El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
Holden Caulfield ahora es un cráter
La noticia es simple. El vocero de la NASA Jack Schmitt anunció que se acaba de bautizar a uno de los cráteres de la luna con el nombre de uno de los personajes más célebres de la literatura universal. El cráter Holden homenajea al narrador de The Catcher in the Rye, la novela de J. D. Salinger. En algún sentido, que ese agujero enorme de un astro remoto tenga hoy el nombre de Holden Caulfield tiene algo de justicia poética. A fin de cuentas en la rebeldía de Holden, eterno adolescente, existe un toque de misantropía. "La gente siempre aplaude por los motivos equivocados. Si yo fuese pianista, tocaría adentro del maldito armario", dice Holden en un pasaje de la justamente célebre novela. Ahora podría agregar: "O tocaría en la luna". Donde nadie lo importunaría ya -ni a él ni a su ermitaño autor.
Según la declaración de Schmitt que reprodujo el diario Página 12, el criterio con que se eligen los nombres de los cráteres es el de "hacer honor a aquellos hombres y mujeres que han llegado muy lejos en su afán de explorar los límites del esfuerzo humano". No me parece mal, aunque tampoco me disgustaban esos nombres poéticos al estilo Mar de la Tranquilidad. ¿Existirá ya un cráter Hamlet del que nunca me he enterado?
Seguramente a Holden le disgustaría la distinción. Pero yo no soy Holden y puedo darme el lujo de aplaudir.
Por todos los motivos equivocados, por supuesto.
[Publicado el 24/10/2007 a las 10:30]
Comentado por: Ludo el 24/10/2007 a las 20:35
Comentado por: Coco el 24/10/2007 a las 15:58
Piel, aunque no te dejara una impresión muy allá, diría que lo leíste bastante bien.
Yo no sabría si es lo que más me gusta de Salinger, pero sí sé que es su libro sobre la inocencia. Tiene otro, donde pasaría de lo adolescente al joven cayendo a demasiada velocidad en el terreno de lo adulto, que tal vez te gustaría más: Franny y Zooey.
Luego están los 9 cuentos, donde algunos son hasta demasiada adultos; recuerdo lo duros que me parecieron "Linda mi boquita y verdes tus ojos" o "Para Esmé, con amor y sordidez"; donde si tengo que decir la verdad recordé a Flannery O'Connor. Lo digo así porque yo lo leí primero a él, peor en realidad es ella quien lo recuerda por ser posterior su obra. Bueno, leyendo "El guardián..." me acordaba de las primeras doscientas páginas del Moby Dick y desde luego, no tienen nada que ver; deben ser cosas mías, no de J. D., O' Connor o Melville.
A riesgo de contradecirme algo ante Marcelo, no puedo dejar de decir que "Levantad carpinteros la viga maestra" siempre me ha parecido que encierra el material perfecto para una película.
Un saludo, Piel.
Comentado por: Coco el 24/10/2007 a las 15:57
Comentado por: piel el 24/10/2007 a las 14:28
No puedo decírselo, Coco, porque tampoco lo sé. Leí el libro, me lo regalaron pero me temo que fue en el momento equivocado, tal vez antes o después. No me desagradó pero tampoco lo hubiese destacado.
Si no habéis leído el libro y no queréis saber de qué va, saltaos el resto del comentario.
Aunque capto la idea y el personaje que se intenta transmitir (asociado al de la persona que me lo dio) me inspira cierta ternura, sobre todo cuando estoy en el estado de ánimo adecuado, ése en que te revientan los aplausos; no es precisamente mi libro. Además antes de leerlo me explicaron que el sueño de Caufield de ser guardián de niños entre el centeno simbolizaba el deseo del protagonista de no hacerse adulto, de salvar a esos niños impidiéndoles llegar a la madurez (la caída por el precipicio). Y no acababa de verlo de ese modo aunque sí, en conjunto, tiene algo que ver. Me fijé más simplemente en la inocencia de los niños y en el hacer un trabajo, hacer algo, en la vida que tenga un verdadero sentido humano; un sentido para el corazón, para la naturaleza, para lo que realmente somos más allá de lo que a veces nos atrapa: las pretensiones. Algo también del estilo de Momo y los hombres del tiempo. No sé. Para permanecer en la niñez me quedo con Peter Pan. Lo leí mucho antes claro está y se ve que éste, sí, me dejó profunda huella. Un beso, se pone una tierna hablando de niños. Un saludo.
Comentado por: Piel el 24/10/2007 a las 14:26
Soy fan de Salinger, de todas sus criaturas. Podría decirse que, consecuentemente, también soy alérgico casi hasta la urticaria a la información, hasta tal punto que parece que viva en la Luna.
Y por eso, como ni siquiera sé si Salinger sigue vivo o está muerto, -si murió puede que me enterase y lo haya querido olvidar- me pregunto cómo le habrá sentado a él semejante dedicatoria.
Ah, si J. D. ha muerto, no me lo digáis, por favor; bastante tuve con lo de Seymour.
Comentado por: Coco el 24/10/2007 a las 13:43
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
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