El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
La infancia recuperada
Para mucha gente la infancia es sinónimo de pérdida: algo que ha quedado atrás, cerrado, que sólo puede ser exorcizado por el mecanismo de la nostalgia. Sin embargo, y cada vez más a medida que transcurre el tiempo, para mí la infancia es el objetivo de un proceso vital y creativo, que funciona de acuerdo al mecanismo de la recuperación. La infancia -o para decirlo de otra manera: el estado de gracia- es algo que reconquisto, o al menos trato de reconquistar, todo el bendito tiempo.
Durante un brevísimo viaje a Barcelona (que acaba en este preciso instante, a poco rato de meterme en un avión) compré el segundo volumen de una edición en español de las aventuras de El Príncipe Valiente, el clásico de la historieta debido a Harold Foster. Quise conseguir el primer volumen también, pero lo encontré agotado. Quizás haya mejor suerte la próxima vez; en todo caso, el hecho de que esté agotado significa que sin dudas no soy el único lanzado al mismo tipo de búsqueda. Yo descubrí al Príncipe Valiente en su encarnación argentina de los años 60 y 70, editado en forma de libro de texto con ilustraciones, como parte de la colección llamada Robin Hood. (¡Cuántas alegrías le debo a esa colección: Salgari, Dickens, Verne!) Todavía conservo alguno de aquellos libros, pero otros se han perdido de formas misteriosas. Como ocurre con la infancia misma: tengo partes suyas al alcance de la mano, y otras que extravié tontamente, sin saber bien cómo.
Leer esta bella reedición fue sentir todo aquello otra vez: la admiración ante el genio artístico de Foster, el aliento de la aventura y el impulso de la emulación (¿quién no quiso alguna vez protagonizar, en el peor de los casos escribir, aventuras semejantes?), con una pizca muy actual de ternura ante la ingenuidad del relato -y la todavía viva,¡en algún rincón!, de quien lee.
No sé qué pensarán ustedes, pero para mí la infancia no es algo perdido, sino más bien un estado del alma a reconquistar. Yo lo he logrado, al menos hoy. Y eso es todo lo que necesito para proclamarme feliz.
[Publicado el 31/5/2007 a las 10:30]
Realmente el sentir que se tiene de niño es como vivir en pura efervescencia y emoción.
Ese no saber qué va a pasar abre un campo a la imaginación casi infinito.
El niño es una criatura ilusa, indefensa, tierna... lanzada a un mundo al azar, a la aventura. Y, con un poco de suerte y cariño de los mayores, puede creer que la vida es tan atractiva como peligrosa; un poco temible pero provocadora. Así es la aventura: nos lanza a la búsqueda de la maravilla, a través de los obstáculos.
Así, con ese temblor y emoción de la infancia,es como la vida nos espera con su grandeza, misterio y reto....
Comentado por: concha palafox el 13/6/2007 a las 19:42
Claro que se trata de mantener (o recupear, según el caso) lo mejor de la infancia. Lo negativo, que lo hay como en todo, esperamos haberlo corregido a lo largo de los años. Que con la experiencia también se aprende y se mejora! De nuevo, mirando el lado positivo, porque hay algunos que sólo han empeorado sus males, acrecentado su crueldad y dado rienda suelta a sus miedos. No crean, valeria.s y Caetana, que yo idealizo la infancia. Recuerdo muy bien la mía como para hacerlo, pero sí creo que hay cosas que no debemos dejar por el camino.
Saludos y me apunto al convite. Llevo...una pasta frola.
Comentado por: Laura el 01/6/2007 a las 10:44
Yo canto preparando el cebiche. Si después alguien se encarga de conseguir guitarras u otros instrumentos musicales, no me corro.
Saludos
Comentado por: HjorgeV el 01/6/2007 a las 08:13
Quien ha cabalgado por los bosques y las marismas al lado de Val, Aleta, Gawain y Merlín, nunca vuelve, se queda encerrado en los parajes de aquellas paginas.
A veces, cuando no sé donde estoy, tengo que recordármelo. Estoy allí, construyendo una cabaña con ramas, botando canoas de pellejo de ciervo, adiestrando un halcón o dando mandobles para defender a los que no pueden hacerlo por sí mismos.
Al Príncipe Valiente le encuentro un algo de lo que luego le encontraría (llega el momento de recibir tomatazos) a Kwain Chang Caine, Kung fu para los amigos, y a Furillo...Se llamaba así el capitán de Hill Street Blues, ¿verdad?
Son pocos los héroes que mantienen con el pasar del tiempo y la pérdida de la inocencia ese algo tan mal visto últimamente como es la honestidad, la que a veces me parece prima hermana de la inocencia. Estos personajes, si no les quedaba más remedio, liquidaban al enemigo. Pero les dolía. En el caso de Val a veces a quien le dolía era al narrador, a Foster, que iba susurrándonos al oído las andanzas de su alter ego. Es lo mismo.
Personajes tan buenos como las mejores personas que he encontrado.
Los necesito, desde luego.
