El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 20 de julio de 2008
Mi visión del Paraíso
Al hacer la broma ayer sobre mi Paraíso personal, que imaginé con proyecciones de mis series favoritas a toda hora, me quedé pensando en las restantes características que debería tener el lugar para ser un Cielo en toda la regla. La primera pregunta que surgió era fundamental: ¿está bien pensar en un Paraíso privado, o lo más sensato sería pensar en un Cielo comunal? Después de todo hemos sido en vida seres sociales, más allá de las ocasionales quejas por la existencia de tanta compañía indeseable; no creo que nadie imagine un Paraíso en el que se desee solo por toda la eternidad. Por lo demás, supongo que sólo se nos concedería un Paraíso en caso de que hubiésemos resuelto nuestras cuestiones de convivencia: con los amores, con la familia, con los amigos y en el trabajo, y también con la gente que nos cruzábamos en la calle y con tantos conocidos y desconocidos que en un momento u otro necesitaron de nuestra buena voluntad. Pero en fin, aunque más no sea para seguir con la corriente del juego, imaginemos que nuestros Paraísos privados sólo estarán poblados por aquellos a los que quisimos bien. Esa lista es personal en cada caso, y por eso huelga consignarla. Vayamos, entonces, a los rasgos que sí podrían sernos comunes.
Lo primero que pensé es que mi Paraíso debería tener rasgos caribeños. Nada me gusta más que el mar, así que la posibilidad de bucear y de navegar en aguas cálidas me sería insoslayable. Pero enseguida empecé a lamentar todas las cosas que ya no vería en caso de esa elección: nevadas como las del lunes sobre Buenos Aires, montañas como las del sur, ciudades como Londres, Barcelona y París. Por lo que concluí que mi Paraíso debería serme bastante parecido a la Tierra misma en toda su amplitud y variedad, eso sí, en la medida de ser posible con pasajes gratuitos en primera clase.
Después pensé que mi paraíso debería proporcionarme acceso inmediato a las cosas que más me gustan. Esto es libros, en cantidad digna de la Biblioteca de Babel. Y películas en igual proporción. Y series, como ya mencioné: desde las viejas que tanto me gustaban –por ejemplo Los Vengadores- hasta las nuevas que me fascinan, como Lost y Héroes. (Tratándose de una Paraíso, lo ideal sería poder ver la segunda temporada de Héroes antes de que sea filmada, incluso.) No es que actualmente padezca muchas limitaciones al respecto: todavía tengo muchos libros por leer (y releer) en mi biblioteca, y DVDs apilados, y lo que todavía no tengo o no leí o aún no vi puedo conseguirlo con casi total certeza por internet. Dado lo cual volví a concluir que mi Paraíso se parecería bastante a este mundo, eso sí, con un poco más de tiempo (ah, las ventajas de la eternidad) y algo más de cash para satisfacer caprichos.
También me gustaría poder disfrutar de algunos vicios. Dentro de los legales, mencionaría comidas (jamón español, guacamole, tacos picantitos, mariscos; mi Paraíso tendría dentro una sucursal del Kiosko Universal de Barcelona) y bebidas: con buen vino tinto, tequila y el ocasional brandy me daría por feliz. En lo que hace a los vicios prácticamente ilegales, debería tener suministro constante de Gitanes sin filtro y habanos para cuando la ocasión lo amerite. (Le tengo cariño a los Partagás, porque eran los que fumaba mi abuelo.) Esta certeza me hizo pensar que mi versión del Paraíso tampoco estaba tan alejada de la vida real, que me depara con bastante frecuencia semejantes placeres.
Por supuesto, también me gustaría tener la oportunidad de hacer lo que más me gusta. Esto es seguir escribiendo y produciendo cine, en lo que hace al puro trabajo (¿cuál sería la gracia de leer y de ver tantas películas y series, sino uno no puede jugar también?), y seguir relacionándome con las personas que amo, en el terreno del puro corazón. Lo cual tornó inevitable entender que mi Paraíso personal se parece mucho pero mucho a este planeta tal como es, con algunas diferencias menores (la cuenta bancaria que se haría necesaria, el tiempo disponible) y algunas sinceramente mayores. Para mí esta Tierra no será nunca el paraíso que podría ser mientras haya gente –¡mientras hayan niños!- que se cagan de hambre y sufren las demás variantes de la violencia, esto es marginación, persecución, analtabetismo, desocupación… ya saben. La parte buena del asunto es que este planeta produce riquezas suficientes para que a nadie le falte nada, lo cual vuelve al problema en un simple asunto de redistribución, o sea político. No digo que realizar el cambio sea fácil, pero no dejó de satisfacerme el descubrimiento de que esta vida y este lugar se parecen bastante al mejor de los mundos posibles. Lo que falta para que lo sea, en todo caso, es precisamente lo que determinaría que nos ganásemos el Paraíso en la contingencia de que este asunto siga siendo cuestión de meritocracia.
(Para ser honesto, tampoco me disgustaría que mi Paraíso se pareciese a una isla a compartir con Evangeline Lily, la chica de Lost. O a un bar donde encontrarme con Sienna Miller a beber un dry martini. En fin: ¿cómo serían sus propios Paraísos?)
[Publicado el 11/7/2007 a las 10:55]
En mi Eden yo -ya que esto se trata de hacer aflorar nuestro más profundo egoísmo- quisiera tener el poder de transmutarme en el cualquier ser vivo, animal, vegetal o humano y tener la posibilidad de vivir todas las vidas que se han vivido y se vivan mas adelante, aunque esto al mismo tiempo me parece una repetición innecesaria. Y como de lo que se trata es de cómo hacer para no aburrirse, me gustaria tener el poder de retirarme, cuando yo lo desee, de los beneficios y las revanchas de la eternidad. Pero sobre todo, me gustaria vivir la vida de aquel que tu amas, asi estaria mas completo.
Comentado por: orlando el 18/7/2007 a las 05:07
mi pedazo de cielo, mi paraiso personal algunas veces es real, muchas otras imaginado,
casi siempre lo perfecto aparece y desaparece en segundos y en pocos instantes ya se convierten en recuerdos...
creo que la clave está en encontrarse con uno mismo, en reconocerse y aceptarse, ese será el inicio del disfrute de ese paraíso privado...la idea de los cielos y los paraísos son infinitos...exiten en igual proporción como seres humanos en la tierra...lo que para mí puede ser un cielo para el otro le resulta ser todo un infierno...
no concibo un paraiso en solitario!!!
por ello, puedo asegurar que en este mundo hay una química especial que acerca a las personas, afinidades, similitudes, almas gemelas que se estan buscando incansablemente...es momento de rodearnos de ellas, de descubrirlas, de encontrarlas, de hacerlas parte de nuestro paraíso; donde ideas, emociones, gustos, hobbies, pensamientos, sentimientos, etc, se conviertan libre, natural y espontáneamente en lo que siempre hemos anhelado con todas las fibras de nuestro ser...ellos sabrán entendernos, sabrán hablar en nuestro idioma y sabrán hacer perfecto nuestro mundo...
Felicidades Marcelo..cada vez te leo con más entusiasmo y admiración!
Comentado por: Tamya el 12/7/2007 a las 00:20
En mi paraíso personal todos trabajarían en lo que los apasionara y serían excelentemente remunerados. Quienes no eligieran adecuadamente a su corazón, serían remunerados insuficientemente hasta encontrar su verdadera vocación. Quienes estuvieran destinados al estudio y la investigación serían los que enseñarían a los demás. Por supuesto yo sería escritora. Y mamá algún día, y como todas las demás mamás recibiría un cheque cada quincena por mis labores en estos ámbitos.
Se podría viajar en el tiempo, pero sin la posibilidad de enmendar equivocaciones, ya que son éstas las que nos definen. Así podría presenciar una tragedia griega, ser amante de Alejandro Magno, aprender de Aristóteles, conversar con Shakespeare, ser musa de Dalí, escuchar los sermones de Jesucristo, presenciar la novena sinfonía de Beethoven, conocer a mi abuelo materno y otros deseos semejantes.
Los celos dejarían de existir, y por lo tanto la poligamia sería bien aceptada, ¡ja! (es mi paraíso, y en mi paraíso son posibles estas ilusiones) aunque por supuesto el matrimonio seguiría existiendo para quienes eligieran tal opción. En algún punto de mi vida yo la elegiría, y me casaría con el hombre con el que probablemente me casaré algún día en este mundo.
Las distancias seguirían existiendo, porque como mi personalidad es novelesca, algo de drama tendría que haber. Aunque los vuelos serían gratuitos, serían a disponibilidad.
Por supuesto que en mi paraíso sería amiga de todas aquellas personas interesantes que por distintos motivos (casi siempre de fama) no lo soy. En cada visita a Buenos Aires, sostendría largas conversaciones con Marcelo mientras vacaciono en Pilar con mi amigo Edgardo, escritor de 65 años y con toda su familia. Fito Páez me invitaría a acompañarlo a una gira por Latinoamérica en calidad de musa inspiradora y en algún concierto de Miranda, Lolo el guitarrista se enamoraría de mí. Conocería a Jorge Drexler quien me permitiría presenciar mientras crea una canción.
Tendríamos todos más tiempo y más dinero para llevar a cabo esas actividades que por falta de lo uno o lo otro no podemos. Yo tomaría algunos años para viajar por el mundo, y seguramente decidiría vivir otros años más en algún poblado de la toscana italiana.
Habría amor y salud. Pero más amor, que todo lo cura.
