El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 6 de septiembre de 2008
La insoportable levedad del cine
Cuando vi por primera vez La insoportable levedad del ser, la película de Philip Kaufman, no había leído aun la novela original de Kundera. Si mal no recuerdo, por aquel entonces estaba harto de que todo el mundo hablase de Kundera como si fuese la Octava Maravilla, y yo, que siempre me tuve por rebelde (prohibido reírse), no estaba dispuesto a sumarme al rebaño. Pasaron unos cuantos años antes de que me permitiese abrir la novela. Fue amor a primera, aunque tardía, lectura. Creo que es un gran libro, que alterna ligereza y gravedad con la sabiduría de la vida misma, que recrea de manera indeleble el mundo del que habla (Praga durante y después de su Primavera) y que nos regala un trío de personajes inolvidables: todos hemos sido Tomás, Teresa o Sabina en algún momento de nuestras vidas.
Ahora volví a ver la película y me gustó todavía menos. Es verdad que Kaufman trató de pisar sobre seguro: contaba con un productor acostumbrado a respetar las grandes novelas, como Saul Zaentz, con un guionista laureado como Jean-Claude Carriere y con un trío de actores soberbios como Daniel Day Lewis, Juliette Binoche y Lena Olin, que de verdad están muy bien. (Hasta los animales brillan, tanto los chanchos que hacen de Mefisto como los perros que intepretan a Karenin.) Pero algo se ha perdido en la traducción, ese algo que tan a menudo extrañamos en las traslaciones de grandes relatos a la pantalla. La historia es la misma y los personajes no han sido cambiados, pero…
Lo que yo extraño es la voz del relator, ese Dios tan sabio como arbitrario que es parte esencial de La insoportable levedad del ser, al punto de cortar el relato por la mitad y recordarnos que Tomás, Teresa y Sabina no existen más que en su cabeza. Supongo que Kaufman y Carriere habrán creído que esa voz tan idiosincrática no podía ser honrada por el mecanismo habitual del relato en off, cosa con la que concuerdo. Pero al quitarla por completo y quedarse tan sólo con los hechos que la historia hila, perdemos –al menos yo lo siento como una pérdida- las razones por las cuales esa gente y esos hechos se conviertieron para el autor en algo que no podía dejar de contar. Kaufman habrá aspirado a que sus propias elecciones como narrador (secuencias, encuadres, edición, la marcación de los actores) equivaliesen dentro del relato fílmico a las que Kundera toma en el libro delante de nuestros ojos, pero en todo caso el experimento no funcionó.
Todo lo cual remite al viejo tema de la dificultad de las adaptaciones literarias en el cine. Ahí están, para desconcertarnos, las grandes películas salidas de novelas convencionales –desde Vértigo hasta El bebé de Rosemary- y los bodrios en que el cine convirtió tantas novelas que nos resultaban inolvidables. (El mundo según Garp, por mencionar tan sólo un caso de los que lamento personalmente.) También están las películas que parecen haber obtenido un triunfo mediante el recurso de la traición exitosa, recreando la historia casi desde cero para que el cine se engañe y la viva como cosa suya: por ejemplo Blade Runner, que reinventa una novela de Philip K. Dick, o El paciente inglés, que deconstruye la novela de Ondaatje para quedarse tan sólo con los elementos que en ella remiten al cine de David Lean.
Imagino que ustedes se acordarán de muchos otros casos. En el fondo, cada lector de una novela la está dirigiendo en su cabeza mientras la lee, y juzgará a la adaptación cinematográfica ulterior de acuerdo al modo en que coincida o no con ‘su’ versión.
[Publicado el 16/8/2007 a las 10:00]
Adaptación de la literatura al cine: el debate es eterno. Sufrí tanta decepción cuando vi EL NOMBRE DE LA ROSA de Eco, llevada al cine, que me da terror ver películas de novelas. En el caso de Kundera y LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER, ni siquiera quise ver la cinta. Creo que COMO AGUA PARA CHOCOLATE o LA CASA DE LOS ESPÍRITUS no estuvieron tan lejos del texto. Al final, lo mejor es ver el cine como un arte aparte, dentro del cual puede o no darse un buen producto. Ni la literatura reemplazará al cine ni tampoco a la inversa. Malditos de aquellos que creen que disfrutaron de la historia, por haber visto la película. Si tuviera que escoger para salvar mi vida, yo prefiero la letra impresa... yo le pongo las imágenes.
