El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
El mejor y más moderno de los inventos
Nos tocó en suerte un mundo que es puro vértigo. Las cosas cambian a mayor velocidad de lo que podemos asimilar. Yo me he visto en problemas más de una vez para explicar a mis hijas cómo eran ciertas cosas hace no tantos años: el hecho de que la televisión fuese en blanco y negro, por ejemplo, de que no tuviese más de cuatro o cinco canales y de que uno debiese levantarse para cambiar de uno a otro, usando una perilla que hacía un ruido muy feo, trac, trac, trac… También he sido testigo de las mil y una modas en un área que debería ser ajena a ellas, como la del cuidado de la salud. Me habían dicho que la sal era peligrosa, hasta que apareció un estudio que proclamaba que era lo mejor que podíamos consumir. Lo mismo con el azúcar. Un día me dijeron que existía un colesterol bueno, que se diferenciaba del tradicional villano. No hace mucho me alertaron: tené cuidado con los pomelos, que hasta ayer eran pura salud pero hoy pueden ser peligrosos, según consta en el último, modernísimo estudio científico.
Una de las consecuencias de estos cambios es que no sabemos muy bien en qué creer. ¿Para qué entusiasmarnos como chicos con una tecnología, si pronto aparecerá otra que es mejor? (Yo todavía conservo mis películas en sistema láser, dicho sea de paso.) ¿Para qué dar vuelta nuestra dieta si en cuestión de un par de años surgirá una nueva, con impecable pedigrí científico, revelándonos que lo estábamos haciendo todo mal? En consecuencia no nos apegamos demasiado a nada, y desconfiamos esencialmente de todo. Un poco de distancia crítica es recomendable, por cierto. Pero a veces nos vamos de mambo, y en aras de preservar nuestro detachment –estar lejos de todo es cool por definición-, nos perdemos cosas esenciales.
El valor del libro, por ejemplo. (Ojo que no dije precio: dije valor.) ¿Existe acaso un invento que haya resistido mejor los zarandeos de la modernidad? ¿Ha inventado alguien acaso una instancia superadora? No. Se han efectuado correcciones, por supuesto –un libro tamaño pocket es más fácil de manipular que un códice-, pero se trata de mínimas modificaciones a una idea que ya era perfecta en su origen. ¡Más de un milenio de uso, y el libro sigue siendo el artefacto más moderno que se pueda concebir!
El libro va conmigo allí donde voy. El libro no necesita baterías. Puedo mojarlo, lo cual lo arruinará un poco pero no del todo, como ocurriría con un teléfono móvil o con un aparatito de videogames. Puedo golpearlo sin problemas. Puedo doblarlo. Puedo anotar direcciones y teléfonos en sus espacios en blanco. (Alguien dirá: eso también puedo hacerlo en mi teléfono o en mi BlackBerry, donde además ahora recibo peliculitas y pronto veré largometrajes enteros. A lo que respondo: pero nunca encontrarás allí pensamientos, frases o versos que te iluminen la vida, y tampoco podrás subrayarlos, ni anotar tus impresiones en los márgenes, ni guardar recuerdos entre sus hojas.)
El libro no necesita recarga ni se sulfata. No me obliga a pagar onerosas garantías renovables anualmente. No tengo que declararlo en los aeropuertos. No corre riesgo de ser infectado por virus alguno. No pierde información de un día para otro. No necesita back ups ni llega a límite alguno de almacenamiento. Puedo prestarlo sin sufrir por su suerte. Es reciclable, lo cual significa que puede dar vida a otros libros. (Los teléfonos no pueden decir lo mismo.) Algo fundamental: siempre son más baratos que el último grito de la tecnología. Y tienen una ventaja comparativa maravillosa, en este mundo tan muerto de miedo: ¡nadie va a asaltarme para quitarme uno!
