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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Marcelo Figueras

El comienzo de una bella amistad

Es difícil confiar en alguien de verdad. Muchas lecturas de la Historia, atizadas por la visión cotidiana de las noticias, sugieren que el hombre es una criatura indigna, y por ende inmerecedora de confianza alguna. Parecen decir: dadas las circunstancias adecuadas, todos entregaríamos a nuestras madres. Se trata de una visión de la especie que no quiero suscribir, aun cuando la experiencia me haya escaldado no pocas veces por confiar en quien no debía. Pero también tengo experiencias que demuestran precisamente lo contrario. Pensaba en este asunto días atrás, cuando me reencontré en Barcelona con Pasqual Górriz. ¿Cómo no confiar en una persona junto a la cual corriste riesgo de muerte no una, sino varias veces?

Conocí a Pasqual a fines del año 2000. Era mi primera vez en Israel. Llegaba a poco del inicio de la segunda Intifada, que arrancó por entonces y todavía no termina, para desgracia de todos. Yo debía hacer una crónica del asunto para una revista española hoy extinta, y Pasqual, ducho en la zona por excursiones previas, se desempeñaría como fotógrafo pero también –al menos eso esperaba yo, por completo inexperto en crónicas de guerra- como mi guía. Habíamos quedado en encontrarnos en el café Al-Omal, a metros de la Puerta de Damasco. Era un viernes caliente, el ejército israelí había eliminado a un dirigente de la OLP y se esperaban represalias. Para calentar aún más el ambiente, el gobierno de Israel había decidido impedir el acceso a la mezquita a todos los hombres menores de 45. La gente protestaba como loca. Pasqual no llegaba. Durante ese rato interminable, me sentí en el medio de una novela de Graham Greene.

Días atrás, mientras cenábamos en un restaurante de comida de Medio Oriente próximo a la catedral, Pasqual me confesó que aquel viernes de tantos bautismos había decidido ponerme a prueba. Lo primero que hizo fue llevarme a la Ciudad Vieja. En una de las puertas de acceso a la mezquita fuimos testigos de una gresca: soldados versus musulmanes que reclamaban su derecho a orar en el templo. Debo haber conservado la calma, porque de allí en más Pasqual aceptó correr conmigo pruebas mucho mayores. Con el transcurso de las semanas, aquella violencia se convirtió en cosa de niños. Nos balearon más de una vez. (Todavía puedo sentir aquella vibración en mi espalda, producida por las balas israelíes al reventar contra la pared que me protegía.) Pasamos con el automóvil por el medio de un tiroteo. Jugamos como niños en una Belén desierta, ignorando que minutos atrás acababan de herir a una fotógrafa con una bala explosiva. Nos tiraron con gases. (Tengo una de esas cápsulas vacías aquí, junto al ordenador: la mía es una noción del souvenir turístico un tanto peculiar,) Participamos de algunos entierros en que la gente ardía de rabia, como aquel del médico europeo que por ayudar a los palestinos terminó pulverizado por un misil. Dormimos en el suelo, atravesamos el desierto en plena noche. Pasqual me hizo acordar de cosas que yo había preferido olvidar: “¿Te acuerdas de la vez en que casi me secuestran?,” me dijo, entre bocado y bocado. La imagen vino a mí como por obra de un conjuro, Pasqual entregándome los rollos de fotos para que en el peor de los casos pudiese al menos preservar su trabajo.

Coincidimos en Barcelona porque así debía ser, aunque haya alguno tentado de atribuírselo a la casualidad. Yo estaba allí por dos días para presentar un libro, él estaba allí de manera igualmente fugaz, ultimando detalles de un trabajo en común con el historiador Ilan Pappe. Yo me encontraba a punto de regresar a Buenos Aires, Pasqual estaba al filo de volver a Israel, donde vive desde hace algún tiempo. Quiso la fortuna que pudiese hablarle de un guión que escribí, que de alguna manera refleja nuestra experiencia juntos. Es una historia que significa mucho para mí, y que ahora significa todavía más porque representa una nueva oportunidad de trabajar con él como entonces, codo a codo.

