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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Marcelo Figueras

El hecho maldito (1)

Cacerolada en Argentina

Cacerolada en Argentina.

Guardé silencio estos días sobre las turbulencias de la Argentina porque, para ser sincero, no podía creer lo que estaba pasando. Todavía no lo creo del todo. Quizás cometí el error de pensar que habíamos salido del infierno de manera definitiva. Ahora siento que el infierno nos reservaba (cuanto menos) un zarpazo más, que el pasado asoma con la intención de cobrarse deudas impagas. Qué quieren que les diga: estoy preocupado.

En lo que hace al conflicto puntual... Supongamos por un momento que la oposición tiene razón y que el gobierno de Cristina Kirchner se equivocó en todo: en el establecimiento de retenciones a la renta extraordinaria del campo, en el tono de sus discursos, en la negativa a dar marcha atrás con el impuesto. Aun en ese caso, ¿podríamos considerar que la protesta es adecuada a la medida oficial? La respuesta es clara e inequívoca: no, no, no. Tal como se la lleva adelante, la protesta del campo es salvaje, desproporcionada y potencialmente criminal. Aunque al hombre que murió en la ambulancia que los piquetes frenaron ya no le quede potencia alguna, más que la de fertilizar la misma tierra que constituyó excusa para su homicidio.

Hablamos de un sector productivo que en buena medida -en especial los peces gordos- no discute otra cosa que su margen de ganancia. Existirán productores menores que quizás estén debatiendo su supervivencia en el rubro, pero estos casos, por numerosos y urgentes que pudiesen ser, tampoco justificarían la modalidad de la protesta. Esta gente está tratando de paralizar la circulación de un país entero, impidiendo la distribución de alimentos, promoviendo una inflación suicida (lo poco que hay en los supermercados sale más caro que antes del paro) y disponiendo de propiedad privada ajena, en la medida en que se apoderan de facto de los camiones que quedan bloqueados en las rutas. Las agrupaciones del campo, que acusan a la política oficial de confiscatoria, responden confiscando camiones y mercaderías que no les pertenecen. La leche vertida en los caminos, las verduras y frutas podridas, los pollitos ahogados en tanques de agua por falta de grano para alimentarlos, constituyen un ultraje para el mundo en general y también para este país, donde más allá de la abundancia natural -y es aquí, precisamente, donde entra a cuento la cuestión de la redistribución de ingresos sobre la que machaca la Presidenta- el hambre sigue siendo una realidad imperdonable. La imagen de los mismos que impiden a la población el consumo de carne comiéndose un asado a la vera del camino es una bofetada en el rostro de los que sólo ven carne por TV.

Todo ciudadano tiene derecho a manifestarse públicamente, siempre y cuando no incurra en delito o vulnere los derechos de otros en el proceso. Según este principio inalienable, la protesta del campo ha incurrido e incurre en prácticas ilegales. Y sin embargo el gobierno no los reprime ni los mete presos. A veces pienso que lo mejor sería que hiciese cumplir la ley, pero de inmediato me viene a la cabeza la historia violenta de este país y agradezco que el gobierno decline usar la fuerza que su autoridad le confiere. Que todavía no haya habido más muertos que el pobre hombre de la ambulancia (no puedo dejar de preguntármelo: ¿hubiese debilitado la protesta cederle el paso?) está apenas por debajo de la noción del milagro.

Lo que me preocupa no es la protesta puntual sino lo que está por debajo. El odio perceptible en los cacerolazos de los barrios pudientes. Los reclamos de Videla volvé. Los ciudadanos que se quedan atascados en las rutas y no le echan la culpa a los que las cortan, sino al gobierno. La ligereza con que se permite que un personaje que la va de dirigente agrario diga en cámara que "la rajó a puteadas" a la Presidenta, sin que nadie reclame respeto a la investidura ni lo critique a posteriori. La cobertura de la televisión, que privilegia el melodrama y los conceptos facilistas al análisis y la información. Acabo de oír al presentador de un importante canal de noticias de Buenos Aires equiparando el corte de las calles que produjo el acto oficialista de ayer con el corte de las rutas. Como si perturbar el tránsito por tres horas y cortar las rutas del país durante veintiún días fuese la misma cosa. Espero que hoy no le achaquen el desabastecimiento a que hubo camiones que no pudieron pasar por la Plaza de Mayo.