Digo todo esto porque me parece que estamos equivocándonos de actitud. Vivimos como si fuésemos ciudadanos de cuarta, anacronismos que caminan. Y, sí, qué se le va a hacer: yo escribo libros. O los vendo. O los compro. O me gustan, cuanto menos. Qué demodé, lo nuestro. Nos sentimos más próximos al ebanista y al fileteador que al científico nuclear. Y eso es un error. Deberíamos sentir que estamos en la cresta de la ola, que trabajamos con tecnología de punta –porque es así. Lo que esta gente tan moderna diseña y consume va a caer en desuso en un abrir y cerrar de ojos. Lo que nosotros hacemos va a seguir dando resultados en el siglo próximo y también en el que viene, si es que no volamos antes por los aires. Somos los Terminator de esta era. Nos matan una y otra vez, pero seguimos funcionando.
Así que nada de avergonzarse. Nada de moverse con culpa. Nada de andar mendigando atención. Somos los representantes de una tecnología imbatible. El libro es el mejor invento de la historia de la humanidad. Mejor que la rueda, incluso, porque puede llevarnos a sitios a los que ningún vehículo accederá nunca. Y además no hay objeto más piola, más canchero, más cool. Fueron libros los que inspiraron a las personas más interesantes de la Historia: a los navegantes, a los exploradores, a los científicos. Si a Einstein le diesen a elegir entre los libros que lo iluminaron y una calculadora de última generación, ¿creen ustedes que elegiría la calculadora? Las cuentas pueden realizarse con tiempo y con esfuerzo, pero no hay nada que suplante a la inspiración. Y además el libro otorga la sensación de pertenencia a un club selecto. Hoy hasta el más pavo anda con un teléfono a cuestas, ¿pero cuántos tontos han visto cargando libros en los últimos años?
[Publicado el 21/6/2007 a las 10:30]
Está muy bien, es una apología... pero, qué bueno sentir que no estamos tan solos a la hora de preferir un libro nuevo a una calculadora o un accesorio que la moda imponga.
"Qué demodé, lo nuestro. Nos sentimos más próximos al ebanista y al fileteador que al científico nuclear."
Hay además, otra cosa fantástica. Los libros dan derecho a réplica, los Cuatro Cabezas no, y después se venden a Gran hermano.
(Si no fuera por Orwell hoy estaría internada en un hospital de mala muerte (por barato y por dar muerte mala a los psicópatas).
Bueno, por cosas así formamos parte de LA RESISTENCIA.
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 23/6/2007 a las 22:30
Bravo Marcelo!! Tu elegante elegía del libro es una de las mas felices entradas en tu blog personal (que ojala algun dia se convierta en un libro, para que coagule en una "reencarnación" superior). Muchas gracias por entusiasmar a los defensores de la letra impresa, que si bien no somos menos (es un mito que cada vez se lea menos) si cada vez se reduce (en aras del consumo) la calidad de los contenidos. Gracias!
Comentado por: Kame el 22/6/2007 a las 06:43
Comentado por: Serpiente suya el 21/6/2007 a las 23:42
Comentado por: Gardel el 21/6/2007 a las 23:36
No conocerá el autor los equivalentes en español de esos extranjerismos que usa? La fiaca? DEsinterés? Arrogancia? Ya sé: coolness!
Comentado por: Gardel el 21/6/2007 a las 22:52
Comentado por: Gringou el 21/6/2007 a las 22:46
Comentado por: Solo el 21/6/2007 a las 21:26
Comentado por: albert pla el 21/6/2007 a las 19:18
yo creo que más allá del sentido físico de la tenencia de un libro lo más importante es poder POSEER el pensamiento y palabras de un ser como nosotros, su creación, son muy pocos los libros que se encuentran tirados por las calles....
Comentado por: autómata el 21/6/2007 a las 19:06
Marcelo:
¡Gracias!
Gracias porque tus palabras hoy hicieron que mi día se pintara de colores. No sé che, es algo así como que tus palabras me dan una subida anímica que vitaliza todo mi ser. ¡Impresionante! así como cuando leemos un libro que nos gusta, que nos transporta.
Hoy tu blog logró transportarme a ese punto exacto en donde veo más allá de mis narices y re-descubro las cosas de la vida que me llenan, y que necesitan de alguna lectura como la tuya de hoy para lograr darme una tregua en esta vida acelerada y admirar.