Cuando uno conoce a una persona a la que le confiaría su vida, la posibilidad del reencuentro es siempre una buena noticia

[Publicado el 11/6/2007 a las 11:10]

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Comentarios (10)

  • Hola Marcelo,
    soy amiga de Pasqual Górriz, de Badalona (su ciudad natal) me ha dicho su madre que ahora está en Palestina y yo quería contactar con él porqué me voy a México un mes y quiero que me cuente cosas de allí y que me dé contactos. El caso es que no quiero llamarle al móbil pero no tengo su mail, me lo podrias pasar, porfavor? puedes mandarmelo a gemmabrio@gemmabrio.com
    Muchas gracias.
    Por cierto, soy actriz, si alguna vez necesitas una actriz española, ya sabes, escríbeme... pídele referéncias a Pasqual
    www.gemmabrio.com

    Comentado por: Gemma el 14/4/2008 a las 22:23

  • @Sra. Folino: Al objeto aludido: el surrealismo. A propósito del "culto" comentario hecho ayer por un autodenominado "colega escritor": será desde esta semana, porque algunos de nosotros hemos recordado que hasta hace poco sólo era "su sueño". En su primer comentario además, que trataba sobre la ortografía de Larrosa entre otras cosas más, curiosamente, pudimos descubrirle unos 18 errores ortográficos al "colega" en mención.

    Por la transparencia y la claridad en las relaciones humanas.

    Comentado por: Grupo E.U.L. el 12/6/2007 a las 07:26

  • El blog del suicida:

    http://cuadernosdehoraciomorell.blogspot.com/

    Saludos Marcelo.

    Comentado por: Elvis el 12/6/2007 a las 03:40

  • @ grupo E.U.L.: ¿me podría explicar en términos más comprensibles para mi limitada capacidad de entendimiento a qué se refiere con el comentario?

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 12/6/2007 a las 02:20

  • Me hiciste recordar un poema escrito hace años a raìz de estas guerras inexplicables (lo de la página deleznable "lo dejo a tu criterio" (Karina Olga dixit").





    Un templo, una mezquita,
    gran catedral,
    iglesia de pueblo chico
    infierno grande,
    una cruz en el ojal,
    diario íntimo de cena con compadres.
    Abrazos in-finitos.
    Un rosario
    en lo profundo de la calma.
    Aniversario de díscolos contantes,
    que siempre mueren de elemental olvido.
    Sin embargo, tu nombre,
    reluce en las aceras,
    entre charcos y baches,
    cimarrones amargos,
    y el sutil desnudo que tu boca exhibe
    se viste de hojas de otoño
    azules y grises.
    Amsterdam era tu sueño heroico,
    donde falla la memoria
    -no estoy segura del eco-
    Recuerdos sin corbatas
    de inéditas baladas,
    perdidas en los inviernos
    de (adivina tú el resto)...



    Pero, seguiré intentando
    para no parecerme a la más fea,
    para dejar un camino
    con el polvo de mi marca.
    Hay tardes que me vence la desesperanza.
    Todo fue dicho.
    Solamente puedo
    glorificar los poemas ajenos.
    Hoy nada cambia,
    porque todo cambió
    el día que te fuiste,
    que te escapaste
    para ser precisa,
    de mi insensata locura
    jacobina
    de bodas zulúes,
    y baños de espuma
    que sanaran las sangrías,
    de un pasado en donde
    escribimos la misma
    deleznable página
    e idéntico sopor.

