El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 4 de julio de 2008
Nieve sobre Stars Hollow, Buenos Aires
Más vale tarde que nunca: vaya este texto como canto del cisne a esa magnífica serie de TV, sacrificada en el altar de los números, a la que conocimos como Gilmore Girls. Descansen en paz, Lorelai y Rory. De aquí en más vivirán por siempre, en las repeticiones por TV, en las temporadas editadas en DVD y en mi versión personal del Cielo, donde pasan todo el tiempo los capítulos de las series que me gustan.
En esencia, Gilmore Girls fue un relato construido sobre una sucesión de improbabilidades. En primer lugar, el pueblito de Stars Hollow, donde viven Lorelai Gilmore y su hija adolescente Rori: se trata de una comunidad idílica, llena de personajes que van desde lo simpático (la cocinera Sookie, la baterista Lane), pasando por lo excéntrico (el flaco Kirk, que parece sacado de un dibujo animado), hasta llegar a lo casi insoportable (el conserje Michel, Paris la amiga de Rory, la mismísima madre de Lorelai, Emily Gilmore), pero que se traduce en un conjunto querible, una comunidad de esas en las que uno soñaría vivir. (Recién ahora se me ocurre que Santa Brígida, el pueblo imaginario de mi novela La batalla del calentamiento, debe tener algún eco involuntario de Stars Hollow.)
El segundo improbable es la forma en que los personajes de la serie, y en especial las protagonistas, se expresan. Lorelai, y por inevitable imitación Rory, conversan con la velocidad y la gracia que eran habituales en las comedias del Hollywood de oro, cuando Katherine Hepburn y Cary Grant reinaban indiscutidos. Nadie habla así en la vida real, pero a los que disfrutábamos de la serie no nos importaba: Gilmore Girls era nuestra cita semanal con la comedia brillante. (Mérito indiscutido de la creadora del show, Amy Sherman-Palladino: no debe ser fácil crear una versión semanal de Bringing Up Baby o cualquiera de las comedias enloquecidas de Frank Capra.)
El tercer improbable era la relación entre Lorelai y Rory. Está claro que Lorelai tuvo a Rory a los 16 años, lo cual las aproxima en edad y hace verosímil que parezcan compañeras de cuarto antes que madre e hija. Por lo demás, la difícil relación que Lorelai tiene con su propia progenitora, la rígida y pretenciosa Emily, torna comprensible que haya querido hacer de su lazo con Rory el perfecto opuesto de aquel que padeció toda su vida. Pero en fin, admito que en la vida real no conozco ninguna madre que tenga un rapport semejante con su hija adolescente. Imagino que buena parte del público de Gilmore Girls estaba cautivado por su versión de la vida no como es, sino como podría ser.
Siempre se consideró a Gilmore una serie para mujeres. Una etiqueta que me disgusta, al igual que cuando se la usa para calificar las películas románticas, relegándolas a un target de género específico. A mí me gustan las películas de Indiana Jones, pero existen muchas más cosas dignas de atención en la vida que los relatos cargados de testosterona. Cuando descubrí Gilmore Girls me topé con una historia llena de humor, sensible y original, cosas que nunca imaginé patrimonio exclusivo del género femenino. Y por eso la elegí semana a semana. Supongo que yo también podía proyectar mis propias fantasías sobre Stars Hollow. Me hubiese encantado invitar a Lorelai a beber algo y a conversar interminablemente: lejos de amedrentarme, las mujeres inteligentes me fascinan. Por lo demás, viviendo rodeado de mujeres como vivo, estoy más que habituado a la cháchara incesante: a esta altura del partido suena como música para mí.
A veces ocurren maravillas en la vida. Estaba terminando este texto cuando empezó a nevar sobre Buenos Aires. En lo que llevo de vida nunca vi nada así. La nevizca se disolvía apenas tocar el suelo, pero mientras duró, cayendo con mágica lentitud sobre los techos, Buenos Aires se transformó en una enorme sucursal de Stars Hollow, Connecticut.
[Publicado el 10/7/2007 a las 10:39]
Harry S. lamento desilusionarte pero no vas a poder conocer Stars Hollow ya que el pueblo es ficticio, es de utileria. Fue usado para una pelicula en los '60 creo y estaba en desuso hasta que lo reutilizaron para la serie. Es demasiado perfecto para existir de verdad.
Me encantaba la serie, aun la veo en las repeticiones. Una lastima que por problemas de dinero no pudo seguir al aire.
Saludos
Comentado por: Paola el 07/6/2008 a las 19:32
Por lo visto a la mayoria de hombres, no les gusta y ven patetico el programa de las girlmore, pero a mi en lo personal, me transporta a un lugar donde me fascinaria vivir. Desde pequeños nos han enseñado a sobresalir, a ser mejores, pero por eso estamos como estamos. Si nos hubieran enseñado a vivir como comunidad y a tomar la vida de otra forma, no veriamos las noticias que se ven dia a dia.
He tratado de buscar fotos de ese lugar STAR HOLLOWS, pero todo en google me lo vincula a la serie GIRLMORE GIRLS. Ojala tenga la oportunidad de visitar ese lugar.
Estoy muy de acuerdo con lo que escribio el propietario de este blog. Me cautivo totalmente el programa de las GIRLMORE GIRLS.
Comentado por: Harry S el 13/4/2008 a las 19:22
Qué rareza esa serie. Primero me llamó la atención que se hablara tanto y después que esas líneas fueran brillantes. Y después los personajes secundarios.
La música, los invitados (¡Norman Mailer! ¡Tracy Lord! ¡Sonic Youth! ¡la campera de Joe Strummer! ¡Sebastian Bach haciendo un tema de Jesus & Mary Chain con una banda de teenagers!), el pueblo. Algunas temporadas flojas, como corresponde, y un final pálido, mucho más triste por eso mismo (una fiesta de despedida arruinada por la lluvia), todos bajo una lona de circo con goteras. Me acuerdo y me pongo a llorar (otra vez).
No se me había ocurrido relacionarlo con la nieve. Y es más triste todavía. No va a volver a nevar y vamos a esperar que sí. Vamos a ver las repeticiones y no va a ocurrir nada nuevo.
Me gustaba la falta de una línea argumental fuerte: nada de misterios a resolver, ni pasiones desgarradoras, ni dramas oscuros. Lo que le daba más relevancia a las situaciones pequeñas y los personajes. Uno recuerda pequeños gags y no capítulos enteros. No salgo de la sitcom por eso. Gilmore Girls valía la hora que duraba (y las interminables tandas de Tv por cable).
Me pregunto si vendrá alguna otra serie así. Ahora todo parece superhéroes, forenses (fue tema de una memorable conversación de sobremesa en los viernes de los Gilmore), tramas, tramas, tramas. No parece haber una escuela.
¡Ah! Quería decir algo a modo de responso por las Gilmore y por fin encontré un foro donde no se discute si Dean es más guapo que Jess. Por supuesto, Jess tiene la remera de Dinosaur Jr y nombra a las Shaggs.
Saludos
Comentado por: david el 08/2/2008 a las 17:54
(Aclaración, perdón por el doble mensaje: Stephanie Daley es una película con la genial Tilda Swinton y Amber Tamblyn)
Comentado por: Julia el 17/7/2007 a las 21:25
Yo todavía no me lo creo, que te guste Gilmore girls! jaja
Me parece que -de yo conseguir todos los dvds que quiero- tendríamos la misma colección de series! que hay de Joan of Arcadia? era infantil, tal vez, pero me gustaba. La actriz, Amber Tamblyn, escribe unos poemas muy lindos y es un personaje bastante interesante. Todavía estoy esperando verla en Stephanie Daley, que no creo que venga a los cines argentinos.
Comentado por: Julia el 17/7/2007 a las 21:23
Una de las pocas cosas que nos unen con mi hermana es la afición a las desventuras de las Gilmore. Su humor de navaja suiza recién afilada, sus referencias geniales a lo mejorcito de la cultura pop, y el deseo de comprar una parcela en Star Hollow, nos tienen adictos desde hace un tiempo.
(Y estaba totalmente seguro del comentario de Mayté)LOL
Comentado por: Ludo el 10/7/2007 a las 18:12
Comentado por: Mayté/Palas el 10/7/2007 a las 16:38
("¡Jajajaja!", dice Palas)
Lo que no has dicho Marcelo es si serías mas un tosco-pero-cálido Luke de camisa de cuadros y gorra al revés o un refinado-pero-torpe Christopher, impecable de pies a cabeza.
Para mi ver a Lorelai y Rory es una referencia doble a la relación que me hubiera gustado tener con mi madre (y la que me hubiera encantado que tuviera con mi abuela, una versión de Emily) y la que aspiro a tener con mi pequeña "Rory" con todas las circunstancias que me diferencian de Lorelai. Me encantó el episodio final porque no terminó con un típico final feliz (boda, graduación o afines); terminó con la antesala de un nuevo capítulo en la vida de Rory, con una seperación y un reencuentro. Ya lo dije, lloré desde los créditos iniciales hasta la última escena.
El dato sorprendente es que los actores no sabían, al momento de la filmación, que ya no habría nueva temporada. Alguien comentó en un foro que quizá por eso le falta aún más emotividad a la escena en que el pueblo entero recibe a Rory para su despedida.
Olvidaste eso si, al más fastidioso de todos: Taylor.
Comentado por: Mayté/Palas el 10/7/2007 a las 16:37
("¡Jajajaja!", dice Palas)
Lo que no has dicho Marcelo es si serías mas un tosco-pero-cálido Luke de camisa de cuadros y gorra al revés o un refinado-pero-torpe Christopher, impecable de pies a cabeza.
Para mi ver a Lorelai y Rory es una referencia doble a la relación que me hubiera gustado tener con mi madre (y la que me hubiera encantado que tuviera con mi abuela, una versión de Emily) y la que aspiro a tener con mi pequeña "Rory" con todas las circunstancias que me diferencian de Lorelai. Me encantó el episodio final porque no terminó con un típico final feliz (boda, graduación o afines); terminó con la antesala de un nuevo capítulo en la vida de Rory, con una seperación y un reencuentro. Ya lo dije, lloré desde los créditos iniciales hasta la última escena.
El dato sorprendente es que los actores no sabían, al momento de la filmación, que ya no habría nueva temporada. Alguien comentó en un foro que quizá por eso le falta aún más emotividad a la escena en que el pueblo entero recibe a Rory para su despedida.
Olvidaste eso si, al más fastidioso de todos: Taylor.
Comentado por: Mayté/Palas el 10/7/2007 a las 16:37
Llegar a Gilmore Girls fue un acto de curiosidad. Recuerdo que en ese tiempo estaba casado y en momentos sonaba una alarma y mi ex esposa dejaba de hacer lo que estaba haciendo para ir a la habitación, encender la tele y ver el programa. Un día la acompañé y me quedé prendido de esa historia madre e hija que parecía la versión apacible de Dr. Strangelove (sobre todo en el cuarto de guerra): hablar, hablar y hablar sin detenerse...
Hacer del humor algo brillante y verborreico es la postura estética más valiente que he visto en la televisión los últimos años... Es una pena que se acabe la serie... aunque para mí se acabó el día que marché de casa...
De seguro que Palas tendrá algo que decir de este post...
Un saludo
Comentado por: Eduardo Varas el 10/7/2007 a las 16:10
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
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