El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
Aprendizaje (I)
Ya sé que la totalidad de nuestra cultura reposa sobre la asunción de que es posible, pero aun así me lo pregunto: ¿podemos aprender algo en realidad?
Nuestra especie es capaz de comprender y de hacer propios una serie de comportamientos que garantizan su supervivencia, y también desarrolló códigos que le permitieron vincularse con la realidad de distintas maneras: reinventándola, como lo hace el lenguaje, e interpretándola, como hacen las matemáticas, la física, la química –y hasta, por qué no, la filosofía. Así munidos, no sólo prosperamos en el mundo, sino que también formulamos hipótesis sobre lo que el mundo es en realidad, y lo que podría ser. Esta capacidad de desdoblarnos –no sólo hacemos, sino que sabemos que hacemos, y además sabemos lo que podríamos hacer- parece propia de nuestra especie, y en su excepcionalidad sugiere un universo de posibilidades: estamos más cerca de creer que nuestra capacidad de aprender es infinita, que de la noción contraria. Y sin embargo…
El viaje desde la niebla original hasta la claridad de los conceptos no ha sido una proeza menor. Pero en los últimos años no logro desprenderme de la sensación de que nos hemos estancado. La especie dio un salto exponencial, después de lo cual parece haberse quedado en el sitio exacto en que cayó, centímetros más o menos. Hemos avanzado mucho en todas aquellas áreas que resultan fáciles de medir –en las ciencias exactas, en las comunicaciones, en las formulaciones de lo social: una simple operación matemática indicaría que hoy existen muchos más países formalmente democráticos que, por ejemplo, hace un siglo atrás-, pero en todos aquellos aspectos de la vida que escapan del dominio de las cuantificaciones, nuestro desarrollo se parece bastante a cero. No es inusual que, empujados a la cavilación por circunstancias límites, nos resulte más fácil relacionarnos con hombres, autores o personajes de lo que consideramos la Antigüedad –de Sófocles a Shakespeare, por decirlo de algún modo-, que con referentes contemporáneos. Quiero decir: me resulta más natural encontrar comentarios a los planteos que me hago a diario en los textos de gente que murió hace siglos, que en las páginas (¡y en los hechos!) de mis coetáneos. A veces creo que aquella noción del ocio creador, o filosófico, se ha vuelto tan letra muerta como el latín, desplazada por un imperativo diabólico: el de la utilidad posible. ¿Para qué perder tiempo cuestionándome, o contemplando, cuando podría estar dedicando ese mismo tiempo a aumentar mis riquezas, a comprar compulsivamente, a alimentar mi sensación de poder personal?
Más allá de los números y de las letras, más allá del rosario de convenciones sociales, más allá del saber concreto que nos garantiza el sueldo mensual: ¿qué hemos aprendido de las personas que nos han formado, qué aprendimos de las experiencias que nos tocaron en suerte? Yo aprendí de mi padre la alegría del hacer; esto es, la importancia de hacer algo que nos proporcione alegría. Por supuesto, esta exaltación no puede sino ser diferente en cada persona. Para mi padre pasaba por su trabajo como dentista, por su desempeño como vicedirector de un hospital: ese desafío cotidiano lo encendía, transformándolo. En mi caso pasa por esto que hago, escribir, imaginar, o sea poner coto a la compulsión de obtener la utilidad posible para pensar que quizás haya otra forma de ser, de estar en este mundo. Por supuesto que mi padre me enseñó otras cosas, y además hizo posible que los profesionales del gremio –maestros, profesores- me inculcasen otras tantas. Pero una vez barrida la hojarasca de los conocimientos formales, creo que sería importante que me respondiese qué otras cosas me enseñaron. Porque si lo tuviese claro sabría a ciencia cierta por qué soy como soy, y me asomaría además a algo que me urge entender: por qué todavía no he llegado a ser aquel que podría ser, de haber recibido las lecciones que no me dieron, de haber atendido a las lecciones que no supe oír.
Más sobre este asunto mañana.
[Publicado el 21/5/2007 a las 10:32]
Mmmm... este comentario es de dudoso gusto.
Tenés talento de sobra para más.
Seguí participando.
Lu.
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 22/5/2007 a las 12:57
¿Ser lo que podrías ser? ¿O ser lo que querrías ser?
Sucede que, a medida que transcurrimos la vida, vamos siendo. Y no hablo de la humanidad en general, hablo de cada vida caminada; y de vez en cuando, un salto hacia una bifurcación del sendero y vislumbramos, a lo lejos, aquello que tanto deseamos. Y hacia allá vamos.
Y estoy convencida de que las lecciones de los conocimientos no formales están ahí, generación tras generación y, si queremos, las tenemos en cuenta, por ausencia o por presencia, pero están. Y te lo digo yo, que me acaba de nacer un nieto en Barcelona.
Comentado por: Caetana el 22/5/2007 a las 09:40
Comentado por: Mayté/Palas el 22/5/2007 a las 05:09
Yo aprendí de mi madre a investigar y a tener a la mano las herramientas para hacerlo. Eso me dio independencia y curiosidad. Y a amar los libros.
Comentado por: Mayté/Palas el 21/5/2007 a las 22:18
Y no te estrujes los sesos, eres un genio, digan lo que digan los demaaaaas.¿Te vale?
WWW.antoniolarrosa.com
Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 21/5/2007 a las 16:55
Hace varios dias recibi un email de alguien ignoro su genero, (posiblemente femenino) pues se limitaba a firmar como La Rocio,sin más, que me decia: Como una bomba
tu web llego a mi vida. Como una bomba.de letras mal escritas. Como una bomba de uranio y de trilita, como una boooomba. Y yo quede de asombro destruida, sintiendo el eco de voces
estinguidas, que me decian, Larrosa es, como una bomba.
Bien no sabia que escribir ni encontraba la ocasión de publicar este poema que no sé si es positivo o negativo, aunque deduzco lo segundo asi que para que no se diga que no echo leña a la caldera de los Brother Marx ahí va mi web ...WWW.antoniolarrosa.com
Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 21/5/2007 a las 16:51
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
03/7/2008 08:42
Publicado por: lolichka
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