El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
Pensando en voz alta sobre el policial (1)
En términos de la más pura especulación: ¿cómo debería proceder hoy un policial latino, cuáles serían sus coordenadas esenciales? La narrativa policíaca es en su mayoría de tradición anglosajona. Con el Auguste Dupin de Edgar Allan Poe, arranca centrada en la figura del investigador, que puede ser privado (como Dupin, como Holmes, como Marlowe) u oficial como los inspectores Dalgliesh y Wallander, y también la Jane Tennison de la miniserie Prime Suspect. Aquí surge ya un primer problema. Sé que Andrea Camilleri se las ingenió para darle carnadura al inspector Montalbano a pesar de que Italia está a la orden del día en mafias y corrupciones (no leí nada suyo aún, me propongo hacerlo ahora, después de la experiencia Wallander: ojalá me vaya mejor), pero en el mundo hispanoparlante, o para ser más específico en América del Sur, la figura del investigador oficial nos resulta infumable.
Seguramente existen policías ‘buenos', pero no conocemos ninguno. Y como nos consta que la corrupción no es sólo personal sino ante todo institucional, resultaría difícil que nos tragásemos una historia protagonizada por el único policía bueno en el seno de una asociación podrida. Ese policía no duraría ni cinco minutos en su puesto. No podría contar con sus superiores ni con sus subordinados, y ni siquiera con jueces o fiscales, que forman parte de otra institución con problemas estructurales no muy disímiles. Tratar de volver verosímil su historia demandaría un esfuerzo tal al escritor, que el enigma que debe estar en el centro del relato terminaría desluciéndose.
¿Deberíamos apostar, pues, a la figura de un investigador privado? Aquí surgen otras complicaciones. Los investigadores de la habitualmente llamada ‘escuela británica' (Dupin, Holmes) son hijos de un mundo al que se consideraba recto en su esencia: el crimen funcionaba como una desviación de esa rectitud, la mancha en un mundo de luz que el detective limpiaba para que todo siguiese como antes -como debe ser. Los investigadores de la narrativa negra corrigieron esa percepción desde una perspectiva que es esencialmente política: en este sistema que nos toca vivir, el crimen no es la excepción sino la norma. Tal como dice la cita de Brecht que a Ricardo Piglia le gusta repetir: es más criminal fundar un banco que asaltarlo. La raiz misma del asunto está jodida. El nuestro es un mundo en que el hombre es el lobo del hombre, un sálvese quien pueda, una sociedad que no reconoce otra ley que la del más fuerte -y el más fuerte suele ser aquel que tiene más dinero, o quien sirve a los señores del dinero, como nuestros ocasionales dictadores, como nuestras fuerzas de "seguridad", como nuestras instituciones de "justicia".
El sistema está podrido. No habla otro lenguaje que el del dinero, que contamina del mismo modo que el poder: arruinando todo lo que toca. Claro, siempre existe la posibilidad de ponerse al margen del dinero. Piglia destaca que a pesar de las tentaciones que se le cruzan por delante, el Philip Marlowe de Raymond Chandler insiste en cobrar tan sólo la tarifa diaria que ha puesto a sus servicios: ni un dólar menos, pero tampoco un dólar más. Esa tozudez funciona como principio moral. Marlowe cobra lo suficiente, se determina a no necesitar más para vivir. Al dar la espalda a las tentaciones con que la sociedad de consumo nos bombardea a toda hora, no se coloca fuera del sistema pero sí en su límite: nadie puede corromper a aquel que nada (más) necesita.
Pero la del investigador privado no deja de ser una institución en sí misma, una pequeña empresa que en el mundo anglosajón puede dar módicas utilidades. En América del Sur, una empresa similar sólo funcionaría a pérdida. No le llevarían más casos que los de maridos o esposas infieles, o pequeñas disputas vecinales. ¿Se imaginan a Marlowe trabajando en trueque por una gallina o un cajón de bananas? Crear una oficina de investigaciones privadas que sobreviva aunque más no sea al día también reclamaría del escritor un esfuerzo para representar un verosímil que quizás no valga la pena. Sin mencionar que en los últimos años las empresas de investigación privada que sí funcionan se han visto obligadas a dedicarse a actividades non sanctas -espionaje industrial y político, wiretapping- además de haber absorbido los servicios de tanto ex policía y ex militar perseguido por las asociaciones de derechos humanos. No, las compañías de investigación (aquí prefieren llamarlas "de seguridad") son otro reducto de los malos. Habría que buscar en otra parte...
Esto va para largo. La sigo la próxima.
[Publicado el 28/3/2008 a las 07:00]
Mayte,
Casi casi me pierdo tu ultimo mensaje, acabo de verlo y no queria dejar de agradecerte y de mandarte también un abrazo.
Comentado por: valeria el 29/3/2008 a las 16:16
El noir, si bien no necesariamente la novela policial propiamente tal, no tiene por qué incluir a un protagonista detective. Una de las gracias de ese subgénero es precisamente que deja ver a gente relativamente normal (o bien a "civiles" en vez de policías) involucrada en situaciones límite (ver desde Jim Thompson hasta el clásico cinematográfico Dead on Arrival). No veo por qué el policial en Latinoamérica debiera ser distinto. El que la novela sea "policial" no implica que sus personajes deban ser policías.
Respecto de la corrupción endémica de algunos países del continente (porque no son todos), tampoco creo que ello constituya una limitante para construir una novela ni para hacerla creíble. Una de las innovaciones de autores como Hammett, más allá de lo estilístico, es justamente el haber introducido un ambiente de corrupción generalizada en que el poder, legítimo o no, conspira contra el ciudadano medio. Ello, en medio de una sociedad que se quiere y se ve a sí misma como más proba que sus vecinos del sur.
Por último, ni en Latinoamérica ni en EEUU el investigador privado suele resolver casos de homicidio o crímenes más sofisticados que asuntos mundanos como la infidelidad matrimonial. Gran parte de su labor se limita al espionaje. La mitología del ojo privado en EEUU es en gran medida una fábula, pero quizás por eso mismo resulta tan atractiva y continua invitando a nuevos escritores a aventurarse en el género.
-Gonzalo B.
sweethomelameda.blogspot.com
Comentado por: Gonzalo B. el 29/3/2008 a las 14:32
pibe,
mu bueno
si q lo hay, el Bueno de America del Sur:el perito de una empresa multinacional aseguradora buscando pruebas de estafa a su matriz. alli habria madera para arder. mucha tentaciones de moralida, todas las trampa q usan las otras empresas pa estafarla y las presiones de su propia empresa. estaria novedosa la materia, no?
un saludo
Comentado por: michele corleone el 29/3/2008 a las 02:21
He completado la lectura de este post con "Disparen sobre el policial negro" y "Atlas e la literatura criminal" (Google) y me ha parecido todo casi un asunto argentino antes que de novela negra o detectivesca. Sobre España me abstendré de ponerles ejemplos muy mediáticos y ya legendarios sobre los reallitys criminológicos verdaderamente surrealistas y escalofriantes que ha producido la interferencia de la política en el sistema judicial.
Comentado por: Lourdes Moreno Cifuentes el 28/3/2008 a las 21:43
ah! Me olvidé de decir que la ultima peli de Iciar Bollain (por aqui no la estenaron todavia) es de mujeres detectives, 4 mataharis modernas segun parece.
Comentado por: valeria el 28/3/2008 a las 09:47
Si que hay algunos policiales no anglosajones. Ademas del famoso Pepe Carvalo de Vazquez Montalban, esta Hector Belascoaran Shayne del mexicano Paco Ignacio Taibo II (privado claro, obviamente no podia ser policia). En Francia esta Fred Vargas (a mi me gusta mucho) con el intuitivo y algo lunatico comisario Adamsberg. En el Abril rojo de Roncagliolio habia también un andino policia "bueno". Ultimamente descubri Delincuente argentino y La aguja en el pajar, de Ernesto Mallo. Y aunque resulte sorprendente, no hay detective sino un "cana deprimido pero en el fondo ético", el perro Lascano (las dos novelas transcurren durante la dictadura).
Muy diferente pero sorprendente también es "Passage du Désir" de Dominique Sylvain, con dos mujeres como protagonistas: una comisaria jubilada (gorda, algo alcoholica y adicta a los rompecabezas) y algo asi como una aprentiz-detective, una masajista que por las noches se convierte en reina del streaptese. Muy latino no es pero el comosario Michaël Ohayon de la israeli Batya Gour también tiene lo suyo.
Tal vez Marcelo te interese leer en Clarin (13/08/05)la nota Disparen sobre el policial negro de Carlos Gamerro.
Espero Serpiente que se te haya pasado el hipo. Sino avisame y si me prometes que no me vas a morder, trataré de asustarte. Muchisimas gracias.
Comentado por: valeria el 28/3/2008 a las 09:41
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
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03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
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03/7/2008 19:00
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03/7/2008 08:42
Publicado por: lolichka
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