Me siento asqueado. Por la sinrazón, por la facilidad con que tanta gente se deja manipular, por el resentimiento social, la compulsión de tantos a preferir que el barco se hunda antes que ‘los negros' se crean que son gente como uno.

No sé por qué me vino a la mente la clásica frase de John William Cooke, que hace tantos años definió al peronismo como "el hecho maldito del país burgués". Me tomaría el atrevimiento de parafrasearla para expresar otra idea. A veces creo que el hecho maldito de este país no es el peronismo, sino la clase media argentina -especialmente la de Buenos Aires.

Mañana la sigo. Porque esto sigue.

[Publicado el 02/4/2008 a las 10:00]

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Comentarios (8)

  • Querido Carlos,

    aquí está el espacio que reclamabas, pues. En lo que a mí respecta, no tengo especial simpatía por el señor Moreno pero tampoco me consta que pueda ponérselo como mascarón de proa de lo que llamás "los avances autoritarios del gobierno". Lo de D'Elía hizo más daño que bien, estoy de acuerdo, aunque más no sea en el territorio de la difusión televisiva de los hechos. (Sesgadísima, según imagino que coincidirás conmigo.) Los negociados de los que hablás no me constan. En caso de que cuentes con información que yo no tengo, te pido que me desasnes. Creo que el ataque a Sabat fue desafortunado (no vi la caricatura en cuestión ni el marco en que estaba presentada), en especial porque tengo a Sabat por insospechable de autoritarismo, pero tratar de diluir la justa bronca del Gobierno con la prensa escudándose detrás de Sábat me parece tan cobarde como los tipos de la Sociedad Rural empujando a los pequeños productores a poner la cara por ellos.

    Tampoco creo haber reclamado que alguien detuviese a los 'chetos' de los que hablás, ni justificado la presencia de patota alguna. Al contrario, muy expresamente celebré que el Gobierno no hiciese uso de la fuerza para abrir las rutas a pesar de que la ley lo habilitaba para hacerlo. Pero en fin, si todos los presuntos "avances autoritarios del gobierno" se limitan a lo que decís, yo tendería a pensar que el presente es entonces el gobierno menos autoritario que he conocido en estos treinta años. (Sin ir más lejos, el gobierno de Alfonsín me echó de Canal 7 por reclamar desde la revista Humor que la TV mostrase los alegatos de ambas partes en el juicio a las Juntas. Vaya desestabilización la mía...)

    De algún modo comparto tu preocupación por la creciente cercanía del gobierno a los D'Elía y a la burocracia sindical. Pero sería ingenuo de mi parte creer que esa cercanía no tiene nada que ver con el hostigamiento que la oposición lamentable en yunta con los medios (y la clase media cacerolística, dicho sea de paso) vienen dedicándole a los Kirchner desde hace ya tiempo. Tanta indignación 'antipopulista' -así se dice ahora- no está haciendo otra cosa que forzar a un gobierno que dio sobradas muestras de vocación de (centro) izquierda a recostarse en el único apoyo real con el que cuentan. Carrió hablando de autoritarismo siendo ella misma autoritaria, Macri hablando de algo que nunca se le entiende del todo (un profesor de dicción allí, por favor) y Luciano Miguens hablando de 'libertad'... ¿Qué hacía esa gente, qué decía esa gente cuando la libertad era verdaderamente una utopía en la Argentina? Hasta donde veo, no se trata de las voces más calificadas para oponerse a un par de administraciones que (¿por qué les cuenta tanto admitirlo, qué secreto dolor les produce?) han sido de lejos lo mejor que ha conocido este país en muchísimos años.

