El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 6 de octubre de 2008
Harry Potter y las Hijas Felices
Estaba yo en Alta Gracia, dos viernes atrás, cuando recibí un llamada en mi teléfono móvil exactamente a las ocho menos veinte de la noche. Era mi hija Milena desde Buenos Aires, y sonaba exultante: “¡Acabo de conseguir los dos libros! ¡Y me los vendieron antes de tiempo!” Los libros, como se imaginarán, eran dos ejemplares de Harry Potter and the Deathly Hallows, uno para Milena y otro para mi hija más grande, Agustina. Como Milena se apostó en la librería antes de tiempo –la hora de largada eran las 20, en tanto coincidía con la hora cero del nuevo día inglés-, el librero se apiadó de ella y le entregó los libros media hora antes.
Entre ese viernes y este último, viví una semana llena de situaciones de la siguiente calaña: recibo un mensaje de texto en mi teléfono, allí donde esté, que dice ‘¡Papá, se murió X!’ (No diré quién, por supuesto.) O atiendo el llamado indignado que me informa de otra muerte y de la inevitable tristeza. O me levanto en la madrugada para darme cuenta de que la luz del cuarto de mis hijas está encendida. O escucho abrirse la puerta con brusquedad, para convertirme en inmediato depositario de las nuevas vicisitudes de la historia. O escucho las protestas referidas a los graciosos de sus amigos que se envían entre sí pistas falsas o datos erróneos que se anticipan al final.
Para ser honesto, la saga de Potter nunca me convenció. Vi unas cuantas películas porque no me quedaba más remedio, y ni siquiera terminé el primero de los libros. Me parecía que combinaba gran cantidad de elementos de los que yo disfruto como escritor –los protagonistas niños, la magia, la lucha contra el Mal a gran escala- pero de una forma que no me terminaba de convencer: los ingredientes son todos sabrosos, pero la cocinera no da nunca con la clave de mi paladar. Ayer domingo, leyendo el artículo sobre el fenómeno Potter que escribió Mariana Enríquez para el diario Página 12, encontré un par de citas que más o menos reflejan mi sentir. Según Enríquez, Harold Bloom dijo: “La mente de Rowling está gobernada por clichés y metáforas muertas, ese es su único estilo”. A. S. Byatt escribió sobre la misma cuestión que el mundo de Potter es “un mundo secundario, hecho de temas derivados de todo tipo de literatura infantil, escrito para gente cuyas vidas imaginativas están confinadas a los dibujos animados y a mundos-espejo como los de los realities y los chismes de celebridades”.
Quizás los libros de Rowling no resistan un análisis profundo, pero los métodos de la crítica tradicional no agotan la forma en que uno puede juzgar un libro. Al menos para mí, hay otras cuestiones que también tienen enorme peso a la hora de decidir su valor. Este último viernes, pocas horas después de que Milena hubiese terminado la lectura de su libro saltando de manera literal, recibí un mensaje de texto suyo que me informaba que su alegría distaba de desvanecerse: “¡Estoy zarpadamente feliz!,” decía. Aquí en la Argentina, se dice que es ‘muy zarpado’ algo que ha roto el techo de todas las mediciones posibles, así que imagínense la dimensión aplicada a la felicidad de mi hija. Todavía conservo el mensaje, como se imaginarán. Y mi agradecimiento a J. K. Rowling. Cualquier escritor que consiga hacer de mis hijas personas zarpadamente felices se hará acreedor del mayor de mis respetos.
Mientras tanto aliento la esperanza de que, finalizado Potter, se enganchen con la trilogía His Dark Materials, de Philip Pullman. Por lo que llevo leído de The Golden Compass, que es su primer volumen, apunta a ser muy pero muy superior.
[Publicado el 30/7/2007 a las 10:10]
Hola. Soy Agustina. Tengo 12 años. Ademas que para apoyar tu teoria de "Harry Potter terminado = hijos felices" vine porque mi mama me viene mandando desde hace bastante cosas sobre usted, pues, por ejemplo, a mi tambien me gusta escribir (pero no soy escritora, jaja), y yo tambien nací tardíamente, a los nueve meses o un poco mas. Ahora, yo tambien estoy leyendo Harry Potter 7, pero aun no lo termine, estoy por la pagina 700.
Aunque me falte poco, no lo dude, voy a estar tan contenta como su hija.
Harry Potter es una serie de novelas que empieza con un chico comun que descubre ser mago y termina con la lucha de este chico de 17 años contra el amgo mas poderoso de todos los tiempos (o tal vez se lo puede comparar con Grindelaw, pero eso es otra historia, bah).