Comentado por: Coco el 01/6/2007 a las 01:59
¡Vamos bien! Bielas, ceviches, empanadas, patacones. Los del Sur, que traigan vinos, los del otro lado del charco, quesitos y jamones!!! Yo llevo la miel de abeja con limón por si el desgaste de la voz... Para halagar a los niños internos, ponemos globos y servimos pastel.
¿Algun músico en la sala?
Comentado por: Mayté/Palas el 31/5/2007 a las 23:41
Y es cierto, en muchos otros países de América se habla de vos, pero manteniendo la desinencia tradicional. Gracias.
Comentado por: Caetana el 31/5/2007 a las 22:41
Comentado por: Caetana el 31/5/2007 a las 22:38
Y la crueldad y los miedos, Laura, creo , como Valeria, que la niñez no es siempre ese estado de inocencia. Existen las envidias, los celos, las frustraciones; los niños están supeditados a las creencias y competencias de los adultos y si esto los angustia, ni siquiera pueden procesarlo, porque para ellos el adulto es su punto de referencia.
Lo que a veces recupero es la capacidad para sorprenderme, como si el mundo naciera cada día. Pero no siempre lo logro.
En cuanto a la colección Robin Hood, fue mi compañera de todo momento, hasta entrada la pubertad. Y la de mis hijos. Aunque a ellos los acompañaron también escritores y colecciones que agregaron novedades y la literatura infanto juvenil y que se suman a sus recuerdos.
Comentado por: Caetana el 31/5/2007 a las 22:31
Tal vez te refieras a conservar la esencia, cierta credulidad, la confianza en los demás, la espontaneidad, el entusiasmo y (sobre todo) la curiosidad por el mundo. A todo eso sí me apunto también yo cada día. Me concentro en seguir siendo aquella que soy cuando cierro los ojos y no me veo de ninguna edad en particular, solo me siento yo misma.
Saludos y buen viaje de regreso.
Comentado por: Laura el 31/5/2007 a las 18:44
La alegría de mi infancia fue Guillermo, de una autor/a ingles/a llamado/a Richmal Crompton.Eran viejos volumenes que compraba en la librería de mi barrio.
En la traducción castiza Guillermito hacía de las suyas y exclamaba "Troncho!" a cada rato. Hace unos años encontré una edición chilena, que compré con entusiasmo, sin siquiera hojearlo, para mis hijos. Una decepción: el feroz Guillermo ya no decía Troncho, y a mis hijos no les movió un pelo.
Lo mismo me pasó con Mujercitas, mi hija no lo quiso ni en película .
No saben lo que se pierden
Comentado por: morajú el 31/5/2007 a las 17:45
Yo, por suerte, creo que no necesito reconquistarla, porque siempre me he sentido una niña más que otra cosa. Y cuando veo que me estoy poniendo muy adulta, me entra el aburrimiento y vuelvo a ser niña. Quizás suene irresponsable, pero a mí me gusta así.
Comentado por: Coyote el 31/5/2007 a las 17:19
En estos días en el messenger tengo colgada una foto mía con un año de edad: vestido rojo, medias y zapatitos blancas, cara de travesura, sentada en una veredita en un día muy soleado. Miro todos los días a esa niñita que aún no sabe nada y que se rie, se rie con todo, que abraza con todo, que es, que aprende y con eso le basta. Y gracias a ella le descubro rasgos parecidos a mi hija, que en estampa parece no tener nada de mi. Pero lo tiene, tiene mi sonrisa.
Comentado por: Mayté/Palas el 31/5/2007 a las 17:16
No crean que mi infancia haya sido triste, no es eso. Pero me parece que hay aqui mucho de idealizacion. Entiendo bien lo de la frescura, lo de saberse dejar sorprender (es mas, yo tambien disfruté mucho con la coleccion Robin Hood). Pero lo de estado de gracia como caracterisitica de la infancia me parece algo exagerado. Todos los chicos no son livianitos, simples y dicharacheros; son personitas y cada uno tiene lo suyo. No todos forman parte de una publicidad para galletitas con la alegria de las cosas simples de la vida (criollitas, claro). Asi como existe el mito del buen salvaje, me parece que tambien hay un mito en cuanto a la inocencia y lo pureza de la infancia.
Comentado por: valeria.s el 31/5/2007 a las 17:11
la sociedad moderna inexplicablemente nos empuja a olvidar y evitar la niñez, está afanada en perder la inocencia haciéndola parecer algo negativo para el adulto contemporáneo, yo creo que esa INOCENCIA infantil se debe para siempre mantener porque es el "amuleto" que nos devuelve la felicidad cada vez que este mundo nos la intenta quitar. La inocencia alimenta la esperanza. (es más a simple vista unas palabras inocentes nos hacen parecer vulnerables, cuando no es así)
Comentado por: autómata el 31/5/2007 a las 15:57
Me apunto a tu reconquista diaria. Me miro al espejo y no veo a una mujer exhuberante, no de esas que quitan el hipo, pero ... hay algo que creo tener: mis gestos, mi forma de mirar, de hablar, de reir, ... delatan que conservo y alimento aromas de infancia que nunca me gustaría perder.
Besos
Comentado por: GUADA el 31/5/2007 a las 13:59
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
03/7/2008 08:42
Publicado por: lolichka
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