Perdón por mi comentario extenso, pero me emocionó el tema.
Comentado por: Alejandra Avellaneda el 11/7/2007 a las 22:46
Señorita serpiente! hace usted que una se sonroje... y peor aún, que tenga ideeaaaas...
Mi Paraíso personal queda en una casa (con piscina) sobre un acantilado en las lomas de Ballenita, que tenga una habitación que dé a una montaña para poder encender una chimenea por las noches, una cocina con una provisión ilimitada de ingredientes y bebidas espirituosas, un salón enorme para recibir visita de todos los queridos desde sus paraísos particulares. Poder salir de paseo a visitarlos en sus espacios y tener todos acceso a una sala de conciertos donde se presenten todos, todos, todos. Ah, y la dirección y membresía del café de escritores celestial.
Fantasía aparte, lo que me gustó de tu texto es la capacidad de observar que no hace falta trascender a un Paraíso para disfrutar intensamente, lo que hace falta es extender las posibilidades para todos. "No dejó de satisfacerme el descubrimiento de que esta vida y este lugar se parecen bastante al mejor de los mundos posibles."
Comentado por: Mayté/Palas el 11/7/2007 a las 22:45
Serpiente, en Brasil hay una ciudad entera donde toda la gente vive en Pelotas.
http://maps.google.es/maps?f=q&hl=es&geocode=&q=Pelotas+-+RS,+Brasil&sll=40.396764,-3.713379&sspn=11.054894,24.082031&ie=UTF8&cd=1&mpnum=0&z=10&iwloc=addr&om=1
Comentado por: Coco el 11/7/2007 a las 19:43
Donde se escuche "Walk in the ocean" en la voz de Joh Mayer, comida buena, y una pelirroja, (ah si, y Jack Daniels!)
Comentado por: Ludo el 11/7/2007 a las 17:48
un amigo mío que está un poco loco (pero clínicamente comprobado, no de la locura sana) me contaba siempre sus historias en las que en el día final de la tierra estaba todo el mundo reunido en diversas partes del mundo, en una gran fiesta global viendo videos musicales, películas y series por pantallas gigantes, sentados en enormes campos verdes, acampando, esperando este fin del mundo y luego de las películas a todos las personas les era concedida la última visión cinematográfica de los mejores momentos de su vida en privado, a modo de visión, luego todos felices y motivados, llorando de la emoción y abrazados contaban hacia atrás mientras veían como el sol explotaba y lo consumía todo, cuando me contó eso con una gran capacidad de detalle que no puedo reproducir con mis palabras créanme que hasta casi lloré imaginando el idílico momento
Comentado por: autómata el 11/7/2007 a las 17:05
El Paraíso.
Árboles, Evas, Adanes, todos desnudos y ¡muchas manzanas!
¿Qué más se puede pedir?
Las películas… ya nos las haremos nosotros.
Serpiente tentadora
Comentado por: Serpiente Suya el 11/7/2007 a las 16:09
Marcelo,
coincido en que este mundo se parece bastante a un paraiso, aunque en este ultimo tendriamos mas tiempo y mas cash. Pero sobre todo mas tiempo....en ultima instancia, lo mas desgarrador de la vida es que los seres queridos se van, nosotros mismos vamos envejeciendo, y el tiempo nos ira arrebatando placeres (libros, vinos, gitanes sin filtro, los comparto a todos, y sexo) implacablemente. Aunque esto es a su vez lo que le da valor a nuestra vida, que es un acto de resistencia frente a la muerte y al deterioro. Quizas la pequena gran diferencia entre el mundo real y el paraiso es que en este ultimo tendriamos plena conciencia de que nada realmente importa, y nos dedicariamos permanentemente a los placeres intelectuales/esteticos/fisicos y a cultivar todas las amistades y amorios posibles, muchos de los cuales se van quedando en el camino con el transcurrir de la vida.
Saludos,
unamunesco
Comentado por: unamunesco el 11/7/2007 a las 15:26
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
18/7/2008 18:30
Publicado por: Eduardo Varas
18/7/2008 15:56
http://vagabundeoresplandeciente...
Publicado por: Lucas M.
18/7/2008 12:40
Gracias Serpiente! Es un caso...
Publicado por: amalia
18/7/2008 02:14
Eduardo olvido mencionar que el...
Publicado por: Mayte
17/7/2008 21:22
Aca esta, la respuesta a todas...
Publicado por: Muchacho Lobo
17/7/2008 17:29
Publicado por: Eduardo Varas
17/7/2008 17:28
Publicado por: Eduardo Varas
17/7/2008 17:23
Publicado por: Fátima
17/7/2008 17:11
Coincido. Neuman es encantador...
Publicado por: Mori
17/7/2008 16:12
Amalia, Espero despejar tus...
Publicado por: Serpiente Suya
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