    Llenarse la boca de discursos libertarios no tiene mucho sentido si tu práctica no produce otra cosa que caldo gordo para los fascistas de verdad. Por eso mismo me encantaría no entrar en las dicotomías de que hablás, pero si preservarme de ellas supone que me cruce de brazos mientras se lanza un boicot salvaje contra un gobierno que le produjo a millones de argentinos los mejores y más blandos años de su vida, entonces no cuentes conmigo.

    En lo que hace a mi presunta frase fascista... Si yo te contase de una persona que lo tiene todo para ser feliz y no hace otra cosa que arruinarse la vida y arruinársela a todos los que tiene cerca, ¿no dirías vos que de algún modo está maldito? Esa es la parte más altisonante de nuestra clase media, nos guste o no.

    Gracias por ayudarme a pensar. Un abrazo.

    Comentado por: figueras el 03/4/2008 a las 20:03

  • Hermoso Marcelo.

    Comentado por: Lucas el 03/4/2008 a las 17:30

  • Marcelo, me gustaría que reservaras un espacio para quienes no estamos con Videla, creemos en la democracia, no fuimos menemistas, no apoyamos los cortes de ruta de los ruralistas ni a los terratenientes... pero no nos gustan los avances autoritarios del gobierno. No nos gusta Moreno, ni D'Elia, ni la burocracia sindical, ni los negocios del ministerio de Planificacion, ni el ataque al periodismo (lo de Sabat, por ejemplo, ya casi delirante pero peligroso por el entorno en el que se lo dice). Y si los chetos de Barrio Norte quieren protestar con la cacerola, dejalos. No podés "resolver" la cuestion mandando una patota. Justamente en la Argentina, con lo que sufrió la violencia política, una acción de ese tipo, avalada implícitamente desde el Estado, no se puede permitir. Asi como tampoco se pueden apoyar los cortes sistemáticos de ruta como método de lucha, por mas justo que sea el reclamo.
    Creo que debemos evitar caer en la visión dicotómica a la que muchos nos quieren someter (y el gobierno hace mucho en ese sentido): o estás con el gobierno, o con el campo y los golpes de Estado. Esa no es la realidad de la Argentina, no es así. Por lo menos para los que queremos una sociedad plural, democrática, con justicia e igualdad. Entiendo tu irritacion con las cacerolas (aunque no entiendo porque pensás que ese mismo fenómeno fue positivo en el 2001), pero decir que la clase media es un hecho maldito, si lo pensás un poco, es una frase bastante fascista.

    Comentado por: CARLOS el 03/4/2008 a las 16:39

  • la clase media en Argentina y en cualquier otro lugar del mundo, es el apoyo de los tres pilares de la política económica "teledirigida", el ejército, la iglesia y la clase alta. Recuerdo al leer tu comentario cómo derrocaron a Allende.

    Comentado por: alba el 02/4/2008 a las 19:09

  • El viernes pasado, en las puertas de un colegio privado parroquial, declase media media, en el cual trabajo tuvimos una ingrata situación policial: cinco alumnas fueron golpeadas por tres mujeres que simplemente se les acercaron y a la voz de conchetas de mierdas las golpearon sin piedad. Esta son las rivalidades, los resentimientos espantosos que supimos conseguir después de diez años de un menemismo que nos enseñó que ser es tener y que si el otro tiene lo tiene yo también debo tenerlo. El país vuelve a las divisiones ancentrales pero incrementadas por generaciones de jóvenes que no ven en la educación un estímulo para ser mejor persona, que les han transmitido que valgo si poseo. Alimentados desde la cumbia villera entre otras cosas se crian pensando en el otro como un enemigo que tiene lo que también es de ellos; del otro lado, en los jóvenes ricos y de clase media se ha instalado el desprecio y el pánico ante esta horda de criaturas que son vistas como delincuentes naturales. ¿Qué nos está pasando con la mirada del otro? El estigma ha vuelto más feroz, más radicalizado , menos tolerante, más violento: no debato con el otro, lo golpeo porque sí o pido que lo condenen por delincuente a los 12 años. Reflejos de la nueva barbarie. Buenísimo tu texto.