Comentado por: Skiold el 18/8/2007 a las 17:42
Adaptación de la literatura al cine: el debate es eterno. Sufrí tanta decepción cuando vi EL NOMBRE DE LA ROSA de Eco, llevada al cine, que me da terror ver películas de novelas. En el caso de Kundera y LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER, ni siquiera quise ver la cinta. Creo que COMO AGUA PARA CHOCOLATE o LA CASA DE LOS ESPÍRITUS no estuvieron tan lejos del texto. Al final, lo mejor es ver el cine como un arte aparte, dentro del cual puede o no darse un buen producto. Ni la literatura reemplazará al cine ni tampoco a la inversa. Malditos de aquellos que creen que disfrutaron de la historia, por haber visto la película. Si tuviera que escoger para salvar mi vida, yo prefiero la letra impresa... yo le pongo las imágenes.
Comentado por: Skiold el 18/8/2007 a las 17:40
Coincido con lo que decís. A mí me gustó la adaptación de "Las Horas". Me pareció que detrás de la película (¿o "en " la película?) había algunas cosas que no había leído y que detrás del libro había cosas que no estaban en la película. Y lo raro era lo primero. Volví a leerlo. Volví a verla y sostengo lo que sentí. Pero quién sabe si es así o soy yo que imaginé algo que ni siquiera estaba.
Comentado por: ines g. el 18/8/2007 a las 01:56
Tenés toda la razón, se me mezclaron las películas. Charlie Kaufman en ésta (The Science of Sleep, que por lo visto la tradujeron como "Soñando despierto") al parecer no trabajó con Gondry, como sí en Eterno... y Human Nature, con la cual tenía más expectativas y no me gustó tanto: los actores son geniales (Tim Robbins y Patricia Arquette!) y la historia muy desopilante, pero no me terminó de convencer.
Comentado por: Julia el 17/8/2007 a las 18:23
Me atrajo el texto con que -al parecer- se hace reclamo (propaganda, publicidad) de esta columna. ¿Alguien sabe de quién es?:
La batalla de la lectura
"Cuando era feliz e indocumentado, como diría García Márquez, leía en todas partes y en cuanta circunstancia me lo permitiese. Si encontraba la forma de leer durante clase –por supuesto hablo de leer textos de ficción, y hasta historietas, no de libros de estudio-, lo hacía a escondidas de la mirada de la maestra."
Comentado por: HjorgeV el 17/8/2007 a las 11:13
Aunque yo soy fan de ese otro Kaufman, Julia, aún no he visto La ciencia de los sueños. Pero tenía entendido que esta película no está escrita por él sino por Gondry, el director que firmó el último trabajo del guionista, "The eternal sunshine of the spotless mind/Olvídate de mí...(Al no haberla visto, no sé si aparece en los créditos del film como colaborador o qué...La película está tardando más de lo normal en llegar al vídeo club). Las historias de Kaufman me parecen incomparables, tan originales y extrañas por las propuestas como cercanas por el manejo del material emotivo. Olvídate de mí, Cómo ser John Malkovich, Adaptation...Y aún me falta otra por ver la otra suya, Human nature. Estoy mal surtido.
Comentado por: Coco el 17/8/2007 a las 09:56
Comentado por: Julia el 17/8/2007 a las 01:42
creo que por aquello de que el cine es ante todo imagen, al momento de las adaptaciones los guionistas deben, indispensablemente, escribir con eso en la cabeza. digo, pero Marcelo que hace ese trabajo debe saberlo mejor.
pienso en Como agua para chocolate, La casa de los espíritus, El coronel no tiene quién le escriba, Soldados de Salamina, Pantaleón y las visitadoras, y creo que todas le quedan debiendo al libro (capaz hasta el mismo Harry Potter y su serie). pero creo que la clave está en entender que el cine es otro lenguaje, que no debemos pedirle las mismas emociones, los mismos deleites que nos provoca la letra escrita. porque esta, la leemos por partes o de un tirón, la releemos cuantas veces queremos, y hasta la compartimos de distinta manera. "una cosa es con violín y otra con guitarra". pero no hay que decepcionarse. a veces, el cine nos regala imágenes/construcciones maravillosas y quizás muy distintas de las que nos habíamos forjado en la cabeza mientras leíamos. pero allí también está la magia, cierto?. asimismo, hay versiones detestables que uno dice, mejor ni lo hubieran hecho. pero bueno, de todo da la viña del señor, ¿verdad?
Comentado por: lolichka el 16/8/2007 a las 23:35
yo me leí la novela a los 17 (tengo 25) y cuando el año pasado la pasaron en un ciclo de "cine literario" la vi y realmente me toco salirme en la mitad de la proyección, no me evocaba nada de lo que produjo en mi el libro, como una película cualquiera estaba bien pero no para llevar de título "La Insoportable levedad del ser"...mala, muy mala.
Comentado por: autómata el 16/8/2007 a las 23:20
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/9/2008 17:20
Marcelo , porque no estas en...
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Uy, Marcelo, tanto por leer, tan...
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