, a la altura de las Pascuas, en el cine Gaumont de la avenida Rivadavia. Si uno quería acercarse a los clásicos debía recurrir a los ciclos de la sala Lugones y de la Hebraica, o contar con la improbable exhibición televisiva. Recuerdo, por ejemplo, haberme pegado a la TV en blanco y negro seducido por Strangers On A Train, mucho antes de tener la menor idea de quién era Hitchcock.

La aparición del video fue luz en mi vida. ¿La posibilidad de ver todas las películas que quisiese, cuando quisiese y tanto como quisiese? A eso le llamo yo felicidad. Aunque claro, hoy no toleraría la espantosa definición de la mayoría de las copias. (Ah, la lamentable industria nacional...)

La aparición del cable también fue providencial. Como imaginarán, estoy suscripto a todos los canales de películas. No veo tanto cine de esa manera, pero me tranquiliza saber que las películas están allí, al alcance de mi control remoto...

/upload/fotos/blogs_entradas/map_of_the_human_heart_2_med.jpgDespués vino el laser. Imagen digital, prístina, maravillosa. Aunque me obligaba a cortar la película en la mitad, para dar vuelta el disco tal como se hacía antes con los de vinilo... Todavía conservo muchas películas maravillosas en ese formato, que no he encontrado en otro: Map of the Human Heart de Vincent Ward, por ejemplo.

Y después vino el DVD. A eso le llamo yo calidad de vida. Salvo, por supuesto, cuando uno alquila las copias que aquí se llaman ‘truchas', esto es: copiadas de un original o bajadas de Internet. Ahí empiezan a fallar los subtítulos, por ejemplo, complicándome la posibilidad de ver la película en pareja o con amigos.

El sonido digital también es importante. Cuando veo películas, conecto mi equipo de sonido: nunca es igual el sonido frontal de la TV al sonido envolvente que deriva de la multiplicación de los parlantes. Prefiero la sensación de estar dentro de la acción -y el sonido es vital a este respecto- que la de ver y oír a distancia. (Será por eso, también, que en el cine me gusta sentarme cerca de la pantalla.)

Supongo que mucha gente verá películas en DVD de la misma manera que ve televisión: a saber, conversando encima, desentendiéndose de trozos enteros o parándola para ir al baño o a la cocina. Pero en mi casa, claro, las películas se ven como películas: de un tirón, y en silencio. Bastante sufro ya cuando voy al cine y me topo con gente que se comporta en la sala igual que en casa, comentando estupideces en voz alta y haciendo ruido con la comida.

Fragmentar las películas termina alterando mi percepción. Eso me pasó hace poco con I'm Not There, por ejemplo. La empecé a ver demasiado tarde y dejé el final para el día siguiente. Y ya no fue lo mismo. Todos los directores coincidirían conmigo: los largometrajes están hechos para ser vistos de una sentada, a diferencia de las novelas, cuya lectura por partes suele agregar condimento a la experiencia. (En todo caso, el tiempo de la lectura de las novelas se parece más a la experiencia de seguir una serie, como por ejemplo Lost: la extensión ayuda a la sensación de ‘vivir' esa realidad alternativa y a potenciar la familiaridad con los personajes.)

Pero por supuesto, hay películas que corro a ver en el cine. (Cuento las horas que faltan para el estreno de The Dark Knight, que no veré en cualquier cine sino en un Imax, dado que Chris Nolan filmó seis secuencias de acción con las cámaras enormes de ese formato. En los cines convencionales, el impacto de esas escenas se verá recortado.) Otras que alquilo en DVD. Otras que termino viendo en TV, cuando las pasan al tiempo y no tengo nada más excitante a mano.

Y otras, por supuesto, que no veré nunca aunque me paguen. Las comedias de Will Ferrell, por ejemplo. (Con la excepción de Stranger Than Fiction.) Y cualquier cosa en la que aparezca Nicolas Cage... 

[Publicado el 10/7/2008 a las 10:07]

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Comentarios (8)

  • Henos aqui con Mayté, tomando cerveza con Marcelo!

    Salud a todos.

    Comentado por: Fatima el 11/7/2008 a las 06:43

  • Recordé a Marcelo algún título más,

    Rumble fish
    Cotton Club
    Birdy
    Arizona baby
    WIld at heart
    Kiss of death
    Leaving Las Vegas
    Adaptation (patto mediante)
    Lord of war


    Señor/a? ofidio/a? lo siento, no todos nos llamamos Alí. Pero si puedo serle útil en algo no tiene más que decirlo; si estuviese en mis manos, inmediatamente pasaría a las suyas.