Y volverme a repetir (espero que incansablemente) que la vida es hermosa, y que no vale mucho la pena hundirnos tanto en nuestros problemas cotidianos, porque al final, todo pasa.
Y siempre tendremos a mis aviones favoritos, los libros.
Te abrazo!
Comentado por: Alejandra Avellaneda el 21/6/2007 a las 18:03
Yo he llevado libros en mi mochila los ultimos 12 años de mi vida. Los he lelvado a través del planeta, me han servido de almohada, de escudo, de asiento... son perfectos. Y este ost es el homenaje a un objeto que por si solo, ha cambiado el mundo ya varias veces.
Comentado por: Ludo el 21/6/2007 a las 16:58
Los libros... Creci con ellos a mi alrededor (literalmente con mas de 3000 o 4000 ejemplares en esa epoca.. hoy son mas de 8000 en las estanterias de mi padre). Para mi es un gadget tecnologico de punta q me teletransporte. Siento, cuando lo cargo en mi mochila, q tengo la posibilidad de escapar en cualquier momento de ser necesario. Tan solo tengo q sacarlo y salir corriendo a esa historia, ese mundo lejano. Gracias marcelo por estas palabras.
Comentado por: Felipe V. el 21/6/2007 a las 16:22
Enea, se queda sin poder trabajar un tiempito no más.
Marcelo este post te hace merecedor de un ¡GRAN ABRAZO! Hermoso, redondo, alegre, reivindicador, inspirador. ¡Los enamorados de los libros resonamos contigo!
Comentado por: Mayté/Palas el 21/6/2007 a las 15:59
eso sí, hay que emp,ear la tecnología y no perder la mano. el otrodía, la semana pasada, estuve en la biblioteca del barrio, diosessss... no funcionaban los ordenadores y no pude sacar libros... uuuu pregunté por el fichero manual, no ya no tenemos... m? es que quiero un libro... contestación: te sabes el número de registro... no... por supuesto cómo voy a saberlo....
cielos, dejeme entrar porque me imagino dónde está..... pues no, no me dejó... ay! en cambio la bibliotecaria de la tarde me permite entrar y buscarlos.... qué mundo
como se apaguen los ordenadores medio de la mitad del mundo se queda sin poder trabajar...eso sí es lamentable... horrible!
Enea
Comentado por: Enea el 21/6/2007 a las 12:30
Comentado por: Papel el 21/6/2007 a las 12:19
estoy convencidísima que Einstein, de elgir algo como esa propuesta, eligiría sin duda una calculadora... alivia la mente, vas más rápido y es indispensable para no tener que aarancar décimas a la mirada del pensamiento. Esprobable que eligiera conversar y el silencio absoluto, normas rígidas y disciplina férrea en su trabajo... creo
Enea
Comentado por: Enea el 21/6/2007 a las 12:12
Comentado por: Caetana el 21/6/2007 a las 11:53
¡¡¡¡¡¡¡¡¡Sí, sí y sí. Exacto, de acuerdo, d' accord y molt bé!!!!!!!!!!!!!
Ya lo envío a mi biblio de La Falda para que escriban un cartel con la ultima frase. Bien grande y en la puerta de entrada. ¿Me la prestás?
Comentado por: Caetana el 21/6/2007 a las 11:33
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
17/5/2008 04:10
Me suena a que la idea de este...
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16/5/2008 23:45
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16/5/2008 22:41
ESTA SUPER BIEN RELATADO ME...
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16/5/2008 12:00
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15/5/2008 18:58
Y este post es para que? para...
Publicado por: Mayte
15/5/2008 07:35
quiero saber de mi idolo si...
Publicado por: pilar acevedo de carrión
15/5/2008 07:32
pensaba q abia muerto..... x q...
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14/5/2008 06:31
Publicado por: lolichka
13/5/2008 20:43
Hoy, trece de mayo,a las 22:30,...
Publicado por: kdh
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