Minisite sobre Kapuscinski

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Los tesoros perdidos

Escuché el relato en silencio. A pesar de que habían transcurrido tantos años, ella refería la historia como si le estuviese ocurriendo en ese mismo momento, con la intensidad de lo que se está viviendo en directo –y por ende con la misma tristeza.

Su abuelo ya había muerto. La vieja casa había sido puesta a la venta, los juguetes de la infancia permanecían arrumbados en el garage, encerrados en bolsas negras. El vecino a quien le encargaron la supervisión del proceso pensó que lo que había quedado adentro era puro desecho. Abrió las bolsas y encontró los juguetes. Todavía servían, a pesar de la mugre y de sus mutilaciones. Sus propios nietos reaccionaron con alegría ante la dádiva llovida del cielo. Cuando ella advirtió la maniobra, ya era tarde. No tuvo corazón para despojar a aquellos niños. Todo lo que pudo rescatar fue el viejo automóvil de las Barbies, al que le faltaba –al que todavía le falta- una rueda.

No pude evitar el recuerdo de mis propios tesoros perdidos en el tiempo. Los villanos de estas historias suelen ser gente a la que por lo demás queremos: en este caso, por ejemplo, mi propio padre. Fue él quien se deshizo de los soldaditos con que yo jugaba, tenía muchísimos: combatientes de la Segunda Guerra, cowboys, indios, guerreros medievales, superhéroes, acuanautas. Fue él quien despachó mi colección de autitos, tantos Matchbox, el Dino Pininfarina y el Rolls que me había regalado mi abuelo. (Muchos de estos juguetes, justo es decirlo, fueron destrozados por mi hermano menor. El Enano de Kamchatka, con su poder desintegrador de juguetes al simple toque, le debe la vida a su triste ejemplo.)

También recordé las revistas de historietas que yo guardaba con tanto amor, tomándome a veces hasta el trabajo de encuadernarlas. Toneladas de Batman, Superman, Flash, Linterna Verde. (Todas estas de origen mexicano, vía la Editorial Novaro.) Toneladas de D’Artagnan, El Tony y Fantasía, además de las ediciones individuales de las aventuras de Nippur de Lagash y Dennis Martin. (Todas estas de la Editorial Columba.) Bosques enteros de mi alma, arrasados por completo. Por fortuna los libros se salvaron. Imagino que los prejuicios de mi padre funcionaron aquí. Tratándose de un tipo sencillo, que admiraba la formación intelectual de mi madre, debe haber preservado los libros por respeto al ícono cultural por antonomasia, disponiendo en cambio de aquellos objetos que identificaba con lo popular: los juguetes, las historietas. Amo a mi padre y siempre lo amaré, eso está claro. A pesar de que nunca deje de lamentar esa pérdida, que seguiré reprochándole como el César reprochaba a Varo el sacrificio de sus legiones. Ah, Jorge, Jorge: ¡devuélveme mis soldaditos!

De cualquier modo, recordar aquellos viejos objetos (algunos soldaditos en especial, algunos autitos, algunas revistas) me llena el alma de tibieza.

Estoy seguro de que todos podrían confeccionar listas de lo que han perdido. 

Por las dudas, no tiren las cosas de sus hijos. Nada. Nunca.

[Publicado el 10/8/2007 a las 10:30]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (6)

  • Cuando falleció mi madre, mi papá desmanteló la casa para ponerla en venta, metió en una valija negra grandota lo que le pareció conveniente y me la llevó a mi nuevo hogar (transitorio). A partir de ese momento, todas mis pertenencias terrenales se trasladaban conmigo en esa valija negra. Me dirigía a cada cambio de domicilio con los objetos y la ropa que alcanzaban a caber en la valija. En una oportunidad, como la mudanza era dentro del mismo pueblo, llevé también mi bicicleta roja, pero al poco tiempo fue desalojada por ocupar demasiado lugar.
    Como es de esperar, soy extremadamente tolerante con las cosas que mis hijos se empeñan en conservar.Lo cual incluye trozos, retazos, fragmentos, tapitas y cuanta cosa consideren importante. Por otra parte, realizo un trabajo de hormiga, sin prisa y sin pausa. En mis incursiones por librerías de viejo, puestos de las plazas o ferias americanas de las parroquias, suelo de pronto rozar una textura, percibir un aroma, reconocer una revista o tropezar con figuritas de brillantes. A veces ni siquiera las recordaba, pero es inmediato el reconocimiento, y, cuando puedo las adquiero, y si no, quedan "en carpeta", como decía mi padre, para volver por ellas en otra oportunidad. Y es una sensación tan cálida, casi protectora. He conseguido una colección de "Selecciones Escolares" de Editorial Codex, igualita a la que yo tenía, con las tapas para encuadernar y todo, y un poco ajadas y rotosas, igual que como yo las tenía, de tanto leerlas. Y tantos años después, reconozco las figuras, recuerdo los textos, me sumerjo en las tibias y calmas aguas de la infancia cuando las repaso. Hace poco, me topé con el libro de modelos de bordados que usaba mi mamá. ¡Lo había mirado tantas veces! Todos esos diseños y esas fotos estaban ahí, como antes. No lo pude comprar, pedían precio de anticuario. No importa, esos minutos deslizando mis dedos por las páginas satinadas y esas imágenes ingresando por mis pupilas a acariciar mi alma, ya lograron poner otra pieza en su casillero.

