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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Marcelo Figueras

El arte de la novela (3)

Me pregunto si puedo hablar de la cuestión de la novela en Hispanoamérica, dado que formo parte del baile. Y me cuestiono también la validez de mi opinión al respecto, en tanto sé que soy un pésimo lector de las ficciones escritas por autores de nuestro continente y también de las españolas. Me respondo entonces que el hecho de escribir ficción no invalida que hable sobre la novela: tengo tanto derecho a hacerlo como un lector, un editor, un crítico. (En esencia -esto es algo que se me olvida nunca- sigo siendo lo que fui originalmente, esto es un lector más, con todos los derechos y obligaciones del caso.) Y me contesto además que mi testimonio es válido a pesar de ser tan mal lector de ficción hispanoamericana, porque las razones que me hacen así tienen que ver con el quid de la cuestión.

En primer lugar, no leo demasiadas novelas originales en español porque lo que sé de ellas no basta para atraparme, para concitar mi interés. Estoy informado, sí, pero no logro interesarme del todo. Lo cual es preocupante, al menos para mí. Porque significa que no encuentro novelas que puedan convertirme en lector, cuando lector es todo lo que deseo ser. Y al preguntarme a qué se deberá este desierto recuerdo algo que me ocurre cada vez que viajo por nuestros países. Siempre descubro novelas y novelistas de los que nada sabía, cuyos libros no llegan nunca a mi país. A pesar de internet, a pesar de las casas editoriales de alcance internacional, la circulación de nuestras obras por el continente idiomático es pésima, quizás peor que nunca. Los diarios y las revistas especializadas son una correa de transmisión más ineficiente, más atomizada que hace veinte, treinta años. Cuando era chico leía en tal diario o cual revista que el autor Equis era magnífico, posiblemente un genio. Corría a comprar su obra y comprobaba que el periodista o crítico había dicho la verdad, o cuanto menos no había estado del todo errado. Ahora leo cosas semejantes y cuando acudo al ensalzado autor Zeta me siento engañado: por Zeta y por el medio en que leí sus loas.

/upload/fotos/blogs_entradas/libros_1.jpgEs posible que la novela que estoy buscando no haya sido editada aún. Hace un par de días Rolando Gabrielli decía aquí mismo, en un comentario: "El público está cada día menos educado, preparado para leer textos trascendentes. Hoy Tolstoi y Dostoievski se morirían de hambre". Pero también es posible que la novela exista y haya sido editada... y que nunca nos hayamos enterado de su existencia. Kundera se pregunta: "¿Dónde están hoy los grandes poetas? ¿Han desaparecido, o es que sus voces se han vuelto inaudibles?"

¿Saben de muchas novelas contemporáneas, editadas en Hispanoamérica, que cumplan con el modelo kunderiano? Novelas que observen la moralidad del buscar conocimiento profundo por la vía de la belleza. Novelas que tengan ‘la sabiduría de la incertidumbre'. Novelas que digan, o cuanto menos insinúen, cosas que no han sido dichas nunca. Novelas que perturben, que nos sugieran que las cosas no son tan simples como parecen. Nacidas de novelistas que sean como "exploradores tanteando el camino en el esfuerzo de revelar algún aspecto desconocido de la existencia... fascinados no por su propia voz sino por la forma que están buscando".

Sí, ya sé. Algunos títulos vienen a la mente. Pero son escasísimos, tratándose de un continente idiomático tan poblado. Y algunos de sus autores, ay, han muerto incluso antes de tiempo. Por lo general no encuentro novelistas exploradores sino novelistas preocupados por encajar en el nicho del género. (Amo los géneros, como a ustedes les consta, pero creo que el desafío no es copiar sus recetas sino reinventarlos desde dentro: subvertirlos.) O novelistas ocupados en escribir en los márgenes de los nombres de moda que por supuesto vienen de otro continente: sub-Bernhardts, sub-Houellebecqs. O novelistas aliviados por la posibilidad de especular sobre el azar (ah Paul Auster, cuánto daño has hecho sin desearlo), en la medida en que eso los releva de la responsabilidad de "investigar la vida humana en medio de esta trampa en que el mundo se ha convertido".

Lo que percibo en general es una increíble falta de ambición. Una aceptación, una subordinación voluntaria al hecho de formar parte de una presunta periferia: muchos escriben lo que desde los centros de poder mundial se supone que debemos escribir los que vivimos en otra parte, los que pensamos y soñamos en otro idioma: ejercicios de estilo inconducentes, filigranas; o miserabilismo, color exótico de Tercer Mundo. Escribimos como si aceptásemos que estamos en inferioridad de condiciones, como si diésemos por sentado que no podemos dialogar de igual a igual con los grandes -y no me refiero a los grandes de hoy, sino a los de siempre. A la hora de sentarse a escribir no existen escalafones predeterminados: todo escritor es un Cervantes potencial, un Kafka, un Murakami. Hace falta talento, eso está claro. Pero lo primero que hace falta es coraje.