Escuche que en radio Mitre criticaban la quinta pelicula de Harry Potter porque decian que "ya no tenia esa magia de descubrir que es mago, sino que es una pelicula muy sombria que se podia hacer mas alegre". Bueno, mi respuesta es que no, la magia ya paso, toda una serie de libros no puede subsistir en el unico hecho de que un chico descubre ser mago. Digamos, ¡al tercero ya perdio la gracia! La quinta pelicula esta muy bien hecha, esa pelicula en particular tiene que ser muy oscura porque ese año esta lleno de complicaciones, El Innombrable ha vuelto y nadie le cree. Ahora, la pelicula ya no puede tratar del practicante de mago que se divierte haciendo trucos.
Bueno, saludos para usted y su hija.
Afectuosamente, Agustina :)
PD: Preguntele si le gustaron el libro y la pelicula.
Comentado por: Agustina el 08/8/2007 a las 20:44
En realidad la forma de engancharte con una obra es tan circunstancial, así como cualquier manere existente es lícita. Vi con asombro y gusto "Harry Potter y el Prisionero de Azkaban", de Alfonso Cuarón y salí encantado con la obra resultante (además de que siempre disfruto al ver a Michael Gambon en una peli). Pero luego me di cuenta de que el mérito era de Cuarón, no tanto de Rowling. Leo sus libros porque quiero saber qué va a pasar con el aprendiz de mago, más no por una necesidad estética... debe tener su estética, imagino, pero no es la que me atrae...
Saludos
Comentado por: Eduardo Varas el 30/7/2007 a las 22:51
Comentado por: figueras el 30/7/2007 a las 20:17
Comentado por: figueras el 30/7/2007 a las 20:17
A mi personalmente no me atrajo, primero por todo ese boom que más que interesarme me dieron ganas de quedarme afuera, y por otro lado porque tengo el presentimiento de que no me gustaría. Para historias de aventuras para jóvenes, mejor Michael Ende.
Comentado por: Julia el 30/7/2007 a las 18:47
Dear Chelo:
Has leido ya el libro La Fortuna de Matilde Turpin de Alvaro Pombo, si es asi ¿Lo recomiendas?
XX OO
Comentado por: Namor Adenip el 30/7/2007 a las 17:21
Coincido con Anahí. El punto con la saga de Potter no es su calidad literaria o la originalidad de la trama, su mérito es haber tenido a una generación de chicos leyendo (y leyendo tomos bastante gruesos ;-). Es un punto de partida, es la chispa que ojalá continúe con otras lecturas más elaboradas, de mejor calidad, con mayores desafíos. Pero el comienzo se lo deberán esos jóvenes lectores al chico de los lentes redondos.
El proceso lo he vivido de cerca con el hijo mayor de una amiga mía, que incluso se empeñó en superar un problema de aprendizaje para poder leer a Potter. Y no sólo lo consiguió sino que ahora disfruta de esa y otras lecturas. ¿Diganme si no es para querer a la señora Rowling?
Comentado por: Mayté/Palas el 30/7/2007 a las 16:37
pues a mí me gusta, no los libros pero sí las películas. La primera la encontré algo aburridilla de argumento pero preciosa en su puesta en escena y genial en la música que la identifica. Las he visto todas y cada una me gusta más que la anterior, la última la encontré incluso muy entretenida en la narración. Tal vez no sea original pero hoy en día eso es bastante difícil, parece que no encontramos la salida a una nueva creatividad, como si todo estuviese hecho ya. Y esos experimentos escénicos y pictóricos que se hacen desde luego no es a mí a quien llegan. Recuerdo haber visto una exposición en la que una de las obras se titulaba "garrafa de agua rellena de arena de gato" y el título se correspondía literalmente con el objeto: una garrafa de 5 litros cortada por la mitad y arena de gato, sin usar, en el interior. La siguiente obra expuesta era un tenedor de madera de mercadillo apoyado contra la pared y que se titulaba tenedor de madera. No sé si era irónico precisamente y jamás lo supe, no escuché comentario alguno sobre el tema. O simbólico. Los que nos paseábamos nos mirábamos y mi acompañante se reía estruendosamente. Me quedo con Harry Potter, por cierto, me ha fastidiado el final, ahora sé que Harry no debe de morirse precisamente. ; ) Sí, me gusta, no me disculpo. Un saludo.
Comentado por: Piel el 30/7/2007 a las 16:04
Aprovecho para decirle que disfruto mucho lo que escribe en su blog.
Me animo a comentar sobre esta reflexión ya que pertenezco al grupo de víctimas de J.K. Rowling. Si bien es cierto que la mujer nunca se ganará el Nóbel de literatura, hay que decir que los escritores actuales tienen que agradecerle a ella que, dentro de una generación de personas agredidas constantemente por los medios audiovisuales, de repente tenga un grupo de lectores voraces dispuestos a devorarse un libro de 700+ páginas en cuestión de unos días.
Harry Potter ya ha muerto (literariamente hablando) pero la literatura sigue y hay ahora millones de niños, jóvenes y adultos que han despertado a la lectura gracias a él.
Comentado por: Anahí el 30/7/2007 a las 14:41
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
04/10/2008 12:15
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