El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 29 de agosto de 2008
Divisadero
Terminé de leer Divisadero, la nueva novela de Michael Ondaatje. Llegó a mi puerta por correo, pocos días atrás. “A little gift,” decía la tarjeta escrita a mano que venía dentro del libro. Me pareció apropiado. Nadie debería comprarse las novelas de Ondaatje para sí, se trata de libros que uno debe adquirir y regalar de inmediato, en la esperanza de que alguien piense en ti de la misma manera, de que te considere digno de recibir semejante gracia, de que anticipe tu goce al recibir el sobre de allende los mares. (Habría que escribir sobre las corrientes migratorias de los libros, que no son tan regulares como las de los pájaros pero que también responden a designios secretos de la especie.)
Si esperase unos días más podría articular algún discurso sobre el libro, pero prefiero hacerlo ahora, cuando ya he dejado de escuchar el sonido que oía durante la lectura –existen libros que nos tañen como campanas- pero todavía me siento vibrar. Una amiga me explicó no hace mucho una teoría científica, se supone que más allá de su impacto estético la música nos altera a nivel molecular, cambia algo en nosotros que es infinitesimal, sí, pero que a la vez ocurre en el nivel más esencial de nuestra existencia. Es fácil otorgar verosimilitud a esa teoría dado que la música es un fenómeno físico, una serie de vibraciones cuyo resultado percibimos mediante los sentidos: todo tiembla cuando los bajos suenan fuerte, los agudos puedan acabar con los cristales. No hay vibraciones físicas durante la lectura, lo cual nos deja a la intemperie y nos obliga a acercarnos a otras formas del conocimiento (por ejemplo el místico), pero estoy persuadido de que leer ciertos libros también nos modifica en nuestro ser más esencial.
Podría hablar de la(s) historia(s) que viven en Divisadero, pero sólo induciría a confusión. Ondaatje nunca narra de manera lineal, procede como un músico o lo que es igual, como un poeta. Cuando uno oye música tiende a concentrarse en la melodía, lo cual permite que el resto de las vibraciones –las que proceden del ritmo, de las armonías, de los distintos timbres- entren en la casa de nuestra alma por otras puertas y otras ventanas, sin que nos demos cuenta siquiera, produciendo ecos más profundos, quedándose a vivir en nuestros átomos. Ondaatje cuenta del mismo modo que los solistas del jazz, mediante ráfagas de notas que siguen sonando en nuestra alma aun cuando el músico ya no toca, cuando ha abierto la boca para tomar aire. No en vano menciona a Thelonious Monk y hace del personaje de Rafael un guitarrista a lo Django Reinhardt, no en vano habla de “una melodía que parecía no tener andamio alguno”: Ondaatje procede al revés, es puro andamio, nuestra tarea es imaginar la melodía.
Releo frases sueltas que subrayé durante la lectura, en las que ética y estética se pisan la cola. “Todo es collage, hasta la genética” (página 16). Lo que Coop oye decir a Ruth cuando se enteran del bombardeo americano sobre Irak: “Nadie aquí es inocente. Ni yo. Ni tú. Ni siquiera tú. Nosotros también somos los bárbaros. Seguimos permitiendo que esto ocurra” (página 162). O la forma en que Lucien Segura dice haberse moldeado como escritor, inspirándose en su padrastro relojero: “A uno le dan un oficio, no un don. No es necesario que exista intensidad u oscuridad en su servicio… Amo la performance de una habilidad, y aun así me alejo cuando se convierte en objeto de discusión… Sólo me interesan el cuidado que conlleva, y los ensayos secretos que hay detrás. Aun cuando no entienda del todo lo que está ocurriendo” (página 192). Ahí está Ondaatje hablándonos de su propio oficio, de lo que le pasa cuando escribe y de lo que nos ocurre cuando lo leemos –aun cuando no entendamos del todo lo que está ocurriendo.
El otro día leí un artículo del escritor Carlos Gamerro, “Borges y la tradición mística”, que forma parte del libro El nacimiento de la literatura argentina y otros ensayos. Gamerro sostiene que Borges arrastró toda su vida la frustración de no haber podido ser un poeta místico. A diferencia de aquel que pretende conocer mediante la razón y el intelecto, el místico es aquel que, según Gershom Scholem, obtuvo “una expresión inmediata, y sentida como real, de la divinidad, de la realidad última… Tal experiencia le puede haber venido por medio de un repentino resplandor, una iluminación, o bien como resultado de largas y acaso complicadas preparaciones”. Leyendo Divisadero se me ocurrió que Ondaatje era lo más parecido a un poeta místico que existe en la narrativa contemporánea. La novela puede ser juzgada perfectamente de acuerdo a los parámetros que Borges atribuye la mística en Qué es el budismo: desdén por los esquemas racionales, percepción intuitiva, el conocimiento absoluto que nos da una certidumbre cabal e irrefutable, la aniquilación del Yo, la visión del múltiple universo transformado en unidad y, last but not least, una sensación de felicidad intensa.
La misma felicidad que ahora siento, ni más ni menos.
[Publicado el 13/7/2007 a las 10:02]
El agradecimiento mas generoso, por confirmarme en la decisión de incluirlo en mis Tertulias Literarias. No lo conocia y ahora mismo me zambullire en su obra.
Comentado por: Mónica el 21/8/2008 a las 18:11
de todos los libros de Ondaatje --y creo que los he leído y releído todos-- "Divisadero" es el que más confuso me dejó.
quizá podríamos comentarlo en algún lugar?
Comentado por: Miquel Porta Serra el 25/6/2008 a las 00:30
etoy con el libro entre manos, segundo capítulo más o menos en el momento que describe la llegada de anna a francia.
aún no sé cómo y por qué.
me está enganchando y no puedo dejarlo.
harñe algún comentario tras la lectura.
un saludo
Comentado por: ker jauregi el 04/6/2008 a las 12:47
Tengo gripe y la única experiencia mística a la que una anhela con la nariz congestionada es a la de sanación. La sugerencia queda anotada hasta ese día en que el libro me llame desde un estante. Veré o más bien, sentiré.
La evocación de la música como una vibracion que nos deja algo cambiados, creo que aplica por igual a las palabras, vibran en nuestra mente con la lectura y las imágenes que evocan también se quedan largo rato flotando, haciendo sinapsis con las imágenes personales. Todos los lectores tenemos la escena de una lectura formada claramente en la cabeza, el motivo de las desilusiones cuando una obra preferida va a dar al cine.
Comentado por: Mayté/Palas el 14/7/2007 a las 00:20
Me da miedo, ahora, leer el libro. Tanto Paraíso promete que tal vez me quede con la gracia de quien ha leído y ha sido feliz. Y lo comparte.
Comentado por: Marcela el 13/7/2007 a las 22:34
Querido Marcelo: Me gusta la sensibilidad que se trasluce en tus escritos. Concretamente éste, me ha hecho sentir muy próxima a tu sentir. Tengo que buscar el libro que nos recomiendas pues yo he tenido también vivencias místicas y siempre se busca actualizarlas. Estoy rodeada de personas comprometidas que me han descubierto también la necesidad y hasta obligación de estar junto con los que sufren en la acción. Sin embargo yo no tengo tanta habilidad para comunicar la necesidad de la vivencia mística. Estoy en ello.
Te voy a mandar un viejo poema mío, a este propósito:
"Un cielo azul claro y brillante
ofrece un grato fondo esta mañana
y ofrece, indiferente a nuestro drama,
que sin ser aún amado, ya es amante.
La vida con pasión será bastante.
Podemos conseguir prender la llama
que vivifica, conmueve y ama
lo mejor de nuestro ser en cada instante.
Renace en paz el surtidor de fuego:
ansia de plenitud que fué acallada,
al evocar la idea de Dios.
Idea o realidad, no es un sueño
pues el fuego sigue a la llamada
impulsando la resurrección.
Comentado por: concha palafox el 13/7/2007 a las 21:45
guau !!!!!!!!
Pues decididamente habra que agregar este libro y este autor a la lista de cosas por leer. Ojala que tenga en mi el mismo efecto...
Precioso texto, Marcelo.
Comentado por: valeria.s el 13/7/2007 a las 10:49
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
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