El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
La catedral y el artesano
Para ser honesto, estoy muy mal preparado para rendirle homenaje a Ingmar Bergman. Siempre me digo –y sigo pensándolo en la hora de su muerte- que todavía no he llegado a la etapa de mi vida en que pueda apreciarlo verdaderamente. También es posible que esa etapa no llegue jamás. Mis pocos encontronazos con sus películas me han vuelto prudente. Vi The Touch cuando era poco más que un adolescente, y por supuesto no entendí nada. Tengo El huevo de la serpiente y Fanny y Alexander en DVD, que todavía no vi pero que seguramente veré en estos días, aprovechando el impulso del duelo. No hace mucho sucumbí al influjo de Marcelo Piñeyro, que lo reverencia, y vi De la vida de las marionetas. Apenas terminé lo llamé para decirle que se lo agradecía, y que además tenía ganas de matarlo. La película es enorme, pero me produjo una depresión horrenda –a mí, que llevo el optimismo grabado a fuego en mi información genética.
Pero esto no significa que no existan aspectos de Bergman con los que no pueda relacionarme aun hoy. Me siento cercano del niño que temía a su padre y amaba a su extraña madre, aquel que a los nueve años cambió los soldaditos de plomo por una linterna mágica y empezó a soñar sus propias historias. Me siento próximo al niño que se sentía en las iglesias como en su casa, seducido por “los arcos bajos, los muros gruesos, el aroma de la eternidad, la luz del sol coloreando las pinturas medievales, las figuras talladas en los techos y en las paredes. Allí estaba todo lo que la imaginación puede desear: ángeles, santos, dragones, profetas, demonios, hombres”, contó alguna vez.
También me siento a gusto con el artista que declaró ser muy consciente de la duplicidad de su persona: “La parte conocida está muy controlada; todo resulta planeado y muy seguro. La parte desconocida puede ser muy desagradable. Creo que ésta es la parte que es responsable de todo el trabajo creativo –porque está en contacto con el niño. O sea que no es racional, sino impulsiva y extremadamente emocional”.
Creo entender al artista que encontró en el cine “un lenguaje que habla literalmente de un alma a la otra, con expresiones que, casi siempre de forma sensual, escapan al control restrictivo del intelecto”. Pero ante todo comparto la visión que le reveló alguna vez al crítico Andrew Sarris, respondiendo a la pregunta de por qué hacía lo que hacía. Bergman se refirió entonces a la reconstrucción de la catedral de Chartres, que en plena Edad Media acometieron miles de anónimos artesanos. “Ya sea creyente o escéptico, cristiano o pagano, trabajaría con todo el mundo para construir una catedral porque soy un artista y un artesano… Nunca me preocuparía por el juicio de la posteridad ni por el de mis contemporáneos; mi nombre no está grabado en ninguna parte y desaparecerá conmigo. Pero una pequeña parte mía sobrevivirá en la totalidad anónima y triunfante. Un dragón o un demonio, o quizás un santo, ¡eso no importa nada!”
Bergman dejó su marca en la catedral de la belleza producida por el hombre, eso es innegable. Puede que algún día me sobreponga al miedo y me atreva a visitar la nave en la que trabajó mientras vivió, a contemplar sus monstruos cara a cara, a disfrutar de los claroscuros que alguna vez me quitaron el aliento.
[Publicado el 31/7/2007 a las 10:30]
Epitafio para un poeta (del Cine):
Quiso cantar, cantar/para olvidar su vida verdadera de mentiras/y recordar/su mentirosa vida de verdades.
O.P
Comentado por: caborca el 01/8/2007 a las 23:10
Dos comentarios para un genio del cine poético,intimidan a cualquiera, resulta tan devastador como el incendio de Islas Canarias...mañana hablaremos de Antonioni..o luego....
Comentado por: rolando gabrielli el 01/8/2007 a las 06:59
ver un filme de Bergman ya es, de por sí, como entrar en una catedral. es inevitable sentirse un poco intimidado, disminuido, porque nunca se sabe si en verdad comprenderemos toda la dimensión de lo que propone. hace falta ver más de una vez cada película para penetrar aunque sea un poco en aquel mundo suyo a veces tan críptico y a veces tan diáfano. a mí por ejemplo, me inquieta todo de él, desde su físico -un hombre medio feo tremendamente atractivo, con la mirada más dulce y más triste del lado nórdico- y su genio creativo, que tanto tamiza su historia personal. veo una foto suya y me descuadro. subconscientemente, comprendo a todas esas mujeres que lo amaron, o se dejaron amar por él. es alguien a quien me gustaría encontrarme en otra vida. uffff! ya dije demasiado ;
Comentado por: lolichka el 31/7/2007 a las 22:32
Bergman, la última metáfora
Ha partido I. Bergman después de habernos empujado por el laberinto de la vida. Nos puso a jugar ajedrez con la muerte. Se sentía un niño que nos realizaba la película de sus sueños, tormentos, dudas, el paisaje menos lineal de la vida. El desamor, el amor, la soledad, dios, todo lo que es posible sentir, vivir y ver naufragar en una isla personal en silencio. Un pequeño dios de la atmósfera y la imagen poética, hizo que respiráramos a lo Bergman.
La incomunicación de la pareja fue uno de sus temas centrales, el complejo de culpa, ahí puso alma y fuego, la pureza del dolor, el sello Bergman.
Se había retirado hacía poco más de una década a las Islas de Feroes, en el Mar Bático, escenario de varias de sus películas, un lugar erosionado, volcánico, desgastado.
Un dulce animal visceral cinematográfico, con su puerta abierta a un escenario en crisis, pero nunca indiferente.
Su pasión, mundo, fue la imagen, el silencio más que la palabra. "Abusó" de la retórica de una atmósfera asfixiante, densa, ganada al silencio, arrastrada casi al mismo vacío de la impotencia, y ahí era cuando más expresaba su yo.
Un mundo sin palabras no es posible, aunque hoy se privilegie la imagen.En las épocas más oscuras de la humanidad se ha privilegiado más la imagen, sin duda,aunque lo que hace el sueco es cine,un fetiche artístico emocional. La palabra es de alguna manera la reafirmación de lo que no se puede decir de otra manera, ese algo que supera el silencio, y que requiere sumarlo.
Bergman perdió a dios antes de los 10 años a manos de su severo padre, un pastor luterano. En sus filmaciones está esa búsqueda no encontrada, el sigilo de las espadas que duermen en su propio filo.
Autor de clásicos, como Persona, El Séptimo Sello, Gritos y susurros, Escenas de la vida conyugal, jugó en los abismos de los sentidos, en la poética del "infierno" compartido del amor posible, con sus imágenes, enigmas y palabras.
Bergman muere
con los ojos abiertos
en una Isla
y las negras
mueven por última vez.
Rolando Gabrielli©2007
Comentado por: rolando gabrielli el 31/7/2007 a las 16:24
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
03/7/2008 08:42
Publicado por: lolichka
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