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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 6 de septiembre de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Salven a las neuronas

La cuestión me preocupa. ¿Por qué será que las nuevas generaciones -algunas tan nuevas como para haber pisado apenas la adolescencia- sienten esa compulsión de intoxicarse cuando salen a (lo que se supone es) divertirse? Ojo que no hablo desde el prejuicio. No tengo nada contra el alcohol ni tampoco contra el uso recreacional de algunas sustancias, aunque desconfío de las pastillas que encapsulan algo que no sé qué es y que proceden de un laboratorio al que no puedo demandar porque no existe, al menos legalmente. Lo que me desvela es la forma en que eligen intoxicarse. Una cosa es beber durante una juerga, y otra muy distinta beber antes (lo que en la Argentina se denomina hoy: ‘la previa') tanto como para llegar totalmente emplastados y descompuestos al inicio de la cita. A la mañana siguiente muchos pibes no recuerdan nada de lo que hicieron. (¿Cuál es la gracia de divertirse si después no lo recuerdo?) Otros tantos ni siquiera saben cómo fue que regresaron a casa. 

No me desgarro las vestiduras. Imagino que la mayoría sobrevivirá a los excesos y pondrá proa al norte más temprano que tarde, como los representantes de tantas otras generaciones. Pero corríjanme si me equivoco. Yo percibo otra ansiedad en la raíz de estos descontroles. Algo más parecido a la angustia, al vértigo ante un abismo, que a la simple energía desbordada que es propia de la juventud. 

En la Argentina, durante la adolescencia que me tocó en suerte, mi generación estaba demasiado preocupada por la supervivencia -hablo de los tiempos de la dictadura- como para permitirse el desmadre. La necesidad de controlarnos a nosotros mismos hasta la exasperación (una palabra a destiempo, una reacción destemplada, y podía ser el fin) terminó pasándonos factura mucho después. Nos condenó a una adolescencia a destiempo. Estallamos mal, porque para ese entonces estábamos en condiciones de hacer más daño (a los hijos que ya existían, por ejemplo), pero estallamos al fin -por suerte, dadas las circunstancias. 

Lo que me pregunto es si nos equivocamos al creer que los que venían después nuestro lo tendrían todo, por el simple hecho de circular en libertad, de vestirse como quieren, de poder expresar la opinión que les venga en gana sin padecer al Palito de Abollar Ideologías. (Mafalda dixit.) Está visto que la democracia, en la que nosotros depositábamos todas nuestras esperanzas, no significa para ellos garantía alguna de felicidad. Porque ni les asegura que podrán vivir bien (esto pasa tanto en Latinoamérica como en la España de los mileuristas), ni les ofrece una causa por la que valga la pena luchar, entregándose de lleno y cargando sus días de sentido.  

¿Les hemos fallado tanto? ¿Hemos sido cómplices, aunque más no sea por omisión, en esta reducción de la existencia a un trámite burocrático que el sistema ha operado con tanta astucia? ¿Los convencimos, queriéndolo o no, de que viven en un mundo donde nada puede cambiar para mejor?

Pregunto porque me duele. Porque quiero hacer algo. Porque no deseo saber de más muertos por sobredosis y mixes explosivos. Y porque me gustaría que tantos chicos dejasen de incendiar sus neuronas a lo bonzo.  

Las necesitaremos todas para salir de este pozo.

[Publicado el 30/11/2007 a las 11:20]

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Comentarios (10)

  • TRES TATUAJES
    Para el Sr. Marcelo Figueras.
    He escrito una novela su título es TRES TATUAJES sta de 412 páginas Desearía que TRES TATUAJES se pudiera publicar y como tenés experiencia en ello te pido que me asesores

