El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
Las remakes: ¿arte o saqueo?
Ayer se me ocurrió proponer, por puro animus jocandi, que alguien filmase una remake de la película Network. No lo hice porque pensase que la película de 1976 es imperfecta –más bien tiendo a creer lo contrario-, sino porque estoy seguro de que la gente tiende a escapar de las películas ‘viejas’. ¿Cuántos jóvenes de hoy han visto Network? Como presumo que es difícil que lo hagan en masa, y como me gustaría que el mensaje de la película –más trascendente hoy que entonces- no se perdiese, se me cruzó que la manera más expeditiva de acercar el guión de Paddy Chayefsky a las nuevas generaciones sería hacer Network otra vez, aun corriendo el riesgo de que la nueva versión no llegue a la altura del original.
Esta propuesta mía, por cierto irrealizable (no teman, que no tengo línea directa con ningún estudio de Hollywood), suscitó un muy interesante y por cierto apasionado comentario de Coco. A Coco la noción de las remakes le pone los pelos de punta. De hecho llega a decir que una remake es en esencia un saqueo. Sus razones son atendibles. Cito de manera textual, para que no tengan que ponerse a hurgar entre los comentarios: “Según mi punto de vista (nunca mejor dicho) la obra cinematográfica es, básicamente, el retrato fiel de lo que ocurrió en aquel momento preciso. Una película es lo más alejado de la obra teatral que se puede encontrar. O de la novela… En ese sentido, el material filmado se parecería más a un cuadro… Es un instante congelado, intocable… Filmar sobre filmado me parece que está más cercano a pintar sobre el cuadro original”.
Admito que la mayor parte de las remakes son malas y se hacen por motivos espurios, siendo el principal la ausencia de buenas ideas originales. Pero a mí me parece lícito que exista la posibilidad de recrear –y conste que no digo refritar, sino recrear- buenas historias originales. Para empezar, esto ha ocurrido siempre. Shakespeare adaptaba materiales históricos o legendarios convirtiéndolos en drama teatral. (Las anécdotas originales de Hamlet y El Rey Lear pueden ser rastreadas en Saxo Grammaticus y Geoffrey de Monmouth, sin ir más lejos.) A su tiempo el cine adaptó a Shakespeare a su lenguaje y a sus necesidades, del mismo modo en que adapta novelas de toda calaña. ¿Por qué, en todo caso, sería aceptable versionar a Shakespeare en el cine –y que conste que se le han aplicado mil y un vueltas de tuerca a sus historias, algunas hasta ofensivas- y no a Orson Welles, que dicho sea de paso era un shakespiriano de ley?
Otra vez me fui de boca. Tengo una semana de incontinencia tipográfica, como me decía Jacobo Timerman. La sigo mañana.
[Publicado el 10/10/2007 a las 11:19]
Qué idea aterradora, Coco. En las adaptaciones al cine de las novelas de Henry James (notablemente en "La heredera", con la maravillosa Jennifer Jason Leigh) los protagonistas dicen en forma directa y brutal cosas que James jamás le hubiera hecho decir a sus personajes, y la razón es, supuestamente, que en nuestra época no se entenderían las sutilezas de la época de James. No quiero ni imaginarme tu panorama, pero sssshhhh, no hay que dar ideas.
Comentado por: inesg. el 10/10/2007 a las 18:51
Marcelo, -permite que me atreva a apartar otra barrera- a partir de tu deferencia de hoy, ya sabes de dos cosas que me ponen los pelos de punta.
Por seguir en el tajo, se me ocurre otra pregunta con la que cuestionar la tuya de por qué sería aceptable adaptar a Shakespeare al cine y no lo sería el versionar a Welles.
La pregunta, para la que es necesario aportar un pequeño esfuerzo de imaginación -un guiño a la ciencia ficción- es la siguiente: ¿Habría filmado Orson Welles una versión de Macbeth si el propio Shakespeare hubiera rodado una película de su obra en la que él mismo encarnase al protagonista?
Siguiendo la misma línea, esta vez hacia adelante, se me ocurre pensar -temer- que llegue el día en que una editorial de abasto mundial, equiparable a las productoras de Hollywood, decida lanzar un remake de El guardián entre el centeno, El Quijote, Crimen y castigo o El largo adiós. Que decidiesen que había llegado la hora de adecuar los personajes y su dicción al mundo contemporáneo. Que le encargasen la tarea a escritores de reconocida habilidad y oficio. Y que las pusieran en el mercado con el mismo título original.
Esas novelas podrían ser el éxito de la temporada. Podrían, incluso, serlo durante varias temporadas seguidas. Tanto que podrían incluso llevar a desaparición de los estantes de las librerías a las versiones originales, que caerían en el olvido.
Es una idea que apunta, directamente, al reescrito y borrado continuo del pasado que Orwell imagina/predice en su 1984.
Sin mucho exagerar, diría que algo parecido es lo que sufre la obra fílmica a manos de los artífices por encargo de la industria.
Un abrazo.
Comentado por: Coco el 10/10/2007 a las 15:43
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
17/5/2008 04:10
Me suena a que la idea de este...
Publicado por: Jacinta
16/5/2008 23:45
Publicado por: Javier
16/5/2008 22:41
ESTA SUPER BIEN RELATADO ME...
Publicado por: julieth cano bermudez
16/5/2008 12:00
Publicado por: Lulu
16/5/2008 00:26
Publicado por: chuchu
15/5/2008 18:58
Y este post es para que? para...
Publicado por: Mayte
15/5/2008 07:35
quiero saber de mi idolo si...
Publicado por: pilar acevedo de carrión
15/5/2008 07:32
pensaba q abia muerto..... x q...
Publicado por: pilar
14/5/2008 06:31
Publicado por: lolichka
13/5/2008 20:43
Hoy, trece de mayo,a las 22:30,...
Publicado por: kdh
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres