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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Marcelo Figueras

El huevo de la serpiente

Me cuesta aceptar que la mayoría de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires haya elegido como alcalde a un impresentable. Mauricio Macri es un señor al que por más que busco y rebusco, no logro encontrarle un solo mérito. Durante buena parte de su vida fue apenas el hijo de Franco Macri, un empresario que se enriqueció como Creso durante la corrupción menemista; dado que Mauricio formó siempre parte del equipo de su padre, eso lo convierte en un cómplice más de lo ocurrido durante aquella devastación del Estado, y por ende de la Nación, que todavía estamos lejos de revertir.

Su viveza –porque viveza tiene, y en especial de esa a la que aquí se llama viveza criolla; yo no la considero un mérito, sino todo lo contrario- le indicó que si quería tener futuro en la política, debía sobreponerse al estigma del niño rico. Como sus razonamientos suelen ser lineales, se le ocurrió que podría salirse con la suya si llegaba a presidente de Boca Juniors, el club de fútbol más popular de la Argentina. Con dinero suficiente para pagar la más rica campaña y algunas otras cosas, lograr ese objetivo era sólo cuestión de tiempo. A la cabeza de Boca, Macri se dio lo que suele llamarse “un baño de masas”. Por supuesto, cada vez que Macri se codeaba con los jugadores o con los fanáticos de Boca se veía tan ridículo como Carlos de Inglaterra en plena corrida de San Fermín, pero eso al boquense furibundo no pareció importarle. Si yo fuese fanático de Boca habría exigido que, además del voto, uno hubiese debido meter dentro del sobre constancia de su preferencia futbolística, para que no se diese por sentado que los boquenses son un rebaño que rinde obediencia ciega al presidente del club. Pobres los boquenses progresistas, hoy deben sentirse tan culpables…

El triunfo que obtuvo ayer Macri (que encuentra muy difícil sostener una conversación de un mínimo nivel, como demostró ya sobradamente; que suspendiese el debato público con su rival durante el tramo final de la campaña, pues, no sorprendió a nadie, dado que todos sabíamos que en ese trámite lo iban a hacer puré) es mucho más grave de lo que parece a simple vista. Porque significa la primera victoria electoral que obtiene en las urnas un representante del poder económico que desde hace décadas explota y esclaviza a las mayorías de este país. Hasta ayer, fecha fatídica para nuestra historia, los poderes fácticos de la Argentina sabían que las urnas les eran contrarias por definición: por eso se limitaban a apoyar los golpes militares, que siempre interpretaron la partitura económica que le ponían delante, o a sobornar a los gobiernos consagrados por votación. (El de Menem fue paradigmático, puesto que desde el primer día puso su investidura al servicio de los mejores postores: malvendió propiedades del Estado, comprometió los servicios al licitarlos en términos que todos los usuarios de trenes, luz, gas y demás padecemos a diario, otorgó licitaciones públicas al que ofrecía el soborno más alto –fue en esta época que los Macri y Menem se hicieron muy amigos- y destruyó la industria local para favorecer al capital internacional.) Cuando algún gobierno amenazaba retobarse a sus designios, se lo acosaba mediante maniobras arteras, como la resurrección de la amenaza militar o el desabastecimiento de mercaderías o servicios esenciales para la gente.

Pero esas trapisondas ya no parecen serles necesarias. Desde ayer, Macri es el caballo de Troya de nuestros verdugos en el interior del sistema democrático. Ya no precisan recurrir a los subterfugios de antaño, porque tienen a alguien que los representa en las urnas –y que por primera vez para uno de su calaña, gana a la hora del recuento de los votos. Nadie puede sostener que Macri venció por mérito propio, dado que no puede definirse como mérito el haber hecho campaña sin abrir la boca. En todo caso parte del desmérito se debe a errores del gobierno de Néstor Kirchner, que es el principal derrotado de la elección de ayer. Otra parte mínima se le puede atribuir a lo que Horacio Verbitsky suele llamar la Paleoizquierda argentina, que convocó a votar en blanco a sabiendas de que ese voto beneficiaría a Macri. (¿Cómo duerme por las noches alguien que se dice de izquierda después de haber sido funcional a un Macri?) 

Al menos hoy, en plena eclosión de bronca, estoy convencido de que la mayor parte de la culpa de esta victoria ignominiosa es de las clases medias de Buenos Aires, un sector de nuestra sociedad que a la hora de jugar a favor de los explotadores no se equivoca nunca. Pero en fin, con la clase media me la agarraré mañana.

