El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
La luz del Negro
No puedo verter más loas sobre el Negro Fontanarrosa de las que ya difundieron los medios internacionales en estos días, a pesar de que ni siquiera esa avalancha le hace justicia. Me gustaría sin embargo comentar dos pequeñas cuestiones. En primer lugar, la admiración que me despiertan los lazos que supo generar con su público. Su popularidad indiscutible y la sencillez que destilaba en persona no deberían ocultar el hecho de que el Negro fue lo que yo considero un tipo muy culto: sólo puede recrear lenguajes y modalidades narrativas aquel que los conoce muy bien, y Fontanarrosa parodió y subvirtió desde adentro el policial, la gauchesca y tantos otros géneros y subgéneros precisamente porque se los sabía al derecho y al revés. Quiero decir: pudiendo haber aprovechado su sapiencia para dibujar y escribir algo pretencioso –cosa que estaba a su alcance, insisto-, Fontanarrosa no hizo nunca nada que no estuviese próximo a su corazón. Las personas que tienen una noción tan clara de sí mismas me resultan sanamente envidiables. Y los artistas que saben emplear su talento de una forma tan sabia me parecen una gloria. Fontanarrosa era ambas cosas. Me saco el sombrero ante su dimensión, que hace algunos meses describí en esta columna como genial, y punto.
La segunda cuestión está muy vinculada a la primera. Más allá de la tristeza que implica su muerte temprana, no pierdo el registro de que en los últimos tiempos Fontanarrosa recibió el premio más grande a que puede aspirar artista alguno: el calor y el afecto de miles de personas que con la palabra, la sonrisa y el abrazo le demostraron a diario su agradecimiento por todo lo que había hecho en vida. Al menos en mi opinión, no hay galardón académico ni económico ni mejor distinción que el amor de la gente, y eso Fontanarrosa lo recibió a manos llenas. No existe nadie a quien le ocurra algo similar de manera inmerecida, y el Negro estuvo muy lejos de ser la excepción: nos hizo reír y pensar y gozar tanto, que se merecía todos los mimos del mundo.
Cuando las noticias de la muerte de Dickens llegaron a América, Longfellow escribió: “Nunca supe del deceso de un autor que causase un dolor tan generalizado. No es exagerado decir que el país entero ha sido golpeado por la pena”. Durante los dos días que siguieron a su entierro en la abadía de Westminster, la gente hizo cola para saludar su tumba y dejar ofrendas florales que, según su hijo describió, muchas veces estaban atadas por jirones de tela que parecían arrancados de los ropajes de los penitentes. A nadie le sorprendió el detalle: con su arte Dickens había logrado conmover hasta a la gente que habitualmente no tenía acceso a la cultura que se pretende escrita con mayúsculas. Sin intención de comparar sus obras, puedo decir que Fontanarrosa pulverizó igualmente las barreras que tantas veces separan al arte de la gente, barreras que siempre consideré artificiales y reaccionarias: a nadie debería privárselo de la posibilidad de disfrutar de la belleza en cualquiera de sus encarnaciones, por más que no le alcance el dinero para comprar un libro –o incluso un diario.
Mis respetos para el maestro. En medio del dolor, no puedo dejar de alegrarme ante la cosecha de amor que recibió en buena hora.
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Vaya además mi sentimiento para la familia Polanco, a través del océano que nos separa.
[Publicado el 23/7/2007 a las 12:14]
Hola soy rosarina y conoci al negro. Privilegio del que gozaron todos los rosarinos que quisieron porque era una persona sumamente accesible. Lo torturamos todos los estudiantes de periodismo y tambien despues cuando fuimos periodistas, porque siempre accedio a hablar con todos, no le importaba si eras estudiante o de un medio europeo. Entre las muchas cosas que nos aporto (increible su discurso en el congreso de la lengua, donde pidio una amnistia para las malas palabras)esta una que le escuche una vez
Le preguntaron como definia el humor y dijo que era ese sabor dulce que tienen los remedios
Comentado por: silvina el 24/7/2007 a las 04:23
Comentado por: HjV el 24/7/2007 a las 01:16
Comentado por: HjorgeV el 24/7/2007 a las 01:14
Marcelo, te copio la dirección de un articulo que apareció ayer en la prensa local. Francisco "Pájaro" Febres Cordero es un periodista que maneja muy bien el humor y como leerás, conoció al Negro.
http://www.eluniverso.com/2007/07/22/0001/21/E6F3A8A3EF76402DAB337383D53D03C9.aspx
Comentado por: Mayté/Palas el 23/7/2007 a las 23:48
Comentado por: muymuytantan el 23/7/2007 a las 18:58
Comentado por: Ludo el 23/7/2007 a las 16:59
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
03/7/2008 08:42
Publicado por: lolichka
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