    Es una novela que plantea la lucha contra el flagelo del terrorismo y como los ciudadanos comunes podemos vernos involucrados. Además de estos peligros está presenta la única esperanza que aún nos queda...el amor.
    Está referida a un flagelo del siglo XXI, el Terrorismo Internacional, basada en algunos hechos y situaciones reales, cuenta la historia de tres hermanas que viven en la ciudad de Buenos Aires (podría ser cualquier ciudad del mundo)donde se desarrolla la trama y descubren que su padre un reconocido médico, era además un agente secreto de un grupo especial antiterrorista que investigaba la formación y el accionar de estos grupos. Las tres chicas con ayuda de un periodista tendrán que descifrar cada uno de los TRES TATUAJES que tienen en sus propios cuerpos, allí oculta, está la clave para encontrar la valiosa información. Buscarán lo que les dejó su padre, entonces se revelarán datos de las personas y gobernantes involucrados en estas actividades, los países en donde los terroristas viven y cuando actuarán, sembrando el terror y la destrucción con ataques a los blancos elegidos.
    Pero los terroristas no pueden dejar que esto suceda y tratarán de eliminarlas.
    Las hermanas están en una encrucijada llena de peligros, no pueden confiar en nadie, ni siquiera en la justicia Argentina, pues un detective de la misma policía resulta ser en realidad, una célula terrorista que también intentará matarlas.
    A pesar del peligro que corre su propia vida y la de su familia, la protagonista Kassandra encontrará el amor.

    El terrorismo es el mal del siglo XXI, esto mas allá de preocuparnos nos debe servir para estar alertas y preparados, ya que no hay ningún lugar del mundo para estar a salvo.....

    La idea es continuar la saga pues estoy escribiendo la segunda parte que se llamará DOS TATUAJES, y finalizaría con la tercera y última que obviamente se llamará UN TATUAJE
    Rubén Vaz Romero
    E-mail: ckruben1@yahoo.com

    Comentado por: Rubén González Vaz Romero el 15/12/2007 a las 16:31

  • Me gusta leer tus textos aunque no lo hago con la frecuencia que quisiera. comparto esa misma preocupación y me quita el sueño esa destrucción de neuronas. Intento transmitir algo positivo en las aulas de la universidad donde laboro, que pueda contribuir a salvar neuronas.
    Descubrí tu página hace unos meses y me gusta leerte, es un rincón de la red que me atrapa. Felicidades!!

    Comentado por: Martha el 14/12/2007 a las 03:38

  • Tal vez la respuesta sea menos existencial, más mundana, si el caso de ellos es similar al mío y al de mis amigos:

    Yo lo hago (la "previa") porque es más económico, más barato tomar un ron en mi casa con mis amigos que pagar lo que se les ocurra en la discoteca de turno por un trago con demasiado hielo, o una cerveza rebajada con agua.

    Que luego, muchas veces, se nos vaya la mano, es otra cosa.

    Comentado por: Esteban el 03/12/2007 a las 13:23

  • Ezequiel gracias por todo lo que brindás en tu comentario.Pasé hace mucho una adolescencia que , aunque llena de ideales de un mundo mejor, también lidiaba con la muerte, y sin lugar a metáforas.Me doy cuenta de esto recién ahora, al leer tus palabras.Me parece genial que chicos de tu edad participen en estos lugares y se mezclen así los distintos estadios de la vida de las personas.
    Gracias denuevo Ezequiel!

    Comentado por: amalia el 03/12/2007 a las 10:26

  • La respuesta no es tan simple, pero tampoco es tan compleja; basta hacer dos o tres preguntas salvajes para que el adolescente que soy yo las responda.
    ¿Quién sos? ¿Qué buscas?

    Soy una adolescente argentino, sé mi nombre y me miro al espejo: sé que soy ese que me mira pero no sé quién soy. Hay un vacío (eso pienso), pero no, estoy lleno de elecciones y detrás de ellas presiento a la sustancia de la incertidumbre, como un árbol al que le cuesta elegir el fruto que dará (la maduración es inevitable, tarde o temprano se muere). Entonces prefiguro el vacío del espejo, imagino otros espejos iguales al mío, con rostros semejantes al mío, con las mismas incertidumbres; pero mi ignorancia me abisma hacia allí donde no hay reglas, ahí donde está la muerte también: es el juego cuyas reglas desconozco, esa es la idea; los medios para brindar con la muerte son variados. Me encuentro identificado con ellos que son también yo, somos la danza oscura y quisiéramos volver a la nada de la que salimos, quizás por eso la búsqueda de un morir: un amago de ausencia, pero no, estoy aquí y de aquí tan lejos como se puede estar. Esa es la idea, irse para siempre del orden que prefigura nuestras vidas (suponemos los adolescentes), irse para siempre sabiendo que volveremos. Algunos no han vuelto. Hay que esperar las estaciones que nos hacen crecer y creer en una vida que quizá no existe, pero que todos buscamos en viajes fuera de nosotros o no.

    Comentado por: ezequiel rodríguez el 03/12/2007 a las 01:30

  • Me gustó mucho.
    Pero voy a decirlo al estilo Coppola, a vos que te gusta tanto el cine: "the vacuum, ah the vacuum!" Ese vacio por el cual se ha vertido mares de tinta -- y mares de droga (desde 1968).

    Comentado por: Carmen el 01/12/2007 a las 20:42

  • Es propio de la edad joven la atracción del abismo, el todo o nada, la intensidad. No se piensa siquiera en la posibilidad de la muerte. Cada generación joven ha lidiado con sus mandatos históricos: la lucha revolucionaria, la liberación sexual (la liberación como mandato, eso sí que era contradictorio y no nos dábamos cuenta) y podría invitarlos a completar la lista. Ninguno de estos empeños dejó indemne a sus seguidores. Los que nos hicimos adultos en los últimos coletazos de modernidad quedamos atragantados de tanto mandato, de tanto deber ser, y rompimos la tradición. Se nos rompieron también las viejas certezas. No podemos ayudar a nuestros hijos a construirse un mundo simbólico donde sostenerse sencillamente porque el que teníamos estalló y vivimos para juntar los pedazos. El único puente firme entre generaciones es el afecto.

    Comentado por: morajú el 01/12/2007 a las 13:09

  • Pues yo creo que justamente el hecho de que no hay nada de que preocuparse es lo que te da la libertad de ser así....Yo estoy como en la mitad de las dos generaciones y así siento que viene siendo hace un tiempo. Los grandes culpables muchas veces son/somos los propios padres porque les hacemos la vida tan fácil a los hijos que no hay nada más a que aspirar que un buen reventón "descerebrado"...unos pocos se salvan, pero eso es más por suerte que por cuna.

    Espero no cometer el mismo error con los míos.

    Comentado por: dorothy hale el 01/12/2007 a las 03:38

  • He visto -y veo- de cerca esas cosas.

    Pueden haber muchas causas para el descontrol, la más común me parece que es el deseo de "escaparse de la realidad". Antes, los jóvenes querían cambiar la realidad, los de ahora sólo quieren escaparse. Antes, cuando la democracia era una utopía, había una dirección. Ahora, que supuestamente estamos ahí, no se ven muchas alternativas.

    Por otro lado, el entramado social se solidifica alrededor de máquinas y pantallas. La gente deja de mirarse a los ojos. Se esquivan, son felices en su soledad. Cuando caen las reuniones sociales, todos los complejos y miedos los arrollan de tal manera, que necesitan una abusar de la "ayuda" química.

    Es cierto que las generaciones anteriores nos dieron esta realidad (soy del 83), pero tampoco veo a mi generación cambiando el rumbo, porque la mayoría no tiene un rumbo, una dirección, sólo saltan en el lugar, simplemente no se mueven.

    Igual, siempre hay unos pocos capaces de cambiar el destino de muchos.
    Veremos que pasa.

    Comentado por: Patto el 30/11/2007 a las 17:29

  • Marcelo, un placer conocer tus escritos. La verdad que es interesante lo que escribes porque toca dos niveles que crean casi una paradoja: me jodo la vida porque quiero vivirla a pleno. Es algo que tambien se ve por paisajes europeos y me resisto a creer que es alli a donde evolucionaremos. Y es interesante tambien porque arroja una luz de esperanza ante el hecho de "darnos cuenta", el primer paso para el cambio. Soy de la generacion del 70, del norte argentino, mis padres me han contado cosas sobre la dictadura, me vine a España a ver que tal el "mundo desarrollado" y la decepción al encontrar un mundo "no tan desarrollado" o con jovenes con iguales o peores incertidumbres es realmente desagarrador. Pero aquí estamos, firmes, a veces esperando, a veces haciendo, pero siempre avanzando. saludos, Adrian

    Comentado por: Adrian Silisque el 30/11/2007 a las 13:52

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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