    Comentado por: Alicia el 20/1/2008 a las 05:47

  • Mi comentario acerca de esto es que yo estoy en una etapa que me estoy despidiendo de muchoos recuerdos de mi vida siento que estoy teniendo un gran cambio, por mnemntos me siento bien en otros omentos me siento bajoneado como en este momento me ciento encerrado que no puedo salir no puedo escapar , me desprendo de part de lo que se llamaria mi niñes!! me pngo a pensar esos monentos y sineto q me desorendo d gran parte de mi, no se q pensar no se q sentir en algunos momentos! este momento lo estoy usando como una forma dde desaogarme, no siento otra fotma porque sirnto verguenza de contar esta atravezia de mi vida,un agregado a esta situacion de lo que me pasa es que me siento bien con mmis amigos y de un momento para otro los trato pecimo, es un gran cambio lo que me sucede ........... ademas me esta pasando que estoy comenzando a sentir cosas por alguien q nunca lo senti de esra forma que tampoco q no rengo idea que sentir, q reacciones hacia ella tener, siento tambien que me esta traucionando muchisima gente de la que nunca esperaria con sus actitudes!!!!
    No se que tengo que acer que tengo q sentir !
    siento que estoy agonizando sentimentalment a la edad de los 17 años!
    sera el momento del cambio dentro de mi vida?¿?¿?¿?¿?¿
    que insertidumbre dejo en mi!

    ES TRIST LO UE SIENTO!!

    Comentado por: Maxi el 17/1/2008 a las 02:38

  • snif snif hay mucho que recordar. Yo fui una niña de casitas de muñecas... todavía conservo algunas, las que han aguantado el paso de los años y de mis múltiples sobrinos. También me acuerdo de mi frazadita (teto, así se llamaba) que destruyó una de mis tías , entre llantos y jaloneos, argumentando que yo ya estaba muy grande.

    Comentado por: car el 14/8/2007 a las 23:56

  • Los juguetes que guardaron mis hijos, pasaron a sus hijos.

    Los míos, quedaron en algún cajón del alma, porque todavía me la entibia el recuerdo de las sensaciones que me provocaban. Y con eso me basta.

    Comentado por: Caetana el 13/8/2007 a las 00:46

  • ¿No decìa Borges que solo es nuestro lo que hemos perdido? "He perdido tantas cosas que ya no podría contarlas", comienza en un poema, donde habla también de Ilíón y de Ítaca, y lo que nos pertenece para siempre al no tenerlo más. pero los simples mortales, nos rehusamos a este tipo de planteamiento, nos cuesta demasiado, pensamos que casi casi no tiene sentido práctico, porque no es tangible.
    tambièn pienso que no hay que decidir por los hijos qué desechar y qué no. es con ellos.
    yo todavía lamento haber regalado dos muñecas preciosas que mi madre me trajo de regalo de estados unidos. una era italiana, y tenía un tocadiscos en la espalda, traía varias disquitos con canciones en italiano, y hasta oraba en ese idioma. luego se le dañó esa parte, pero la muñeca era igualmente preciosa. la otra era una gordita que tenía un triciclo y una mesita de dibujo. ahora pienso que eran un auténtico lujo de muñecas. aún no me explico cómo pude regalarlas!!! un dia decidí que era grande, y le dije a mi madre que viera a quién regalárselas. hoy daría cualquier cosa por recuperarlas. una vez le reproché a mi madre que me permitiera hacer eso, y que por qué me hizo caso.
    tampoco hagan caso a los hijos al ciento por ciento, pues luego de un tiempo se pueden arrepentir, irremediablemente!.


    Comentado por: lolichka el 11/8/2007 a las 00:26

  • Me identifico plenamente con la anécdota. Mi abuela arrasaba con todo, todo lo que ella consideraba que ya no servía, que no había sido usado en algún tiempo se iba para los pobres. Mi madre siempre lamentó que le despachara así su única muñeca: una negrita de trapo. La costumbre siguió conmigo. Un día cualquiera desaparecieron mis dos osos de peluche, gastados, rotos, pero míos. Así, lo único que conservo desde la cuna es una almohada de plumas que no la presto ni a mi hija. Es que ¿cómo se presta el pasado, el hogar?

    Ante esos mecanismos uno termina desarrollando el opuesto: el de no botar nada. Mi madre no lo hacía, tras su muerte he encontrado en sus cajones hasta prescripciones de medicinas para mis enfermedades infantiles. Me propongo llegar al justo medio, pero me cuesta. Es difícil cargar con tanto lastre, consume espacio y energía. Pero, ah, qué hermoso es abrir un cartón y encontrar tarjetitas, cartas, recortes, facturas y revivir pasajes olvidados.

    Respecto a no tirar las cosas de los hijos... difícil tarea, acaso tirar con ellos, con respeto a sus gustos, en un delicado ejercicio de solidaridad y preservación de la memoria.

    Comentado por: Mayté/Palas el 10/8/2007 a las 17:04

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres