El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 13 de marzo de 2010

 Blog de Marcelo Figueras

El delicado equilibrio de la fe

Creer

Todos creemos en algo. Hasta el más recalcitrante de los escépticos, hasta el más desmelenado de los ateos. El sólo hecho de vivir nos conmina a creer -aunque más no sea creer que estamos vivos: todos y cada uno de nosotros otorgamos el beneficio de la duda al extraño percance de la propia existencia.

Subsistir en este mundo supone creer en una serie de convenciones -o mejor: de relatos- a los que nos sometemos (casi) sin cuestionamientos. Creemos en el derecho del Estado a la existencia, y en consecuencia en su poder sobre nuestras vidas. Creemos en el dinero. (Y en consecuencia en su poder sobre nuestras vidas.) Creemos en la ley. Creemos que el verde del semáforo nos habilita a pisar el acelerador, que las declaraciones de impuestos son inevitables, que la gravedad existe. (Aunque en realidad no exista como tal: no hay fuerza alguna a la que pueda llamarse ‘gravedad', se trata de una consecuencia en la distorsión del espaciotiempo.)

Esta disposición natural de nuestra especie a creer, esta práctica de consensuar relatos -empezando por el mismo lenguaje- que facilita que nos entendamos y que funcionemos en sociedad, nos predispone a cometer ciertos errores. Creemos demasiado. Juan Cruz lo sugería ayer en su columna del diario El País, citando a su vez al psiquiatra Vicente Mira. Nuestra tendencia a creer, a depositar la fe en algo (por lo general en un discurso o noción cuyo efecto principal es el de tranquilizarnos), puede teñir toda nuestra percepción y así predisponernos al tropezón, a la caída.

En estos días, sin ir más lejos, oí al presidente de un país latinoamericano sostener que una intervención militar en un país ajeno que no lo había agredido equivalía a una defensa de la soberanía de su propio pueblo. En un eco malsano, el presidente de un país de América del Norte utilizó su poder de veto para preservar el derecho de sus agentes a practicar la tortura. Esta gente está llevando su relato demasiado lejos. Nuestra fe en el sistema democrático -el aval de las mayorías a sus representantes, la confianza depositada en los instrumentos de la ley- no puede, no debe ser utilizada para avalar lo contrario del sistema, a saber, el vale todo, el poder omnímodo del Estado por sobre los ciudadanos, la violencia sin control. El sistema se ha dado límites a sí mismo, en la certeza de que los necesita. No se enfrenta la ilegalidad con más ilegalidad. Lo que un presidente democrático decide no es necesariamente democrático por carácter transitivo. No todo lo que hace un presidente, por más popular que lo certifiquen las encuestas, es necesariamente legal. De otra manera deberíamos concluir que todo lo actuado por Adolf Hitler, en su carácter de representante electo en las urnas, debería ser justificado en tanto complimiento de un mandato certificado por los votantes alemanes.

El pueblo español entendió bien la diferencia, al acudir ayer mayoritariamente a las urnas. A la muerte no hay que responderle con más muerte, sino con votos -o sea: con la práctica de la ley.

Yo no quiero que nadie mate a nadie con la excusa de que me está defendiendo. No pienso ser cómplice de esa violencia.

Creamos, sí. Pero sin ser crédulos.

[Publicado el 10/3/2008 a las 20:30]

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Comentarios (1)

  • Cuando me refiero a la columna de Juan Cruz de 'ayer', estoy hablando de la edición de El País del domingo, dado que este texto salió con un día de retraso...

    Comentado por: figueras el 11/3/2008 a las 12:30

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cinco novelas: El muchacho peronista, El espía del tiempo, Kamchatka, La batalla del calentamiento y Aquarium. Sus libros están siendo traducidos al inglés, alemán, francés, italiano, holandés, polaco y ruso.

 

Es también autor de un libro infantil, Gus Weller rompe el molde, y de una colección de textos de los primeros tiempos de este blog: El año que vivimos en peligro.

 

Escribió con Marcelo Piñeyro el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana, considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. Suyo es también el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; de Rosario Tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana) y de Las Viudas de los Jueves, basada en la premiada novela de Claudia Piñeiro, nuevamente en colaboración con Marcelo Piñeyro.

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara una novela por entregas para internet: El rey de los espinos.

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

Aquarium (2009). Ediciones Alfaguara

 

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

 

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

 

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

 

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

 

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

 

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

 

Las viudas de los jueves (2009)

Fecha de estreno: 10 septiembre 2009

Dirección: Marcelo Piñeyro

Guión: Marcelo Figueras y Marcelo Piñeyro, basado en la novela de Claudia Piñeiro

 

Rosario Tijeras (2005)

Fecha de Estreno: 26 mayo 2006

Dirección: Emilio Maillé

Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

 

Peligrosa obsesión (2004)

Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004

Dirección: Raúl Rodríguez Peila

Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

 

Kamchatka (2002)

Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002

Coproducción con: España

Dirección: Marcelo Piñeyro

Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

 

Plata quemada (2000)

Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000

Coproducción con: España, Uruguay y Francia

Dirección: Marcelo Piñeyro

Guión: Marcelo Figueras y Marcelo Piñeyro según la novela homónima de Ricardo Piglia.

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