    Comentado por: Celina el 02/4/2008 a las 18:17

  • Figueras: mientras leía tu Kamchatka pensaba: y ahora qué ? No tiene nada para decir.
    No se si se puede decir olor a golpe pero que están desetabilizando los mismos de ayer si.
    Sigo con Kamchatka, página 217.
    no tiene nada que ver pero... Nantucke suena parecido a Kamchtka?
    Tu libro y tu post son geniales.

    Comentado por: Pablo el 02/4/2008 a las 16:00

  • AL FIN!!!!!!!!!!!!!!
    Al fin Figueras después de su misterioso silencio!!! Y como siempre en estos temas, dando en el clavo en casi todo...
    Porque como siempre en este país, los verdaderos temas, los de fondo, los estructurales, de esos nadie habla, ni quiere hablar, empezando por los "saqueadores" y golpistas históricos del campo, y luego por los medios con su "objetividad" olvidada por completo, con una posicición claramente marcada dentro del espectro politíco, pero nunca verdaderamente asumida, (a que temen, a que no queden duda de según quien les paga el sueldo es como opinan...?).
    Los verdaderos temas, de esos nadie habla, de la redistribución del ingreso, pero de verdad, de eso nadie habla, de que en la Argentina los que se "forran" en dinero son siempre los mismos, y los que se mueren de hambre son siempre los misos. De que los argentinos "bien pensantes", solo hacen eso... piensan, porque a la hora de "poner el lomo" se sientan en casa a ver la tele y a decirnos indignados como se tendría que arreglar a este país... no por nada hace más de treinta años borraron con un plumazo a toda una generación que estaba dispuesta a dar la vida por un "mundo mejor", dejando un vacío que hoy es claramente irrecuperable (más allá de las coyunturas y circunstancias de entonces y de ahora), genereción que desapareció sin que el resto de la población salga a decir ni mu. Pero en fin... en la Argentina hace falta una vacuna, pero no contra la fiebre amarilla, sino contra la indiferencia del dolor del prójimo, del hambre ajeno, del círculo vicioso eterno del sin salida de los pobres (que se repite de generación en generación inexorablemente desde que Martinez de Hoz y sus amigos con "botas", y "arados" decidieron matar a la industria nacional, dejándonos para siempre fuera de combate).
    Solo me haga una pregunta: ¿A alguién le queda duda de que este "paro" o "lock out" (tiene que ser un inglés, sino que los separa de esos negros de mierda que hacen "piquetes", no?) no es otra cosa que una pulseada politíca contra un gobierno que no les rinde pleitecia a los del campo?
    La argentina siempre parece dejar sin opciones a los argentinos, ser indiferentes o maniqueos...
    Hagase usted mismo esta pregunta... de que vereda esta? Con el campo, los militares, los de Recoleta y la Iglesia (en definitiva, sin ser exagerado, son todos lo mismo)... o de la vereda de enfrente?
    Ya lo dije antes... aunque querramos, no se puede, indiferentes o maniqueos... este país no deja alternativa nunca para la sensatez a largo plazo... y así nos va...
    (esto lo digo mientras me siento frente a la tele y opino como "mejorar el mundo")

    Comentado por: Nicolas Lidijover el 02/4/2008 a las 14:22

  • Ya estaba pensando Marcelo que como Sasturain (contratapa de Pagina 12 de ayer o anteayer), habias optado por evitar ciertas discusiones... Si, es muy preocupante lo que esta pasando y que los que antes pedian mano dura para los piqueteros sean en general tan bien tratados por los medios. Extrana simpatia la que genera "el campo" (como si fuera uno solo y como si las senoras que cacerolean en Recoleta tuvieran mucho que ver con el campesinado). Mejor no sigo...

    Comentado por: valeria el 02/4/2008 a las 12:20

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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