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 12/6/2007 a las 02:19

  • ay Marcelo, me has recordado mi propia experiencia en Israel, dos años después que tú (2002, que lo consideré de buen augurio porque es un número capicúa, es decir, de esos que se leen igual al revés y al derecho, y por tanto son considerados de muy buena suerte...y sí creo que fue un muy buen año, pues viajé bastante y conocí lo que nunca antes ;)
    fui como la mayoría, con temor, porque la Intifada, que como bien reseñas se había iniciado en el 2000, estaba activa. es más, en el aeropuerto de Schippol, de Amsterdam, donde hice una escala de un día que me permitió ver algo de la capital holandesa, ya vi en los noticieros que acababa de darse un atentado en Jerusalén, hacia donde me dirigía. imagínate!. me dije, bueno, ahí vamos, ni modo, ya estamos aquí, he venido de tan lejos, volando tantas horas, que el Invicto nos proteja. y sí, recordando todas las recomendaciones que me habían hecho, como aquella de que no recoja nada del piso, pues nunca sabes si será una bomba, y que evites los buses públicos (sólo anduve en el que nos asignaron al grupo) y en una de las puertas de la ciudad Vieja, justo para pasar al lado donde estaba Al Aqsa, un palestino nos apuntó con una metralleta para que no se nos ocurriera seguir. apenas alcancé a musitar: Sorry!, retroceder y darme media vuelta atrás, para no buscar lo que no se me había perdido!.
    uy sí, todo el tiempo temiendo ser parte de alguna rencilla que nos pusiera al filo del peligro. tantos recuerdos que se me agolpan ahora. pero fue un viaje fascinante, que por cierto, repetiría con gran gusto... a pesar del peligro!. ya veo que eres arriesgado y lo suficientemente temerario como para exponerte. pero a veces no hay otra forma de acercarse a cierto tipo de experiencias.
    guauuu! pudiste entrar a Belén, a nosotros no nos dejaron ni siquiera intentarlo!!! tuve que conformarme con Nazareth y las alturas del Golán!!! y bueno, el que no arriesga no cruza ni el río... muy bacán tu historia de hoy, como casi todas, esa de Liza Minelli también me dejó de una pieza, chévere que las compartas con nosotros, tus amigos anónimos. no siempre escribo, pero siempre te leo. sigue así con esa pasión que te hace singular ;)

    Comentado por: lolichka el 12/6/2007 a las 01:25

  • ¡Yo también tuve gases lacrimógenos, largas caminatas, carreras, suspenso y el silbido de algunas balas!

    Pero no fue en cumplimiento del ejercicio periodístico (carita sonrojada) . . . fue cuando estuve en la universidad, como simple estudiante.

    En honor a la verdad debo decir que nunca protestaron por cosas que realmente valieran la pena. Lo más cerca que estuve de una pistola (con enmascarado sosteniendola) fue en una elección universitaria, cuando se robaron las urnas porque sabían que iban a perder.

    Comentado por: Fátima el 11/6/2007 a las 23:09

  • Mi madre me enviaba al Centro de Lima a "averiguar" qué pasaba. Gruesas columnas de humo anunciaban, desde lejos ya, los automóviles incendiados a raíz de la huelga de la policía esa vez. (Qué recuerdos ha despertado Figueras.)

    -Pero ten cuidado -me decía.

    http://hjorgev.wordpress.com/2007/03/15/lima-febrero-de-1975/

    Comentado por: - el 11/6/2007 a las 23:08

  • Mis respetos para Marcelo y Pasqual. Tuve mi dosis de gases lacrimógenos, largas caminatas, carreras y suspenso, pero nunca me tocó sentir el silbido de una bala. Nunca caló del todo en mi ese instinto suicida del periodismo, en que debemos correr contra corriente, en lugar de alejarnos del fuego es nuestra misión adentrarnos en él, para narrar los hechos, sin pensar del todo en nuestra propia seguridad.

    Comentado por: Mayté/Palas el 11/6/2007 a las 22:23

  • Señora Folino:

    El surrealismo, como clara y marcada corriente literaria comercial en la literatura, está próximo a cumplir cien (100) años de existencia. Si partimos de que surrealista describe "la reproducción creativa de un objeto, que lo transforma y enriquece" (Apollinaire), entonces siempre existió en mayor o menor medida en toda la historia de la literatura. No existen indicios de que en el futuro se altere este estado de cosas. No olvidar que el objeto aludido, puede existir perfecta y exclusivamente sólo en la mente de quien escribe.

    Comentado por: Grupo E.U.L. el 11/6/2007 a las 16:51

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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