    Al(bert) Royo

    Comentado por: Al Royo el 10/7/2008 a las 18:36

  • ¿El ladrón de orquídeas tampoco?

    Comentado por: patto el 10/7/2008 a las 18:13

  • ¿Hay algún Ali Royo por aquí?

    Comentado por: Serpiente Suya el 10/7/2008 a las 16:01

  • Dime cómo ves el cine…¿y te diré quién eres?

    A mí no hace falta que me lo digan: soy rara.
    Una de las rarezas consiste en ver la película hasta el final, pero cuando digo final quiero decir que ya no hay más. Me encanta quedarme a ver pasar hasta el último de los créditos e intentar leer a ritmo hipnótico los nombres de ayudantes, maquilladores, técnicos de iluminación, de sonido, ayudantes de ayudantes, ayudantes del 3er ayudante, atrezzo, entidades colaboradoras, el que deja la ropa, la que plancha, el nombre de esa playa o esa montaña, las canciones, hasta el repartidor de pizzas, en algunas ocasiones…¡Me encanta, me encanta!. Sólo tengo tres pequeños problemas; el primero de ellos consiste en que como todo el mundo se levanta nada más acabar la peli, en vez de leer parece que esté asistiendo a una partida de ping-pong entre japoneses que me deja el cuello hecho un nudo y los ojos haciéndome chiribitas; el segundo –más penoso, si cabe- es que después de haber batido el record ofídico en lectura rápida, soy incapaz de recordar ni siquiera un sólo nombre de entre todos los que han aparecido, es como si todos pertenecieran a una película de Kusturica; el tercero y final es cuando ante el inminente vacío de la sala alguien –o algo, ¡uy! Qué miedo- decide que ya está bien y los paran por donde estén, entonces es cuando me siento invisible, transparente, me pregunto: si pienso, luego es que existo…y seriamente dudo acerca de mi existencia.

    Comentado por: Serpiente Suya el 10/7/2008 a las 15:39

  • Marcelo, parece que vas al cine como quien va a un lugar sagrado. Y lo es.

    Yo tengo pocas ocasiones de ir al cine pero voy para las peliculas que lo valen. Hice una cola de dos horas para el dia del estreno de Los Simpsons (si, una tiene su corazoncito infantil y geek y...). Lo haré por los X-Files este año como lo hice hace ¿diez?

    Pero tener una hija chica y un reducido numero de niñeras voluntarias restringue mucho esas excursiones. Gracias al cielo por las versiones pirata y por los downloads... y ocasionalmente por el cable.

    Gran recomendacion la de ver The Dark Knight en Imax... llevaré doble racion de Kleenex, la intensidad de ver a Heath será amplificada en ultra stereo y en pantalla domo!

    PD. Nos vemos esta noche!

    Comentado por: Mayte el 10/7/2008 a las 15:03

  • y yo que necesito la ubicación en y desde el escenario, que tontería porque también me emociono tan sólo oyendo a un actor su ensayo, pero cuando ese mismo monólogo se proyecta con toda la escenificación me envuelve y me traslada. Igual la tecnolo-
    gía tiene de bueno que puedo ver y oir mucho, sin embargo cuando veo una pelícu-
    la en la sala de cine absolutamente todo me arrastra:llegar a tiempo, comprar la entrada, elegir asiento, el trasiego de la gente con sus charlas, saludos, risas..Y de pronto se apagan las luces, y ahí está la pantalla gigante con la música que nos hace empezar a idear, recordar sensaciones, sentimientos, y la oxitocina se derrama por toda la sala; silencio casi absoluto, silencio entre las butacas, porque donde yo veo cine la gente no hace esos ruídos que tu dices (aunque si en las salas Imax, son una tortura), a veces como mucho, durante escenas silenciosas unicamente el del asalto del rugir de tripas(que pueden ser también las mías)porque no ha habido tiempo para un bocado, pero da lo mismo; luego se come. En la ciudad donde vivo se están cerrando los viejos cines, y cada vez que ocurre siento su alma llorar, la mía también llora porque no puedo hacer nada. Gracias, porque al menos hoy he podido expresarlo.

    Comentado por: Alba el 10/7/2008 a las 13:00

  • Armstrong suele ver las películas en DVD y va poco al cine. Cuando son en inglés las ve con subtítulos pero oye las voces originales. Le gusta,como a usted, verlas de un tirón. Sí le gusta que no se hable cuando se está en la película o que suene el teléfono o que venga alguien preguntando de qué va la película.

    Comentado por: armstrrongfl el 10/7/2008 a las 11:28

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

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