Les pido perdón por este discurso interminable, que ante todo me interpela a mí mismo. Ocurre que en la inminencia del Año Nuevo me puse a pensar en lo que deseaba para el 2008. Lo primero que vino a mi mente fueron los buenos deseos de rigor. Les deseo a todos ustedes ‘más vida', en el sentido de la bendición bíblica arrancada al Angel a brazo partido: no tan sólo una vida más larga, sino una vida que sea ‘más' en sí misma. Pero además pensé que deseaba -para mí, para ustedes- que de una vez por todas apareciese una de ‘esas' novelas que nos revela que lo que considerábamos imposible es posible, que lo que parecía inconcebible es natural, que donde veíamos muro se ha abierto una puerta.

Ojalá el 2008 sea ‘ese' año. El año bisagra.

Felicidades para todos.

[Publicado el 28/12/2007 a las 09:30]

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Comentarios (11)

  • Ah, pero si yo pensara que el sentido de una novela es sólo el que mencionás, la decepción sería casi constante (además de que no me atrevería a escribir ni una sola línea más en mi vida). ¿Qué del consuelo que me trajeron novelas que seguramente quedarían calificadas como menores? Nunca supe analizar académicamente nada, me olvido de las definiciones, de los géneros, de todo lo que no sea lo que me conmueve: estar frente a otro ser que comparte conmigo la condición humana, frente a su terror, a su soledad, a su esperanza, a su amor, a su decepción, a su fragilidad. Claro que hay que saber estar todo ahí en un texto, hay que saber contar la verdad más profunda de nuestro corazón, pero es eso lo que pido y eso lo que detecto en un escritor. Que no haga concesiones, que trate de no pensar en agradar, que sea descarnado con sus personajes. Y la belleza, claro, siempre la belleza.

    Comentado por: inesg el 02/1/2008 a las 20:07

  • La novela es un género camaleónico, cambiante, respira el yo personal, colectivo, la realidad y la ficción, recicla lo que se produce en la vida, historia, memoria, sueños, tiene un contrato a perpetuiidad con el tiempo. Trabaja con lo que tiene a mano y eso es todo. Siempre se escribirán buenas y malas novelas, y lo difícil seguirá siendo innovar dentro de la novela. Eso no lo hace un blog, sino un autor -lector que prepare, cree un escenario diferente para la nueva novela más allá de satisfacer aun público X. Las nuevas tecnologías, de alguna manera están influyendo, pero a la vez aislando cada vez más a numerosos lectores de la gran aventura de la novela.El estilo lo crea un autor, nunca una herramienta.

    Comentado por: rolando gabrielli el 02/1/2008 a las 00:29

  • Hoy, como nunca, se discute acerca del futuro de la novela. Creo que esto es bueno, el solo hecho de que se de esta discusion significa que la novela tiene larga vida. Muchos proponen que el tipo de escritura que se ve en los blogs, intimista y en primera persona, deberia plasmarse en el papel, y no estaria mal. Pero seria bueno que un estilo nuevo no suprima a los existentes, porque el arte es libertad y en el deben estar contenidos todos los estilos.

    Comentado por: Luciano Doti el 01/1/2008 a las 20:09

  • Hola marcelo. Leí una crónica tuya taxi driver, más atrás, atrás.. y leí esto sobre las noveleas. Me parece que viene la novela por blog, más allá del cuestionamiento de los blog a su instantaneidad y falta de rigurosidad. Aquí un ejemplo de falta de rigurosidad, pop y taxi driver: http://altohospicionovela.blogspot.com/
    un abrazo.

    Comentado por: rodrigo el 01/1/2008 a las 20:00

  • No tenemos ninguna seguridad que en el futuro los seres humanos lleguemos a ser mejores, más solidarios o más tolerantes. En cambio, estoy convencido que mañana alguien me contará una historia que hoy no conozco y me encantará.
    (Jean-Claude Carrière)

    Mis deseos de alegría. También brindaré por ustedes cuando suene la última campanada que dará inicio al año bisagra.

    ¡salud!

