El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 5 de diciembre de 2008
La batalla contra el horror
Perdonen que los castigue con una historia así, pero no puedo evitarlo. Ni siquiera yo sé bien por qué me persigue. Quizás porque ocurrió en Coronel Dorrego, una localidad de la provincia de Buenos Aires que suelo identificar con el Paraíso, en tanto pasé allí alguna de las horas más felices de mi infancia. (Allí viven los abuelos de Kamchatka, que tanto deben a los míos.) De comprobarse todos los hechos ante la Justicia, la cuestión sería así: este hombre de 27 años, Mauro Emilio Schechtel -la foto que difunden por TV muestra a un joven apuesto, de rasgos finos- atropelló con su Renault 12 anaranjado a una niña de 10 años, de nombre Rocío. Pero no se habría tratado de un accidente de tránsito, sino de un hecho deliberado. Schechtel habría embestido a Rocío con toda la intención de hacer lo que después hizo, a saber: violarla primero, y después prenderle fuego para que muriese -y así no lograse identificarlo.
Pero Rocío no murió. Con el 60 % de su cuerpo cubierto por quemaduras, se arrastró ochocientos metros hasta el sitio en que pudo pedir auxilio. Y con su resto de consciencia habló del auto tan llamativo que la había golpeado. Ahora está en terapia intensiva, peleando por su vida. Y Schechtel ha sido detenido.
Según parece este hombre tenía una causa judicial por un hecho similar. Resulta inquietante, en tanto da argumentos a la gente que defiende la difusión de listas de violadores o iniciativas por el estilo. Está claro que la Justicia humana es imperfecta, pero si el ocasional violador ha pagado su deuda con la sociedad y los médicos lo estiman en condiciones de reintegrarse a ella, el acoso de vigilantes civiles sólo puede ser receta para el desastre. (Hay un viejo cuento de Bukowski sobre el tema, cuyo título se me escapa ahora; y la película The Woodsman; y el episodio de Prime Suspect llamado The Stolen Child.) Lo escalofriante, en todo caso, es que Schechtel está esperando un hijo. Ignoro si se trata o no de una mujer. En cualquier caso, supera mi capacidad de comprensión la disociación que debe tener un hombre para lastimar tal como lo hizo a una criatura indefensa -casi tanto como la que su pareja lleva en el vientre.
La tentación es obsesionarse con la maldad insondable de que el hombre es capaz. Las circunstancias parecen aconsejarlo: ¿alguien que atropella deliberadamente, que experimenta placer sexual sometiendo a una niña herida, que la prende fuego cuando aún está viva? Quizás por lo que significa Coronel Dorrego, o por la criatura que mi mujer lleva en su vientre, prefiero pensar de otra manera. Que la existencia de este hombre tan terrible, de paso lamentable por la Tierra, ensalza por contraste la tarea tan diaria como silenciosa de los millones que son buena gente, que respetan al otro, que están pendientes del más necesitado y del más débil -aquellos que son lo único que explica que esta especie no se haya arrasado ya a sí misma.
[Publicado el 25/6/2008 a las 11:00]
Comentado por: Muchacho Lobo el 08/7/2008 a las 15:51
Cuando escucho de estos casos, después de llenarme de horror (porque tengo una hija pequeña y hermosa y porque al fin y al cabo me alegro de no haber experimentado ese horror en carne propia), me detengo un minuto a pensar qué es lo que colabora en la deformación de una persona al punto de obtener placer de un acto violento y peor en el que relatas, en que el tipo quiso tapar las huellas quemando a la víctima.
Es una sociedad muy enferma la que produce violadores, que un enfoque casi animal del sexo hace que los hombres no respeten ni siquiera a hijas o hijos, que los sometan durante años, o que escojan al azar a la niña que pasa para utilizarla como a un papel que se desecha. Ni siquiera vayamos a aquello de que la violacion sistematica es LA practica comun de guerra mas antigua. Por el cuerpo de las mujeres pasa todo...
Comentado por: Mayté el 26/6/2008 a las 00:17
Pucha, Marcelo. Un post te puede poner en un estado cercano al dolor y luego hacerte pensar que no todo está perdido. Hace mucho tiempo un amigo falleció, por mano propia. Recordé esto cuando leí lo que escribiste. Lo recordé porque la tarde en que lo hizo sus padres habían hablado con su psicólogo, preocupados por el estado del hijo. "No se preocupen, él está muy bien. Ya no hay de qué asustarse". Llegan a la casa y lo encuentran tendido sobre su cama, sin vida.
No sé, la responsabilidad profesional es algo que va más allá de lo responsable que es uno. A veces debe ser duro.
Nos vemos en la Feria del Libro...
Comentado por: Eduardo Varas el 25/6/2008 a las 22:45
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/12/2008 04:14
ok super biennnn xhidopsss ?????
Publicado por: jhose luis
04/12/2008 17:47
Marecelino, majjo, mata ya de...
Publicado por: pepe garica oneto
04/12/2008 17:46
Enfermos del peronismo, colgados...
Publicado por: pepeoneto
04/12/2008 05:32
Publicado por: ezequiel
04/12/2008 05:10
Publicado por: wingerr
04/12/2008 01:01
Publicado por: euge
04/12/2008 01:00
Publicado por: maria eugenia
03/12/2008 23:50
Publicado por: mfvdsoi
03/12/2008 23:22
Publicado por: kymberlyna
02/12/2008 22:28
esta muy bueno pero deverian...
Publicado por: shart bert holanda
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