El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
Una pantalla de siete pisos

Salma Hayek con unas gafas de tres dimensiones.
Ayer fui a ver una película al IMAX por primera vez. Hace algunos años había visto uno de esos documentales típicos en un IMAX de los Estados Unidos, pero nunca un film de ficción. La experiencia me dejó fascinado.
La característica principal del sistema son las dimensiones de su pantalla. No se trata de la tradicional pantalla rectangular en sentido apaisado, sino de una de un alto inusual, más propia de un edificio de siete pisos que de un cine: es casi como enfrentarse a un muro enorme, un lateral de ese edificio virtual. En algunos casos, como en el de la reciente Beowulf, la experiencia se complementa con la visión en 3D. Aquellos que deliramos por el cine estamos enganchadísimos con el formato rectangular, cuanto más apaisado -más cinemascope- mejor. Pero no puedo dejar de admitir que ese marco que amamos es una elección tan caprichosa como cualquier convención: maravilloso para componer imágenes, pero poco conectado con la experiencia humana. En cambio la pantalla de cualquier IMAX sugiere que, antes que estar viendo una película, estamos siendo testigos privilegiados de algo que está ocurriendo de verdad, delante de nuestra vista. Se me ocurre que la imagen mental que construimos con la colaboración de ambos ojos es, como la pantalla del IMAX, tan alta como ancha. Y que por eso avanza por sobre las convenciones del cine, sugiriéndonos la contemplación de algo que se parece más a la experiencia pura -aun cuando tengamos claro que sigue tratándose de una película.
Lo que vi fue Soy leyenda, una película que podría haber estado muy bien si se hubiese atenido más a la novela original de Richard Matheson, pero que se desbarranca en la segunda mitad al convertirse en un vulgar film de vampiros. Pero la presentación de esa New York deshabitada quita el aliento, al menos en el IMAX: es como estar allí, contemplando los pastos que crecen en las rajaduras de la Quinta Avenida. Lo que me fascinó fueron los seis minutos de The Dark Knight que proyectaron, a modo de bonus, antes de Soy leyenda. Cuando dos ladrones cruzaron una calle por lo alto mediante un cable, sentí que me caía. (La presentación del Joker interpretado por Heath Ledger me encantó, dicho sea de paso. Sobre todo el momento en que se quita una careta para revelar su verdadero rostro -con la pintura a que estamos acostumbrados pero totalmente borroneada, lo que le da un aspecto siniestro- y parafrasea a Nietzsche de esta manera: "Lo que no nos mata nos hace más... extraños".)
No estoy sugiriendo que haya que olvidarse de las pantallas convencionales y quedarse con el IMAX. Tan sólo digo que ofrece al espectador cinematográfico vértigos y posibilidades nuevas. Lo más probable es que tienda a usárselo para grandes producciones, como Beowulf, Soy leyenda y The Dark Knight -hay mucho 3D en nuestro futuro-, pero esa sensación de estar contemplando lo que ocurre desde una proximidad mayor a la que estábamos habituados también debería producir efectos interesantes en un relato intimista. Bergman en el IMAX, por lo pronto, se volvería prácticamente intolerable.
[Publicado el 09/1/2008 a las 09:15]
Apenas leí tu post llamé a mi hijo y le pregunté: ¿Qué es eso? ¿Dónde está? ¿Cuánto cuesta? -Mirá, te tomás el 15 en Campichuelo y después que pasa la Gral Paz...¿Eh? Hora y media para ir, hora y media para volver. No, está bien, por ahora sigo yendo al Cineduplex.
Comentado por: Alicia el 24/1/2008 a las 03:57
pues sí, yo en mi ciudad tengo un Imax y allí pasan tanto documentales tipo Galápagos, El cuerpo humano, Deportes de riesgo, como películas como Poseidón, Harry Potter, la última, y otras que se ven fantásticas. lo especialmente atractivo es que permiten ver detalles que de otra manera no son asequibles, y esa proximidad es la que atrae y catapulta las emociones al punto de experimentar cosas como aquellas que dices, de que sentías que te caías. de hecho, te advierten que si te mareas, cierres un momento los ojos y esperes.
no deja de ser una experiencia un poco violenta, pues te enfrenta sin defensas a un mundo que pretende integrarte, cuando en realidad tiene todo bajo control...espectador incluido! ;)
Comentado por: lolichka el 10/1/2008 a las 02:44
Comentado por: ezequiel el 10/1/2008 a las 00:22
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
17/5/2008 04:10
Me suena a que la idea de este...
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ESTA SUPER BIEN RELATADO ME...
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