    Comentado por: Serpiente Suya el 29/12/2007 a las 09:53

  • Es necesario, Marcelo, remover el árbol de la novela desde un sitio del primer mundo, para llegar a los mercados. Hoy existen demasiados intereses, sin duda.La novela pareciera sepultada por su fama, protagonismo, vedetismo de diva solitaria en el mercado de la palabra en tiempos digitales. Kundera es europeo, kafkiano, francés, piensa, razona, escribe, teoriza, y al otro lado, incluyendo el Norte, hay mucho de vodevil literario.Por eso Susan Sontag ingresño a Roberto Bolaño al mercsdo norteamericano como el último grito de una mohicana. Mujer inteligente, viajada, pensadora, crítica, son la n de nacionalista ni la f de frontera ni la m de mezquina. La novela del pobre mental es hoy la TV, los video juegos, el chat y los celulares. La trampa digital que digiere un par de neuronas descarriadas.Incertidumbre, contradicción, aventura, vértigo,pasión,poesía, explorar, contaminación.... todas son palabras para novelar la novela.

    Comentado por: rolando gabrielli el 28/12/2007 a las 18:00

  • figueras,sublime

    si hay un lugar donde aun puede sorprender una novela ese es buenos aires. alli ,por tradicion y españa,porq se esta convirtiendo en Imperio. lo demas, barrido por la ola neocon desde los 80.
    por cierto..talleres?.por favor!!,q inutilidad. un saludo, pibe

    Comentado por: jevi el 28/12/2007 a las 17:33

  • Perdón por insistir, pero... DEBERíAS!
    Si querés podés practicar conmigo! (lo de dar clases, tal vez por acá no se vea claramente pero soy varón)

    Bueno, volveré a insistir en otro momento, feliz año a vos y a tod@s l@s lectores!!

    Comentado por: Patto el 28/12/2007 a las 17:11

  • Dear Patto,

    gracias por tu interés, pero no doy talleres. ¡No sabría cómo hacerlo!

    Feliz 2008 para tí.

    Comentado por: figueras el 28/12/2007 a las 16:38

  • OJALÁ.

    PD: ¿Das talleres?

    Comentado por: Patto el 28/12/2007 a las 16:35

  • La novela, amigo Marcelo, lo primero que otorga, es licencia para matar la realidad. Una acto legitimo, visceral, necesario. Quienes estamos enganchado en el vicio de la palabra, de ninguna otra manera respiramos. Cualquier lector, tiene derecho a expresarse a su manera, sin culpa ni remordimiento.La novela pareciera lanzar sus propios agentes para que la diseccionen como un conejillo de Indias y luego la reinstalen en el quirófano de los anaqueles. Oh Reina de los Best Seller, querida, qué piel, qué piernas, qué cuerpo, qué tiempo y qué escenario, que historia y descenlace...
    La novela es la fiebre, no las sábanas...es un suicidio voluntario frente a un espejo, lentamente la imagen se va arrancando del vidrio luminoso y opaco...Vivimos una época de la novela por encargo? El papel celofán de la novela? La novela es masculina o femenina? La novela goza de buena salud económica, la audacia de agentes y editoriales, es feroz, y cómo tocan los resortes del mercado, la puerta profunda de la banalidad y vanidad del lector.
    Kundera, se pregunta también, nos comenta Marcelo, dónde están hoy los grandes poetas o si sus voces se han hecho ianudibles. Ambas interrogantes tienen algo de cierto. No son tiempos para la poesía. El mercado es una aspiradora de best seller de autoyuda y de libros recomendados. Ya no están las viejas voces que tronaban en el desierto de otras épocas, de Whitman a Neruda, de Mayakovski a Guillén, Nicolás...sin embargo, mi querido Milan, bajo esta mala capa de época digital, sobrevive la poesía...Nicanor Parra, es un poeta de este y otros tiempos...Panero, encerrado en una clínica, Gonzalo Rojas, potente poeta de la vida, el amor y la muerte, y otros con pobres escenarios de difusión como suele corresponder a la realidad de este género...La poesía es para corredores de fondo y solitarios..no hay espacio para la pasarela....
    La novela tiene capital es España, las editoriales seleccionan y editan...ese es un punto real. El Tercer mundo es un viaje circular al más acá, una realidad asfixiante, sobreviviente...Curiosamente se hace una apología, en este nuevo Boom, a los escritores in fronteras, cosmopolitas,casados con otros idiomas y parejas de otras nacionalidades...La literatura tiene una sola patria, el lenguaje, lo que es en si misma, nunca ha estado rodeada de fronteras y si así hubiese sido, son falsas y siempre han sido derribadas...No hay recetas en este oficio....es el más aventurero de todos los sueños...Hay que seguir escribiendo frente al precipicio, pero sin caerse...
    Un venturoso 2008 para usted, su familia y lectores...son mis sinceros deseos...r.g.

    Comentado por: rolando gabrielli el 28/12/2007 a las 15:53

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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