El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 6 de octubre de 2008
Cuando Michelle Pfeiffer fue un halcón
Hace pocos días, por culpa de La joya de la familia, me puse a pensar en esas películas pequeñitas, maltratadas por la crítica o ninguneadas por la taquilla, que sin embargo se quedan a vivir con uno el resto de la vida. Hablo de esas películas cuyo mérito artístico quizás no podamos defender –al nivel de una obra maestra, por lo menos-, pero que de todas maneras nos han encantado, llegándonos al corazón. El domingo a mediodía, sin ir más lejos, me reencontré con una de ellas gracias a la televisión. Se llama Ladyhawke, y la dirigió Richard Donner en 1985, con Michelle Pfeiffer, Matthew Broderick y Rutger Hauer (el inolvidable Roy Batty de Blade Runner) en los papeles protagónicos.
Ladyhawke es una historia de amor con ribetes fantásticos, situada en una Europa medieval con algunos visos deliberadamente anacrónicos. En el centro están Etienne de Navarre (Hauer) y la dama Isabeau (Pfeiffer, pocas veces más bella), una pareja que se ha visto separada por una maldición. El obispo de Aquila (John Wood), enamorado de Isabeau y convencido de que nunca podrá tenerla, hace un pacto con el Diablo y hechiza a la pareja condenándola a una permanente separación. Por obra del maleficio, al caer el sol Navarre se convierte en un lobo negro. Y a su vez Isabeau, que conserva la forma humana tan sólo de noche, se convierte en un halcón al salir el sol. De esta manera, los enamorados pueden permanecer juntos pero sin consumar nunca su unión. Cuando Navarre es lobo, Isabeau es humana. Cuando Navarre es humano, Isabeau es un ave. Quien los ayudará a quebrar el sortilegio es el más improbable de los héroes: Philippe Gaston, conocido como ‘el Ratón’ (Broderick), un pícaro y ratero que escapa por los pelos de las mazmorras del Obispo y, conmovido por el dolor de la pareja, decide arriesgar su propio pellejo para ayudarlos a reencontrarse.
Me gusta la inventiva de la anécdota, la química entre Hauer y Pfeiffer, la comedia que Broderick aporta. Me gustan el romance, los castillos, las espadas. Me gusta que el Obispo sea el villano. (Después de todo se trata de un prelado que trata de impedir la consumación de un amor que él mismo no puede permitirse, como tantos lo han hecho durante siglos.) Ni siquiera me molesta la música bien propia de los 80, compuesta por Andrew Powell, un frecuente colaborador de Alan Parsons; en algún sentido abrió el camino a relatos que explotaron la brecha, como A Knight’s Tale, que también era simpática, medieval y tenía canciones de Queen y de David Bowie en su banda sonora.
Buena parte del mérito del filme debería ser atribuida al director Donner, que nunca fue manco. Tiene películas que me gustan mucho, como The Goonies, alguna de las de la serie de Lethal Weapon, la tristísima Radio Flyer y la reciente 16 Blocks, con la cual demostró que a los 76 años goza de buena salud. (Cuando era pequeño, lo admito, también me encantó Superman, que protagonizó por entonces Christopher Reeve y en efecto le producía al niño que uno era la sensación de volar.) Pero en fin, como suele ocurrir, cada filme es una resultante de múltiples variables además del talento del director, y en este caso es imposible soslayar que la historia original de Edward Khmara es maravillosa (¿quién puede permanecer impasible ante un amor tan bello y tan imposible?) y que los actores han brillado en sus roles como pocas veces.
[Publicado el 25/7/2007 a las 10:41]
Recién ahora me doy cuenta de que, habiendo metido el Diablo su cola, el texto de hoy salió sin su párrafo final. No es que sea nada genial, pero contenía una apelación a la colaboración que no me gustaría que pasase inadvertida. Aquí va, pues:
"Ayer a la noche mi amiga Miriam me hizo recordar otra de esas películas que me encantaron y que había olvidado por completo: Into the Night, de John Landis, con Jeff Goldblum y Michelle Pfeiffer. (Otra que aumentó el enamoramiento que sentía por esta rubia. Años más tarde me topé con ella literalmente en el Festival de Venecia, cuando caminaba rumbo a la alfombra roja de La edad de la inocencia y yo vagaba sin rumbo. No me tiró de culo, pero estuvo cerca. No me habría molestado ser derribado por Michelle Pfeiffer: derribó a mi corazón tantas veces…) También vienen a mi cabeza otras películas olvidadas o desvalorizadas que me hicieron feliz. Pienso en la Willie Wonka original, no la de Tim Burton sino aquella en que Gene Wilder hacía el papel que hace poco hizo Johnny Depp. En fin, imagino que ustedes tendrán sus propias listas".
Eso. Ahora sí. Gracias a todos.
Comentado por: figueras el 25/7/2007 a las 20:57
Al que ama verdaderamente nunca le parecerá posible su amor. Su locura se debe, justamente, a esa imposibilidad palpable.
Por otro lado, el verdadero amor (ese imposible) puede llegar a resultarle al amado tan posible -o imposible- que puede llegar a hartarlo y detestarlo. A los demás, como siempre, solo les queda la envidia.
Comentado por: Jorge el 25/7/2007 a las 20:26
El que ama nunca verá imposible su amor, por muy imposible que sea.
El amado puede que sí lo considere imposible.
Los demás, se compadecen del pobre amante.
Comentado por: Serpiente Suya el 25/7/2007 a las 17:58
Por su buen comentario trataré de conseguir la pelicula... estamos viviendo una bonanza del cine en casa. Y el buen cine, por momentos, le hace sombra a la literatura.
Comentado por: caborca el 25/7/2007 a las 17:47
Hace años que no recordaba Ladyhawke. Entiendo cuando grandes peliculas marcan nuestras vidas, pero sí es extraño cuando las ninguneadas forman parte de nuestra historia. Mi teoría es que cuando existe algún hecho en nuestra vida (sobre todo si tiene una carga emocional importante) que nos haga engancharnos o sintonizarnos con lo que se presentan en la pantalla entonces, por simple que sea la historia, se crea este nexo y lo simple se vuelve relevante. Lo curioso es cuando este hecho no es algo conciente y entonces pasamos meses o años preguntándonos ¿qué tendrá esta película? ¿por qué me gustará tanto?
Comentado por: car el 25/7/2007 a las 17:03
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
04/10/2008 12:15
Publicado por: arati
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Publicado por: Eduardo Varas
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Gracias por su post de hoy. Muy...
Publicado por: armstrongfl
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