[Publicado el 25/6/2007 a las 10:54]

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Comentarios (7)

  • Claro que os leí Caetana. ¡Y menos mal que os leí! porque ¿hubiera sido capaz de cargarme la paz de mi hogar por un hecho irreflexivo que obedece tan solo al instinto? ¿y si no fuera sólo instinto, sino algo más…?
    Quizás… creo que los humanos a veces hacen esas cosas, imagínese un bicho como yo.
    Por otra parte, en lo que respecta a lo del Sr. Fiennes ya lo tengo claro del todo. Cuando lo conozca le invitaré a entrar en mi casa y le prohibiré que me deje dormir. Si me pregunta ¿por qué? Le contestaré “¡Ah! Lo dice Caetana”.

    Un beso.

    Comentado por: Serpiente Suya el 26/6/2007 a las 11:37

  • Serpiente, ayer te dejé un comentario en el blog anterior: Sobre los capítulos finales... por si no volviste.

    Comentado por: Caetana el 26/6/2007 a las 10:11

  • Coincido plenamente con tu análisis y con tu bronca. Y me desespera la ceguera de muchos de mis compatriotas. Es que la derecha sabe lo que quiere y hacia allá va. La izquierda, esa eterna adolescente, se rebela, lucha contra las pandillas de su propio barrio, no trazar su propio camino. La izquierda carece de método y de objetivos. La izquierda sabe lo que no quiere e ignora lo que quiere. El síndrome del adolescente la debilita, la mantiene inmadura e inútil para ponerse al frente de esa parte de la ciudadanía cuyos intereses debería representar.
    En cuato a la clase media, o lo que queda de ella en Argentina, ¡a sobrevivir, caiga quien caiga!

    Comentado por: Caetana el 26/6/2007 a las 10:09

  • ¡Menudo susto me dio cuando leí el título del escrito de hoy! Pensé que me iba a reñir por no haber cuidado bien de Gus o por decir tonterías en su blog. Aunque le confieso que después de leerlo, aún me he asustado más.
    Tiempos difíciles.

    Comentado por: Serpiente Suya el 25/6/2007 a las 18:35

  • O votar al que diga más tonterías...que es igual o peor. Si no, miren a Venezuela

    Comentado por: Lu el 25/6/2007 a las 17:29

  • Me gustaría poder decir que no entiendo porque la gente decide votar a candidatos como el nuevo alcalde de Buenos Aires, pero creo que tengo una pequeña idea de que es lo que está pasando; porque en España ocurre algo parecido.
    No se si habrán oido hablar por allí del caso Malaya, y toda la mierda que he salido a la luz un la Costa del Sol; pero todo comenzó con un presidente de un club de futbol que se metió a político.
    Un tio sin ninguna idea, salvo la de "limpiar la ciudad de gentuza", lo que algunos entendimos como quitar a los pobres para que no se vieran, pues molestaban a los capos de la mafia; que de todos los paises del globo se vinieron a instalar en España.
    Mientras esto sucedía ¿qué hacían los políticos de izquierdas? Nada, nada de nada.
    En un tiempo donde ganan "políticos" que no debaten, la izquierda no plantea nuevas ideas y toma prestada la canción de la derecha hablando sólo de economía; lo normal es que los ciudadanos voten al tio que esté mas callado y diga menos tonterías; por increíble que nos parezca.

    Comentado por: ANGELA el 25/6/2007 a las 11:21

  • Malos Aires
    Por Juan Sasturain (in in memoriam J.L.B.), en el diario Página 12:

    Ya pasó. La ciudad es como un plano
    de nuestras decepciones y fracasos.
    Muertos de frío, duchos en ocasos,
    hasta el final, aguardamos en vano.
    Fue lo que quiso ser, no fue distinto
    de lo que han querido en otros casos
    estos mismos porteños cuyos pasos
    parecen elegir el laberinto.
    Aquí, la gente temerosa espera
    que un zorro, de la noche a la mañana
    le cuide y limpie el gallinero. Vana
    ilusión, que los junta a la ligera.
    No los une el amor sino el espanto.
    Será por eso que les temo tanto.

    Comentado por: Laura el 25/6/2007 a las 11:13

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Foto autor

Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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